Buscar este blog

Translate

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Ejercicios resueltos de codominancia por factorización

[Genética clásica 2]

En los casos de codominancia simple, puede conservarse el esquema monohíbrido A/a utilizado para estudiar un solo gen con dos alelos. Los genotipos posibles son AA, Aa y aa; la particularidad está en que el heterocigoto Aa manifiesta simultáneamente los rasgos asociados con ambos alelos. Mantener esta notación conocida reduce la carga mental: cambia la relación entre genotipo y fenotipo, pero se conserva la estructura básica del cruce monohíbrido.

El sistema ABO presenta una situación distinta porque en la población existen tres alelos para el mismo gen: Iᴬ, Iᴮ e i. Los alelos Iᴬ e Iᴮ son codominantes entre sí, y ambos dominan sobre i. Por eso se empleará la notación Iˣ, en la que x identifica la variante alélica, como en Iᴬ o Iᴮ. Aunque cada persona hereda solo dos alelos de este gen, las combinaciones entre las tres variantes producen distintos genotipos y fenotipos.

Los cruces se resolverán mediante factorización algebraica, representando las posibilidades de cada progenitor y combinándolas para obtener las probabilidades de la descendencia. Este procedimiento permite organizar el razonamiento sin construir un cuadro de Punnett: el cuadro es una herramienta útil para visualizar las combinaciones, pero no es un requisito para resolver el problema. Después de obtener las proporciones genotípicas, se identificarán los fenotipos correspondientes y se calcularán sus cantidades esperadas según el tamaño de muestra. Finalmente, cuando haya datos observados, se compararán con las predicciones mediante una gráfica y la prueba de chi cuadrado. Así, la factorización servirá para calcular las probabilidades, y el análisis estadístico para valorar qué tan bien describen los datos el modelo hereditario.

García-García, Ejemplo 1.1. En una variedad didáctica de camelia, Cᴿ determina zonas rojas y Cᵂ, zonas blancas; el heterocigoto CᴿCᵂ presenta ambos colores en la misma flor. Se cruzan dos plantas CᴿCᵂ. En una muestra de 160 descendientes se registraron 44 flores rojas, 74 con zonas rojas y blancas, y 42 blancas. Determina los fenotipos y las probabilidades esperadas de la F₁ y contrástalas con los datos.

García-García, Ejemplo 1.2. En la misma variedad, CᴿCᴿ produce flores rojas y CᴿCᵂ, flores con zonas rojas y blancas. Se cruza una planta CᴿCᴿ con una CᴿCᵂ. Entre 120 descendientes se observaron 57 flores rojas y 63 con ambos colores. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 1.3. En camelias, CᵂCᵂ produce flores blancas y CᴿCᵂ produce flores con sectores rojos y blancos. Se cruzan una planta CᵂCᵂ y una CᴿCᵂ. De 100 plantas descendientes, 46 tuvieron flores blancas y 54 mostraron ambos colores. Determina la predicción para la F₁ y evalúa si los datos se ajustan a ella.

García-García, Ejemplo 1.4. Dos camelias heterocigotas CᴿCᵂ se cruzan para estudiar la transmisión de las zonas de color. En una muestra de 200 descendientes se contaron 45 plantas con flores rojas, 110 con flores rojas y blancas, y 45 con flores blancas. Calcula los fenotipos esperados y contrástalos con los observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.5. Se cruza una camelia CᴿCᵂ, con flores rojas y blancas en la misma flor, con una planta CᵂCᵂ de flores blancas. En una descendencia de 80 plantas se observaron 43 flores con ambos colores y 37 blancas. Establece las probabilidades esperadas para cada fenotipo y determina si la diferencia observada es significativa.

García-García, Ejemplo 1.6. En una variedad de camelia, CᴿCᴿ produce flores rojas, CᵂCᵂ produce flores blancas y CᴿCᵂ presenta ambos colores. Se cruzan dos plantas heterocigotas. En 240 descendientes se observaron 64 flores rojas, 118 con ambos colores y 58 blancas. Calcula los valores esperados y realiza la prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.7. En una población didáctica de ganado, RᴿRᴿ determina pelaje rojo, RᵂRᵂ pelaje blanco y RᴿRᵂ pelaje ruano, con pelos rojos y blancos distinguibles. Se cruzan dos animales ruanos. De 200 crías, 48 fueron rojas, 103 ruanas y 49 blancas. Calcula las probabilidades esperadas y compáralas con los resultados.

García-García, Ejemplo 1.8. Una vaca roja RᴿRᴿ se cruza con un toro ruano RᴿRᵂ. En 120 crías se observaron 63 animales rojos y 57 ruanos. Determina los fenotipos esperados en la F₁, estandariza las probabilidades al tamaño de muestra y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.9. Un animal blanco RᵂRᵂ se cruza con otro ruano RᴿRᵂ. Entre 100 crías se contaron 47 animales blancos y 53 ruanos. Predice las proporciones fenotípicas esperadas y evalúa el ajuste de los datos mediante una gráfica y una prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.10. Dos animales ruanos RᴿRᵂ se cruzan en un programa de cría. En una muestra de 160 descendientes se registraron 38 animales rojos, 83 ruanos y 39 blancos. Calcula las frecuencias esperadas para cada fenotipo y determina si las diferencias pueden atribuirse al azar muestral.

García-García, Ejemplo 1.11. Se cruza un toro ruano RᴿRᵂ con una vaca roja RᴿRᴿ. En 200 crías se observaron 104 animales rojos y 96 ruanos. Obtén la predicción fenotípica de la F₁ y contrástala con los datos experimentales usando α = 0.05.

García-García, Ejemplo 1.12. Una vaca blanca RᵂRᵂ se cruza con un toro ruano RᴿRᵂ. De 80 crías, 37 presentaron pelaje blanco y 43 pelaje ruano. Determina los fenotipos esperados, calcula sus cantidades para la muestra y realiza la comparación gráfica y estadística.

García-García, Ejemplo 1.13. En una población de ganado, CᴿCᴿ produce pelaje rojo, CᵂCᵂ produce pelaje blanco y CᴿCᵂ produce pelaje ruano, con pelos rojos y blancos distinguibles. Se cruzan dos animales ruanos. De 160 crías, 44 fueron rojas, 74 ruanas y 42 blancas. Determina la predicción fenotípica y contrástala con los datos.

García-García, Ejemplo 1.14. Una vaca roja CᴿCᴿ se cruza con un toro ruano CᴿCᵂ. En una muestra de 120 crías se registraron 57 animales rojos y 63 ruanos. Calcula los fenotipos esperados en la F₁ y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 1.15. Un animal blanco CᵂCᵂ se cruza con otro ruano CᴿCᵂ. Entre 100 crías se observaron 46 animales blancos y 54 ruanos. Determina las probabilidades esperadas y compáralas con las observadas.

García-García, Ejemplo 1.16. Dos animales ruanos CᴿCᵂ se cruzan en un programa de cría. De 200 descendientes, 45 fueron rojos, 110 ruanos y 45 blancos. Calcula los valores esperados y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 1.17. Se cruza una vaca roja CᴿCᴿ con un toro ruano CᴿCᵂ. De 80 crías, 43 tuvieron pelaje rojo y 37 pelaje ruano. Predice la distribución fenotípica y determina si los datos concuerdan con ella.

García-García, Ejemplo 1.18. Se cruzan dos animales ruanos CᴿCᵂ. En una muestra de 240 crías se observaron 64 animales rojos, 118 ruanos y 58 blancos. Calcula las probabilidades y cantidades esperadas, y contrástalas con los resultados.

García-García, Ejemplo 1.19. Un animal blanco CᵂCᵂ se cruza con uno ruano CᴿCᵂ. En 180 crías se observaron 86 animales blancos y 94 ruanos. Determina las proporciones fenotípicas esperadas y analiza la diferencia.

García-García, Ejemplo 1.20. Se cruza un individuo de fenotipo M y genotipo LᴹLᴹ con otro de fenotipo MN y genotipo LᴹLᴺ. Entre 120 descendientes, 58 presentaron fenotipo M y 62 fenotipo MN. Determina los fenotipos esperados en la F₁ y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 1.21. Un individuo N de genotipo LᴺLᴺ se cruza con uno MN de genotipo LᴹLᴺ. De 100 descendientes, 47 presentaron fenotipo N y 53 fenotipo MN. Calcula las probabilidades esperadas y compáralas con los datos.

García-García, Ejemplo 1.22. Se cruzan dos individuos MN, ambos LᴹLᴺ. En una muestra de 200 descendientes se registraron 54 individuos M, 92 MN y 54 N. Determina la distribución fenotípica esperada y contrástala con la observada.

García-García, Ejemplo 1.23. Se cruza un individuo LᴹLᴹ con otro LᴹLᴺ. De 160 descendientes, 77 presentaron fenotipo M y 83 fenotipo MN. Calcula las cantidades esperadas para la muestra y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.24. Dos individuos MN de genotipo LᴹLᴺ tienen descendencia. De 240 personas, 62 presentaron fenotipo M, 115 fenotipo MN y 63 fenotipo N. Predice las probabilidades fenotípicas y determina si los resultados se ajustan al modelo.

García-García, Ejemplo 1.25. Se cruza un individuo N LᴺLᴺ con otro MN LᴹLᴺ. Entre 80 descendientes se contaron 36 individuos N y 44 individuos MN. Calcula los valores esperados y realiza la comparación gráfica y estadística.

García-García, Ejemplo 1.26. Se cruzan dos plantas E¹E². En 160 descendientes, el análisis de isoenzimas identificó 39 plantas con solo la banda E¹, 82 con ambas bandas y 39 con solo la banda E². Determina los fenotipos esperados y compáralos con los resultados.

García-García, Ejemplo 1.27. Una planta E¹E¹ se cruza con otra E¹E². De 120 descendientes, 64 presentaron solo la banda E¹ y 56 presentaron ambas bandas. Calcula las probabilidades esperadas y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 1.28. Se cruza una planta E²E² con otra E¹E². En una muestra de 100 descendientes se observaron 48 plantas con solo la banda E² y 52 con ambas bandas. Determina las cantidades esperadas y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.29. Dos plantas E¹E² se cruzan y producen 200 descendientes. Se registraron 46 plantas con solo E¹, 108 con ambas formas enzimáticas y 46 con solo E². Predice la distribución fenotípica y contrástala con los datos.

García-García, Ejemplo 1.30. Se cruza una planta E¹E¹ con una E¹E². De 180 descendientes, 87 presentaron solo la banda E¹ y 93 presentaron las dos bandas. Calcula las probabilidades esperadas y determina si la desviación es significativa.

2. Sistema polimórfico ABO

García-García, Ejemplo 2.1. En el sistema ABO, Iᴬ e Iᴮ son codominantes y ambos dominan sobre i. Se cruzan dos individuos de genotipo Iᴬi. En 160 descendientes se observaron 117 personas de grupo A y 43 de grupo O. Determina los fenotipos y probabilidades esperadas en la F₁ y contrástalos con los valores observados.

García-García, Ejemplo 2.2. Se cruzan dos individuos Iᴮi. En una muestra de 200 descendientes, 151 presentaron grupo B y 49 grupo O. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas a 200 individuos y evalúa la concordancia con los datos mediante chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.3. Una persona Iᴬi y otra Iᴮi tienen descendencia. En un grupo de 200 hijos se registraron 53 de grupo A, 47 de grupo B, 49 de grupo AB y 51 de grupo O. Determina los fenotipos esperados para la F₁ y contrástalos con los observados.

García-García, Ejemplo 2.4. Se cruza un individuo IᴬIᴮ con otro ii. En 120 descendientes se observaron 62 personas de grupo A y 58 de grupo B. Predice las probabilidades fenotípicas, calcula las frecuencias esperadas para la muestra y realiza la prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.5. Dos individuos IᴬIᴮ tienen descendencia. En una muestra de 160 personas se identificaron 42 de grupo A, 77 de grupo AB y 41 de grupo B. Calcula la distribución fenotípica esperada y determina si los datos son compatibles con ella.

García-García, Ejemplo 2.6. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ e Iᴬi. En 240 descendientes se registraron 119 personas de grupo A, 61 de grupo AB y 60 de grupo B. Establece las probabilidades esperadas para cada fenotipo y compara los resultados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.7. En el sistema ABO, Iᴬ e Iᴮ son codominantes y ambos dominan sobre i. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra Iᴮi. De 100 descendientes, 48 fueron de grupo A y 52 de grupo AB. Determina los fenotipos y las probabilidades esperadas en la F₁; calcula los valores esperados para la muestra y contrástalos mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.8. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra IᴬIᴮ. En 120 descendientes se observaron 64 individuos de grupo A y 56 de grupo AB. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas al tamaño de muestra y evalúa si los datos concuerdan con ellas.

García-García, Ejemplo 2.9. Una persona Iᴬi se cruza con otra IᴮIᴮ. De 160 descendientes, 77 presentaron grupo B y 83 grupo AB. Determina la distribución fenotípica esperada y compárala con los resultados mediante una gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.10. Se cruzan los genotipos IᴮIᴮ e IᴬIᴮ. En una muestra de 200 descendientes se registraron 103 personas de grupo B y 97 de grupo AB. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas y contrástalas con los valores observados.

García-García, Ejemplo 2.11. Una persona Iᴬi se cruza con otra ii. Entre 100 descendientes se observaron 47 individuos de grupo A y 53 de grupo O. Determina los fenotipos esperados en la F₁ y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 2.12. Se cruza una persona Iᴮi con otra ii. De 120 descendientes, 62 fueron de grupo B y 58 de grupo O. Calcula los valores esperados para cada fenotipo y evalúa el ajuste mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.13. Se cruzan una persona Iᴬi y otra IᴬIᴮ. En una muestra de 200 descendientes se identificaron 95 personas de grupo A, 56 de grupo AB y 49 de grupo B. Determina las probabilidades fenotípicas esperadas y compáralas con los resultados experimentales.

García-García, Ejemplo 2.14. Una persona Iᴮi se cruza con otra IᴬIᴮ. En 160 descendientes se observaron 43 individuos de grupo A, 37 de grupo AB y 80 de grupo B. Predice los fenotipos de la F₁, calcula las cantidades esperadas y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.15. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra Iᴮi. En una muestra independiente de 200 descendientes, 104 fueron de grupo A y 96 de grupo AB. Calcula las probabilidades esperadas y determina si la diferencia observada es significativa.

García-García, Ejemplo 2.16. Se cruzan los genotipos Iᴬi e Iᴮi. De 400 descendientes, 97 fueron de grupo A, 105 de grupo B, 99 de grupo AB y 99 de grupo O. Determina la distribución fenotípica esperada y contrástala con los datos.

García-García, Ejemplo 2.17. Una persona IᴬIᴮ se cruza con otra ii. En 200 descendientes se registraron 96 individuos de grupo A y 104 de grupo B. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas a 200 individuos y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 2.18. Se cruzan dos personas Iᴬi. En una muestra de 240 descendientes se observaron 174 individuos de grupo A y 66 de grupo O. Determina los fenotipos esperados y compara los valores esperados y observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.19. Se cruzan dos personas Iᴮi. De 160 descendientes, 116 fueron de grupo B y 44 de grupo O. Calcula las probabilidades esperadas para cada fenotipo y decide si los datos son compatibles con la predicción.

García-García, Ejemplo 2.20. Dos personas IᴬIᴮ tienen descendencia. En una muestra de 240 personas se observaron 55 de grupo A, 130 de grupo AB y 55 de grupo B. Predice la distribución fenotípica de la F₁ y contrástala con los resultados.

García-García, Ejemplo 2.21. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ e Iᴬi. Entre 320 descendientes se contaron 157 personas de grupo A, 85 de grupo AB y 78 de grupo B. Calcula los valores esperados y aplica chi cuadrado con α = 0.05.

García-García, Ejemplo 2.22. Una persona Iᴬi se cruza con otra ii. De 200 descendientes, 108 fueron de grupo A y 92 de grupo O. Determina las probabilidades fenotípicas esperadas y compara los valores esperados con los observados.

García-García, Ejemplo 2.23. Se cruza una persona Iᴮi con otra ii. En una muestra de 160 descendientes se registraron 77 individuos de grupo B y 83 de grupo O. Calcula las cantidades esperadas para la muestra y evalúa el ajuste mediante una gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.24. Una persona IᴬIᴮ se cruza con otra IᴮIᴮ. De 120 descendientes, 57 fueron de grupo B y 63 de grupo AB. Predice los fenotipos y sus probabilidades en la F₁, y contrástalos con los datos observados.

García-García, Ejemplo 2.25. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra Iᴮi. En una muestra de 240 descendientes se observaron 115 individuos de grupo A y 125 de grupo AB. Determina las probabilidades esperadas, estandarízalas al tamaño de muestra y decide, mediante gráfica y chi cuadrado, si los datos se ajustan a la predicción.

3. Sistema dihíbrido ABO más RH

Para estos ejercicios, cada fenotipo se escribe combinando grupo ABO y Rh: por ejemplo, A+ o O−. Los genes ABO y Rh se consideran independientes para resolver los cruces.

García-García, Ejemplo 3.1. Se cruzan dos individuos Iᴬi Dd, donde D determina Rh positivo y d, Rh negativo. En 320 descendientes se obtuvieron, en este orden, 58 A+, 22 A−, 63 B+, 17 B−, 59 AB+, 21 AB−, 57 O+ y 23 O−. Determina las probabilidades esperadas de los ocho fenotipos y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 3.2. Se cruzan los genotipos Iᴬi dd e ii Dd. En 200 descendientes se contaron 52 A+, 48 A−, 49 O+ y 51 O−. Predice los fenotipos de la F₁, calcula los valores esperados para cada clase y evalúa el ajuste mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.3. Una persona IᴬIᴮ Dd se cruza con otra ii Dd. En una muestra de 160 descendientes se registraron 56 A+, 24 A−, 63 B+ y 17 B−. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas considerando conjuntamente ABO y Rh, y contrástalas con los datos.

García-García, Ejemplo 3.4. Se cruzan los genotipos Iᴬi Dd e Iᴬi dd. En 240 descendientes se observaron 87 A+, 93 A−, 34 O+ y 26 O−. Determina la distribución esperada de la F₁, estandarízala al tamaño de muestra y realiza la prueba estadística.

García-García, Ejemplo 3.5. Se cruza un individuo Iᴮi Dd con otro ii dd. Entre 160 descendientes se registraron 42 B+, 38 B−, 39 O+ y 41 O−. Calcula las probabilidades esperadas de cada combinación fenotípica ABO-Rh y determina si los resultados difieren significativamente.

García-García, Ejemplo 3.6. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ Dd e Iᴬi dd. En una muestra de 240 descendientes se encontraron 63 A+, 57 A−, 29 AB+, 31 AB−, 27 B+ y 33 B−. Calcula los fenotipos esperados y sus cantidades para la muestra; después, compáralos con los observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.7. Se cruzan dos individuos Iᴬi Dd e Iᴮi dd. En 240 descendientes se registraron, en este orden, 27 A+, 32 A−, 28 B+, 31 B−, 29 AB+, 33 AB−, 30 O+ y 30 O−. Determina las probabilidades esperadas de los ocho fenotipos, calcula sus valores esperados y decide si los datos respaldan el modelo de distribución independiente de los dos sistemas.

García-García, Ejemplo 3.8. Se cruzan los genotipos Iᴬi Dd e ii Dd. En 240 descendientes se registraron 87 A+, 33 A−, 92 O+ y 28 O−. Determina los fenotipos y las probabilidades esperadas en la F₁, estandarízalas al tamaño de muestra y contrástalas mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.9. Se cruzan dos individuos Iᴮi: uno Dd y otro dd. De 320 descendientes, 116 fueron B+, 124 B−, 43 O+ y 37 O−. Calcula las probabilidades esperadas de cada fenotipo y evalúa si los datos se ajustan a la predicción.

García-García, Ejemplo 3.10. Una persona IᴬIᴮ Dd se cruza con otra ii dd. En 200 descendientes se observaron 52 A+, 48 A−, 49 B+ y 51 B−. Determina los fenotipos esperados y compara las cantidades esperadas y observadas mediante una gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.11. Se cruzan los genotipos Iᴬi DD e Iᴮi dd. En una muestra de 160 descendientes se registraron 42 A+, 38 B+, 41 AB+ y 39 O+. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas y contrástalas con los datos.

García-García, Ejemplo 3.12. Se cruzan dos individuos IᴬIᴮ Dd. De 320 descendientes, 57 fueron A+, 23 A−, 115 AB+, 45 AB−, 62 B+ y 18 B−. Determina las probabilidades esperadas para los seis fenotipos y realiza la prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.13. Se cruza una persona IᴬIᴮ DD con otra IᴬIᴮ dd. En 160 descendientes se observaron 43 individuos A+, 76 AB+ y 41 B+. Predice la distribución fenotípica de la F₁ y compárala con los datos experimentales.

García-García, Ejemplo 3.14. Se cruzan los genotipos IᴬIᴬ Dd e IᴮIᴮ Dd. En una muestra de 160 descendientes se contaron 117 personas AB+ y 43 AB−. Calcula las probabilidades esperadas y evalúa el ajuste mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.15. Una persona IᴬIᴬ Dd se cruza con otra ii dd. De 200 descendientes, 103 fueron A+ y 97 A−. Determina los fenotipos esperados, calcula sus cantidades para la muestra y contrástalas con las observadas.

García-García, Ejemplo 3.16. Se cruzan los genotipos IᴮIᴮ Dd e ii dd. En 160 descendientes se observaron 78 individuos B+ y 82 B−. Calcula la distribución fenotípica esperada y determina si los resultados son compatibles con ella.

García-García, Ejemplo 3.17. Una persona Iᴬi DD se cruza con otra ii dd. Entre 120 descendientes se registraron 62 individuos A+ y 58 O+. Determina las probabilidades fenotípicas esperadas y compáralas con los valores observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.18. Se cruzan los genotipos Iᴮi dd e ii Dd. En una muestra de 240 descendientes se contaron 61 B+, 59 B−, 58 O+ y 62 O−. Calcula las probabilidades esperadas para cada combinación ABO-Rh y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 3.19. Se cruza una persona Iᴬi Dd con otra IᴮIᴮ Dd. De 320 descendientes, 117 fueron AB+, 43 AB−, 123 B+ y 37 B−. Predice los fenotipos y sus probabilidades, estandariza los resultados a la muestra y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 3.20. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ Dd e Iᴬi dd. En 240 descendientes se observaron 63 A+, 57 A−, 29 AB+, 31 AB−, 27 B+ y 33 B−. Calcula los valores esperados y contrástalos con los datos mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.21. Una persona Iᴬi Dd se cruza con otra ii DD. En una muestra de 200 descendientes se registraron 101 individuos A+ y 99 O+. Determina la distribución fenotípica esperada y evalúa si los datos concuerdan con ella.

García-García, Ejemplo 3.22. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ dd e ii Dd. De 200 descendientes, 51 fueron A+, 49 A−, 52 B+ y 48 B−. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas al tamaño de muestra y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.23. Una persona Iᴮi Dd se cruza con otra IᴬIᴬ dd. En 160 descendientes se observaron 38 individuos AB+, 42 AB−, 41 B+ y 39 B−. Determina los fenotipos esperados y compara los valores teóricos y experimentales.

García-García, Ejemplo 3.24. Se cruzan los genotipos Iᴬi Dd e IᴬIᴬ dd. De 120 descendientes, 58 fueron A+ y 62 A−. Calcula las probabilidades esperadas para cada fenotipo y determina si la diferencia observada es significativa.

García-García, Ejemplo 3.25. Se cruza una persona Iᴮi Dd con otra IᴮIᴮ dd. En 200 descendientes se registraron 104 individuos B+ y 96 B−. Predice los fenotipos esperados en la F₁, calcula sus cantidades para la muestra y contrástalas mediante gráfica y chi cuadrado.

 

Ejercicios resueltos de codominancia por cuadro de Punnett

[Genética clásica 2]

En los casos simples de codominancia, puede utilizarse el mismo esquema monohíbrido A/a empleado en otros cruces de un solo gen. La notación representa dos variantes: A y a. Así, los genotipos posibles son AA, Aa y aa. La diferencia está en la relación entre genotipo y fenotipo: en el heterocigoto Aa, los dos rasgos se expresan de manera distinguible y simultánea. Mantener el código conocido ayuda a resolver el cruce sin añadir símbolos nuevos y reduce la carga mental durante el análisis.

El sistema de grupos sanguíneos ABO introduce una situación diferente: en la población existen más de dos variantes alélicas para el mismo gen. En este modelo se consideran tres alelos: Iᴬ, Iᴮ e i. Los alelos Iᴬ e Iᴮ son codominantes entre sí, mientras que ambos se expresan sobre i. Por ello, se requiere una notación que distinga cada variante; se utilizará Iˣ, donde x identifica el alelo específico, como en Iᴬ e Iᴮ. Este caso corresponde a alelos múltiples: cada individuo porta dos alelos, aunque en la población haya más de dos variantes posibles.

En esta entrada, los cruces se resolverán mediante cuadros de Punnett. El cuadro permitirá ordenar los gametos de cada progenitor y obtener las combinaciones genotípicas posibles en la descendencia. Sin embargo, construirlo no completa por sí solo el ejercicio: después será necesario traducir cada genotipo a su fenotipo, contar las clases resultantes y establecer sus probabilidades. Cuando se proporcionen datos observados y un tamaño de muestra, también se calcularán los valores esperados y se compararán con los experimentales mediante una gráfica y una prueba de chi cuadrado. Así se distinguirá entre construir el cruce y analizar lo que sus resultados permiten concluir.

García-García, Ejemplo 1.1. En una variedad didáctica de camelia, Cᴿ determina zonas rojas y Cᵂ, zonas blancas; el heterocigoto CᴿCᵂ presenta ambos colores en la misma flor. Se cruzan dos plantas CᴿCᵂ. En una muestra de 160 descendientes se registraron 44 flores rojas, 74 con zonas rojas y blancas, y 42 blancas. Determina los fenotipos y las probabilidades esperadas de la F₁ y contrástalas con los datos.

García-García, Ejemplo 1.2. En la misma variedad, CᴿCᴿ produce flores rojas y CᴿCᵂ, flores con zonas rojas y blancas. Se cruza una planta CᴿCᴿ con una CᴿCᵂ. Entre 120 descendientes se observaron 57 flores rojas y 63 con ambos colores. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 1.3. En camelias, CᵂCᵂ produce flores blancas y CᴿCᵂ produce flores con sectores rojos y blancos. Se cruzan una planta CᵂCᵂ y una CᴿCᵂ. De 100 plantas descendientes, 46 tuvieron flores blancas y 54 mostraron ambos colores. Determina la predicción para la F₁ y evalúa si los datos se ajustan a ella.

García-García, Ejemplo 1.4. Dos camelias heterocigotas CᴿCᵂ se cruzan para estudiar la transmisión de las zonas de color. En una muestra de 200 descendientes se contaron 45 plantas con flores rojas, 110 con flores rojas y blancas, y 45 con flores blancas. Calcula los fenotipos esperados y contrástalos con los observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.5. Se cruza una camelia CᴿCᵂ, con flores rojas y blancas en la misma flor, con una planta CᵂCᵂ de flores blancas. En una descendencia de 80 plantas se observaron 43 flores con ambos colores y 37 blancas. Establece las probabilidades esperadas para cada fenotipo y determina si la diferencia observada es significativa.

García-García, Ejemplo 1.6. En una variedad de camelia, CᴿCᴿ produce flores rojas, CᵂCᵂ produce flores blancas y CᴿCᵂ presenta ambos colores. Se cruzan dos plantas heterocigotas. En 240 descendientes se observaron 64 flores rojas, 118 con ambos colores y 58 blancas. Calcula los valores esperados y realiza la prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.7. En una población didáctica de ganado, RᴿRᴿ determina pelaje rojo, RᵂRᵂ pelaje blanco y RᴿRᵂ pelaje ruano, con pelos rojos y blancos distinguibles. Se cruzan dos animales ruanos. De 200 crías, 48 fueron rojas, 103 ruanas y 49 blancas. Calcula las probabilidades esperadas y compáralas con los resultados.

García-García, Ejemplo 1.8. Una vaca roja RᴿRᴿ se cruza con un toro ruano RᴿRᵂ. En 120 crías se observaron 63 animales rojos y 57 ruanos. Determina los fenotipos esperados en la F₁, estandariza las probabilidades al tamaño de muestra y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.9. Un animal blanco RᵂRᵂ se cruza con otro ruano RᴿRᵂ. Entre 100 crías se contaron 47 animales blancos y 53 ruanos. Predice las proporciones fenotípicas esperadas y evalúa el ajuste de los datos mediante una gráfica y una prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.10. Dos animales ruanos RᴿRᵂ se cruzan en un programa de cría. En una muestra de 160 descendientes se registraron 38 animales rojos, 83 ruanos y 39 blancos. Calcula las frecuencias esperadas para cada fenotipo y determina si las diferencias pueden atribuirse al azar muestral.

García-García, Ejemplo 1.11. Se cruza un toro ruano RᴿRᵂ con una vaca roja RᴿRᴿ. En 200 crías se observaron 104 animales rojos y 96 ruanos. Obtén la predicción fenotípica de la F₁ y contrástala con los datos experimentales usando α = 0.05.

García-García, Ejemplo 1.12. Una vaca blanca RᵂRᵂ se cruza con un toro ruano RᴿRᵂ. De 80 crías, 37 presentaron pelaje blanco y 43 pelaje ruano. Determina los fenotipos esperados, calcula sus cantidades para la muestra y realiza la comparación gráfica y estadística.

García-García, Ejemplo 1.13. En una población de ganado, CᴿCᴿ produce pelaje rojo, CᵂCᵂ produce pelaje blanco y CᴿCᵂ produce pelaje ruano, con pelos rojos y blancos distinguibles. Se cruzan dos animales ruanos. De 160 crías, 44 fueron rojas, 74 ruanas y 42 blancas. Determina la predicción fenotípica y contrástala con los datos.

García-García, Ejemplo 1.14. Una vaca roja CᴿCᴿ se cruza con un toro ruano CᴿCᵂ. En una muestra de 120 crías se registraron 57 animales rojos y 63 ruanos. Calcula los fenotipos esperados en la F₁ y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 1.15. Un animal blanco CᵂCᵂ se cruza con otro ruano CᴿCᵂ. Entre 100 crías se observaron 46 animales blancos y 54 ruanos. Determina las probabilidades esperadas y compáralas con las observadas.

García-García, Ejemplo 1.16. Dos animales ruanos CᴿCᵂ se cruzan en un programa de cría. De 200 descendientes, 45 fueron rojos, 110 ruanos y 45 blancos. Calcula los valores esperados y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 1.17. Se cruza una vaca roja CᴿCᴿ con un toro ruano CᴿCᵂ. De 80 crías, 43 tuvieron pelaje rojo y 37 pelaje ruano. Predice la distribución fenotípica y determina si los datos concuerdan con ella.

García-García, Ejemplo 1.18. Se cruzan dos animales ruanos CᴿCᵂ. En una muestra de 240 crías se observaron 64 animales rojos, 118 ruanos y 58 blancos. Calcula las probabilidades y cantidades esperadas, y contrástalas con los resultados.

García-García, Ejemplo 1.19. Un animal blanco CᵂCᵂ se cruza con uno ruano CᴿCᵂ. En 180 crías se observaron 86 animales blancos y 94 ruanos. Determina las proporciones fenotípicas esperadas y analiza la diferencia.

García-García, Ejemplo 1.20. Se cruza un individuo de fenotipo M y genotipo LᴹLᴹ con otro de fenotipo MN y genotipo LᴹLᴺ. Entre 120 descendientes, 58 presentaron fenotipo M y 62 fenotipo MN. Determina los fenotipos esperados en la F₁ y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 1.21. Un individuo N de genotipo LᴺLᴺ se cruza con uno MN de genotipo LᴹLᴺ. De 100 descendientes, 47 presentaron fenotipo N y 53 fenotipo MN. Calcula las probabilidades esperadas y compáralas con los datos.

García-García, Ejemplo 1.22. Se cruzan dos individuos MN, ambos LᴹLᴺ. En una muestra de 200 descendientes se registraron 54 individuos M, 92 MN y 54 N. Determina la distribución fenotípica esperada y contrástala con la observada.

García-García, Ejemplo 1.23. Se cruza un individuo LᴹLᴹ con otro LᴹLᴺ. De 160 descendientes, 77 presentaron fenotipo M y 83 fenotipo MN. Calcula las cantidades esperadas para la muestra y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.24. Dos individuos MN de genotipo LᴹLᴺ tienen descendencia. De 240 personas, 62 presentaron fenotipo M, 115 fenotipo MN y 63 fenotipo N. Predice las probabilidades fenotípicas y determina si los resultados se ajustan al modelo.

García-García, Ejemplo 1.25. Se cruza un individuo N LᴺLᴺ con otro MN LᴹLᴺ. Entre 80 descendientes se contaron 36 individuos N y 44 individuos MN. Calcula los valores esperados y realiza la comparación gráfica y estadística.

García-García, Ejemplo 1.26. Se cruzan dos plantas E¹E². En 160 descendientes, el análisis de isoenzimas identificó 39 plantas con solo la banda E¹, 82 con ambas bandas y 39 con solo la banda E². Determina los fenotipos esperados y compáralos con los resultados.

García-García, Ejemplo 1.27. Una planta E¹E¹ se cruza con otra E¹E². De 120 descendientes, 64 presentaron solo la banda E¹ y 56 presentaron ambas bandas. Calcula las probabilidades esperadas y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 1.28. Se cruza una planta E²E² con otra E¹E². En una muestra de 100 descendientes se observaron 48 plantas con solo la banda E² y 52 con ambas bandas. Determina las cantidades esperadas y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 1.29. Dos plantas E¹E² se cruzan y producen 200 descendientes. Se registraron 46 plantas con solo E¹, 108 con ambas formas enzimáticas y 46 con solo E². Predice la distribución fenotípica y contrástala con los datos.

García-García, Ejemplo 1.30. Se cruza una planta E¹E¹ con una E¹E². De 180 descendientes, 87 presentaron solo la banda E¹ y 93 presentaron las dos bandas. Calcula las probabilidades esperadas y determina si la desviación es significativa.

2. Sistema polimórfico ABO

García-García, Ejemplo 2.1. En el sistema ABO, Iᴬ e Iᴮ son codominantes y ambos dominan sobre i. Se cruzan dos individuos de genotipo Iᴬi. En 160 descendientes se observaron 117 personas de grupo A y 43 de grupo O. Determina los fenotipos y probabilidades esperadas en la F₁ y contrástalos con los valores observados.

García-García, Ejemplo 2.2. Se cruzan dos individuos Iᴮi. En una muestra de 200 descendientes, 151 presentaron grupo B y 49 grupo O. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas a 200 individuos y evalúa la concordancia con los datos mediante chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.3. Una persona Iᴬi y otra Iᴮi tienen descendencia. En un grupo de 200 hijos se registraron 53 de grupo A, 47 de grupo B, 49 de grupo AB y 51 de grupo O. Determina los fenotipos esperados para la F₁ y contrástalos con los observados.

García-García, Ejemplo 2.4. Se cruza un individuo IᴬIᴮ con otro ii. En 120 descendientes se observaron 62 personas de grupo A y 58 de grupo B. Predice las probabilidades fenotípicas, calcula las frecuencias esperadas para la muestra y realiza la prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.5. Dos individuos IᴬIᴮ tienen descendencia. En una muestra de 160 personas se identificaron 42 de grupo A, 77 de grupo AB y 41 de grupo B. Calcula la distribución fenotípica esperada y determina si los datos son compatibles con ella.

García-García, Ejemplo 2.6. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ e Iᴬi. En 240 descendientes se registraron 119 personas de grupo A, 61 de grupo AB y 60 de grupo B. Establece las probabilidades esperadas para cada fenotipo y compara los resultados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.7. En el sistema ABO, Iᴬ e Iᴮ son codominantes y ambos dominan sobre i. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra Iᴮi. De 100 descendientes, 48 fueron de grupo A y 52 de grupo AB. Determina los fenotipos y las probabilidades esperadas en la F₁; calcula los valores esperados para la muestra y contrástalos mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.8. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra IᴬIᴮ. En 120 descendientes se observaron 64 individuos de grupo A y 56 de grupo AB. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas al tamaño de muestra y evalúa si los datos concuerdan con ellas.

García-García, Ejemplo 2.9. Una persona Iᴬi se cruza con otra IᴮIᴮ. De 160 descendientes, 77 presentaron grupo B y 83 grupo AB. Determina la distribución fenotípica esperada y compárala con los resultados mediante una gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.10. Se cruzan los genotipos IᴮIᴮ e IᴬIᴮ. En una muestra de 200 descendientes se registraron 103 personas de grupo B y 97 de grupo AB. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas y contrástalas con los valores observados.

García-García, Ejemplo 2.11. Una persona Iᴬi se cruza con otra ii. Entre 100 descendientes se observaron 47 individuos de grupo A y 53 de grupo O. Determina los fenotipos esperados en la F₁ y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 2.12. Se cruza una persona Iᴮi con otra ii. De 120 descendientes, 62 fueron de grupo B y 58 de grupo O. Calcula los valores esperados para cada fenotipo y evalúa el ajuste mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.13. Se cruzan una persona Iᴬi y otra IᴬIᴮ. En una muestra de 200 descendientes se identificaron 95 personas de grupo A, 56 de grupo AB y 49 de grupo B. Determina las probabilidades fenotípicas esperadas y compáralas con los resultados experimentales.

García-García, Ejemplo 2.14. Una persona Iᴮi se cruza con otra IᴬIᴮ. En 160 descendientes se observaron 43 individuos de grupo A, 37 de grupo AB y 80 de grupo B. Predice los fenotipos de la F₁, calcula las cantidades esperadas y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.15. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra Iᴮi. En una muestra independiente de 200 descendientes, 104 fueron de grupo A y 96 de grupo AB. Calcula las probabilidades esperadas y determina si la diferencia observada es significativa.

García-García, Ejemplo 2.16. Se cruzan los genotipos Iᴬi e Iᴮi. De 400 descendientes, 97 fueron de grupo A, 105 de grupo B, 99 de grupo AB y 99 de grupo O. Determina la distribución fenotípica esperada y contrástala con los datos.

García-García, Ejemplo 2.17. Una persona IᴬIᴮ se cruza con otra ii. En 200 descendientes se registraron 96 individuos de grupo A y 104 de grupo B. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas a 200 individuos y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 2.18. Se cruzan dos personas Iᴬi. En una muestra de 240 descendientes se observaron 174 individuos de grupo A y 66 de grupo O. Determina los fenotipos esperados y compara los valores esperados y observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.19. Se cruzan dos personas Iᴮi. De 160 descendientes, 116 fueron de grupo B y 44 de grupo O. Calcula las probabilidades esperadas para cada fenotipo y decide si los datos son compatibles con la predicción.

García-García, Ejemplo 2.20. Dos personas IᴬIᴮ tienen descendencia. En una muestra de 240 personas se observaron 55 de grupo A, 130 de grupo AB y 55 de grupo B. Predice la distribución fenotípica de la F₁ y contrástala con los resultados.

García-García, Ejemplo 2.21. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ e Iᴬi. Entre 320 descendientes se contaron 157 personas de grupo A, 85 de grupo AB y 78 de grupo B. Calcula los valores esperados y aplica chi cuadrado con α = 0.05.

García-García, Ejemplo 2.22. Una persona Iᴬi se cruza con otra ii. De 200 descendientes, 108 fueron de grupo A y 92 de grupo O. Determina las probabilidades fenotípicas esperadas y compara los valores esperados con los observados.

García-García, Ejemplo 2.23. Se cruza una persona Iᴮi con otra ii. En una muestra de 160 descendientes se registraron 77 individuos de grupo B y 83 de grupo O. Calcula las cantidades esperadas para la muestra y evalúa el ajuste mediante una gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 2.24. Una persona IᴬIᴮ se cruza con otra IᴮIᴮ. De 120 descendientes, 57 fueron de grupo B y 63 de grupo AB. Predice los fenotipos y sus probabilidades en la F₁, y contrástalos con los datos observados.

García-García, Ejemplo 2.25. Se cruza una persona IᴬIᴬ con otra Iᴮi. En una muestra de 240 descendientes se observaron 115 individuos de grupo A y 125 de grupo AB. Determina las probabilidades esperadas, estandarízalas al tamaño de muestra y decide, mediante gráfica y chi cuadrado, si los datos se ajustan a la predicción.

3. Sistema dihíbrido ABO más RH

Para estos ejercicios, cada fenotipo se escribe combinando grupo ABO y Rh: por ejemplo, A+ o O−. Los genes ABO y Rh se consideran independientes para resolver los cruces.

García-García, Ejemplo 3.1. Se cruzan dos individuos Iᴬi Dd, donde D determina Rh positivo y d, Rh negativo. En 320 descendientes se obtuvieron, en este orden, 58 A+, 22 A−, 63 B+, 17 B−, 59 AB+, 21 AB−, 57 O+ y 23 O−. Determina las probabilidades esperadas de los ocho fenotipos y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 3.2. Se cruzan los genotipos Iᴬi dd e ii Dd. En 200 descendientes se contaron 52 A+, 48 A−, 49 O+ y 51 O−. Predice los fenotipos de la F₁, calcula los valores esperados para cada clase y evalúa el ajuste mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.3. Una persona IᴬIᴮ Dd se cruza con otra ii Dd. En una muestra de 160 descendientes se registraron 56 A+, 24 A−, 63 B+ y 17 B−. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas considerando conjuntamente ABO y Rh, y contrástalas con los datos.

García-García, Ejemplo 3.4. Se cruzan los genotipos Iᴬi Dd e Iᴬi dd. En 240 descendientes se observaron 87 A+, 93 A−, 34 O+ y 26 O−. Determina la distribución esperada de la F₁, estandarízala al tamaño de muestra y realiza la prueba estadística.

García-García, Ejemplo 3.5. Se cruza un individuo Iᴮi Dd con otro ii dd. Entre 160 descendientes se registraron 42 B+, 38 B−, 39 O+ y 41 O−. Calcula las probabilidades esperadas de cada combinación fenotípica ABO-Rh y determina si los resultados difieren significativamente.

García-García, Ejemplo 3.6. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ Dd e Iᴬi dd. En una muestra de 240 descendientes se encontraron 63 A+, 57 A−, 29 AB+, 31 AB−, 27 B+ y 33 B−. Calcula los fenotipos esperados y sus cantidades para la muestra; después, compáralos con los observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.7. Se cruzan dos individuos Iᴬi Dd e Iᴮi dd. En 240 descendientes se registraron, en este orden, 27 A+, 32 A−, 28 B+, 31 B−, 29 AB+, 33 AB−, 30 O+ y 30 O−. Determina las probabilidades esperadas de los ocho fenotipos, calcula sus valores esperados y decide si los datos respaldan el modelo de distribución independiente de los dos sistemas.

García-García, Ejemplo 3.8. Se cruzan los genotipos Iᴬi Dd e ii Dd. En 240 descendientes se registraron 87 A+, 33 A−, 92 O+ y 28 O−. Determina los fenotipos y las probabilidades esperadas en la F₁, estandarízalas al tamaño de muestra y contrástalas mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.9. Se cruzan dos individuos Iᴮi: uno Dd y otro dd. De 320 descendientes, 116 fueron B+, 124 B−, 43 O+ y 37 O−. Calcula las probabilidades esperadas de cada fenotipo y evalúa si los datos se ajustan a la predicción.

García-García, Ejemplo 3.10. Una persona IᴬIᴮ Dd se cruza con otra ii dd. En 200 descendientes se observaron 52 A+, 48 A−, 49 B+ y 51 B−. Determina los fenotipos esperados y compara las cantidades esperadas y observadas mediante una gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.11. Se cruzan los genotipos Iᴬi DD e Iᴮi dd. En una muestra de 160 descendientes se registraron 42 A+, 38 B+, 41 AB+ y 39 O+. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas y contrástalas con los datos.

García-García, Ejemplo 3.12. Se cruzan dos individuos IᴬIᴮ Dd. De 320 descendientes, 57 fueron A+, 23 A−, 115 AB+, 45 AB−, 62 B+ y 18 B−. Determina las probabilidades esperadas para los seis fenotipos y realiza la prueba de chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.13. Se cruza una persona IᴬIᴮ DD con otra IᴬIᴮ dd. En 160 descendientes se observaron 43 individuos A+, 76 AB+ y 41 B+. Predice la distribución fenotípica de la F₁ y compárala con los datos experimentales.

García-García, Ejemplo 3.14. Se cruzan los genotipos IᴬIᴬ Dd e IᴮIᴮ Dd. En una muestra de 160 descendientes se contaron 117 personas AB+ y 43 AB−. Calcula las probabilidades esperadas y evalúa el ajuste mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.15. Una persona IᴬIᴬ Dd se cruza con otra ii dd. De 200 descendientes, 103 fueron A+ y 97 A−. Determina los fenotipos esperados, calcula sus cantidades para la muestra y contrástalas con las observadas.

García-García, Ejemplo 3.16. Se cruzan los genotipos IᴮIᴮ Dd e ii dd. En 160 descendientes se observaron 78 individuos B+ y 82 B−. Calcula la distribución fenotípica esperada y determina si los resultados son compatibles con ella.

García-García, Ejemplo 3.17. Una persona Iᴬi DD se cruza con otra ii dd. Entre 120 descendientes se registraron 62 individuos A+ y 58 O+. Determina las probabilidades fenotípicas esperadas y compáralas con los valores observados mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.18. Se cruzan los genotipos Iᴮi dd e ii Dd. En una muestra de 240 descendientes se contaron 61 B+, 59 B−, 58 O+ y 62 O−. Calcula las probabilidades esperadas para cada combinación ABO-Rh y evalúa el ajuste.

García-García, Ejemplo 3.19. Se cruza una persona Iᴬi Dd con otra IᴮIᴮ Dd. De 320 descendientes, 117 fueron AB+, 43 AB−, 123 B+ y 37 B−. Predice los fenotipos y sus probabilidades, estandariza los resultados a la muestra y realiza la comparación estadística.

García-García, Ejemplo 3.20. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ Dd e Iᴬi dd. En 240 descendientes se observaron 63 A+, 57 A−, 29 AB+, 31 AB−, 27 B+ y 33 B−. Calcula los valores esperados y contrástalos con los datos mediante gráfica y chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.21. Una persona Iᴬi Dd se cruza con otra ii DD. En una muestra de 200 descendientes se registraron 101 individuos A+ y 99 O+. Determina la distribución fenotípica esperada y evalúa si los datos concuerdan con ella.

García-García, Ejemplo 3.22. Se cruzan los genotipos IᴬIᴮ dd e ii Dd. De 200 descendientes, 51 fueron A+, 49 A−, 52 B+ y 48 B−. Calcula las probabilidades fenotípicas esperadas, estandarízalas al tamaño de muestra y aplica chi cuadrado.

García-García, Ejemplo 3.23. Una persona Iᴮi Dd se cruza con otra IᴬIᴬ dd. En 160 descendientes se observaron 38 individuos AB+, 42 AB−, 41 B+ y 39 B−. Determina los fenotipos esperados y compara los valores teóricos y experimentales.

García-García, Ejemplo 3.24. Se cruzan los genotipos Iᴬi Dd e IᴬIᴬ dd. De 120 descendientes, 58 fueron A+ y 62 A−. Calcula las probabilidades esperadas para cada fenotipo y determina si la diferencia observada es significativa.

García-García, Ejemplo 3.25. Se cruza una persona Iᴮi Dd con otra IᴮIᴮ dd. En 200 descendientes se registraron 104 individuos B+ y 96 B−. Predice los fenotipos esperados en la F₁, calcula sus cantidades para la muestra y contrástalas mediante gráfica y chi cuadrado.

La codominancia

[Genética clásica 2]

La codominancia ocurre cuando, en un individuo heterocigoto, pueden distinguirse a la vez las características asociadas con cada uno de sus dos alelos. Ambos aportan información al fenotipo, pero eso no significa que necesariamente produzcan cantidades idénticas de sus productos. Lo importante es que las dos expresiones se reconocen por separado, en vez de formar un único rasgo intermedio. Por ejemplo, en el grupo sanguíneo AB se detectan tanto el antígeno A como el B en los glóbulos rojos (Dean, 2005; Strome et al., 2024). Dean · Strome et al.. NCBI Bookshelf

La dominancia incompleta se distingue porque el heterocigoto presenta un fenotipo intermedio respecto de los dos homocigotos. En la codominancia, en cambio, las dos características se manifiestan de forma simultánea y diferenciable: pueden aparecer, por ejemplo, en distintos pelos, células o moléculas de una misma persona u organismo. La palabra “mosaico” puede servir para describir una apariencia con regiones de distinto color, pero no explica por sí sola cómo se originó ese patrón. La codominancia es una relación entre alelos y su expresión; un mosaico también puede surgir porque distintas células tienen composiciones genéticas diferentes (Strome et al., 2024; Voß et al., 2022). Strome et al. · Voß et al.. PMC

Figura 1. [Codominancia ilustrada en camelias]. La figura muestra flores parentales blancas y rojas, y una descendiente con zonas de ambos colores. Este patrón ilustra la codominancia, aunque no la demuestra en camelias reales. Las manchas también pueden surgir por variegación o cambios celulares. Para confirmar herencia codominante se requieren cruces controlados y evidencia genética que relacione variantes heredadas con fenotipos florales observables.

Historia del concepto

La historia de la genética clásica se construyó mediante el trabajo de varios investigadores. Carl Correns fue uno de los tres científicos que recuperaron de manera independiente la importancia de los experimentos de Gregor Mendel alrededor de 1900. Sus investigaciones con plantas contribuyeron a estudiar cómo se transmitían los caracteres y qué límites tenía la explicación basada únicamente en dominancia completa. Sin embargo, no conviene atribuirle sin matices la creación del concepto moderno de codominancia: la comprensión y la terminología de las distintas relaciones entre alelos se desarrollaron a lo largo del tiempo, a medida que se acumularon nuevos experimentos (Rheinberger, 2000). Rheinberger. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Los cruces de plantas y animales permitieron observar que un heterocigoto no siempre se parecía a uno de sus progenitores. En algunos casos presentaba un fenotipo intermedio; en otros, podían identificarse las características asociadas con ambos alelos. Estos patrones no invalidaban la segregación mendeliana: las variantes hereditarias seguían separándose durante la formación de gametos. Lo que cambiaba era la forma en que el genotipo se manifestaba como fenotipo. Esa distinción ayudó a describir la herencia sin suponer que todos los caracteres siguen una relación simple de dominante y recesivo (Bateson & Saunders, 1902; Strome et al., 2024). Bateson y Saunders · Strome et al.. repository.cshl.edu

El desarrollo de la serología, que estudia las reacciones entre componentes de la sangre, proporcionó ejemplos claros de expresión simultánea. A comienzos del siglo XX, Karl Landsteiner identificó diferencias entre muestras de sangre humana y describió los grupos que después se organizaron como el sistema ABO. Más adelante se reconoció el grupo AB, cuyas células presentan ambos antígenos. Los estudios de herencia mostraron que los grupos sanguíneos podían explicarse mediante variantes heredables, y el modelo de tres alelos de Felix Bernstein permitió comprender cómo se originaban los cuatro fenotipos principales (Dean, 2005; Bernstein, 1924). Dean · Bernstein, según el registro de Genetics. NCBI Bookshelf

El sistema sanguíneo MN constituye otro ejemplo humano. Sus variantes se asocian con antígenos diferentes en la superficie de los glóbulos rojos. En una persona heterocigota pueden detectarse los dos antígenos, M y N. La observación no consiste en una mezcla visible de colores: se identifica mediante pruebas de laboratorio que distinguen moléculas en la membrana celular. Este caso muestra que la codominancia puede reconocerse con métodos bioquímicos, aunque el aspecto externo del organismo no revele ninguna diferencia evidente (Landsteiner & Levine, 1927; López et al., 2022). Landsteiner y Levine · López et al.. K. Landsteiner, Philip Levine, 1927

Modelo matemático

En el modelo de codominancia, los símbolos de los alelos deben permitir distinguir las variantes que se expresan. Una convención posible es Iˣ, donde I representa el alelo y el superíndice x identifica el rasgo asociado con él. Así, Iᴿ puede nombrar el alelo asociado con pigmento rojo y Iᵂ el asociado con pigmento blanco. El superíndice sirve para identificar el alelo; no indica que sea dominante o recesivo. La notación debe definirse para cada sistema antes de interpretar los cruces.

Cuando los alelos Iˣ e Iʸ se encuentran juntos en un heterocigoto, el fenotipo puede mostrar las dos características, x e y, de manera distinguible. Por ejemplo, si Iᴿ está asociado con pelos rojos y Iᵂ con pelos blancos, el heterocigoto puede presentar pelos de ambos colores. El resultado no se representa como un color nuevo que sustituye a los dos parentales. Tampoco se requiere que cada rasgo aparezca con idéntica cantidad o intensidad: lo decisivo es que puedan reconocerse las dos expresiones correspondientes (Voß et al., 2022; Strome et al., 2024). Voß et al. · Strome et al.. Wiley Online Library

Si se cruzan dos líneas homocigotas con variantes distintas, cada descendiente F₁ recibe un alelo de cada línea. En un modelo sencillo, el cruce IˣIˣ × IʸIʸ produce heterocigotos IˣIʸ. Si luego se cruzan dos heterocigotos, cada uno puede producir gametos con Iˣ o Iʸ. La descendencia esperada presenta tres genotipos en proporción 1:2:1: un homocigoto IˣIˣ, dos combinaciones heterocigotas equivalentes IˣIʸ e IʸIˣ, y un homocigoto IʸIʸ. Como ambas variantes se distinguen en el heterocigoto, las tres clases genotípicas corresponden, en este modelo, a tres clases fenotípicas diferentes.

La proporción 1:2:1 es una expectativa para un número grande de descendientes y bajo las condiciones del modelo: segregación regular, fecundación al azar y ausencia de diferencias importantes de supervivencia entre genotipos. En una muestra pequeña, las cantidades observadas pueden apartarse de esa relación por azar. Además, los organismos reales pueden tener más de dos alelos, varios genes que influyen en un rasgo o diferencias en la actividad de cada variante. Por ello, la proporción sirve como predicción de un modelo definido, no como regla universal para cualquier patrón que muestre dos colores (Strome et al., 2024). Strome et al.. PMC

Entre los ejemplos animales, el pelaje ruano de algunas razas de ganado presenta pelos blancos intercalados con pelos rojos o de otro color. Se describen patrones semejantes en cerdos, ovejas, cabras, alpacas y caballos. La apariencia es de dos tipos de pelo presentes en el mismo animal, por lo que se usa como ejemplo de codominancia. Sin embargo, los mecanismos genéticos no necesariamente son idénticos en todas esas especies: un aspecto parecido puede depender de genes distintos. La comparación debe separar la descripción del fenotipo de la explicación genética que se haya confirmado para cada animal (Voß et al., 2022). Voß et al.. Wiley Online Library

Figura 2. [Pelaje ruano y codominancia]. El ganado ruano presenta pelos blancos y coloreados en un mismo individuo. El patrón ilustra la codominancia, pues ambos rasgos permanecen distinguibles en el heterocigoto. No representa una mezcla uniforme de pigmentos. La herencia del color puede variar entre razas, y ciertos alelos asociados con el ruano también se relacionan con efectos reproductivos en bovinos.

En el maíz (Zea mays), algunas variantes de isoenzimas —formas distintas de una enzima— pueden distinguirse mediante técnicas de laboratorio. En plantas heterocigotas, los patrones de bandas pueden mostrar productos asociados con ambos alelos; esa visibilidad permite usar las variantes como marcadores genéticos. Este ejemplo no produce necesariamente un rasgo externo evidente, como el color de una flor o del pelaje. Muestra que la codominancia también puede reconocerse en el nivel molecular y aprovecharse para identificar genotipos en estudios de diversidad y mejoramiento vegetal (Heidrich-Sobrinho & Cordeiro, 1975). Heidrich-Sobrinho y Cordeiro. PubMed

La hemoglobina ofrece otro ejemplo molecular en seres humanos. Una persona con el rasgo falciforme suele producir hemoglobina A y hemoglobina S, que pueden distinguirse mediante análisis de laboratorio. En ese nivel, los dos productos están presentes en el heterocigoto. Eso no significa que la condición clínica sea simplemente “codominante”: la expresión de hemoglobinas, la forma de los glóbulos rojos y la salud general son niveles distintos de observación. Por tanto, es más preciso describir la codominancia de las variantes proteicas sin convertirla en una afirmación simplificada sobre todos los efectos médicos del genotipo (Anyaibe et al., 1985; Bender & Carlberg, 2025). Anyaibe et al. · Bender y Carlberg. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

El caso del sistema de sangre ABO

El sistema ABO es un ejemplo escolar útil porque reúne codominancia y alelos múltiples. En una población existen tres alelos principales: Iᴬ, Iᴮ e i. Cada persona hereda dos copias, una de cada progenitor, así que su genotipo contiene como máximo dos de esos alelos. Los tres alelos pueden combinarse de seis formas genotípicas: IᴬIᴬ, IᴮIᴮ, ii, IᴬIᴮ, Iᴬi e Iᴮi. Sin embargo, esas seis combinaciones producen cuatro fenotipos principales: A, B, AB y O (Dean, 2005). Dean. NCBI Bookshelf

Los alelos Iᴬ e Iᴮ son codominantes entre sí: en el genotipo IᴬIᴮ se producen antígenos A y B, por lo que el fenotipo es AB. Cada uno también se expresa frente al alelo i. En los genotipos Iᴬi e Iᴮi, el fenotipo es A o B, respectivamente. El genotipo ii produce el fenotipo O, que carece de los antígenos A y B habituales. Por esta razón, no es correcto afirmar que todos los alelos del sistema ABO son codominantes: la codominancia describe específicamente la relación entre Iᴬ e Iᴮ, mientras que cada uno se comporta como dominante frente a i en el modelo escolar (Dean, 2005; Strome et al., 2024). Dean · Strome et al.. NCBI Bookshelf

En términos moleculares, el locus ABO contiene instrucciones para producir enzimas que modifican moléculas precursoras en la superficie de los glóbulos rojos. La variante Iᴬ favorece la producción del antígeno A y la variante Iᴮ, la del antígeno B. La variante i más común no produce una enzima funcional que complete esas modificaciones. Así, los antígenos de la sangre son moléculas reconocibles por el sistema inmunitario. No son los alelos mismos: los alelos son variantes heredables del ADN, mientras que los antígenos son parte del fenotipo celular que resulta de su actividad (Dean, 2005). Dean. NCBI Bookshelf

La importancia médica del sistema ABO se relaciona, entre otras cosas, con las transfusiones. Si se transfunden glóbulos rojos incompatibles, los anticuerpos de la persona receptora pueden unirse a los antígenos de esas células y desencadenar una reacción peligrosa. Por eso, los servicios de salud determinan el grupo sanguíneo y realizan pruebas de compatibilidad antes de una transfusión. El esquema escolar de los cuatro grupos ayuda a comprender la herencia, pero la práctica clínica considera también otros antígenos y características individuales (Dean, 2005; Flegel, 2011). Dean · Flegel. NCBI Bookshelf

Calendario

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Figura 3. [Sistema ABO y compatibilidad sanguínea]. Los antígenos de los eritrocitos definen los grupos A, B, AB y O. Los alelos Iᴬ e Iᴮ son codominantes; i es recesivo. La compatibilidad ABO orienta transfusiones de glóbulos rojos, pero también deben considerarse el factor RhD, otros antígenos y las pruebas clínicas antes de transfundir sangre.

El sistema Rh es independiente del ABO. En la enseñanza básica suele resumirse mediante el antígeno D: si está presente, el resultado se denomina Rh positivo; si no se detecta, Rh negativo. Para resolver ejercicios introductorios se utiliza a veces un modelo simplificado con D y d, donde D representa la presencia del antígeno y d, su ausencia. Esta notación es práctica para ciertos cruces, pero no describe toda la genética del sistema. El sistema Rh incluye numerosos antígenos y depende principalmente de los genes RHD y RHCE, ubicados muy cerca uno del otro en el cromosoma 1. El sistema ABO, en cambio, se encuentra en el cromosoma 9 (Flegel, 2011; Smart et al., 2020). Flegel · Smart et al.. PubMed

Al combinar los resultados ABO y Rh, cada persona suele describirse con una de ocho categorías comunes: A+, A−, B+, B−, AB+, AB−, O+ u O−. En los ejercicios escolares, esa combinación puede analizarse como un cruce dihíbrido simplificado: se sigue un carácter del sistema ABO y otro relacionado con la presencia del antígeno D. Sin embargo, ABO no es un sistema de dos alelos, sino uno de alelos múltiples; y Rh no se reduce biológicamente a un solo par D/d. Por eso, el cruce dihíbrido es una herramienta didáctica para practicar dos caracteres, no una descripción completa de toda la herencia de los grupos sanguíneos.

La separación física de los loci ABO y Rh permite tratarlos como independientes en muchos problemas introductorios, de acuerdo con la distribución cromosómica. Por ejemplo, un genotipo Iᴬi para ABO puede combinarse con Dd en el modelo simplificado de Rh. Para predecir descendencia, cada sistema se analiza por separado y luego se combinan sus resultados. Esta estrategia ayuda a entender cómo se forman las categorías sanguíneas, pero no reemplaza la tipificación de laboratorio ni las pruebas de compatibilidad, porque existen variantes raras y otros antígenos clínicamente importantes (Dean, 2005; Flegel, 2011). Dean · Flegel. NCBI Bookshelf

La combinación ABO–Rh también tiene relevancia durante el embarazo. Si una persona gestante RhD negativa desarrolla anticuerpos contra el antígeno D y el feto es RhD positivo, esos anticuerpos pueden atravesar la placenta y afectar los glóbulos rojos fetales. La sensibilización puede ocurrir cuando células sanguíneas fetales entran en la circulación materna. La atención prenatal incluye pruebas y medidas preventivas, como inmunoglobulina anti-D cuando está indicada, que reducen el riesgo de enfermedad hemolítica fetal y neonatal. El riesgo no aparece automáticamente en todo embarazo Rh incompatible: depende de si hubo sensibilización y de las circunstancias clínicas (Flegel, 2011; Moise & Abels, 2024). Flegel · Moise y Abels. PubMed

Referencias

Almeida, J., Carpenter, R., Robbins, T. P., Martin, C., & Coen, E. S. (1989). Genetic interactions underlying flower color patterns in Antirrhinum majus. Genes & Development, 3(11), 1758–1767. https://doi.org/10.1101/gad.3.11.1758

Anyaibe, S., Castro, O., & Headings, V. (1985). Distributions of hemoglobins A and S among erythrocytes of heterozygotes. Hemoglobin, 9(2), 137–155. https://doi.org/10.3109/03630268508996996

Bateson, W., & Saunders, E. R. (1902). Experimental studies in the physiology of heredity. Part III: The facts of heredity in the light of Mendel’s discovery. Reports to the Evolution Committee of the Royal Society, 1, 125–160. Repositorio de Cold Spring Harbor Laboratory

Bender, M. A., & Carlberg, K. (2025). Sickle cell disease. En M. P. Adam et al. (Eds.), GeneReviews®. University of Washington, Seattle. NCBI Bookshelf

Charlier, C., Denys, B., Belanche, J. I., Coppieters, W., Grobet, L., Mni, M., Womack, J., Hanset, R., & Georges, M. (1996). Microsatellite mapping of the bovine roan locus: A major determinant of White Heifer disease. Mammalian Genome, 7(2), 138–142. https://doi.org/10.1007/s003359900034

Cheng, J., Liao, L., Zhou, H., Gu, C., Wang, L., & Han, Y. (2015). A small indel mutation in an anthocyanin transporter causes variegated colouration of peach flowers. Journal of Experimental Botany, 66(22), 7227–7239. https://doi.org/10.1093/jxb/erv419

Correns, C. (1902). Über Bastardierungsversuche mit Mirabilis-Sippen. Berichte der Deutschen Botanischen Gesellschaft, 20, 594–608. Registro bibliográfico

Dean, L. (2005). Blood groups and red cell antigens. National Center for Biotechnology Information. NCBI Bookshelf

Flegel, W. A. (2011). Molecular genetics and clinical applications for RH. Transfusion and Apheresis Science, 44(1), 81–91. https://doi.org/10.1016/j.transci.2010.12.013

Geng, F., Nie, R., Yang, N., Cai, L., Hu, Y., Chen, S., Cheng, X., Wang, Z., & Chen, L. (2022). Integrated transcriptome and metabolome profiling of Camellia reticulata reveal mechanisms of flower color differentiation. Frontiers in Genetics, 13, 1059717. https://doi.org/10.3389/fgene.2022.1059717

Heidrich-Sobrinho, E., & Cordeiro, A. R. (1975). Codominant isoenzymic alleles as markers of genetic diversity correlated with heterosis in maize (Zea mays). Theoretical and Applied Genetics, 46(4), 197–199. https://doi.org/10.1007/BF00281670

Ison, H. E., Clarke, S. L., & Knowles, J. W. (2025). Familial hypercholesterolemia. En M. P. Adam et al. (Eds.), GeneReviews®. University of Washington, Seattle. NCBI Bookshelf

Johnson, A. F., Nguyen, H. T., & Veitia, R. A. (2019). Causes and effects of haploinsufficiency. Biological Reviews, 94(5), 1774–1785. https://doi.org/10.1111/brv.12527

Landsteiner, K., & Levine, P. (1927). A new agglutinable factor differentiating individual human bloods. Proceedings of the Society for Experimental Biology and Medicine, 24(6), 600–602. https://doi.org/10.3181/00379727-24-3483

Lopez, G. H., Hyland, C. A., & Flower, R. L. (2021). Glycophorins and the MNS blood group system: A narrative review. Annals of Blood, 6, 39. https://doi.org/10.21037/aob-21-9

Moise, K. J., Jr., & Abels, E. A. (2024). Management of red cell alloimmunization in pregnancy. Obstetrics & Gynecology, 144(4), 465–480. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000005709

Rheinberger, H.-J. (2000). Mendelian inheritance in Germany between 1900 and 1910: The case of Carl Correns (1864–1933). Comptes Rendus de l’Académie des Sciences—Series III—Sciences de la Vie, 323(12), 1061–1067. https://doi.org/10.1016/S0764-4469(00)01267-1

Smart, E., & Armstrong, B. (2020). Blood group systems. ISBT Science Series, 15(S1), 123–150. https://doi.org/10.1111/voxs.12593

Snyder, L. H. (1924). The inheritance of the blood groups. Genetics, 9(5), 465–478. https://doi.org/10.1093/genetics/9.5.465

Strome, S., Bhalla, N., Kamakaka, R., Sharma, U., & Sullivan, W. (2024). Clarifying Mendelian vs. non-Mendelian inheritance. Genetics, 227(3), iyae078. https://doi.org/10.1093/genetics/iyae078

Veitia, R. A., Caburet, S., & Birchler, J. A. (2018). Mechanisms of Mendelian dominance. Clinical Genetics, 93(3), 419–428. https://doi.org/10.1111/cge.13107

Voß, K., Blaj, I., Tetens, J. L., Thaller, G., & Becker, D. (2022). Roan coat color in livestock. Animal Genetics, 53(5), 549–556. https://doi.org/10.1111/age.13240

Yamamoto, F., Clausen, H., White, T., Marken, J., & Hakomori, S. (1990). Molecular genetic basis of the histo-blood group ABO system. Nature, 345, 229–233. https://doi.org/10.1038/345229a0

en donde inserto esto en mi blog