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sábado, 6 de junio de 2026

La concentración y las técnicas que la alteran

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La concentración de una sustancia se refiere a una proporción entre un parámetro relacionado con la cantidad de una sustancia de interés y otro parámetro relacionado con el medio en el que dicha sustancia se encuentra dispersa. La sustancia de interés suele llamarse soluto o analito, mientras que el medio en el que se distribuye puede llamarse disolvente, dispersante o, en términos más generales, mezcla. El parámetro usado para describir el dispersante puede referirse a una o varias sustancias que componen la mezcla, o también a una propiedad global del sistema, como la masa total, el volumen total o la cantidad total de materia.

Conceptos básicos de la materia

Recordemos, desde nuestra unidad de introducción a la química, que la materia puede clasificarse en sustancias puras y mezclas. Las sustancias puras incluyen los elementos, como Ne, O₂, O₃, S, S₈, P y P₄, y también los compuestos, como H₂O, CO₂, NaCl o C₆H₁₂O₆. Las sustancias puras tienen una composición definida, es decir, sus componentes aparecen en proporciones constantes. En los compuestos, esas proporciones se expresan mediante los subíndices de la fórmula química molecular o empírica. Dichos subíndices representan las proporciones definidas entre los elementos, tal como lo establece la ley de las proporciones definidas asociada a Proust.

En las mezclas, en cambio, las proporciones entre los componentes no son fijas. Pueden variar dentro de ciertos rangos sin que por ello cambie necesariamente la identidad general del sistema. Por ejemplo, una disolución de sal en agua puede tener más o menos sal, pero seguirá siendo una mezcla de agua y sal mientras sus componentes se mantengan distribuidos. Esta variabilidad es precisamente la razón por la cual necesitamos el concepto de concentración: nos permite expresar cuánto de una sustancia está presente en relación con otra parte del sistema.

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Figura 1. [Las mezclas heterogéneas] tienen composición no uniforme y permiten distinguir sus componentes o fases. Pueden ser sólidas, como una ensalada; líquidas, como una bebida con hielo; o gaseosas, como el smog. Su estudio permite aplicar técnicas de separación como filtración, decantación, tamizado y centrifugación.

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Figura 2. [Las mezclas homogéneas] tienen composición uniforme y sus componentes no se distinguen a simple vista. Pueden ser sólidas, como el latón; líquidas, como agua con sal o vinagre; o incluir gases disueltos, como el CO₂ en agua mineral. En todos los casos forman una sola fase visible.

Las mezclas, a su vez, se clasifican en heterogéneas y homogéneas. En las mezclas heterogéneas podemos distinguir sus componentes a simple vista o con instrumentos sencillos, como ocurre con arena mezclada con limaduras de hierro o con agua y aceite. En las mezclas homogéneas, por el contrario, nuestros ojos no bastan para reconocer los componentes separados, porque la distribución parece uniforme. Históricamente, algunas mezclas se identificaban mediante propiedades organolépticas, como el olor o el sabor; sin embargo, este procedimiento puede ser peligroso, especialmente cuando se trabaja con sustancias tóxicas, corrosivas o desconocidas. Por ello, en esta sección estudiaremos las técnicas experimentales más comunes que permiten separar mezclas y analizar sus componentes de manera más segura y controlada.

Clasificación por dispersión

(a) Sólido en sólido: puede formar una mezcla homogénea cuando el sólido se distribuye a nivel atómico o molecular dentro de otro sólido, como ocurre en una aleación. También puede ser heterogénea si los componentes sólidos conservan fases distinguibles. Su propiedad más relevante es la formación de materiales con resistencia, color o conductividad modificada. Ejemplo: latón, formado por zinc en cobre.

(b) Sólido en líquido: puede ser homogénea si el sólido se disuelve completamente, formando una solución, o heterogénea si permanece como partículas suspendidas. Su propiedad más importante es la posibilidad de disolución o sedimentación. Ejemplo homogéneo: sal en agua. Ejemplo heterogéneo: arena en agua.

(c) Sólido en gas: normalmente es una mezcla heterogénea, porque las partículas sólidas quedan suspendidas en el gas sin disolverse realmente. Su propiedad más relevante es la suspensión temporal de partículas finas. Ejemplo: humo.

(d) Líquido en sólido: suele ser heterogénea y aparece cuando un líquido queda atrapado dentro de una red sólida. Su propiedad clave es la retención del líquido en una estructura semirrígida. Ejemplo: gelatina.

(e) Líquido en líquido: puede ser homogénea si ambos líquidos son miscibles, o heterogénea si forman una emulsión. Su propiedad central es la miscibilidad. Ejemplo homogéneo: alcohol en agua. Ejemplo heterogéneo: leche.

(f) Líquido en gas: normalmente es heterogénea y forma un aerosol líquido. Su propiedad clave es la suspensión de gotitas en el aire. Ejemplo: niebla.

(g) Gas en sólido: es heterogénea, con burbujas atrapadas en una matriz sólida. Ejemplo: piedra pómez.

(h) Gas en líquido: es heterogénea y forma una espuma. Ejemplo: espuma de jabón.

(i) Gas en gas: es homogénea, porque los gases se mezclan molecularmente. Ejemplo: aire.

Mezclas de clasificación complicada

Existen algunas mezclas cuya clasificación resulta más compleja que la simple división entre homogéneas y heterogéneas. Estas mezclas reciben el nombre de coloides y poseen partículas de tamaño intermedio entre una solución verdadera y una suspensión. A simple vista suelen parecer homogéneas porque sus partículas son demasiado pequeñas para observarse directamente, pero en realidad son heterogéneas a escala microscópica. Entre los coloides más comunes se encuentran la leche, la niebla, las gelatinas, la espuma de afeitar y muchas pinturas. Debido a su tamaño intermedio, estas partículas no sedimentan fácilmente y pueden permanecer dispersas durante largos períodos de tiempo.

Una de las propiedades más características de los coloides es el efecto Tyndall, fenómeno mediante el cual las partículas coloidales dispersan la luz que las atraviesa. Gracias a este efecto es posible visualizar el recorrido de un haz luminoso dentro de ciertos materiales. Por ejemplo, el haz de una linterna puede hacerse visible al atravesar niebla o humo debido a la dispersión de la luz por las partículas suspendidas. En una solución verdadera, como agua con sal completamente disuelta, este efecto no ocurre porque las partículas son demasiado pequeñas para dispersar la luz de manera apreciable. El efecto Tyndall constituye una de las herramientas más utilizadas para diferenciar experimentalmente una solución de un coloide.

Muchos colores observados en la naturaleza se deben precisamente a este mecanismo de dispersión. El color blanco de la leche se origina porque las gotas microscópicas de grasa y las micelas de proteínas dispersan prácticamente todas las longitudes de onda de la luz visible. De forma similar, el color azul de algunos ojos no se debe a un pigmento azul, sino a la dispersión preferencial de las longitudes de onda cortas por estructuras microscópicas presentes en el iris. Un fenómeno relacionado explica también el color azul del cielo. Estos ejemplos muestran cómo las propiedades ópticas de los coloides y de otras estructuras microscópicas pueden influir profundamente en la apariencia visual de materiales y seres vivos.

Alterando la concentración

Las técnicas de separación pueden clasificarse también según su poder separativo, es decir, según qué tan cerca permiten llegar a la pureza de los componentes obtenidos. Métodos como la sedimentación, decantación, imantación, filtración y centrifugación suelen realizar separaciones gruesas o preliminares. Estas técnicas eliminan una fracción importante de las impurezas, pero rara vez producen materiales completamente puros. En un nivel intermedio se encuentran procesos como la evaporación, la destilación y algunas formas de cromatografía, capaces de producir sustancias con grados de pureza muy elevados. Finalmente, técnicas avanzadas como la ultrafiltración molecular, la cromatografía de alta resolución o ciertos procesos de membranas pueden aproximarse mucho más a la separación ideal, aunque incluso ellas poseen límites físicos y económicos.

Por esta razón, en química e ingeniería suele hablarse más de pureza efectiva que de pureza absoluta. Un reactivo puede contener trazas de otras sustancias y aun así comportarse, para todos los efectos prácticos, como si fuera puro. Por ejemplo, el agua destilada de laboratorio contiene pequeñas cantidades de gases disueltos y de iones provenientes del ambiente, pero para la mayoría de aplicaciones químicas se considera suficientemente pura. De manera similar, una sal obtenida por evaporación puede conservar cantidades mínimas de humedad o impurezas, sin que ello afecte significativamente su comportamiento experimental. La decisión de continuar o no una purificación depende del uso previsto y del costo energético necesario para alcanzar niveles de pureza cada vez mayores.

Además, algunos sistemas presentan límites fundamentales que impiden una purificación completa mediante técnicas convencionales. Un ejemplo clásico es el ácido clorhídrico acuoso, cuya composición queda restringida por fenómenos de equilibrio y volatilidad, impidiendo obtener ácido clorhídrico puro por simple destilación de sus soluciones acuosas. De forma similar, mezclas como etanol-agua forman composiciones límite conocidas como azeótropos, donde líquido y vapor poseen prácticamente la misma composición y la destilación deja de aumentar la pureza. Estos casos muestran que la separación perfecta es más un ideal teórico que una realidad experimental, y que toda técnica posee fronteras impuestas por las propiedades físicas y químicas de los materiales involucrados.

Algunas técnicas de separación

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Figura 3. El [embudo de separación por decantación] permite separar líquidos inmiscibles según su densidad. El líquido más denso queda abajo y sale primero al abrir la llave de paso, mientras el menos denso permanece arriba. Se usa en extracción líquido-líquido, purificación de compuestos y análisis químico. Debe agitarse con cuidado y dejarse reposar.

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Figura 4. [La filtración] separa un sólido insoluble de un líquido mediante un material poroso, como el papel de filtro. El líquido atraviesa el filtro y se recoge como filtrado, mientras las partículas sólidas quedan retenidas como residuo. Se usa en laboratorio, purificación de agua, preparación de café y tratamiento de mezclas heterogéneas.

Figura 5. [La imantación]separa mezclas heterogéneas cuando uno de sus componentes tiene propiedades magnéticas. El imán atrae materiales como el hierro, mientras los sólidos no magnéticos permanecen aparte. Es una técnica física útil en laboratorio, minería, reciclaje e industria, siempre que exista diferencia clara en la respuesta magnética.

Figura 6. [Separación por evaporación]. La evaporación separa un sólido disuelto de un líquido mediante calentamiento. El solvente pasa a vapor y el soluto queda como residuo sólido. Se usa para recuperar sales, cristales o sólidos disueltos en soluciones. Es común en laboratorio, industria y obtención de sal marina.

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Figura 7. [La sedimentación] separa un sólido suspendido de un líquido por diferencia de densidad y acción de la gravedad. Al dejar la mezcla en reposo, las partículas más densas forman el sedimento en el fondo, mientras arriba queda el sobrenadante. Se usa en minería, tratamiento de aguas y antes de la decantación.

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Figura 8.  [La ultrafiltración] separa partículas por tamaño usando una membrana de poros muy finos y presión. Las partículas pequeñas atraviesan la membrana y forman el permeado, mientras las grandes quedan como retenido. Se usa para purificar agua, concentrar sustancias y separar macromoléculas o partículas suspendidas.

Figura 9. [La cromatografía] es una técnica que separa componentes de una mezcla usando una fase móvil y una fase estacionaria. Cada componente interactúa de forma distinta con la fase estacionaria, desplazándose a diferentes velocidades. Esto permite su separación, análisis y purificación en mezclas complejas, siendo esencial en química, farmacéutica y ciencias ambientales.

Diagrama

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Figura 10. [La destilación] separa sustancias según su diferente punto de ebullición. Al calentar una mezcla, el componente más volátil se evapora primero, pasa al condensador, se enfría y vuelve a líquido. Luego se recoge como destilado. Se usa para purificar agua, separar solventes y realizar procesos industriales.

Figura 11. [La centrifugación] separa componentes de una mezcla por diferencia de densidad mediante giro rápido. Las partículas más densas bajan y forman el sedimento o pellet, mientras la fase menos densa queda arriba como sobrenadante. Se usa en química, biología, medicina e industria para acelerar procesos de sedimentación.

Referencias bibliográficas

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Chang, R., & Goldsby, K. A. (2016). Química (12.ª ed.). McGraw-Hill Education.

Petrucci, R. H., Herring, F. G., Madura, J. D., & Bissonnette, C. (2017). Química general: Principios y aplicaciones modernas (11.ª ed.). Pearson Educación.

Atkins, P., & Jones, L. (2012). Principios de química: Los caminos del descubrimiento (5.ª ed.). Médica Panamericana.

Skoog, D. A., Holler, F. J., & Crouch, S. R. (2018). Principios de análisis instrumental (7.ª ed.). Cengage Learning.

Harris, D. C. (2020). Análisis químico cuantitativo (10.ª ed.). Reverté.

Christian, G. D., Dasgupta, P. K., & Schug, K. A. (2014). Química analítica (7.ª ed.). Wiley.

Hiemenz, P. C., & Rajagopalan, R. (1997). Principles of colloid and surface chemistry (3rd ed.). Marcel Dekker.

Shaw, D. J. (1992). Introduction to colloid and surface chemistry (4th ed.). Butterworth-Heinemann.

Seader, J. D., Henley, E. J., & Roper, D. K. (2016). Separation process principles (4th ed.). Wiley.

Mulder, M. (1996). Basic principles of membrane technology (2nd ed.). Kluwer Academic Publishers.

McCabe, W. L., Smith, J. C., & Harriott, P. (2007). Operaciones unitarias en ingeniería química (7.ª ed.). McGraw-Hill.

Vogel, A. I. (1989). Vogel's textbook of practical organic chemistry (5th ed.). Longman Scientific & Technical.

IUPAC. (2019). Compendium of chemical terminology (the Gold Book). International Union of Pure and Applied Chemistry. https://goldbook.iupac.org

Figura. Mezcla homogénea

La imagen presenta varios ejemplos de mezclas homogéneas, es decir, sistemas materiales en los que los componentes se encuentran distribuidos uniformemente y no pueden distinguirse a simple vista. Aunque estén formadas por dos o más sustancias diferentes, estas aparecen como una sola fase visible debido a que sus componentes se mezclan a escala molecular o atómica. La ilustración destaca que las mezclas homogéneas pueden presentarse en distintos estados físicos, incluyendo sólidos, líquidos y gases. Una característica fundamental de estas mezclas es que cualquier porción tomada del sistema posee la misma composición que el conjunto completo, razón por la cual también suelen denominarse soluciones cuando existe un componente disperso dentro de otro.

El primer ejemplo mostrado corresponde a una mezcla homogénea sólida, representada por el latón, una aleación formada principalmente por cobre y zinc. En este material, los átomos de ambos metales se encuentran distribuidos de manera uniforme dentro de la estructura sólida, produciendo un material con propiedades diferentes a las de sus componentes puros. Los siguientes ejemplos corresponden a mezclas homogéneas líquidas. El agua con sal representa una solución en la que los iones procedentes de la sal se encuentran distribuidos uniformemente en el agua. De manera similar, el vinagre constituye una solución de ácido acético en agua, donde ambos componentes forman una sola fase líquida visible. En ninguno de estos casos es posible distinguir visualmente los componentes originales.

Finalmente, la imagen muestra una mezcla homogénea asociada a la presencia de un gas disuelto en un líquido, representada por el agua mineral con dióxido de carbono disuelto. Mientras el gas permanece disuelto, el sistema conserva una apariencia uniforme y constituye una única fase observable. La imagen enfatiza que las mezclas homogéneas pueden encontrarse en diferentes estados físicos, pero comparten la propiedad de presentar una composición uniforme y ausencia de fronteras visibles entre sus componentes. Estas mezclas son extremadamente comunes en la naturaleza, la industria y la vida cotidiana, apareciendo en materiales metálicos, alimentos, bebidas, medicamentos y numerosos productos químicos utilizados diariamente.

viernes, 5 de junio de 2026

Figura. Sedimentación

La sedimentación es una técnica de separación que permite aislar un sólido suspendido en un líquido aprovechando la diferencia de densidad entre ambos componentes. Su funcionamiento depende de la acción de la gravedad, que provoca que las partículas sólidas más densas desciendan lentamente hacia el fondo del recipiente cuando la mezcla permanece en reposo. En una mezcla inicialmente turbia, las partículas se encuentran distribuidas por todo el líquido. Sin embargo, al transcurrir el tiempo, estas partículas comienzan a depositarse en el fondo formando una capa sólida denominada sedimento o precipitado. Mientras tanto, la región superior se vuelve progresivamente más clara y constituye el sobrenadante, que contiene una menor cantidad de partículas suspendidas.

El proceso de sedimentación ocurre de manera natural en numerosos sistemas físicos y ambientales. Para que la separación sea efectiva, las partículas deben poseer suficiente masa y densidad para vencer los movimientos del líquido y desplazarse hacia el fondo. La velocidad con la que ocurre la sedimentación depende de factores como el tamaño de las partículas, la diferencia de densidad entre el sólido y el líquido, la viscosidad del medio y el tiempo de reposo. En el esquema mostrado, una mezcla heterogénea sólido-líquido pasa gradualmente de una apariencia uniforme a una situación donde se distinguen claramente dos regiones: el sedimento en la parte inferior y el sobrenadante en la parte superior. Cuanto mayor sea el tiempo de espera, más evidente resultará la separación de las fases.

La sedimentación tiene aplicaciones importantes en la industria, la minería, el tratamiento de aguas y las ciencias ambientales. Un ejemplo clásico es el bateo de oro, donde las partículas de mayor densidad se acumulan en el fondo del recipiente mientras los materiales más ligeros son arrastrados por el agua. Además, la sedimentación suele constituir la etapa previa a la decantación, técnica en la que el sobrenadante se vierte cuidadosamente para separarlo del sedimento. Gracias a su simplicidad y bajo costo, la sedimentación continúa siendo una herramienta fundamental para la separación de mezclas heterogéneas y para el estudio del comportamiento de partículas suspendidas en fluidos.

Figura. Aparato de análisis de composición por combustión

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El aparato de análisis elemental por combustión es un sistema diseñado para determinar la composición de una sustancia a partir de los productos generados durante su combustión completa. Como se observa en la figura, una muestra de masa conocida se introduce en un horno por el que circula una corriente de oxígeno. Durante el calentamiento, los elementos presentes en la muestra reaccionan con el oxígeno y se transforman en compuestos de composición conocida. El carbono se convierte en dióxido de carbono (CO₂), el hidrógeno en agua (H₂O) y el nitrógeno en distintos óxidos de nitrógeno (NOₓ). Estos gases abandonan el horno arrastrados por el flujo gaseoso y son conducidos hacia una serie de dispositivos absorbentes conectados en secuencia.

Cada absorbedor está diseñado para retener selectivamente uno de los productos de combustión. El primer absorbedor captura el agua formada, el segundo retiene el dióxido de carbono y el tercero atrapa los óxidos de nitrógeno. La cantidad retenida se determina mediante el aumento de masa experimentado por cada cartucho absorbente. A partir de estas masas y de las relaciones estequiométricas correspondientes, es posible calcular la cantidad de carbono, hidrógeno y nitrógeno presentes originalmente en la muestra. Cuando la sustancia contiene además oxígeno, este suele determinarse indirectamente por diferencia entre la masa total de la muestra y la suma de las masas de los demás elementos identificados.

Los analizadores modernos son considerablemente más complejos que el esquema didáctico mostrado. Mientras que los equipos clásicos empleaban entre dos y cuatro absorbedores, los instrumentos actuales pueden incorporar cinco, seis o más etapas analíticas, incluyendo trampas para agua, dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, halógenos y otros productos específicos. En muchos casos los absorbentes han sido sustituidos por detectores instrumentales de alta sensibilidad, como detectores de conductividad térmica, infrarrojos no dispersivos y espectrometría de masas. Gracias a estas mejoras, el análisis por combustión se ha convertido en una herramienta fundamental para la química analítica, el control de calidad farmacéutico, la caracterización de materiales, la petroquímica, la ciencia ambiental y la determinación precisa de fórmulas empíricas y moleculares.

jueves, 4 de junio de 2026

Figura. Martha Annie Whiteley

 Martha Annie Whiteley (1866–1956) fue una destacada química británica cuya carrera combinó la investigación científica, la docencia universitaria y el servicio a su país durante tiempos de guerra. Nació en Londres y estudió en el Royal Holloway College, una de las pocas instituciones que ofrecían educación superior a mujeres en aquella época. Posteriormente desarrolló su carrera en el Imperial College de Londres, donde trabajó durante décadas como investigadora y profesora. Whiteley se especializó en química orgánica, campo en el que realizó numerosos estudios sobre compuestos aromáticos y derivados nitrogenados. Su trayectoria profesional coincidió con un periodo de profundos cambios en la ciencia británica, cuando las mujeres comenzaban lentamente a ganar reconocimiento dentro de las disciplinas científicas.

Durante la Primera Guerra Mundial, Whiteley desempeñó un papel especialmente importante al participar en investigaciones relacionadas con explosivos, gases de guerra y materiales químicos de interés militar. Formó parte de equipos encargados de estudiar sustancias utilizadas tanto para la defensa como para la protección de soldados frente a agentes químicos. Su trabajo exigía un conocimiento detallado de las propiedades químicas de numerosos compuestos, así como de sus métodos de síntesis y análisis. Estas investigaciones contribuyeron a mejorar la producción y el control de materiales estratégicos en un contexto donde la química se había convertido en un componente fundamental del esfuerzo bélico. Aunque gran parte de este trabajo estuvo ligado a necesidades militares, también impulsó avances en técnicas analíticas y procedimientos de laboratorio.

Más allá de sus contribuciones científicas, Martha Whiteley destacó como una de las mujeres que ayudaron a consolidar la presencia femenina en la química académica. Publicó numerosos artículos científicos, colaboró en manuales y textos especializados, y participó activamente en sociedades científicas británicas. En 1929 se convirtió en una de las primeras mujeres en ocupar cargos destacados dentro de la comunidad química del Reino Unido. Su legado combina investigación, educación y servicio público, mostrando cómo la química podía aplicarse tanto a problemas industriales y militares como a la formación de nuevas generaciones de científicos. Hoy es recordada como una pionera que abrió camino para las mujeres en la ciencia del siglo XX.

miércoles, 3 de junio de 2026

Figura. Desplazamiento de agua por gases

El diseño experimental basado en desplazamiento de gases ocupa un lugar fundamental en la historia de la química moderna porque proporcionó una de las primeras herramientas fiables para conectar observaciones macroscópicas con la estructura microscópica de la materia. Durante gran parte del siglo XIX, los químicos podían medir masas con gran precisión, pero determinar la masa molecular de sustancias volátiles seguía siendo un desafío considerable. La aparición de métodos basados en el desplazamiento de un volumen conocido de gas permitió transformar una propiedad fácilmente observable —el volumen desplazado— en información sobre la cantidad de sustancia presente. Esto convirtió a los gases en una ventana privilegiada para estudiar la naturaleza molecular de la materia.

La importancia histórica de estos experimentos radica en que ofrecieron una forma independiente de poner a prueba las predicciones derivadas de la ley de Avogadro y de la naciente teoría atómica. Hasta entonces, muchas fórmulas químicas eran objeto de discusión porque diferentes interpretaciones podían explicar los mismos datos de composición elemental. Los experimentos de desplazamiento de gases permitieron comparar directamente las cantidades de sustancia con los volúmenes ocupados por los vapores, proporcionando evidencia cuantitativa para distinguir entre fórmulas rivales. De esta manera, contribuyeron a consolidar conceptos fundamentales como molécula, masa molecular, cantidad de sustancia y relaciones estequiométricas, fortaleciendo el paso de una química descriptiva hacia una química cada vez más matemática y predictiva.

Además de su valor científico inmediato, estos diseños experimentales tuvieron una enorme influencia metodológica. Mostraron que era posible inferir propiedades invisibles de las moléculas mediante mediciones indirectas cuidadosamente controladas. Este enfoque se convertiría posteriormente en uno de los pilares de la fisicoquímica y de la ciencia experimental moderna. Los métodos de desplazamiento de gases ayudaron a establecer estándares de precisión, reproducibilidad y análisis cuantitativo que aún caracterizan a la investigación química. Por ello, más que simples técnicas de laboratorio, representan un hito histórico en la construcción de la visión molecular de la materia que domina la química contemporánea.

Figura. Victor Meyer

Victor Meyer (1848–1897) fue un influyente químico alemán cuya obra contribuyó de manera decisiva al desarrollo de la química física y la determinación experimental de las masas moleculares. Nació en Berlín y estudió bajo la influencia de algunos de los científicos más importantes de su época. A lo largo de su carrera ocupó cátedras en Zúrich, Gotinga y Heidelberg, convirtiéndose en una de las figuras centrales de la química europea de finales del siglo XIX. Sus investigaciones abarcaron áreas diversas, como la química orgánica, la química inorgánica y la fisicoquímica, pero su fama científica se consolidó gracias al desarrollo de métodos experimentales precisos para estudiar sustancias volátiles y determinar propiedades moleculares fundamentales.

Su contribución más conocida fue el desarrollo del método de Victor Meyer, una técnica basada en el desplazamiento de gases para determinar la masa molecular de sustancias volátiles. El procedimiento consistía en vaporizar una cantidad conocida de sustancia dentro de un aparato especialmente diseñado. El vapor generado desplazaba un volumen equivalente de aire, el cual podía recogerse y medirse con precisión. A partir de este volumen, junto con la presión y la temperatura, era posible calcular la cantidad de sustancia presente utilizando las leyes de los gases. Este método permitió obtener masas moleculares con una precisión notable para la época y proporcionó una herramienta experimental poderosa para corroborar fórmulas químicas propuestas por la teoría atómica.

La importancia de estos experimentos fue enorme porque ayudaron a confirmar la relación entre masa molecular, cantidad de sustancia y volumen gaseoso, fortaleciendo las ideas derivadas de la ley de Avogadro. Gracias a las mediciones de Meyer, los químicos pudieron verificar la composición molecular de numerosas sustancias y resolver incertidumbres sobre fórmulas químicas que habían permanecido en discusión durante décadas. Sus trabajos contribuyeron a consolidar la visión molecular de la materia en una época en que la teoría atómica aún estaba en proceso de aceptación universal. Hoy, el aparato de Victor Meyer continúa apareciendo en textos de historia de la química como uno de los instrumentos clásicos que ayudaron a transformar la química en una ciencia cuantitativa rigurosa.

Figura. Ellen Henrietta Swallow Richards

Ellen Henrietta Swallow Richards (1842–1911) fue una pionera de la química aplicada, la ingeniería sanitaria y la ciencia doméstica en Estados Unidos. Nació en Massachusetts y se convirtió en la primera mujer admitida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en una época en la que la educación científica femenina era excepcional. Su formación en química, mineralogía y análisis de materiales la llevó a interesarse por los problemas prácticos relacionados con la salud pública, la calidad del agua y las condiciones de vida de la población. Richards defendía la idea de que el conocimiento científico debía emplearse para mejorar el bienestar cotidiano, conectando la investigación de laboratorio con problemas reales de alimentación, higiene y seguridad.

Entre sus aportes más importantes se encuentran sus estudios sobre combustibles, combustión y análisis de cenizas. Mediante técnicas químicas de laboratorio evaluó la composición de carbones, maderas y otros materiales utilizados para generar calor, determinando su eficiencia energética y la naturaleza de los residuos producidos tras la combustión. El análisis de las cenizas permitía identificar impurezas minerales y estimar la calidad del combustible. Estos estudios tenían una aplicación directa en la industria, los sistemas de calefacción y la seguridad de instalaciones donde el manejo inadecuado del fuego podía generar accidentes. Sus investigaciones ayudaron a establecer procedimientos más racionales para el uso de combustibles y para la evaluación de materiales empleados en procesos térmicos.

Además de sus contribuciones al estudio de la combustión, Richards desarrolló importantes programas de análisis de agua potable, control de contaminación y educación científica para el hogar. Fue una de las impulsoras de la economía doméstica científica, disciplina que aplicaba principios de química, nutrición e higiene a la vida cotidiana. Su trabajo contribuyó a mejorar los estándares de seguridad, salud pública y calidad ambiental en Estados Unidos. Aunque muchas de sus investigaciones estuvieron orientadas a problemas prácticos más que a teorías abstractas, su influencia fue enorme. Hoy es reconocida como una de las fundadoras de la química ambiental y una de las primeras científicas en demostrar que la ciencia podía emplearse directamente para proteger la salud y la seguridad de la sociedad.

Rendimiento en reacciones acopladas

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 Las reacciones que ocurren en secuencia para dar lugar a un producto final se denominan reacciones consecutivas. En este tipo de procesos, un reactivo inicial —por ejemplo, una sustancia A— se transforma primero en un intermediario B, el cual posteriormente reacciona para formar el producto final C. Se considera intermediario a toda especie que se forma en una etapa y se consume en otra dentro de un proceso multietapa. Finalmente, la ecuación química global que resume el conjunto de transformaciones en una sola expresión recibe el nombre de reacción general o reacción global.

Figura 1. [Gerty Theresa Cori] fue una bioquímica pionera en el estudio del metabolismo de carbohidratos. Junto con Carl Cori descubrió el ciclo de Cori, que explica cómo el lactato muscular se transforma nuevamente en glucosa en el hígado. También estudió el glucógeno. En 1947 recibió el Nobel de Medicina.

[Teorema del rendimiento de reacciones acopladas]

Factor marcado

Álgebra simbólica

Demostraciones

[Demostración del teorema del rendimiento en reacciones acopladas].

Parámetros y unidades comunes

\(y\) rendimiento de la reacción, del inglés yield (adimensional) o (%); \(y_k\) rendimiento de la reacción parcial, del inglés yield (adimensional) o (%).

El teorema del rendimiento neto de una reacción global es, por tanto, bastante simple. Solo debemos tener en cuenta que los rendimientos deben expresarse como fracciones decimales y no como porcentajes antes de realizar cualquier cálculo. La dificultad aparece cuando se introducen variantes del problema, especialmente aquellas relacionadas con el propio concepto de reacción global.

La reacción global

Una reacción global o reacción encadenada se define como aquella en la que los productos de una etapa alimentan la siguiente reacción. Cuando esto ocurre, podemos expresar el proceso completo como una suma de ecuaciones químicas organizadas verticalmente, desde los reactivos iniciales hasta los productos finales. Para mantener la claridad del procedimiento, es importante que las flechas de reacción queden alineadas entre sí, de modo que sea fácil seguir la secuencia de transformaciones.

La propiedad más relevante de la suma de ecuaciones químicas es que los productos intermedios y los reactivos intermedios deben cancelarse mutuamente. De esta manera, la ecuación global queda expresada únicamente en función de los reactivos originales y los productos finales. Las sumas de ecuaciones químicas poseen otras propiedades importantes que iremos desarrollando en capítulos posteriores.

Miremos un ejemplo

 Ejemplo 1.   Plantea la reacción neta de encadenar las reacciones (a) C + O₂ → CO₂; y (b) CO₂ + C → 2CO.

Etapa analítica.

La figura ilustra el procedimiento de suma de ecuaciones químicas mediante la combinación algebraica de sus números estequiométricos. (1) Aunque por tradición y elegancia suele omitirse el número estequiométrico 1 al escribir ecuaciones, durante la suma estos coeficientes se vuelven fundamentales, ya que permiten identificar correctamente qué especies deben sumarse y cuáles deben cancelarse.

(2) La regla es sencilla: cuando una misma sustancia aparece en el mismo lado de reacción en varias ecuaciones, sus coeficientes se adicionan;

(3) en cambio, cuando aparece como producto en una ecuación y como reactivo en otra, sus coeficientes se restan mediante una suma química.

(4) En el ejemplo, el CO₂ posee coeficiente 1 como producto en la primera reacción y coeficiente 1 como reactivo en la segunda, por lo que se cancela completamente. Como resultado, únicamente permanecen los reactivos originales y los productos finales, obteniéndose la reacción global 2C + O₂ → 2CO. Este procedimiento permite eliminar las sustancias intermedias y representar el proceso químico completo mediante una única ecuación equivalente.

Miremos un ejemplo que involucra al rendimiento

 Ejemplo 2.   Hallar la masa de alcohol etilico (C2H5OH) que se obtiene a partir de 1026 kg de maltosa (C₁₂H₂₂O₁₁), sabiendo que la eficiencia de la reacción es del 80% y el 60% en cada paso.  I) C₁₂H₂₂O₁₁ + H₂O → C₆H₁₂O₆ (Hidrólisis) II) C₆H₁₂O₆ → C₂H₅OH + CO₂ (Fermentación) a) 300 kg b) 238 kg c) 325 kg d) 265 kg e) 525 kg

Etapa analítica.

Plantearemos la reacción global, debemos balancear la materia de las dos ecuaciones, teniendo en cuenta que la segunda debe acoplarse a la primera y por ende debe duplicarse. Sin embargo, los rendimientos al ser relativos no se afectan porque se necesite mas de un evento de reacción.

Al ser una estequiometría masa a masa con rendimiento, usaremos la forma [3] [Teoremas de estequiometría básica] acoplada al [Teorema del rendimiento de reacciones acopladas].

Codificaremos la maltosa (C₁₂H₂₂O₁₁) como mlt, y al alcohol etílico (C₂H₅OH) como aetil

Etapa numérica por factor marcado.

Paso 0. Masas molares

Por factor marcado se resuelve a pasos.

Paso 1, calculamos la masa teórica del producto clave usando la ecuación neta.

Paso 2, calculamos el rendimiento neto.

Paso 3, calculamos la masa realista teniendo en cuenta el rendimiento

La respuesta correcta es d

Etapa numérica por álgebra simbólica.

Paso 0. Masas molares

Por factor álgebra simbólica podemos resolver tanto a pasos como con un teorema único. Por teorema único lo que hacemos es combinar los teoremas parciales.

Paso 2, calculamos la masa teórica del producto clave usando la ecuación neta.

La respuesta correcta es d

Importancia de las reacciones acopladas y sus rendimientos

El estudio de las reacciones acopladas reviste una importancia fundamental para la comprensión y el control de los procesos químicos complejos que ocurren tanto en sistemas naturales como en entornos sintéticos. En este tipo de procesos, múltiples transformaciones químicas se encuentran interconectadas, de modo que el progreso o la eficiencia de una reacción depende directamente de otra. Analizar estos sistemas requiere una comprensión detallada de la estequiometría, el rendimiento y la termodinámica de cada etapa, así como de las interacciones energéticas y materiales que las vinculan.

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Figura 2. La [fermentación alcohólica] es una serie de reacciones acopladas donde microorganismos, como las levaduras, convierten azúcares en alcohol etílico y dióxido de carbono sin oxígeno. Inicia con la glucólisis, seguida de la conversión del piruvato en acetaldehído y su reducción a alcohol etílico. Este proceso es esencial en la producción de bebidas alcohólicas y productos fermentados.

La química de reacciones acopladas es esencial en la síntesis de compuestos avanzados, desde productos farmacéuticos hasta materiales funcionales de alta tecnología. Su estudio permite optimizar la eficiencia y la selectividad de los procesos, reducir la generación de desechos y avanzar hacia una química más sostenible. En el ámbito biológico, comprender cómo se acoplan las reacciones es clave para descifrar los mecanismos metabólicos que sustentan la vida, así como para identificar los desequilibrios energéticos que originan diversas enfermedades. La energía liberada o absorbida en estas transformaciones está directamente relacionada con el funcionamiento celular, la regulación metabólica y, en última instancia, la estabilidad de los organismos vivos.

Laglucólisis y la síntesis de ATP

Un ejemplo paradigmático de la relevancia de las reacciones acopladas es la glucólisis, un proceso metabólico esencial que convierte azúcares simples en energía aprovechable en forma de ATP. Este conjunto de diez reacciones interdependientes ilustra cómo la transferencia y el aprovechamiento de energía entre etapas determinan tanto la eficiencia global del proceso como la viabilidad celular. Su estudio no solo permite comprender la dinámica energética de la vida, sino también diseñar estrategias químicas y biotecnológicas inspiradas en la precisión y economía energética de los sistemas biológicos.

Logotipo, nombre de la empresa

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Figura 3. [La glucólisis] transforma una molécula de glucosa en dos moléculas de piruvato en el citoplasma. Primero consume ATP para activar la glucosa; luego la divide en moléculas de tres carbonos. Finalmente produce ATP y NADH. En ausencia de oxígeno, el piruvato puede convertirse en lactato para regenerar NAD⁺. 

Enfermedades metabólicas de reacciones acopladas

Las enfermedades metabólicas graves suelen originarse cuando las enzimas responsables de regular el rendimiento de las reacciones bioquímicas presentan defectos estructurales o funcionales de diversa magnitud. Las alteraciones genéticas que afectan a estas enzimas pueden perturbar rutas metabólicas esenciales, como la glucólisis, comprometiendo la capacidad de la célula para obtener energía de manera eficiente y sostenida.

Un ejemplo característico es la deficiencia de piruvato quinasa, una enzima clave en la etapa final de la glucólisis. Este trastorno hereditario, conocido como anemia hemolítica por deficiencia de piruvato quinasa (PKDHA), se transmite de forma autosómica recesiva y se manifiesta cuando los eritrocitos son incapaces de generar suficiente ATP durante la conversión de fosfoenolpiruvato a piruvato. Como resultado, los glóbulos rojos envejecen prematuramente y son destruidos en el torrente sanguíneo, lo que provoca síntomas característicos como fatiga, palidez y esplenomegalia.

Un hombre con lentes sentado en un restaurante

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Figura 4. [Fritz Albert Lipmann] fue un bioquímico clave en el estudio del ATP y la bioenergética. Demostró que el ATP funciona como moneda energética celular e introdujo el concepto de enlace de alta energía. También investigó la coenzima A, esencial en el metabolismo. Recibió el Nobel de Medicina en 1953 junto con Hans Krebs.

La comprensión de estos defectos enzimáticos no solo es esencial para el diagnóstico y tratamiento de la PKDHA, sino que también pone de relieve la relevancia central de la glucólisis en el mantenimiento de la homeostasis energética celular. En última instancia, estos casos demuestran cómo una única alteración molecular puede desencadenar consecuencias sistémicas profundas, recordando la delicada interdependencia entre la bioquímica celular y la salud del organismo en su conjunto.

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