martes, 14 de marzo de 2023

La respiración celular aeróbica

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1. Introducción

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La respiración celular aeróbica consta de dos procesos, el ciclo de Krebs y la cadena de transporte de electrones fotosintética, que funcionan de manera análoga, pero con resultados opuestos a la cadena de transporte de electrones fotosintética y al ciclo de Calvin. Tradicionalmente esta ruta metabólica se estudia como extensión de la glucólisis, sin embargo para la segunda versión de la presente unidad he decidido desligarme un poco de la tradición, pues es posible conectarlo con otro tema relevante para nosotros, la grasa y la obesidad, y es que en el ciclo de Krebs y la cadena de transporte de electrones respiratoria se encuentra el secreto de hacer ejercicio de manera racional con el objetivo de quemar grasa de manera efectiva.

El ciclo de ácido cítrico (CAC) - también conocido como el ciclo de ácido tricarboxílico (CAT) o el ciclo de Krebs (H. A. Krebs, 1970; THAUER, 1988; Weitzman, n.d.) es una serie de reacciones químicas utilizadas por todos los organismos aeróbicos para liberar la energía almacenada a través de la oxidación de acetil-CoA derivados de carbohidratos, grasas y proteínas en dióxido de carbono y energía química en forma de trifosfato de adenosina (ATP) y otros portadores de energía. Además, el ciclo proporciona precursores de ciertos aminoácidos, así como el agente reductor NADH, que se utilizan en numerosas otras reacciones bioquímicas. Su importancia central para muchas vías bioquímicas sugiere que fue uno de los primeros componentes establecidos del metabolismo celular y puede haber originado abióticamente (Cavalcanti et al., 2014; Lane, 2010; Wagner, 2014).

La cadena de transporte de electrones respiratorio por su parte es semejante a la fotosíntética, pero la principal diferencia es que el movimiento de electrones de alta energía no se logra con la luz, sino con electrones que ya vienen en el nivel de energía alto, transferidos a esta por portadores de alta energía como el NADH:H+ y al FAD. La suma de los procesos respiratorios es la síntesis de altas concentraciones de ATP necesarios para impulsar otros procesos celulares clave.

  1.1 Sir Hans Adolf Krebs

(25 de agosto de 1900 - 22 de noviembre de 1981) Fue un biólogo, médico y bioquímico británico nacido en Alemania. Fue un científico pionero en el estudio de la respiración celular, un proceso bioquímico en las células vivas que extrae energía de los alimentos y el oxígeno y la pone a disposición para impulsar los procesos de la vida. Es más conocido por sus descubrimientos de dos secuencias importantes de reacciones químicas que tienen lugar en las células de los seres humanos y muchos otros organismos, a saber, el ciclo del ácido cítrico y el ciclo de la urea. El primero, a menudo epónimo conocido como el "ciclo de Krebs", es la secuencia clave de reacciones metabólicas que proporciona energía en las células de los seres humanos y otros organismos que respiran oxígeno; y su descubrimiento le valió a Krebs un Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1953. Con Hans Kornberg, también descubrió el ciclo del glioxilato, que es una ligera variación del ciclo del ácido cítrico que se encuentra en plantas, bacterias, protistas y hongos.

Krebs murió en 1981 en Oxford, donde había pasado 13 años de su carrera desde 1954 hasta su jubilación en 1967 en la Universidad de Oxford.

Fuentes: (Stubbs & Gibbons, 2000)


2. Generalidades

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  2.1 El problema del piruvato

Hay que pensar en el origen y necesidad de la respiración celular aeróbica, no como una ganancia evolutiva para obtener energía, sino como un mecanismo que permitió evitar el problema del piruvato, es decir, un proceso que al igual que las fermentaciones busca en esencia proteger a la célula, aunque claro, una vez que se estableció, le permitió a las bacterias obtener más energía de la célula sin aumentar la acidez del medio.

Figura 2.1. Recuerde que, debido al equilibrio químico, los nombres piruvato y ácido pirúvico en estas ecuaciones se tratan como sinónimos.

Todas las rutas metabólicas sufren del problema de intermediarios metabólicos, que experimentan reacciones reversibles o que cuyos sustratos están limitados en cantidad. En cuanto a la glucólisis por ejemplo, la acumulación del ácido pirúvico puede conllevar fácilmente a la parálisis de la ruta metabólica de la glucosa (Borichewski, 1967; Marı́, Bai, & Cederbaum, 2002; Matin, 1978), lo cual priva a la célula de su fuente energética. De hecho, este evento se da en el envenenamiento por arsénico, el cual causa una acumulación de piruvato por inhibición de la enzima que lo integra a la respiración aeróbica en los seres humanos (Ghosh & Sil, 2014; Jomova et al., 2011; Petrick, Jagadish, Mash, & Aposhian, 2001; Tchounwou, Centeno, & Patlolla, 2004).

Dado que el piruvato es toxico si se acumula, la célula debe “hacerse cargo” de él, modificándolo a una forma química menos toxica y expulsándolo de la célula como desecho “excreción”. Adicionalmente existe otro dilema celular que debe ser afrontado por la célula. Si recordamos la primera reacción de obtención de energía de la glucólisis, en esta se reduce una molécula de NAD para producir una de NADH:H+, esta molécula de NADH:H+ posee energía y puede ser empleada para otros fines metabólicos. Pero si nos encontramos en un evento en el que se acumula ácido pirúvico, también se da un evento de acumulación de NADH:H+ con un consumo de NAD, el problema es que las cantidades de NAD en la célula son limitadas, por lo que, si no se hace nada con él, sus cantidades se agotan y por lo tanto este paso de la glucólisis se interrumpe cortando el chorro de energía por fosforilación de sustrato “un trancón en la “ruta” metabólica”.

Durante la respiración celular aeróbica el problema de la secuestración del NADH se resuelve por medio de la cadena de transporte de electrones, desligándolo del asunto del piruvato. Recordemos que en las fermentaciones generalmente se sacrifica NADH:H+ para convertir el piruvato en algo menos tóxico y se expulsa. Durante la respiración celular lo que va a suceder es que el piruvato se oxida a dióxido de carbono y agua, y la energía se transfiere a NAD y FAD, para producir NADH:H+ y FADH, los cuales posteriormente regresan a sus formas de baja energía en la cadena de transporte de electrones, evitando la secuestración del NAD+. La principal ventaja es que la oxidación del piruvato y la transferencia de toda la energía del NADH:H+ a la cadena de transporte de electrones lo que conlleva es a un aprovechamiento neto de la energía, ya no se desaprovecha la energía en una excreción inútil como en la fermentación, sino que se transfiere la energía en producir ATP.

  2.2 El problema de la oxidación del piruvato

Oxidar el piruvato a su vez trae otra cascada de consecuencias de naturaleza química. La oxidación de un compuesto orgánico requiere un aceptor de electrones, tal como:

Todos los cuales son explotados como oxidantes en diferentes organismos, sin embargo, tradicionalmente se distinguen dos grupos, los organismos que respiran anaeróbicamente y los que respiran aeróbicamente. En los organismos aerobios, los electrones producidos por el metabolismo oxidativo son finalmente transferidos a O2 cuando han perdido su energía, lo cual induce la síntesis de agua, siendo la reacción opuesta a la fotólisis del agua en la fotosíntesis. La oxidación de los combustibles metabólicos se lleva a cabo por el ciclo del ácido cítrico, una secuencia de reacciones que surgieron en algún momento después de que los niveles de oxígeno atmosférico se hicieron significativos, hace aproximadamente entre 3,0-2,4 mil millones de años. A medida que los átomos de carbono reducidos de los combustibles metabólicos se oxidan a CO2, los electrones se transfieren a portadores de electrones que son posteriormente reoxidados por O2 para formar agua. En esta unidad, examinamos las reacciones de oxidación del propio ciclo del ácido cítrico y el destino de los electrones, analizando cómo su energía se utiliza para impulsar la síntesis de ATP.

  2.3 Distinguiendo intercambio de gases “breath” de la respiración “respiration

Antes que nada, hablando de términos, esta es la verdadera RESPIRACIÓN, como proceso de obtención de energía. En los animales, por ejemplo, los sistemas respiratorio y digestivo sirven para que se de este proceso, el sistema respiratorio “sistema de intercambio de gases” proporciona el oxígeno que será empleado en la cadena de transporte de electrones” mientras que el digestivo y circulatorio proporcionan los materiales, grasas y azucares para inducir las reacciones de transferencia de energía. Las reacciones más importantes ocurren sin duda gracias a los mecanismos de transporte a través de membrana como el transporte activo, el transporte pasivo facilitado y el trasporte pasivo para los gases metabólicos oxígeno y dióxido de carbono.

La respiración celular aeróbica no es un proceso aislado, sino que se encuentra unido a muchas rutas accesorias como la famosa glucólisis, la oxidación de la grasa y los metabolismos de los aminoácidos. Por tradición el ciclo de Krebs y la cadena de transporte se estudian como continuaciones de la glucólisis, pero eso no es necesariamente cierto. Sin embargo, estas desviaciones de la tradición las discutiremos posteriormente, así que nos concentraremos en la ruta clásica glucólisis → ciclo de Krebs → cadena de transporte de electrones respiratoria.

Como se vio anteriormente, la glucólisis termina con la producción del piruvato, una molécula de alta energía, pero que al mismo tiempo es toxica para la célula. Las rutas metabólicas fermentativas sacrifican energía en forma de los electrones y el protón altamente energéticos que había sodio producidos en el primer paso de la glucólisis para producir alcohol metílico y/o el ácido láctico. La respiración celular aeróbica es la otra solución posible para el problema del ion piruvato, sin embargo, esta solución posee una ventaja extra, no solo transforma al piruvato en dióxido de carbono que puede ser difundido fácilmente a través de la membrana, sino que al mismo tiempo produce una enorme cantidad de moléculas de NADH mediante una serie de reacciones denominadas ciclo de Krebs.

En las bacterias aeróbicas la glucólisis ocurre en el citoplasma, y al mismo tiempo se integra al ciclo de Krebs, pero en la relación endosimbiótica, la célula eucariota realiza la glucólisis, mientras que la mitocondria realiza el ciclo de Krebs. De esta manera tenemos ya un problema, el ciclo de Krebs ocurre en la matriz mitocondrial, mientras que el ion piruvato es formado en el citoplasma celular, por lo cual se requiere de un mecanismo de transporte que envíe al piruvato desde el citoplasma al interior de la membrana. Inicialmente esta función es llevada a cabo por una coenzima compleja derivada del ácido pantoténico denominada Coenzima A. La fusión de la Coenzima A con el piruvato forma una molécula llamada acetil-Coenzima A la cual es el combustible precursor de las reacciones del ciclo de Krebs.

  2.4 Importancia evolutiva

La habilidad de emplear oxígeno para lograr la máxima oxidación de una molécula orgánica puede verse en términos químicos como algo bastante obvio. De cualquier molécula con base en carbono el dióxido de carbono es la que posee la máxima oxidación. Del mismo modo la oxidación completa de los compuestos orgánicos involucra la degradación de la estructura compleja a moléculas de dióxido de carbono con una importante liberación de energía. Aun así, desde la perspectiva química lograr la máxima oxidación no es algo universalmente distribuido a diferencia de lo que sucede con la glucólisis. Como vimos en temas pasados, la glucólisis deja como resultado dos moléculas de ácido pirúvico la cual en muchas ocasiones no es oxidada en su totalidad, si no que para las rutas fermentativas es de hecho reducida y expulsada de la célula, en otras palabras no todos los seres vivos son capaces de lograr la máxima oxidación de las moléculas en base de carbono.

Otro ejemplo son aquellas bacterias productoras de metano, el metano es una molécula orgánica reducida susceptible de oxidaciones subsecuentes, pero estas bacterias parecen incapaces de lograrlo. Las rutas respiratorias de máxima oxidación son raras y pueden deberse a una razón que se encuentra registrada en el registro paleoquimico de la Tierra y es la disponibilidad del oxígeno molecular. Cuando la Tierra se formó hace unos 4,5 mil millones de años, los volcanes calientes liberaron enormes cantidades de oxigeno molecular. Este oxigeno molecular rápidamente comenzó a oxidar todo lo que se encontraba a su paso, generando las grandes reservas de solidos minerales de la corteza terrestre que son óxidos. Los óxidos del hierro, los óxidos de los metales alcalinos, los óxidos de los metales de transición, pero especialmente el óxido del hidrogeno al cual llamamos agua (Blankenship & Hartman, 1998; Buick, 2008; De Duve & Pizano, 1995; Holland, 2006; Kump, 2008; Kump & Barley, 2007; Planavsky et al., 2014; Tarbuck, Lutgents, & Tasa, 2014).

De esta manera al llegar la etapa de 3.8 mil millones de años el oxígeno molecular libre en la atmósfera se había desvanecido, o en otras palabras, había sido secuestrado por todas las demás especies químicas de la superficie del planeta formando líquidos o sólidos. Sin oxígeno, la vida tuvo que desarrollar rutas metabólicas que no lo empleaban, y es bueno ya que el oxígeno en sí mismo es más una amenaza para el material genético que otra cosa. La primera fotosíntesis, que aún sigue siendo realizada por ciertos tipos de bacterias no produce oxígeno, simplemente libera electrones de ciertos minerales con el apoyo del Sol y a esto lo denominamos fotosistema I. Del mismo modo el poder emplear oxigeno molecular en una ruta metabólica tuvo que esperar a que este estuviera disponible en grandes cantidades y esto solo sucedió hasta que evolucionó el fotosistema II en las cianobacterias. Cuando el oxígeno molecular gaseoso se hizo común en la atmósfera muchas bacterias empezaron a morir, otras prosperaron en ambientes donde el oxígeno molecular nunca pudo llegar, otras desarrollaron esporas para aislarse cuando este las alcanzaba, otras desarrollaron enzimas para neutralizarlo y transformarlo en especies químicas menos toxicas (Blankenship & Hartman, 1998; Buick, 2008; De Duve & Pizano, 1995; Holland, 2006; Kump, 2008; Kump & Barley, 2007; Planavsky et al., 2014; Tarbuck et al., 2014).

Sin embargo, un grupo de bacterias desarrolló un grupo de enzimas insertadas en la membrana semejantes a aquellas que permitían las reacciones lumínicas de la fotosíntesis que permitía dos cosas de manera simultánea, transformar el oxígeno gaseoso toxico en una especie inocua “agua” y al mismo tiempo usar esta reacción para extraer la máxima energía del ácido pirúvico, de este modo estas dos reacciones se conectaron mediante el ciclo de Krebs. Con el nacimiento de la respiración oxidante, los seres vivos fueron capaces de extraer la máxima energía de los nutrientes y de equilibrar el ciclo biogeoquímico del carbono. Sin embargo la respiración oxidante es un desarrollo de procariotes, ningún eucariote puede por sí mismo realizar esta ruta metabólica, pues estas células se encuentran limitadas a rutas fermentativas (Blankenship & Hartman, 1998; Buick, 2008; De Duve & Pizano, 1995; Holland, 2006; Kump, 2008; Kump & Barley, 2007; Planavsky et al., 2014; Tarbuck et al., 2014).

La única razón por la cual la mayoría de los eucariotes puede realizar la respiración celular aeróbica es por la presencia del organelo mitocondria, sin embargo, este organelo se diferencia mucho del sistema de membranas internas. Más aun y como veremos en el siguiente tema, las mitocondrias se asemejan más a las bacterias que a las membranas como el aparato de Golgi o las vesículas digestivas de una célula eucariota (Blankenship & Hartman, 1998; Buick, 2008; De Duve & Pizano, 1995; Holland, 2006; Kump, 2008; Kump & Barley, 2007; Planavsky et al., 2014; Tarbuck et al., 2014).


3. La betaoxidación de la grasa

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Antes de iniciar el ciclo de Krebs vale la pena mencionar otro ciclo que va a aportar muchas mayores cantidades del ingrediente base del ciclo de Krebs, nos referimos al ciclo de betaoxidación de la grasa. De hecho, en el músculo lo normal es que el piruvato generado por glucólisis siga la fermentación láctica y luegi se regenera glucosa por medio de la gluconeogénesis. El ciclo de Krebs para lo que nos interesa entonces dependerá casi de manera exclusiva del ciclo de la betaoxidación de la grasa.

Figura 3.1 (YouTube) β-OXIDACIÓN

  3.1 Ingredientes para el ciclo de los ácidos grasos, de cadena larga a cadena corta

La glucólisis no es la única ruta metabólica que produce acetil-Coenzima A, existen otras, y en términos humanos una de las más importantes “no solo educativa, sino estéticamente” es la que involucra a los ácidos grasos, o simplemente grasas. De cierta forma este es el mecanismo en que el cuerpo “literalmente” quema las grasas para producir energía celular, es interesante como muchas veces es pasado por alto en los textos de biología básica. En cualquier caso, se debe recordar que un ácido graso no es más que un ácido carboxílico relativamente largo, por lo cual su característica primordial es tener una punta alifática muy grande que lo hace insoluble en agua y un grupo COOH en un extremo que es bastante reactivo. Los ácidos grasos pueden ser oxidados por diversas rutas, que pueden ser la alfa, la beta y la omega.

Figura 3.2. Ruta resumida de la betaoxidación, la cual termina en la acetilcoenzima A.

La alfa oxidación se caracteriza por oxidar los ácidos grasos ramificados, los cuales son muy poco comunes dado que los triglicéridos, o portadores de grasa más comunes en la sangre portan siempre ácidos grasos no ramificados. Se puede dar tanto en el retículo endoplasmático como en la mitocondria. La omega oxidación es otra ruta de oxidación minoritaria de ácidos grasos es la ω-oxidación, que tiene lugar en el retículo endoplasmático de muchos tejidos; se produce una hidroxilación sobre el carbono metílico (–CH3) en el extremo de la molécula opuesto al grupo carboxilo (–COOH).

Utiliza el tipo de reacción de la oxidasa de función mixta y requiere citocromo P450, 02 y NADPH. Luego, el ácido graso hidroxilado se oxida en el citosol a un ácido dicarboxílico (un grupo carboxilo en cada extremo de la molécula); este proceso se da principalmente en ácidos grasos de mediana longitud. Para los ácidos grasos de cadena más larga se emplea la ruta de los peroxisomas, los peroxisomas, que contienen enzimas similares, aunque no idénticas, de los de la β-oxidación mitocondrial. Así, por ejemplo, en la deshidrogenación inicial, se forma H2O2 que es eliminado por la catalasa. Los peroxisomas tienen especificad para ácidos grasos de cadena más larga y a menudo no degradan totalmente la molécula, por lo que una posible función de este proceso sea el acortamiento de ácidos grasos de cadena larga hasta un punto en que la mitocondria pueda completar su β-oxidación.

  3.2 Beta oxidación

La oxidación beta de los ácidos grasos se denomina de este modo porque corta la cadena en el enlace beta, es decir entre el segundo y tercer carbono de un ácido carboxílico (contando desde el carbono del grupo carboxilo”, el proceso libera en cada vuelta del ciclo 1 molécula de acetilcoenzima A. Para llevar a cabo el resto de las reacciones de la respiración aeróbica en caso de que no exista suficiente azúcar disponible en el citoplasma. El ciclo consta de cuatro reacciones cíclicas y una reacción de ingreso. La reacción de ingreso se caracteriza por la unión de la acetilcoenzima A al extremo carboxilo del ácido graso “lo cual es bastante obvio dado que es el extremo carboxilo la zona más reactiva de cualquier ácido carboxílico”. La primera reacción es una oxidación por FAD para formar FADH2 el cual puede ser empleado posteriormente para impulsar otras reacciones o preferentemente para impulsar la cadena de transporte de electrones.

La segunda reacción es una hidratación reversible en la que se adiciona un grupo hidroxilo "o retirando un doble enlace en caso de que el ácido carboxílico sea insaturado" en el carbono 3 de la cadena del ácido carboxílico. Esta reacción es destacable, sin agua el equilibrio de la reacción tendería al alargamiento de la molécula de grasa con la producción de agua. Lo que en otras palabras indica que ¡sin agua no puede oxidarse la grasa! La tercera reacción nuevamente es una oxidación por una coenzima, la NAD para formar NADH la cual puede emplearse para impulsar la cadena de transporte de electrones.

La cuarta reacción se denomina tiólisis, lo cual traduce a rompimiento por azufre, en esta reacción un segundo acetilcoenzima A se adiciona al tercer carbono que ahora se convierte en el primer carbono de un nuevo ácido carboxílico con dos carbonos de menos. Dado que ya se tiene una unión a la acetilcoenzima A la oxidación puede proseguir hasta formar completamente acetilcoenzima A en caso de que hubiéramos tenido un ácido carboxílico con número de carbonos par, o a la formación de un ácido carboxílico de tres carbonos en caso de que se tuviera un ácido carboxílico de cadena impar.


4. Introducción al ciclo de Krebs

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  4.1 Historia

Hans Adolf Krebs nació en Alemania en 1900 y murió en Inglaterra en 1981. Aunque su formación fue en Alemania y por lo tanto su juventud debe haber sido afectada por los horrores de la primera guerra mundial y de la crisis de la postguerra sus principales actividades académicas se realizaron en Inglaterra desde 1931. Obtuvo su premio Nobel en 1953 junto a Fritz Lipmann. La ciencia de los libros de texto, y también mucha de la que he escrito en el presente blog es marcadamente positivista, una historia de historias imparables, éxitos tras éxitos, como si cada uno de los hombres y mujeres involucrados en el mundo de las ciencias fuera un genio iluminado que o que nunca se equivoca o que nunca tiene problemas. Sin embargo la historia de la formulación del ciclo de Krebs por parte de del bioquímico inglés Hand Krebs en 1937 se caracteriza por lo opuesto (Andréasson & Jones, 1996; Campanario, 2002; Gest, 2002; Holmes, 1984; Leigh, 2009).

Figura 4.1. Hans Adolf Krebs (Hildesheim, Alemania, 25 de agosto de 1900 - Oxford, Inglaterra, 22 de noviembre de 1981) fue un bioquímico alemán, ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1953.

Varios de los componentes y reacciones del ciclo del ácido cítrico se establecieron en la década de 1930 por la investigación de Albert Szent-Györgyi, que recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1937 específicamente por sus descubrimientos relacionados con el ácido fumárico, un componente clave de la ciclo (Akram, 2014; Kaminer, 2014). Por su parte Krebs al ser el hijo de un médico judío, fue forzado en 1933 a abandonar la Alemania Nazi para Inglaterra, donde continuó sus investigaciones en la Universidad de Cambridge (1933-35). En la Universidad de Sheffield, Yorkshire (1935-54), Krebs midió las cantidades de ciertos ácidos de cuatro carbonos y seis carbonos generados en el hígado y el músculo de la paloma, cuando los azúcares se oxidan completamente para producir dióxido de carbono, agua y energía.

Figura 4.2. Fritz Albert Lipmann (12 de junio 1899 – 24 de julio 1986) fue un bioquímico germano-estadounidense. Co-descubridor en 1945 de la coenzima A. Por esto, junto con Hans Adolf Krebs (que describió el ciclo de los ácidos tricarboxílicos, o ciclo de Krebs), fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1953.

Figura 4.3. Albert Szent-Györgyi de Nagyrápolt (Budapest, 16 de septiembre de 1893 – Woods Hole, Massachusetts, 22 de octubre de 1986) fue un fisiólogo húngaro, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1937.

En 1937, Krebs demostró la existencia de un ciclo de reacciones químicas que combina el producto final de la descomposición del azúcar, demostrando posteriormente como una forma "activada" del ácido acético de dos carbonos, con el ácido oxaloacético de cuatro carbonos podían formar ácido cítrico. El ciclo regenera el ácido oxaloacético a través de una serie de compuestos intermedios liberando dióxido de carbono y electrones que se utilizan inmediatamente para formar enlaces de fosfato de alta energía en forma de trifosfato de adenosina (ATP, el reservorio químico-energético de la célula). El descubrimiento del ciclo del ácido tricarboxílico, que es central para casi todas las reacciones metabólicas y la fuente de dos tercios de la energía derivada de los alimentos en organismos superiores, fue de vital importancia para una comprensión básica del metabolismo celular y la biología molecular (Andréasson & Jones, 1996; Campanario, 2002; Gest, 2002; Holmes, 1984; Leigh, 2009).

Cuando Krebs encontró suficiente evidencia experimental para justificar la idea de una ruta metabólica cíclica envió sus resultados en un artículo a la revista Nature. El artículo fue devuelto unos cuantos días después con una carta de rechazo. Sin embargo, en lugar de pegarse un tiro en la cabeza, Krebs decidió publicar en otra revista. Para nadie ha sido fácil hacer ciencia, y siempre han encontrado muchos problemas, pero, al final de cuentas lo que importan son los resultados, al final Krebs recibiría el premio Nobel por este importante descubrimiento (Andréasson & Jones, 1996; Campanario, 2002; Gest, 2002; Holmes, 1984; Leigh, 2009).

  4.2 Definiciones generales

Primero discutiremos exactamente qué es el Ciclo de Krebs y luego su importancia en el cuerpo. El proceso tiene lugar dentro de las mitocondrias de las células del cuerpo. El ciclo comienza con la ruta de diez pasos de la glucólisis, durante la cual la glucosa se convierte en dos moléculas de piruvato: no se requiere oxígeno para este paso. El piruvato puede entonces someterse a la respiración aeróbica o anaeróbica para generar energía. El Ciclo de Krebs es la ruta aeróbica, y significativamente más eficiente que la fermentación alternativa. Las dos moléculas de piruvato se oxidan luego a dos de Acetil-CoA con la liberación de dióxido de carbono. Los dos grupos acetilo de Acetil-CoA se donan a Oxaloacetato en presencia de agua para formar citrato. El citrato luego experimenta una serie de reacciones químicas para llegar de nuevo a oxaloacetato y el ciclo comienza de nuevo, reaccionando con más acetil-CoA de piruvato y oxígeno para formar citrato de nuevo. Durante el ciclo se produce más ATP y se envían electrones y otras especies a la cadena de transferencia de electrones donde se genera la mayor parte de la energía.

  4.3 Principales eventos del ciclo de Krebs

Durante las diversas transformaciones de Citrato, específicamente cuando Succinil-CoA se convierte en succinato, se genera un Trifosfato de Guanosina (GTP), que luego dona un fosfato al difosfato de Adenosina (ADP) para crear la molécula de energía trifosfato de adenosina (ATP). A lo largo de todo el ciclo, tres moléculas de nicotinamida adenina dinucleótida (NAD) se reducen a NADH que dona sus electrones a la cadena de transporte de electrones que es responsable de la generación de grandes cantidades de ATP. Una molécula de Flavin Adenina Dinucleotido (FAD) se reduce a FADH2, una vez más donando sus electrones al sistema de transporte de electrones y la generación de energía. Se genera más energía a patir de los portadores denergía que funcionan como ácidos de brostened que a partir de la fosforilación de sustrato de la GTP. Esto se debe a la enorme eficiencia de la cadebna de transporte de electrones respiratoria y su proceso final, que también es mediado por una f1f0 ATP sintetasa, tal como ocurre en la cadena de transporte de electrones fotosíntpetica.

  4.4 La coenzima A

La coenzima A es otra de estas moléculas basadas en nucleócidos de ARN, nuevamente en este caso basada en el ATP. Es una coenzima, notable por su papel en la síntesis y oxidación de ácidos grasos, y la oxidación del piruvato en el ciclo del ácido cítrico. Todos los genomas secuenciados hasta la fecha codifican enzimas que usan la coenzima A como sustrato y alrededor del 4% de las enzimas celulares lo utilizan (o un tioéster, como acetil-CoA) como sustrato. En los seres humanos, la biosíntesis de CoA requiere cisteína, pantotenato y trifosfato de adenosina (ATP).

Por cierto, un tiol es el equivalente de un alcohol para el azufre, y puede llevar a cabo reacciones semejantes como los que forman los eteres y esteres. De hecho cuando la coenzima A acepta un grupo etanal “acetaldehido” la reaccion de adición se lleva a cabo por sustitución del hidrógeno del tiol para formar un tioester.

Figura 4.4. La coenzima A (CoA, CoASH o HSCoA) es una coenzima, notable por su papel en la biosíntesis y la oxidación de ácidos grasos, así como en la descarboxilación oxidativa del ácido pirúvico, paso previo al ciclo de Krebs. Su molécula consta de ácido pantoténico (vitamina B5), adenosín difosfato y cisteamina. Se señalan los dos carbonos del grupo acetilo. Evidentemente, dibujar toda la acetil coenzima A en los diagramas de reacción sería un dolor de cabeza, por lo que casi toda la estructura se simbolizará como CoA.

  4.5 Importancia del ciclo de Krebs para el cuerpo

Si no fuera por el Ciclo de Krebs no serías capaz de generar energía eficientemente de su comida. En particular, el contenido de carbohidratos de su comida. Los carbohidratos están disponibles en su dieta de dos fuentes: productos alimenticios simples directos y como formas complejas almacenadas en moléculas que no son carbohidratos, especialmente grasas y proteínas. Los carbohidratos por definición sólo contienen moléculas de carbono, hidrógeno y oxígeno, y pueden convertirse en glucosa dentro de tu cuerpo. Las proteínas pueden desaminarse y luego la parte de carbohidratos se convierte de nuevo en glucosa. De hecho, su cuerpo utilizará inicialmente los carbohidratos en su dieta como una fuente de glucosa para su glucólisis al piruvato, luego el tejido graso en su cuerpo, luego las proteínas serán desaminadas para que su cuerpo pueda llegar a los carbohidratos que contienen. Sin embargo, es común en el músculo que los ácidos grasos triglicéridos sean transformados directo a acetil-CoA mediante la betaoxidación e ingrese de esta manera al ciclo de Krebs sin tener que ser convertido a un carbohidrato.

A parte de poder emplear más sustratos por medio de intermediarios clave como la acetil-CoA, el ciclo de Krebs y la cadena de transporte de electrones pueden oxidar completamente los esqueletos de carbono, produciendo muchas veces más ATP que con las fermentaciones. Pero hay una trampa, si agregamos el eje del tiempo, la fermentación produce ATP más rápido, pero gasta más energía en el proceso, mientras que la respiración celular es más lenta, pero es más eficiente. Es como comprara el consumo de gasolina versus la potencia de un Camaro de 67 con un auto híbrido ultra eficiente. La eficiencia es la clave, la respiración celular se emplea en tejidos que demandan energía constante y a largo plazo como el cerebro y el corazón, mientras que la fermentación es empleada para movimientos espasmódicos a muy corto plazo, como algunos tipos de ejercicio muscular como el levantamiento de peso.


5. Reacciones del ciclo de Krebs 1, hasta GTP

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Una vez en la matriz mitocondrial la formación de acetil-coenzima A puede lograrse por la ruta del piruvato y de la beta oxidación de las grasas “que ya hemos visto” así como del catabolismo de los aminoácidos “que veremos en temas futuros”. El ciclo de Krebs es formalmente denominado como ciclo de los ácidos tricarboxilicos debido a la presencia de ciertas moléculas que sirven de sustrato a la reacción, y que de hecho son muy similares a otro ciclo famoso, el ciclo de Kalvin-Benson de la fotosíntesis. Sin embargo, el nombre es gracioso, en primera no todos los sustratos son ácidos con tres grupos carboxilo como el oxaloacetato, y el segundo ni siquiera son ácidos (en el sentido molecular), son grupos cargados negativamente producto de la disociación del ácido, es por esto se los designa con la terminación de los grupos aniónicos (-ato). En las fórmulas he decidido poner la fórmula ácida, pero el lector debe tener en cuenta que es posible encontrar estas reacciones donde en lugar de hidrógenos se encuentre el símbolo de carga (-). Ahora, debido a que esto es un poco largo se ha dividido la descripción en dos etapas, la primera hasta la síntesis de la GTP y la segunda hasta la regeneración del oxaloacetato.

  5.1 Ingreso a la mitocondria

Como fue mencionado anteriormente, la mitocondria es el lugar físico donde la respiración celular aeróbica es llevada a cabo, y esta consta de dos pasos generales, el denominado ciclo de Krebs y la cadena de transporte de electrones. Sin embargo, el problema que enfrenta el proceso inicialmente es la adquisición por parte de la mitocondria del piruvato, y esto se lleva a cabo mediante la coenzima A mediante la formación del acetil Coenzima A. La formación de la acetil-CoA ya fue referenciada para el caso del ciclo de la oxidación beta de los ácidos grasos, sin embargo, en bioquímica básica es más común estudiar su formación desde la glucólisis.

Figura 5.1. Reacción condenzada para la formación de la acetil-coenzima A, esta reacción es exergónica y favorablemente energética como lo indica un valor de energía libre estándar negativo. Esta energía es transferida al portador FAD y luego al portador NAD el cual al formar NADH será parte del combustible que alimentará la cadena de transporte de electrones.

Esto quiere decir que la reacción que hemos de describir en este momento es uno de los mecanismos que posee la célula eucariota para deshacerse del piruvato pues es un desecho de la glucólisis cuya toxicidad es grande debido a que su acumulación hace que las reacciones de la glucólisis se detengan.

Reacción condenzada para la formación de la acetil-coenzima A, esta reacción es exergónica y favorablemente energética como lo indica un valor de energía libre estándar negativo. Esta energía es transferida al portador FAD y luego al portador NAD el cual al formar NADH será parte del combustible que alimentará la cadena de transporte de electrones. La reacción en si recibe dos nombres, oxidación del piruvato debido a que la molécula de piruvato es cortada a la mitad, transfiriendo un grupo grade a la coenzima A y liberándose una molécula de dióxido de carbono en el proceso, pero también es conocida con el nombre de descarboxilación oxidativa del ácido pirúvico.

Esta primera reacción es particularmente compleja, cosa que no se ve claramente en la fórmula estequimétrica anterior. La reacción comenzará con el ingreso de las moléculas de piruvato a la mitocondria por medio de proteínas que sirven de poro específico para el piruvato llamadas piruvato translocasa, lo cual implica que las demás reacciones para la formación de la acetil-coenzima A ocurren en la matriz de la mitocondria. El proceso consta de 3 reacciones de transferencia de grupo y una de recolección de energía.

Figura 5.2. Complejo de reacciones para el ingreso a la mitocondria, básicamente el piruvato de 3C pierde un C que se vuelve CO2, mientras que los 2 carbonos restantes forman el grupo acetilo.

En la primera reacción la molécula de piruvato es partida a la mitad, una parte de transfiere a una coenzima de transporte denominada TTP y la otra mitad es liberada en forma de dióxido de carbono. La TTP es una coenzima derivada de la vitamina B1, se sintetiza a partir del Pirofosfato de tiamina o TDP, y ATP a través de la enzima TDP-ATP fosforiltransferasa (la cual se expresa en cerebro, riñón, hígado y corazón). Su función está asociada a la función no coenzimática de la Tiamina y está relacionada con la síntesis de sustancias que regulan el sistema nervioso. No confundir con el desoxinucleósido Timidina trifosfato TTP. La reacción es catalizada por la enzima piruvato deshidrogenasa

La segunda reacción es una trasferencia del grupo acetil a otra coenzima llamada lipoamida, la lipoamida posee dos átomos de azufre, por lo que el enlace que forma el grupo acetil es muy similar al que ha de formar en la tercera reacción. Este proceso es catalizado por la enzima dihidrolipoil transacetilasa. Sin embargo la especie química generada en este paso es muy inestable lo cual permite que  dos moléculas la oxiden rápidamente, la primer oxidación es una transferencia de grupo el grupo acetil es transferido a la coenzima A, y acoplada a esta otra coenzima esta vez el FAD se encarga de oxidar energéticamente extrayendo dos protones con el respectivo par de electrones de alta energía para formar FADH2. Posteriormente el FADH2 es oxidado transfiriendo un protón y un par de electrones a una molécula de NAD para formar NADH mientras que el segundo protón es liberado.

  5.2 Acetil coenzima A y oxaolacetado a citrato

La conversión del piruvato en acetil CoA por el complejo piruvato deshidrogenasa es el vínculo entre la glicólisis y la respiración celular porque el acetil CoA es el combustible para el ciclo del ácido cítrico. De hecho, todos los combustibles son metabolizados en última instancia a acetil CoA o componentes del ciclo del ácido cítrico, convirtiendo al ciclo de Krebs en un metabolismo centralizante.

(Eq.  5.1)

La primer reacción del ciclo de Krebs es una condensación de aldoles catalizada de manera irreversible por la enzima citrato sintasa, lo cual nos da una idea del producto de la reacción, que es citrato. Esta es una reacción de reducción desde la perspectiva del citrato ya que su sustrato era una molécula con menor catidad de carbonos y de menor nivel energético. Los ingredientes son agua, acetil-coenzima A el primero indispensable para la química de la reacción, y el segundo siendo un portador de energía gracias a una transferencia de grupo. El otro ingrediente que sirve como sustrato es una molécula orgánica de 4 carbonos llamada oxaloacetato. De esta manera la reacción en sí, se puede describir como una transferencia de grupo con una condensación de agua en la que se incrementa el número de carbonos del sustrato (4C) a (6C) con una transferencia implícita de energía.

  5.3 Citrato a isocitrato

La segunda reacción del ciclo de Krebs es una isomerización reversible. El sustrato es  la molécula de citrato generada en la reacción anterior, esta reacción básicamente modifica la estructura molecular para formar isocitrato. La enzima que cataliza se denomina aconitasa, este nombre es extraño pues una isomerasa de citrato debería llamarse isocitrasa, sin embargo, existe una razón, la aconitasa puede catalizar la isomerización a partir de un mismo sustrato de dos productos diferentes dependiendo de la disponibilidad de agua, dependiendo del equilibrio con respecto al agua, si se genera una deshidratación del sustrato que incrementa la disponibilidad de agua se genera ácido aconitico.

(Eq.  5.2)

Si la disponibilidad de agua es amplia el equilibrio tenderá a generar una hidratación "entre comillas, porque en la reacción no entra más agua", lo que genera la síntesis del isocitrato. Para que el ciclo de Krebs pueda darse de manera efectiva es necesario que la enzima catalice en la dirección del isocitrato y no del aconitico. El isocitrato es el resultado esperado de esta reacción, y es básicamente un intercambio de grupos, en lugar de perderse el hidrógeno y el hidroxilo como en el caso anterior, simplemente los carbonos intercambian un hidrógeno y el grupo hidroxilo.

  5.4 Isocitrato a alfacetoglutarato

Este paso es en realidad una reacción doble catalizada por una misma enzima llamada Deshidrogenasa de isocitrato. Decimos que es una reacción doble porque se cataliza la reacción de isocitrato a oxalosuccinato y posteriormente se cataliza la reacción de oxalosuccinato a alfacetoglutarato.

(Eq.  5.3)

Este es un paso importante en esta ruta metabólica ya que en términos básicos es una de las reacciones que llama nuestra atención cuando vemos un diagrama del ciclo de Krebs, ¿la razón? Produce energía y libera una molécula de dióxido de carbono “hasta el momento llevaríamos 2 NADH:H+ y 2 CO2 a partir de un piruvato” En el primer paso, donde se produce oxalosuccinato también es producida la molécula de NADH a partir de NAD y un protón junto con un par de electrones de alta energía que son cedidos del isocitrato. En el segundo paso, una parte de la molécula se pierde para formar dióxido de carbono y alfacetoglutarato.

  5.5 Alfacetoglutarato a succionil coenzima A

La reacción anterior posee varias características importantes, es una reacción irreversible, transforma un sustrato de 6 carbonos a un sustrato de 5 carbonos con obtención de energía.

(Eq.  5.4)

La presente reacción comparte las mismas características, libera energía suficiente para sintetizar una molécula de NADH:H+ con el corte de un carbono para formar una molécula de dióxido de carbono. Este corte y liberación de energía hacen que esta sea una reacción de oxidación irreversible.

Otra característica importante de esta reacción es que ha regenerado un sustrato de 4 carbonos, pero es una molécula con protones extra y altamente energética que puede ser oxidada aún más. El sustrato de la reacción es alfacetoglutarato, y a diferencia de las dos reacciones anteriores la enzima alfacetoglutarato deshidrogenasa cataliza de manera directa al producto que es succinil-coenzima A. Esto implica que uno de los ingredientes de esta reacción vuelve a ser la coenzima A.

  5.6 Succionil coenzima A a Succinato

La quinta reacción del ciclo de Krebs es una fosforilación a nivel de sustrato, pero el nucleósido empleado no es derivado de la adenosina. De cierta manera los derivados de la adenosina son extremadamente comunes en todas las reacciones bioquímicas, pero esto no implica que sean los únicos, otros nucleósidos pueden polifosfatarse, es decir su función no solo tiene que ver con el transporte de información genética a través del ARN, sino que también están involucrados en el metabolismo.

(Eq.  5.5)

La presente reacción es un recordatorio de cuan estrechamente ligados están la información genética y el metabolismo, en este caso el nucleósido a fosfatar es uno derivado de la guanina, el difosfato de guanocina GDP que formará trifosfato de guanocina o GTP. En este caso, la guanosina trifosfato realiza rápidamente una reacción de transferencia de grupo fostato a ADP para formar ATP, por lo que en muchos esquemas se representa directamente el ATP sin referencias a la GTP. Esta reacción es en esencia una fosforilación a nivel de sustrato semejante a las de la glucólisis, donde se toma un fósforo inorgánico y se sintetiza un grupo fosfato orgánico. El otro producto de la reacción es la rotura del enlace de azufre con la producción de succinato y la liberación de la coenzima A. Cabe destacar que esta es la única reacción en todo el ciclo donde se obtiene ATP de manera directa.


6. Reacciones del ciclo de Krebs 2, regeneración del oxaloacetato

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 6.1 Succinato a Fumarato

Esta es otra reacción de oxidación en la que se desprenden dos protones con sus respectivos electrones de alta energía. La reacción en si requiere de dos coenzimas, la primera se denomina ubiquinona también conocida como coenzima Q10. La coenzima Q-10 “la misma que vemos en fotosíntesis” es una molécula muy importante, se hecho su rol más preponderante concierne a la cadena de transporte de electrones. CoQ-10 es una molécula hidrófoba lo cual le permite atravesar con gran facilidad la membrana interna de la célula y a adicional a esto es un aceptor de protones y electrones, es decir es un portador de energía similar a NAD. La coenzima Q-10 se caracteriza por un anillo de 6 carbonos unido a una cadena alifática ramificada de unos 40 carbonos de longitud, esta cadena larga de la su carácter hidrófobo y le permite penetrar en la membrana celular con suma facilidad. Las posiciones para aceptar protones son dos oxígenos cetona ubicados en el anillo de 6 carbonos "en la forma oxidada". En la forma reducida en anillo de 6 carbonos se convierte en un anillo bencénico y los oxígenos tipo cetona se convierten en grupos hidroxilo.

(Eq.  6.1)

Como portador de electrones es el agente que se encarga de transferir los electrones entre las proteínas integrales de la cadena de transporte de electrones. Sin embargo, co-Q10 también es una molécula con importantes roles como antioxidante, por ejemplo, impide la oxidación de los lípidos y por lo tanto previene la síntesis de radicales peróxilo. Más aun reduce radicales perferril y singletes de oxígeno, lo cual previene la propagación de la peroxidación de los lípidos con la formación de ubisemiquinona y peróxido de hidrógeno. Durante eventos de estrés metabólico, coQ-10 protege la integridad del ADN especialmente el mitocondrial. Incluso reghenera a otros antioxidantes como la vitamina E. En la reacción también interviene un segundo portador de energía FAD quien se reduce para formar FADH2. De los dos portadores solo FAD se emplea en los cálculos de energía para la respiración aeróbica.

En cuanto a la enzima que cataliza la reacción resulta interesante que, también se encuentra involucrada en la cadena de transporte de electrones. De hecho, estamos tratando con un complejo de proteínas integral de la membrana interna de la mitocondria llamado deshidrogenasa de succinato o complejo II de la cadena de transporte de electrones. Sin embargo, su naturaleza biomolecular será discutida con más profundidad cuando se hable de los componentes de la cadena de transporte de electrones. El sustrato oxidado de esta reacción es fumarato, un compuesto oxidad, esta oxidación se caracteriza por la pérdida de dos protones por molécula generando un doble enlace a la altura de los carbonos 2 y 3 de la cadena.

  6.2 Fumarato a Malato

Esta es una reacción de hidratación, es decir una en la que una molécula de agua es adicionada, adicionalmente no se obtiene energía en el proceso. La enzima involucrada viene en dos variedades en los seres humanos, una involucrada en el metabolismo de los aminoácidos y la otra que es la que nos interesa en la mitocondria.

(Eq.  6.2)

El sustrato de la reacción es el fumarato el cual posee un enlace doble en los carbonos 2 y 3. El blanco de la reacción es precisamente este doble enlace, donde la enzima es capaz de adicionar un protón a uno de los carbonos y un grupo hidroxilo al otro liberando el enlace doble. La enzima que cataliza la reacción también se encuentra involucrada en ciertos tipos de cáncer, especialmente el cáncer renal.

  6.3 Malato a oxaloacetato

Esta es la reacción que completa el ciclo de Krebs, se trata de una oxidación en la cual se extrae energía en forma del portador NADH. El equilibrio de la reacción favorece en condiciones normales favorece la forma inversa de la reacción. La reacción es catalizada por la enzima malato deshidrogenasa, la cual libera un protón del grupo hidroxilo agregado en la reacción anterior junto con un par de electrones de alta energía, donándolos al NAD. La reacción en si está involucrada en otras rutas metabólicas como la gluconeogénesis.

En cada ciclo de Krebs por lo tanto, se pierde un carbono del piruvato y un carbono del oxaloacetato en forma de dióxido de carbono, y el oxaloacetato regenerado poseerá un solo carbono proveniente del piruvato del ciclo anterior.

(Eq.  6.3)


7. Coenzimas y membrana celular en la respiración celular

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  7.1 La importancia de las coenzimas reducidas en la síntesis de ATP

Es evidente que el mayor productor de la oxidación de los ácidos tricarboxilicos o ciclo de Krebs a parte del desecho de dióxido de carbono son coenzimas altamente reducidas, una de ellas ya la habíamos trabajado en la glucólisis y es el NADH:H+, la otra molécula es la de FADH2. Ambas coenzimas poseen tanto un protón como un par de electrones de alta energía que enlazan al protón con la coenzima. Por lo anterior es fácil señalar que la energía celular se encuentra en este enlace, y que el rompimiento de este enlace es el que permitirá en pasos subsecuentes de la respiración aeróbica la síntesis de ATP.

Aun así, hace falta una consideración adicional, si se recuerda de la glucólisis, esta ruta metabólica produce dos moléculas de NADH:H+ durante el primer paso de obtención de energía después de la isomerización de las moléculas de tres carbonos. El problema resulta del hecho de que el NADH:H+ difícilmente logra atravesar la membrana, por esta razón se establece un mecanismo alterno.

Figura 7.1. En lugar de transportar a la coenzima completa a través de la membrana, lo que se hace es translocar el par de electrones energético disociando su hidrogeno en el citosol del NAD. Luego, los electrones de alta energía son empleados para la síntesis de FADH2. Una vez se resintetiza un portador de electrones y protones en el interior de la mitocondria, puede integrarse totalmente los productos de la glucólisis a la respiración celular aeróbica mediante la cadena de transporte de electrones.

  7.2 La importancia de la membrana de la mitocondria en la síntesis de ATP

Las mitocondrias generalmente son descritas como generadores de energía en miniatura. Una analogía cercana es a la de un motor de combustión interna, la mitocondria extrae la energía de los materiales biológicos mediante un procedo oxidativo para generar energía operativa. Al igual que las plantas de producción de energía en base a carbón, la primera forma de energía que es generada después de la oxidación es energía eléctrica. Más específicamente, la energía extraída de los sustratos orgánicos es empleada para generar un gradiente “diferencial de cargas “es decir cargas separadas por una membrana”” de iones separados por la membrana interna de la mitocondria.

Y de manera similar, esta electricidad puede emplearse para realizar trabajo mecánico. Los gradientes ionicos son un mecanismo de paso de sustancias a través de membrana que es muy empleado por diferentes células de los seres vivos. En ocasiones como ocurre con la respiración celular el truco es generar una enorme presión a ambos lados de la membrana parta que luego pueda generarse transportes pasivos que liberan esa energía de forma controlada. Las mitocondrias emplean este gradiente iónico a través de sus membranas internas para realizar una serie de reacciones que conllevan a la síntesis de grandes cantidades de energía en forma de ATP. Debido a que el proceso de adición de grupo fosfato a portadores de energía en forma de ADP y GTP en base a la oxidación completa de sustratos organicos a este proceso se lo ha denominado fosforilación oxidativa “adición de fosfato en base a oxidación”.

Figura 7.2. Cadena de transporte de electrones. La membrana actúa como el separador de los polos de una batería, las coenzimas FADH2 y NADH:H+ mueven protones a un solo lado de la membrana, haciéndola muy positiva y con más presión osmótica, hasta que esa energía se libera de manera controlada en el paso 2 para sintetizar ATP antes de que la membrana reviente (YouTube).

Personalmente la analogía que más me gusta para describir a la fosforilación oxidativa es la de una planta eléctrica que produce su energía por medio de agua. En este caso el sol eleva el agua hasta una altura tal que cae sobre una montaña. Una vez que se acumula suficiente agua esta fluye hasta el generador eléctrico que se mueve de manera mecánica para generar energía. En la fosforilación oxidativa el papel de la represa lo juega la membrana interna de la mitocondria, y los electrones de alta energía que son cedidos por el FAD:H2 y el NADH:H+ hacen el papel del Sol. Cuando los electrones fluyen a través de los citocromos o portadores de electrones insertados en la membrana, pierden energía. Esta energía es empleada para que los citocromos impulsen “transloquen” un protón (H+) desde el interior de la matriz mitocondrial hacia el exterior de la membrana interna.

Paulatinamente los protones se acumulan de manera exagerada en la región intermembranal cargando esta sección con un voltaje positivo. Finalmente, los protones llegan a acumularse a un nivel crítico en el que deben regresar al otro lado de la membrana ejerciendo una presión osmótica y eléctrica sobre esta. Esta fuerza es canalizada por la célula a través de la proteína final, la F1F0 ATP sintetasa. Esta proteína al igual que un generador, deja pasar los protones de regreso para equilibrar las cargas a ambos lados de la membrana, y en el proceso se genera un movimiento en la proteína que transfiere suficiente energía para sintetizar ATP. Algunos estimados han llegado a la conclusión de que la fosforilación oxidativa permite la síntesis de 160Kg de ATP al día en nuestros cuerpos. Obviamente mucha de esa energía es consumida y regenerada constantemente a lo largo del día.

El entendimiento de los mecanismos de la fosforilación oxidativa ha sido uno de los más grandes logros  de la biología celular y de la biología molecular, y las lagunas que aún posee el modelo sigue siendo un área de estudio muy activa actualmente.


8. Portadores de electrones en la cadena de transporte respiratoria

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La mayoría de las enzimas que participan en el transporte de electrones durante la fosforilación oxidativa se clasifican como deshidrogenasas. Las deshidrogenasas son enzimas que transfieren un par de electrones de un sustrato a un portador de energía. Las deshidrogenasas también juegan un papel clave en el ciclo de Krebs, donde varias reacciones de este tipo culminan con la síntesis de NADH:H+ y de FADH2. Posteriormente estos portadores de energía se vinculan a otra deshidrogenasa, la cual los despoja de sus electrones, dejando libres iones protio(1+) al mismo tiempo. Las cadenas de transporte de electrones contienen cinco tipos de proteínas unidas a las membranas que fungen como portadores de electrones: 1.   Flavoproteínas 2.   Citocromos 3.   Complejos de cobre 4.   Ubiquinonas 5.   Y proteínas de hierro y azufre.

Con la excepción de la ubiquinona, todos los centros de reacción oxido-reducción al interior de la cadena de la respiratoria son grupos prostéticos. Un grupo prostético es una sustancia no aminoacídica que se encuentra unida fuertemente mediante un enlace covalente al cuerpo de la proteína. Las metaloproteínas son un ejemplo de proteínas con grupos prostéticos, donde el componente que no es un aminoácido es un metal como el hierro o el magnesio. El grupo prostético más común es el grupo heme cuyo centro de reacción es un átomo de hierro.

  8.1 Flavoproteínas

Consiste en un polipéptidos unido a uno o dos grupos prostéticos relacionados. Estos pueden ser la flavina de adenina dinucleótido (FAD) la flavina mononucleótido (FMN).

Figura 8.1. La deshidrogenasa de NADH es una proteína integral de la membrana, el sitio activo que se encarga del rompimiento de los enlaces con los hidrógenos en ambas imágenes se ubica en la parte superior izquierda en verde. La proteína se quedará con los electrones que empiezan a fluir a través de ella mientras que los hidrógenos reaccionan con el agua para formar iones protio(1+) en la solución interna de la matriz mitocondrial.

El grupo prostético de ambas proteínas es un derivado de la riboflavina o vitamina B2, y cada uno es capaz de aceptar dos protones con dos electrones. Resumen de la respiración celular aeróbica. Las flavoproteínas más importantes de la mitocondria son la deshidrogenasa del NADH:H+ que le da inicio a la cadena de transporte de electrones y la succinato deshidrogenasa del ciclo de Krebs.

  8.2 Citocromos

De cierta forma muchos aspectos de la biología se los tiende a percibir de manera aislada, lo cual da pie a las apelaciones del diseño inteligente. Un ejemplo de ello es la evolución de los sistemas sanguíneos de los animales dependientes de un centro de reacción prostético denominado grupo hemo. El grupo hemo sirve como un marco que fija en su centro un átomo de hierro que puede realizar transiciones redox reversibles entre el hierro II y el hierro III, mediante la acpación y liberación de un único electrón.

Figura 8.2. Formas: oxidada "arriba" y reducida "abajo" del grupo hem

Si se analizara a grupo hemo como un componente integral de la sangre sin el cual la sangre no sirve para su función de transporte de gases estaríamos hablando ante un componente que hace a la hemoglobina irreductiblemente compleja. Sin embargo, si se analiza con mayor generalidad los componentes celulares encontramos otro cuerpo de proteínas altamente dependientes del grupo prostético hemo llamadas citocromos. En términos de antigüedad los citocromos son conclusivamente proteínas más antiguas que la hemoglobina de la sangre. Se tienen registros de que los citocromos están en funcionamiento como mínimo poco después de la gran crisis de oxigeno por lo que podemos afirmar que su antigüedad es de al menos 1,5 mil millones de años, mientras que la hemoglobina como componente de la sangre de los animales no debe ser más antigua que hace unos 800 millones de años poco antes de generarse la explosión cámbrica.

Existen tres tipos de citocromos nombrados desde la a hasta la c, presentes en la cadena de transporte de electrones, los cuales difieren unos de otros por sustituciones de grupos hemo. Dado que resulta poco probable que el grupo hemo evolucionara dos veces de manera independiente, se concluye que lo más probable para la hemoglobina es que esta proteína sanguínea reclutara de manera paralela al grupo hemo por algún error en la regulación de la síntesis de los citocromos de la cadena de transporte de electrones, y luego sirviendo para mejorar la eficiencia del flujo de gases entre el organismo y su medioambiente en los animales.

  8.3 Complejos de cobre y ubiquitinonas

El complejo de cobre se ubica en una sola proteína de la cadena de transporte de electrones y al igual que el hierro del grupo hemo, su función primordial es alternar entre los estados de cobre II y cobre I permitiendo un flujo continuo de electrones.

Figura 8.3. Portadores de electrones comunes.

Las ubiquinonas "imágen siguiente" son grupos prostéticos de proteínas insertadas en la membrana con una gran porción altamente hidrofóbica. Como las flavoproteinas, cada ubiquinona es capaz de aceptar o donar dos electrones y dos protones.

Figura 8.4. Estructura reducida y oxidada de la ubiquinona Q10.

  8.4 Complejos de hierro y azufre

Son metaloproteinas cuyo grupo prostético está determinado por un átomo de hierro, pero a diferencia de los citocromos, estos hierros no se encuentran enmarcados en el grupo hemo. El hierro en estas proteínas se encuentra vinculado a iones de azufre inorgánico como parte de un centro de hierro-sulfuro. El centro de hierro-sulfuro más común contiene dos o cuatro átomos de hierro y azufre vinculados a una proteína en los residuos de cisteína.  A pesar de que un solo centro puede tener una gran cantidad de átomos de hierro, el complejo completo es capa de transferir un solo electrón  por cada ronda redox. El potencial redox de un centro de hierro-sulfuro depende de la carga hidrófoba y la carga de los residuos de aminácidos que rodean al centro de hierro-sulfuro.

Figura 8.5. Los grupos prostéticos se encuentran distribuidos a través de la superficie de los complejos de proteínas que componen a la cadena de transporte de electrones, lo suficientemente cerca para que se formen puentes eléctricos entre las posiciones que aceptan y seden electrones. En la imagen se muestra la posición de varios grupos prostéticos de tipo diferente estrechamente unidos entre sí.

  8.5 El último aceptor de electrones

La cadena de transporte de electrones se la puede visualizar casi que como un sistema de corriente eléctrica en la que se dan cambios alternos de esta reducido y oxidado. Cuando tenemos una pareja de componentes, como FMN y Q, FMN al recibir electrones cambia a un estado reducido. Una vez está cargado con electrones “reducido” debe encontrar un adecuado aceptor electrones que esté vacío “oxidado” para poder donarlos. Cuando los dona la pareja cambia a su forma alterna respectiva, FMN cambia a la forma oxidada “Vacía” mientras que Q cambia a la forma reducida “llena”.

Figura 8.6. Relación de los componentes de la cadena de transporte de electrones con el flujo de electrones "vínculos en negro" y la emisión de energía "líneas rojas". Cuando se emite energía es posible realizar transporte activo.

Al interior de la cadena se genera una corriente de electrones que fluirá siempre y cuando se encuentren aceptores de electrones vacíos a los cuales se les pueda reducir. Otro aspecto de esta corriente eléctrica es que a medida que los electrones son transferidos a un aceptor, este gasta parte de la energía que ellos contienen para cambiar de forma y permitir que iones hidrogeniones fluyan en contra del gradiente de concentración “transporte activo” desde el interior de la matriz hasta el exterior. El aceptor final de la cadena de transporte de electrones debe ser un elemento fácilmente removible del sistema, si fuera otra proteína rápidamente esta se cargaría con electrones y la corriente eléctrica se detendría al no tener a nadie diferente para depositar los electrones de energía agotada. Es por esto que varios elementos gaseosos u otras sustancias que pueden captarse y excretarse con gran velocidad por las células son el aceptor final de electrones. Para muchos seres vivos incluidos los seres humanos este aceptor de electrones es el oxígeno molecular gaseoso. El oxígeno gaseoso cumple las condiciones ideales para ser el aceptor final.

Figura 8.7. Flujo de electrones a través de dos centros de reacción a través de diversas rutas fijas a través de la proteína, puede verse con claridad en este modelo la presencia de un grupo hemo.

Al ser un gas diatómico no es una molécula polar, por lo que fluye con facilidad a través de las membranas biológicas, y cuando es cargado con los electrones, capta los protones de los iones hidrogeniones, lo cual permite disminuir el nivel de acidez al interior de la matriz mitocondrial “durante la cadena de transporte de electrones la acidez a ambos lados de la membrana se incrementa debido a que los portadores NAD y FAD liberan protones al agua con cada par de electrones”, produciendo agua en el proceso. Aunque el oxígeno pueda tener un papel bastante pequeño en toda esta historia es fundamental. Si no está el oxígeno, no hay ningún lugar en donde depositar los electrones de baja energía, lo cual hace que toda la cadena de transporte de electrones sufra un enorme “trancón o atascamiento”. Resulta también remarcable que uno de los epítetos básicos de la respiración celular AERÓBICA solo se hace evidente hasta una de las últimas reacciones del proceso.


9. La cadena de transporte de electrones respiratoria

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Una cadena de transporte de electrones (CTE) es una serie de complejos que transfieren electrones de donantes de electrones a receptores de electrones a través de reacciones redox (ambas reducciones y oxidaciones que ocurren simultáneamente), y acopla esta transferencia de electrones con la transferencia de iones protio(1+) a través de una membrana . Esto crea un gradiente de protones electroquímicos que impulsa la síntesis de adenosina trifosfato (ATP), una molécula que almacena la energía químicamente en forma de enlaces de alta tensión. Las moléculas de la cadena incluyen péptidos, enzimas (que son proteínas o complejos de proteínas), y otros. El aceptor final de electrones en la cadena de transporte de electrones durante la respiración aeróbica es el oxígeno molecular, aunque existe una variedad de aceptores distintos del oxígeno, tales como el sulfato, en la respiración anaeróbica.

Las cadenas de transporte de electrones se utilizan para extraer energía a través de reacciones redox de la luz solar en la fotosíntesis o, como en el caso de la oxidación de los azúcares, la respiración celular. En los eucariotas, una importante cadena de transporte de electrones se encuentra en la membrana mitocondrial interna, donde sirve como el sitio de la fosforilación oxidativa mediante el uso de la ATP sintasa. También se encuentra en la membrana tilacoide del cloroplasto en eucariotas fotosintéticos. En las bacterias, la cadena de transporte de electrones se encuentra en su membrana celular.

  9.1 Componentes solubles y no solubles de la cadena de transporte de electrones

Cuando la membrana interna de la mitocondria colapsa con la ayuda de un detergente especial, es posible aislar varios de los portadores de electrones como parte de cuatro complejos transmembranales asimétricos. Los portadores de electrones van insertados en los complejos como si fueran una red eléctrica. Estos complejos se los puede identificar como estructuras cuaternarias en las que varias unidades funcionales se acoplan de manera muy estrecha. Cada uno de los cuatro complejos puede ser identificado en base a la función que cumplen en la ruta de flujo de electrones general. Dos componentes de la cadena de transporte de electrones, el citocromo c y la ubioquinona no hacen parte de los cuatro complejos proteínicos insertados en la membrana interna de la mitocondria. La ubiquinona funciona como un grupo de molecular disueltas en el interior de la bicapa lipídica de la membrana interna, mientras que el citocromo c es una proteína soluble que se encuentra en la región intermembranal disuelta. La función de estos componentes es la de servir como puentes para el flujo de electrones, como si fueran una red eléctrica móvil entre cada uno de los complejos transmembranales.

Figura 9.1. Los componentes solubles de la cadena de transporte son II, la ubiquinona que se solubiliza en los lípidos de la membrana y el citocromo c que se solubiliza en el citoplasma de la mitocondria.

  9.2 NADH, FADH2 y la cadena de transporte de electrones

NADH:H+ y FADH2 poseen una relación diferente con la cadena de transporte de electrones que depende de su comportamiento en el ciclo de Krebs. El NADH:H+ al ser sintetizado puede difundirse de las proteínas que lo sintetizan, mientras que el FADH2 queda unido de manera covalente a la succinato deshidrogenasa. Es por esto que mientras el NADH:H+ puede donar sus electrones al complejo I de la cadena de transporte de electrones, el FADH2 no tiene más opción que regresar los electrones a la enzima succinado deshidrogenasa a la cual está unido. Dado que una de las reacciones de transferencia de energía ocurre entre el complejo I y el complejo II, que los electrones del FADH2 ingresen directamente en el complejo II tiene un efecto negativo en la obtención de energía desde esta coenzima.  Es por esto que la cantidad de energía que puede sintetizarse a partir del NADH:H+ es superior a la del FADH2.

  9.3 Sitios de acoplamiento

Figura 9.2. Las zonas de acoplamiento hace referencia a complejos que poseen dominios transmembranales capaces de ejecutar transporte activo de iones protio(1+) desde la matriz a la región intermembranal manteniendo el pH de la matriz en contra de la tendencia acidificante del NADH:H+ y el FADH2.

Si se examinan los potenciales redox de cada uno de los portadores de electrones, se hace evidente que existen tres lugares en los que la transferencia de electrones se logra junto a una liberación de energía libre máxima. Cada uno de estos sitios de acoplamiento ocurre entre los portadores que son parte de los complejos I, III y IV. La energía libre es empleada por los complejos para alterar su propia estructura de manera momentánea, lo cual permite una segunda función como bombas de protones "transporte activo de iones protio(1+)".

  9.4 Los complejos de la cadena de electrones como bombas de protones

Aquí empleamos uno en los significados posibles de bomba, en ingles no ocurre esto ya que están las palabras pump y bomb para diferenciar las dos ideas. Aquí emplearemos la palabra bomba como traducción del inglés pump. Las bombas de protones son dominios transmembranales empleados para hacer transporte activo de iones protio(1+) "el ion protio(1+) es un producto ácido ya sea en la teoría de Lewis o de Bronsted, en otras palabras son los responsables del poder corrosivo de un ácido"

Figura 9.3. (YouTube). Bomba de Protones

Una bomba es una máquina que permite hacer fluir algo en contra de una tendencia general. Por ejemplo, cuando un barco sufre una fisura y empieza a hundirse, el hundimiento se produce porque el agua ingresa a él con cierta velocidad. Una bomba es una máquina que saca el agua desde el interior del barco al exterior con una velocidad y gastando energía. En el caso del barco, la acción que va en favor de la segunda ley de la termodinámica es que el agua ingrese al barco y lo hunda ya que es la ruta espontánea que no requiere energía, sino que la libera “energía gravitacional contenida en el agua y que se libera cuando ingresa a presión en el barco”.

La ruta que va en contra es sacar el agua, y para lograrlo es necesario invertir grandes cantidades de energía. Una bomba de protones es una proteína que sirve como canal iónico para iones protio(1+) “agua enlazada débilmente a un átomo de hidrogeno iónico o protón”.  El flujo de protio(1+) “para simplificar, protones” puede darse en favor del gradiente de concentración “desde el lado donde hay más, hacia el lado donde hay menos” o en contra del gradiente de concentración. Como cualquier transporte activo, cuando se trabaja en contra del gradiente de concentración se debe invertir energía para lograr la tarea. Esta energía para el caso de la cadena de transporte de electrones es proporcionada por los electrones de alta energía proporcionados por el NADH:H+ y el FADH2.

Los complejos I, III y IV tienen un segundo dominio transmembranal a parte de los que sirven para que se dé una corriente de electrones. Ambos dominios están acoplados, cuando se recibe un electrón energético, parte de su energía se consume para que la proteína cambie de forma y traslade a la fuerza “translocar” a un protón "ión protio(1+)" desde una región de menor concentración a una de mayor concentración”, es por esto que los complejos I, III y IV sirven como bombas de protones.

La función de la cadena de transporte de electrones es acumular enormes cantidades de protones en la zona intermembranal de la mitocondria, lo cual genera una presión osmótica y eléctrica. Es la energía generada por estas presiones la que será empleada en el último paso de la respiración celular aeróbica para sintetizar ATP, transfiriendo la energía desde la presión de protones a un enlace entre grupos fosfato. Las bombas de protones son tipos de proteína muy general que son empleadas en otros contextos en diferentes tipos de seres vivos.

  9.5 Diferentes versiones de la cadena de transporte de electrones

La respiración celular aeróbica es un desarrollo evolutivo exclusive de las células procariotas. Es gracias a que cierto grupo de bacterias procariotas que evolucionaron endosimbióticamente en los eucariotas, los hongos, las plantas, los animales y otros eucariotas pueden obtener beneficios energéticos de este tipo de metabolismo. Sin embargo, existen diferencias significativas entre los linajes de vida libre y endosimbiótico que se correlacionan a los diferentes ambientes en que han evolucionado. En los mamíferos, por ejemplo, la cadena de transporte de electrones es conformada con 70 polipéptidos, mientras que las bacterianas contienen menos unidades genéticas.

Las partes adicionales de los mamíferos no contienen centros funcionales de la cadena de transporte de electrones, es decir centros redox, y aunque su función es poco clara es probable que estas proteínas sirvan para regular la conformación de la cadena de transporte de electrones de las mitocondrias. Lo anterior implica que el núcleo básico que genera la función de la cadena de transporte de electrones ha cambiado poco desde que los linajes de vida libre y endosimbiótico se separaron en su historia evolutiva.

  9.6 Complejo I o deshidrogenasa de NADH

El complejo I es una de las compuertas de ingreso de los electrones a la cadena de transporte de electrones relacionada a la NADH:H+, esta proteína cataliza la transferencia de un par de electrones desde el NADH hasta la ubiquinona para formar ubiquinol.

La versión del complejo I de los mamíferos es un conglomerado multiprotéico en forma de L conteniendo 45 subunidades. Siete de estas subunidades son hidrófobas insertadas en la membrana se codifican por los genes de la mitocondria y son homólogos a los polipéptidos de las bacterias. El complejo I contiene flavoproteinas de FMN la cual oxida al NADH, también posee almenos 8 distintos de núcleos de hierro-sulfuro y dos moléculas unidas de ubiquinona. El paso del par de electrones a través del complejo I induce el transporte activo de cuatro protones desde la matriz de la mitocondria a la región intermembranal. Es este transporte activo el objeto de la cadena de transporte de electrones y ocurrirá otro par de veces a través de toda la cadena hasta que los electrones pierdan su energía y sean captados por el oxígeno.

Figura 9.4. El complejo I es una estructura compleja de varias proteínas en forma de L, la región hidrófila "superior" se encuentra en la matriz de la mitocondria "arriba"

  9.7 Complejo II o succinato deshidrogenasa

El complejo II consiste en cuatro polipéptidos: dos unidades hidrófobas insertadas en la membrana y dos unidades hidrófilas expuestas a la matriz de la mitocondria, las cuales cumplen una función en el ciclo de Krebs como la enzima succinato deshidrogenasa. El complejo II provee una segunda compuesta de entrada para electrones de menor nivel energético proporcionados por el FADH2 el cual se sintetiza sobre la succinado deshidrogenasa “dominios hidrófilos del complejo II” y al cual queda unido después de su síntesis.

Figura 9.5. Aquí se muestra la función doble del complejo II en la cadena de transporte de electrones "arriba" y en el ciclo de Krebs "abajo". El ciclo de Krebs "abajo" en el paso de succinato a fumarato sintetiza una molécula de FADH2 que queda pegada al complejo II e ingresa inmediatamente a la cadena de transporte de electrones.

Los grupos prostéticos del complejo dos se caracterizan por tres núcleos de hierro-sulfuro y grupos hemo. Actualmente se piensa que el grupo hemo cumple una función de atractor de electrones que desvían su camino de la cadena, impidiendo que estos se liberen hacia la matriz generando radicales de oxígeno llamados superóxido que poseen el potencial de lastimar el ADN de la célula y la mitocondria. El complejo II no posee el dominio intermembranal que permite el transporte activo de iones protio(1+), por lo que no hay acumulación en este paso de la cadena de transporte de electrones.

  9.8 Complejo III o citocromo bc1

El complejo III cataliza la transferencia de electrones desde el ubiquinol al citocromo c.

Figura 9.6. Dominios del citocromo bc1.

Determinaciones experimentales sugieren que el complejo III posee los dominios transmembranales necesarios para la translocación de iones protio(1+) desde la matriz hasta el espacio intermembranal de la mitocondria al costo de energía proporcionada por electrones. Por cada par de electrones son transferidos cuatro iones protio(1+). El complejo III posee los siguientes tipos de grupos prostéticos que permiten la transferencia de electrones, grupos hemo, y núcleos de hierro-sulfuro.

  9.9 Complejo IV y citocromo c oxidasa

El paso final de la cadena de transporte de electrones en una mitocondria es la transferencia sucesiva de electrones desde el citocromo C al oxígeno molecular diatómico de acuerdo a la siguiente reacción:

(Eq.  9.1)

La reducción del oxígeno es catalizada por el complejo IV como un enorme ensamblaje de polipéptidos denominados en conjunto como citocromo oxidase. La citocromo oxidasa fue el primer componente de la cadena de transporte de electrones en mostrar un dominio de transporte activo para iones protio(1+) “también llamada bomba de protones”. Debemos recordar que la acidez de la matriz de la mitocondria sería muy alta debido al constante aporte de protones desde el FADH2 y el NADH:H+ para formar iones protio(1+) con agua. Esta acidez no se manifiesta por dos factores.

El primero es la cadena de transporte de electrones misma, que exporta protones al otro lado de la membrana. Por cada oxígeno en una ronda 4 iones protio(1+) son transferidos desde la matriz hacia la región intermembranal. Otros 4 iones protio(1+) restantes de la matriz son consumidos por el oxígeno mismo para la formación de una molécula de agua. Esto sirve como segundo factor que impide que la acidez del interior de la mitocondria sea muy alta. Los seres humanos producen 300ml de agua sintetizada metabólicamente al día. Vale la pena señalar que varios venenos se caracterizan por interrumpir la cadena de transporte de electrones a la altura de un grupo hemo prostético en la subunidad a3 de la citocromo oxidasa. Ejemplos de este tipo de venenos incluye al monóxido de carbono, el cianuro y la azida.

Figura 9.7. Existen dos estructuras con nombre semejante, el citocromo c que es el portador de electrones desde el complejo III al complejo IV y el propio complejo IV que recibe el nombre de citocromo c oxidasa y que es muchísimo más grande que el citocromo c.

El citocromo C oxidasa es una proteína compuesta por 13 subunidades, tres de las cuales se codifican en el genoma mitocondrial, estas subunidades de la mitocondria poseen todas las fracciones que poseen los 4 núcleos redox. El mecanismo de transferencia de electrones a través del complejo IV ha sido estudiado de manera intensiva por varios grupos de investigación alrededor del mundo. Uno de  los aspectos más desconcertantes de la parte final de la cadena de transporte de electrones es la habilidad del complejo IV de reducir dos átomos de oxígeno para formar dos moléculas de agua, un proceso que requiere de cuatro electrones acoplándose de manera simultánea, siendo que su flujo de electrones solo permite el paso de uno a la vez.

Si el sistema no estuviera acoplado de manera eficiente podrían liberarse radicales parcialmente reducidos de oxígeno que pueden dañar cualquier macromolécula en el interior de la célula. Este aspecto podría inducir al pensamiento teleológico de que ambas funciones de la cadena de transporte de electrones deben haber aparecido de manera simultánea. Sin embargo, varios modelos evolutivos de la cadena de transporte de electrones proponen que esta se desarrolló en primera instancia como un mecanismo de defensa contra el oxígeno venenoso convirtiéndolo en agua. De hecho, podemos contabilizar dos funciones de la citocromo c oxidasa en el contexto de bacterias de vida libre.

1-Protector contra el envenenamiento por oxígeno al convertirlo en agua.

2-Protector contra la acidificación del interior de la célula mediante (a) la producción de agua metabólica y (b) mediante la excreción de iones protio(1+) al exterior de la célula.


10. Fosforilación oxidativa

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La fosforilación oxidativa es la vía metabólica en la que las células utilizan enzimas para oxidar los nutrientes, liberando así la energía que se utiliza para reformar la ATP. En la mayoría de los eucariotas, esto ocurre dentro de las mitocondrias. Casi todos los organismos aerobios llevan a cabo la fosforilación oxidativa. Esta vía es probablemente tan omnipresente porque es una forma altamente eficiente de liberar energía, en comparación con otros procesos de fermentación como la glicolisis anaeróbica.  Durante la fosforilación oxidativa, los electrones se transfieren de donantes de electrones a receptores de electrones como el oxígeno, en reacciones redox. Estas reacciones redox liberan energía, que se utiliza para formar ATP. En los eucariotas, estas reacciones redox se llevan a cabo por una serie de complejos de proteínas dentro de la membrana interna de las mitocondrias de la célula, mientras que en procariotas estas proteínas se encuentran en el espacio intermembrana de las células. Estos conjuntos vinculados de proteínas se llaman cadenas de transporte de electrones. En eucariotas, cinco principales complejos de proteínas están involucrados, mientras que en procariotas muchas enzimas diferentes están presentes, utilizando una variedad de donadores de electrones y aceptores.

La energía liberada por los electrones que fluyen a través de esta cadena de transporte de electrones se utiliza para transportar protones a través de la membrana mitocondrial interna, en un proceso llamado transporte de electrones. Esto genera energía potencial en forma de un gradiente de pH y un potencial eléctrico a través de esta membrana. Este almacén de energía es aprovechado permitiendo que los protones fluyan hacia atrás a través de la membrana y abajo de este gradiente, a través de una enzima grande llamada ATP sintasa; Este proceso se conoce como quimiosmosis. Esta enzima utiliza esta energía para generar ATP a partir de difosfato de adenosina (ADP), en una reacción de fosforilación. Esta reacción es impulsada por el flujo de protones, que obliga a la rotación de una parte de la enzima; La ATP sintasa es un motor mecánico rotatorio. Aunque la fosforilación oxidativa es una parte vital del metabolismo, produce especies reactivas del oxígeno tales como superóxido y peróxido de hidrógeno, que conducen a la propagación de radicales libres, dañan las células y contribuyen a la enfermedad y, posiblemente, al envejecimiento (senescencia). Las enzimas que llevan a cabo esta vía metabólica son también el blanco de muchos fármacos y venenos que inhiben sus actividades. Es el proceso terminal de respiración celular en eucariotas y explica el alto rendimiento de ATP (trifosfato de adenosina).

  10.1 Maquinaria para la síntesis de ATP

El objetivo de la cadena de transporte de electrones es la de generar una alta concentración de iones protio(1+) en la zona intermedia de las dos membranas mitocondriales. Esto se da independiente al tipo de aceptor final de electrones. Dependiendo del linaje de seres vivos han evolucionado multitud de aceptores finales, pero el que predomina es el oxígeno. Ahora llegamos al punto de, si tenemos muchos iones protio(1+) en la zona intermembranal, pero ¿y qué?, ¿qué se hace con esos iones protio(1+)?, pues la respuesta obvia es sintetizar energía en forma de ATP. Por lo cual debemos hacer la conexión, esta concentración de protones se emplea para sintetizar ATP, la pregunta es ¿cómo? ¿Cómo se emplea un gradiente de concentración alto de iones protio(1+) en la región intermembranal para sintetizar ATP?

Como se mencionó anteriormente, la cadena de transporte de protones es básicamente varias bombas de protones que funcionan de manera acoplada, sin embargo existen otras bombas de protones, una que funcionan como transporte activo y otras como transporte pasivo. Originalmente una serie de proteínas llamadas proteínas tipo F1 fueron identificadas precisamente como bombas de protones de transporte activo, pero que en lugar de gasta energía de una corriente de electrones, lo lograban mediante el corte selectivo de proteínas del alta energía llamadas ATP. Ahora téngase en mente que originalmente las proteínas tipo F fueron asociadas al CONSUMO de energía por lisis de ATP formando ADP. Durante inicios de la década de los 60s, Humberto Fernández Moran del hospital general de Massachussetts se encontraba aislando mitocondrias mediante un nuevo método de tinción negativa. Fernández descubrió una serie de esferas unidas a la membrana interna de la mitocondria proyectándose especialmente hacia la matriz mitocondrial.

Figura 10.1. Se señala la sombra de una proteína importante, la sintetizadora de energía.

Unos años después Efraim Racker de la Universidad de Corrnell aisló estas esferas a las cuales denominó factor de acoplamiento 1 o simplemente f1. Racker descubrió que las esferas f1 poseían un comportamiento enzimático hidrolizando el ATP para formar ADP, es decir, consumían energía celular. La pregunta del millón es, ¿Por qué un organelo que se supone produce ATP a ´partir de ADP y fosforo inorgánico tendría una enzima que cataliza la reacción opuesta? Una característica de muchas enzimas es que pueden catalizar la reacción directa y la reacción opuesta dependiendo de las condiciones de equilibrio químico en el sistema en el cual están presentes.

Evidencia de que las ATPasas pueden sintetizar ATP dependiendo de las condiciones, es la ATPasa que potencia el transporte activo de la bomba de sodio y potasio, proceso por el cual las neuronas son capaces de generar pulsos eléctricos.  En condiciones experimentales en los que se emplea la ATPasa de sodio y potasio en contra de los gradientes de concentración de ATP en los que opera normalmente se ha logrado que funcione como una sintetasa de ATP. Esto prueba que las ATPasa y las ATP sintetasa pueden exaptarse “cambiar objetivo haciendo la misma función básica” para la función opuesta con extrema facilidad en el contexto celular.

  10.2 Estructura de la ATP sintasa

La proteína que se encarga de la síntesis de ATP es compleja, y posee varios dominios integrados, donde el f1 es solo una parte de la historia. Las proteínas de síntesis de ATP que generalmente reciben el nombre de ATP sintetasa son proteínas con forma de sobrero de hongo, compuesto por dos componentes básicos: La cabeza esférica o componente f1 y una sección basal llamada f0 que se encuentra insertada en la membrana celular. Las dos secciones se encuentran conectadas por un conector o eje central. Una mitocondria de un hígado de un mamífero típico contiene alrededor de 15 000 copias de la proteína f1f0 ATP sintetasa. Versiones homologas de la ATP sintetasa es encontrada en la membrana plasmática de las bacterias, los tilacoides de los cloroplastos y cianobacterias.

Figura 10.2. Dos partes del complejo se diferencian como f1 y f0. La f0 "verde" es la estructura que rota realmente junto con el eje gama, mientras que f1 se queda estática con respecto a f0.

Las porciones f1 de la ATP sintetasa, ya sea de una bacteria o de una mitocondria contienen 5 diferentes tipos de polipéptidos. Los polipéptidos se denominan de acuerdo a letras del alfabeto griego, alfa (3 copias), beta (tres copias), delta, gamma y eta. Las subunidades alfa y beta se organizan de manera intercalada en la cabeza F1 de una manera semejante a los segmentos de una naranja o mandarina. Existen dos aspectos que deben tomarse en cuenta para futuras discusiones. En primera instancia, cada cabeza f1 posee 3 dominios catalíticos, cada uno con la capacidad de sintetizar (o de cortar) una molécula de ATP ubicados en las subunidades beta.

En segunda instancia, la subunidad gamma sirve como eje central al cual se ancla la sección de f1 y se extiende hasta la base f0. En las versiones mitocondriales, todas las subunidades se sintetizan en el ADN del núcleo, se sintetizan en el citoplasma y luego importadas a las mitocondrias. La sección f0 de la ATP sintetasa reside en el interior de la membrana y consisten en tres polipéptidos diferentes. Una subunidad a; dos subunidades b; y entre diez a catorce subunidades c. Se dice que entre diez a catorce debido a que el análisis comparativo ha demostrado que la cantidad de subunidades c puede cambiar dependiendo de la fuente de la que se extrae la enzima analizada. Por ejemplo, tanto las levaduras como las bacterias E. coli poseen una ATP sintetasa que poseen ambas 10 subunidades c, mientras que la enzima de un cloroplasto posee 14 subunidades c. La sección f0 contiene un canal de protones “permite el paso facilitado de iones protio(1+)” que conecta los dos lados separados por una membrana biológica.

Figura 10.3. (YouTube) GRADIENTE ATPsintetasa

La f1f0 ATP sintetasa puede funcionar por lo tanto como un canal de iones protio(1+), dependiendo de las condiciones de equilibrio osmótico funcionará alternativamente como una bomba de protones de transporte activo consumiendo ATP, o como un canal de transporte pasivo facilitado con la producción de ATP en el proceso.

  10.3 Síntesis de ATP

Los elementos que ya conocemos a esta altura de la discusión son los siguientes: La cadena de transporte de electrones ha generado un enorme gradiente electro-osmótico a través de la membrana interna de la mitocondria, en la región de intermembranas hay una gran concentración de iones protio(1+) y una fuerte carga positiva con respecto a la matriz de la mitocondria. La f1f0 funciona como una proteína de transporte pasivo facilitado para los iones protio(1+) de la región intermembranal. Los iones protio(1+) hacen girar a la f1f0 ATP sintetasa y tal proceso conlleva a la síntesis de ATP. En los siguientes textos indagaremos en los principios bioquímicos que permiten que (a) el ATP se sintetice; que (b) los iones protio(1+) fluyan a través de la membrana; y (c) como ambos procesos de conectan permitiendo la transformación de la energía.

  10.4 Síntesis indirecta de ATP por la mitocondria

La energía es liberada mediante el movimiento de los iones protio(1+) no es empleada para realizar la reacción de adición de fosfato inorgánico al ADP “fosforilación” de manera directa. Lo que cambia es la afinidad de enlace de la región activa del dominio de síntesis de ATP. Estamos acostumbrados a pensar que las reacciones celulares ocurren en un ambiente acuoso en el que la concentración de agua es de 55 molar y que los reactivos y productos se disuelven de manera simple en el medio acuoso polar. Bajo estas condiciones, se requiere energía para la formación de un enlace covalente entre ADP y un grupo fosfato inorgánico.

Ha sido demostrado experimentalmente que una vez que el ADP y el fosfato son acoplados al dominio catalítico de la f1f0 ATP sintetasa, los dos reactantes se condensan rápidamente, formando una molécula de ATP sin la necesidad de adicionar energía extra. En otras palabras, aunque la formación de ATP podría requerir una considerable cantidad de energía (cerca de 7.3 kcal/mol bajo condiciones estándar), la reacción puede ocurrir espontáneamente sin la aplicación de energía directa. Esto no significa que la obtención de ATP sea gratuita, sino que la energía se aplica para generar una forma de la región activa que coloque de manera muy cerca a los reactivos para que la reacción se dé.

  10.5 Estructura de los dominios de síntesis de ATP de la mitocondria

Se tiene evidencia de que la conformación estructural de los tres dominios que sintetizan ATP es diferente poseyendo una afinidad por los reactivos “ADP y fosfato inorgánico” y el producto “ATP” totalmente diferente. Para explicar esta contradicción, se ha propuesto que cada uno de los tres dominios catalíticos pasa secuencialmente por las tres diferentes conformaciones, en otras palabras, cambian de forma a medida que se da el proceso de reacción. A medida que el eje gamma gira en el centro, la energía se transfiere alternativa entre cada uno de los dominicos de la reacción haciéndolos pasar alternativamente por tres conformaciones diferentes.

Aunque sacar videos de un lugar creacionista no es mi estilo, la animación es correcta y simplemente demasiado ilustrativa para dejarla pasa. Sin embargo, la conclusión final posee un vicio de fondo, pues asume que la única forma de fosforilar ATP es mediante la f1f0 ATP sintetasa, omitiendo la existencia de la fosforilación de sustrato que ocurre en la glucólisis y que definitivamente es más antigua.

  10.6 Síntesis rotativa de ATP en la mitocondria

La síntesis de ATP se da mediante una catálisis rotacional en la que  una parte de la ATP sintetasa rota de forma relativa a otra parte. Y decimos relativa porque en verdad una se queda quieta y otra gira. La parte motil f0 transfiere energía a través del eje de trasmisión ha f1. En este modelo, la rotación es empujada por el flujo de iones protio(1+) “protones” a través de la membrana a través del canal de protones en la base f0.  En este orden de ideas la energía almacenada en el gradiente de concentración y la enorme presión electro-osmótica de la región intermembranal. La energía electro-osmótica es transferida a energía mecánica “literalmente” en forma del movimiento giratorio de f1, y finalmente transferida a energía química en forma de ATP. Por consideraciones termodinámicas, cada transferencia de energía es ineficiente y se pierde algo en forma de calor, por lo que de la energía almacenada en la región de intermembranas, solo una fracción es convertida a ATP. “Esto explica porque la producción de ATP está asociada a la producción de calor”.

  10.7 Mecanismo de enlace y cambio para la síntesis de ATP de la mitocondria

Las tres conformaciones de la subunidad f1 de la ATP sintetasa se denominan alternativamente O, L y T. A medida que el eje de transmisión gama gira dentro de f1, su energía se transfiere a los dominios de f1 cambiando su forma de manera secuencial. La conformación O se denomina abierta “Open”, la conformación L se denomina suelta “Loose”, y la conformación T se denomina firme “Tight”. En la conformación abierta “O”, el domino catalítico se encuentra abierto a la unión con los reactivos, es decir posee una alta afinidad por el fosfato inorgánico y el ADP como especies químicas independientes. Una vez que la conformación abierta se une a los reactivos, el flujo de iones protio(1+) en f0 induce un cambio de conformación del dominio catalítico a medida que f1 gira. En este punto el dominio catalítico adquiere la conformación suelta “L” donde empieza a inducirse la reacción de enlace entre el grupo fosfato y el ADP.

Figura 10.4. (YouTube) Funcionamiento de la ATP sintetasa.

Nuevamente, con el flujo de más iones protio(1+) a través del domino f0, la cabeza f1 sigue girando, lo cual índice un nuevo cambio en el dominio catalítico a la conformación firme induciendo la reacción final hacia el ATP. Finalmente el paso de más iones protio(1+) causa que la cabeza f1 vuelva a girar, causando el cambio de conformación del domino catalítico hacia la conformación suelta, la cual es poco afín al ATP, lo cual permite su liberación del dominio catalítico.

Figura 10.5. (a) Secuencia de cambio de forma de los dominios, (b) relación entre los tres dominios catalíticos y el eje central gamma. El eje central gamma no es simétrico, lo cual permite estimular a los dominios catalíticos a medida que va girando por acción del dominio f0.

 

11. El ejercicio y la respiración aeróbica

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¿Cualquier tipo de ejercicio consume grasa? ¿Cuánta energía consume un músculo? Estas son preguntas pertinentes para alguien que pretende bajar de peso, o por lo menos no engordar tanto.

Figura 11.1. (YouTube) metabolismo y nutrición.

Resulta que no todo ejercicio es útil para quemar la grasa de forma metabólica, sin embargo, mejor comenzamos por el principio. Una sola célula muscular requiere 600 trillones de moléculas de ATP por segundo para que todas sus fibras generen una contracción útil. Cuando consideramos que incluso los músculos más pequeños contienen miles de células se hace claro que la contracción muscular requiere enormes cantidades de energía almacenada. La pregunta es ¿de dónde viene todo este ATP?

Figura 11.2. (YouTube) Ejercicio aeróbico y anaeróbico

Nuestros músculos tienen diversos mecanismos de almacenamiento de energía, los cuales se activan de forma secuencial a medida que se consume la energía. Una analogía útil es la del presto leño del doctor Brawn (Volver al futuro III), en esta analogía existen tres leños que se activan secuencialmente cuando la locomotora alcanza ciertos requerimientos de temperatura y tiempo de movimiento, el primer leño es más débil y el último es más potente.

Figura 11.3. Los presto-leños de volver al futuro III son una analogía a la activación secuencial de energía en el cuerpo de los seres vivos. En esta analogía: Blanco = ATP libre; verde= Fosfato de creatinina; amarillo= glucósa y otros azúcares; rojo "aeróbico" = grasa. El cuerpo humano posee cuatro almacenes de energía, al igual que los presto leños del doctor Brown se activan secuencialmente, primero el más débil y por último el más potente.

  11.1 Primera velocidad

ATP disuelto en la matriz citoplasmática de la célula muscular. Se agota en 6 segundos después de ejercicio vigoroso. Los demás almacenes de energía tienen como objeto regenerar constantemente el ATP ya que es la molécula encargada de activar a la miosina. Si se acaba el ATP el músculo no responderá por más órdenes que él envíe el sistema nervioso.

  11.2 Segunda velocidad

Fosfato de creatinina almacenado en las células musculares. Se agota 10 segundos después de que el ejercicio vigoroso provocara la crisis de ATP “llevamos 16 segundos”. Químicamente la creatinina fosfato es un compuesto de alta energía que transfiere un grupo fosfato para sintetizar ATP. Los ejercicios que requieren altísimos picos energéticos y descansos prolongados como el levantamiento de pesas son alimentados casi exclusivamente por creatinina como principal restaurador del ATP. Por esta razón no hay quema de grasa, lo cual explica que los levantadores de pesa, a pesar de ser los más fuertes del mundo también sean redonditos y pachoncitos.

  11.3 Tercera velocidad

Glucosa y otros azúcares degradables rápidamente a ATP de forma anaeróbica. Si el levantamiento de pesas se prolonga más o se realiza una carrera de larga velocidad un poco más prolongada el cuerpo hecha manos de las rutas metabólicas de alta velocidad, especialmente la glucólisis. Cerca del 1.5% de la masa de una célula muscular consiste en un almacén de glucosa llamada glucógeno. Una vez que los niveles de creatinina bajan las enzimas de la célula convierten el glucógeno en glucosa que ingresa en glucólisis.

Nuevamente esto tiene un límite, si el ejercicio se prolonga más de unos 15 minutos los niveles de metabolitos secundarios puede hacerse peligroso para las células, y en consecuencia se inicia el uso de las rutas metabólicas lentas. Pero si se descansa a menos de 15 minutos el ácido láctico retornará al hígado donde se transforma de nuevo en glucógeno y de allí es reenviado a los músculos. Esto implica que, si se interrumpe el ejercicio, creando lapsos de ejercicio de 15 minutos o menos, se generará una rutina anaeróbica. La diferencia entre una ruta metabólica rápida y anaeróbica y una ruta lenta y aeróbica a parte del uso del oxígeno es precisamente la tasa de producción de ATP. Las rutas anaeróbicas producen 2.5 veces más ATP por segundo, pero tienden a consumir las reservas de energía y a producir metabolitos secundarios tóxicos para las células como el ácido láctico.

El músculo esquelético humano consiste generalmente en dos tipos de fibras. Fibras de cambio rápido que se pueden contraer a gran velocidad (15-40 milisegundos); y fibras de cambio lento, que se contraen de una forma más lenta (40-100 milisegundos). Las fibras de cambio rápido cuando se lo ve al microscopio se encuentran prácticamente despojadas de mitocondrias, lo cual implica que estas células son incapaces de producir suficiente ATP por oxidación para ejercicios prolongados. Las fibras de cambio rápido por el contrario contienen una alta concentración de mitocondrias, lo cual a su vez implica que pueden generar ATP cuando se requiere a un largo plazo.

Estos dos tipos de fibras musculares están adaptadas para dos tipos de actividades diferentes. Por ejemplo, el levantamiento de pesas o la carrera a corta distancia depende principalmente de las fibras de cambio rápido. Estas fibras tienen el potencial de generar más poder, pero por un periodo de tiempo más corto, antes de quedarse sin energía. Las fibras de cambio rápido obtienen prácticamente todo su ATP mediante metabolismo anaeróbico “si, los seres humanos también podemos emplear reacciones metabólicas anaeróbicas como las fermentaciones”. Toda fermentación obtiene su energía en su fase de glucólisis, mientras que sus reacciones finales fermentativas consumen parte de la energía y sirven más para la excreción de desechos que otra cosa.

Es por esto que la energía obtenida por las fermentaciones es igual a la obtenida por la glucólisis menos la consumida por la fermentación, generalmente es solo 2 ATP por molécula de glucosa. La glucólisis produce solo un 5% de la energía en forma de ATP en comparación con la respiración celular aeróbica, sin embargo, la glucólisis a pesar de producir menos energía en términos absolutos, posee una ventaja critica, y es que puede producir mas energía en una menor cantidad de tiempo. Las consecuencias de producir mucha energía por fermentación en los humanos es que se consume muy rápido la glucosa y se genera una alta producción del producto de excreta de la fermentación, en nuestro caso, ácido láctico.

  11.4 Descanso y arranque en primera antes de 15 minutos

Recuérdese que la fermentación son unas reacciones acopladas a la glucólisis, de modo tal que se evitan los efectos tóxicos de este tipo de metabolismo en dos factores, agotamiento del portador de energía NAD+ y excreción del producto tóxico piruvato cuando este no es oxidado posteriormente por la mitocondria. Las fermentaciones lácticas convierten el piruvato en ácido láctico para excretarlo de forma segura empleando NADH:H+ y convirtiéndolo en NAD+. La mayoría del ácido láctico se difunde a graves de las células musculares a los capilares y a la sangre, donde es enviado al hígado. Una vez en el hígado el ácido láctico no es excretado, esto es porque esta molécula aun almacena cantidades importantes de energía, pero no puede ser oxidado desde ese punto.

En el hígado, se emplea una pequeña cantidad de energía para reconvertir el ácido láctico en glucosa por la runa de la gluconeogénesis, y se reenvía de nuevo a los tejidos. Sin embargo la producción de energía a altas velocidades no viene de manera gratuita, la liberación de ácido láctico baja el pH del músculo, con el incremento de iones protio(1+), y el mero rose mecánico de las fibras generan efectos nocivos como sensación de calor o quemazón en el tejido, destrucción de fibras y sensación de dolor. La fatiga muscular se genera entonces por el efecto conjunto de la disminución de energía en forma de glucosa, ATP y fosfato de creatina, adicional a los efectos por intoxicación tisular ácida “suena feo, pero es la fisiología normal, no es que alguien se pueda morir de esto… generalmente”.

El hígado es bastante efectivo en la regeneración de la glucosa, por lo que aun descansos leves como los que hacemos cuando “intentamos hacer aeróbicos” generan la glucosa, creatinina y ATP muscular, por lo que jamás se ejecuta la ruta aeróbica. Hacer ejercicio intenso con descansos esporádicos cada 10 o 15 minutos se conoce en consecuencia como ejercicio anaeróbico ya que solo usa las rutas de glucólisis, fermentación láctica y gluconeogénesis.

Figura 11.4. El levantamiento de peso no es un ejercicio aeróbico que consuma grasa.

  11.5 Cuarta velocidad, aeróbico.

Grasa, esta solo puede ser degradada por la ruta de la beta oxidación, la cual requiere oxígeno para funcionar pues se conecta directamente al ciclo de Krebs. Dado que el ciclo de Krebs solo “gira” si su cadena de transporte de electrones de alta energía encuentra oxígeno, la regeneración del ATP para el movimiento depende de que el cuerpo suministre cantidades adecuadas de oxígeno a los músculos en movimiento, de allí proviene el nombre de los ejercicios que queman grasa, pues al requerir oxígeno contenido en el aire son “¡Aeróbicos!”. Químicamente el oxígeno es transportado por la hemoglobina o almacenado en los músculos en forma de mioglobina en los mamíferos y otros vertebrados.

Figura 11.5. (YouTube) Cómo aguantan las ballenas y focas tanto tiempo bajo el agua

La mioglobina es un banco de oxígeno que alimenta la quema de grasa, el ejercicio continuo consume más oxígeno del que podría alimentar la hemoglobina por si sola. Esto explica porque después de realizar ejercicio intenso, el cuerpo sigue respirando de forma agitada por unos minutos. Existe una deuda de oxígeno con la mioglobina, que debe restaurar sus niveles de oxígeno antes de que el cuerpo pueda recuperar sus niveles homeostáticos de presión sanguínea y respiración.

La pregunta mágica es ¿cuánto tiempo pasa para empezar a consumir grasa en lugar de azúcar durante el ejercicio aeróbico? A medida que es más largo el ejercicio, mayor será la dependencia de los ácidos grasos. Después de 20 minutos de ejercicio vigoroso, se estima que cerca del 50% de las calorías consumidas por el musculo se derivan de la grasa, por lo que aun después de 20 minutos el hígado aún se niega a dejarnos adelgazar. El radio entre fibras de cambio rápido y de cambio lento varían dependiendo del individuo, debido a variables genéticas y de entrenamiento. Ciertos individuos y ciertos ejercicios favorecen un tipo de crecimiento de fibras sobre otro.

Figura 11.6. Dos tipos de carrera diferente, requieren cuerpos diferentes, aunque ambos sean profesionales. El individuo de la izquierda es un velocista con un cuerpo de metabolismo anaeróbico muy tonificado, mientras que el de la derecha es un maratonista con un metabolismo aeróbico más apto para resistir carreras muy largas por mucho tiempo sin descansar.

  11.6 Metabolismo humano y el ejercicio, construir músculo o quemar grasa

Aunque existen planteamientos diferentes para la causa de la fatiga muscular, asumiremos el que fue explicado en el artículo anterior. La diferencia de las fibras implica una diferencia entre catabolismo (fermentativo y oxidativo: degradación de tejido graso) y en anabolismo (construcción de músculo). El ejercicio anaeróbico genera daños en las fibras musculares con facilidad, pero estos con el tiempo se regenerar con un mayor grosor, lo cual favorece el crecimiento del músculo de cambio rápido.

Esto implica que ejercicios como el levantamiento de pesas incrementa musculo, incrementando poder instantáneo pero generando un estasis o una pérdida de resistencia. Este tipo de ejercicio no consume grasa, construye musculo que de manera indirecta puede consumir grasa al incrementar el nivel de consumo metabólico pasivo del individuo. El entrenamiento en las fibras de cambio lento posee características opuestas. Sus fibras contienen altos niveles de mitocondria, lo cual favorece el metabolismo oxidativo aeróbico, inicialmente de la glucosa. Sin embargo, los niveles de glucosa y otros azucares oxidables es bajo en las células, por lo que rápidamente la fuentea oxidar cambia a los ácidos grasos.

Este tipo de ejercicio se denomina aeróbico debido a que hace uso del metabolismo aeróbico mediante ejercicios de resistencia a largo plazo. Las fibras de cambio lento generan menos poder, pero se agotan menos debido a una producción inferior de ácido láctico. Un caso especial de fibras de cambio lento es el musculo cardíaco el cual solo puede derivar su energía por respiración celular aeróbica. Debido a esto, unos bajos niveles de oxígeno son tan perjudiciales para el musculo cardíaco.

  11.7 Haciendo trampa

Cuando las células son tratadas con agentes solubles en lípidos como el 2,4-dinitrofenol (DNP) las células se hacen incapaces de sintetizar ATP aun cuando siguen oxidando los sustratos metabólicos como los lípidos. En otras palabras, el DNP desacopla la glucólisis de la fosforilación oxidativa en la mitocondria. Debido a esto el DNP se ha convertido en un agente para el desacople del metabolismo en el laboratorio desde hace poco más de 100 años. Durante la década de los 1920 algunos médicos emplearon píldoras con DNP para el tratamiento de la obesidad. Cuando los pacientes eran expuestos a este medicamento, sus cuerpos empezaban a oxidar sus reservas de grasa en un intento por mantener los niveles de ATP en el mínimo necesario para seguir viviendo. Esta práctica fue proscrita debido a la muerte de numerosos pacientes (Colman, 2007; Durazo et al., 2004; Grundlingh, Dargan, El-Zanfaly, & Wood, 2011; Miranda, McIntyre, Parker, Gary, & Logan, 2006).

El mecanismo del DNP funciona uniéndose a los iones protio(1+), debido a su solubilidad en lípidos, incrementa el transporte pasivo de iones protio(1+) de regreso a la matriz mitocondrial. A largo plazo esta molécula provocaba que no se generara la acumulación de iones protio(1+) en el espacio intermembranal, por lo que se hacía imposible la síntesis de energía. La última proteína de la respiración celular aeróbica se denomina F1F0 ATP sintetasa, y requiere que la región intermembranal posea un exceso de iones protio(1+), los cuales al pasar a través de ella la hacen girar y le permiten sintetizar energía, similar a como un dinamo produce energía por medio de una cascada en una planta hidroeléctrica.

Para que el proceso sea eficiente, la membrana interna de la mitocondria, y también la externa deben ser ampliamente impermeables a los iones hidrogeniones, de este modo su única salida se convierte en la f1f0 ATP sintetasa conllevando a la síntesis de energía. Si las membranas pierden esta impermeabilidad, la presión osmótica y quimiosmótica provocaría un trasporte pasivo forzado a través de ambas membranas mitocondriales, liberando la energía en forma de calor, e impidiendo a la f1f0 ATP sintetasa poder girar. “es como si alguien vaciara el embalse que le proporciona a la planta hidroeléctrica su poder por una zona diferente al ducto de las turbinas”. A las sustancias que incrementan la permeabilidad de las membranas mitocondriales al transporte pasivo de iones protio(1+) se las denomina desacopladores de la fosforilación oxidativa.

Recientemente ha resultado sorpresivo que ciertas células poseen desacopladores de la fosforilación oxidativa de manera natural. En los bebes humanos por ejemplo, su tejido graso posee una cantidad importante de estos desacopladores llamados proteínas de desacoplamiento (o UCP por sus siglas en inglés). Los bebes  emplean los UCP para generar calor a partir de los gradientes de iones protio(1+) de la región intermembranal sin que intervenga el ATP mediante un mecanismo similar al del DNP. A medida que las personas crecen pierden estas proteínas, debido a que los adultos generan calor debido a la fricción e ineficiencia metabólica de los músculos. Actualmente las proteínas de desacoplamiento de la fosforilación oxidativa se ha convertido en el foco de investigación de las compañías farmacéuticas con el objeto de crear medicamentos que sean análogos a la función de estas proteínas en los bebes humanos. De esta manera se emplearía la grasa corporal para generar calor sin necesidad de hacer ejercicio.


12. Resumen de la respiración celular aeróbica

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 12.1 Ciclo de Krebs

En resumen, el ciclo de Krebs es una serie de reacciones en la cual un grupo metil- altamente energético se une a un compuesto de cuatro carbonos que es un ácido dicarboxílico para formar un ácido tricarboxílico. Resulta interesante que a pesar de que el ciclo adquiere su nombre debido a este ácido tricarboxílico, solo hasta la reacción que forma alfacetoglutarato es que persiste esta configuración de 6 carbonos, y de hecho en la reacción subsecuente se genera un ácido dicarboxílico. Esto se debe a que a medida que se extrae energía en forma de portadores como NADH también son liberados carbonos de la cadena. La energía química se encuentra almacenada en forma de los enlaces C-C por lo que, al ser transferida, el enlace debe romperse.

Figura 12.1. Resumen del ciclo de Krebs.

Como productos del ciclo tenemos de manera neta dos moléculas de dióxido de carbono que son liberadas al torrente sanguíneo “el dióxido de carbono puede atravesar las membranas mitocondriales y celular por transporte pasivo”. En términos energéticos también son liberados tres protones cuya importancia será revelada en la cadena de transporte de electrones, así como 5 NADH:H+, una molécula de FADH2 un ATP y la liberación de la coenzima A. En términos de ATP, cada molécula de NADH puede alimentar la síntesis de 2.5 ATP posteriormente en la cadena de transporte de electrones, mientras que una de FADH2 alimenta la síntesis de 1,5 ATP.

Sin embargo, existen otros factores a tener en cuenta en la síntesis final de ATP durante la cadena de transporte de electrones que serán discutidos en próximos temas. El ciclo de Krebs es de importancia crítica en una gran cantidad de rutas metabólicas, de hecho, alguno de sus componentes e incluso reacciones pueden estar presentes en otras rutas metabólicas. Este detalle nos lleva a poder realizar ciertas hipótesis.

El ciclo de Krebs puede verse desde la perspectiva del DI como un sistema de múltiples partes integradas en la que cada parte del ciclo sirve para un todo, y que al ser cíclico debería haberse formado de una manera completa, sin embargo, el mero hecho de que varias partes del ciclo puedan encontrarse en otros contextos en la misma célula nos permite dudar sobre la irreductibilidad del ciclo, lo cual es el tema del siguiente artículo.

  12.2 Cadena de transporte de electrones

En términos simples, una cadena de transporte electrones consiste en cuatro complejos de proteínas que poseen grupos prostéticos capaces de transferir electrones en línea como si se tratara de una red eléctrica. Existen otros dos conductores de electrones que permiten la conexión entre los complejos de proteínas llamados ubiquinonas y el citocromo c, los cuales se disponen de manera independiente a los complejos. Los electrones de alta energía ingresan a la cadena de transporte de electrones por dos vías diferentes dependiendo de qué coenzima los transporta. El NADH:H+ deposita sus electrones de alta energía a la altura del complejo I, mientras que el FADH2 lo hace a la altura del complejo II al cual había permanecido unido desde su formación durante el ciclo de Krebs.

Figura 12.2. (YouTube) Cadena respiratoria.

Los electrones son subsecuentemente transferidos desde un complejo a otro oxidando y reduciéndose de manera alterna de modo que siempre existe un flujo continuo de electrones hasta su destino final. El aceptor final de electrones que han sido despojados de su energía es el oxígeno, el cual al adquirirlos reacciona con los iones protio(1+) de la solución interna de la matriz mitocondrial para formar agua. Cuando el oxígeno reacciona, la presión osmótica del interior de la mitocondria disminuye permitiendo el ingreso de más oxígeno para las subsecuentes rondas de la respiración. Debido a que el FADH2 deposita sus electrones en el complejo II tiene un menor poder de síntesis de energía que el NADH:H+.

  12.3 Fosforilación oxidativa

Para evitar que la membrana se rompa por la presión osmótica y eléctrica, los iones protio(1+) deben regresar, pero lo hacen de manera controlada por medio de un canal de protones especializado llamado F1F0 ATP sintetasa, la cual aprovecha la fuerza electro-osmótica que genera el regreso de los protones para sintetizar ATP a partir de ADP y fosfato inorgánico. De esta manera se aprovechan todos los protones que fueron transferidos de un lado a otro de la membrana durante la cadena de transporte de electrones.

  12.4 Rendimiento energético

La respiración celular aeróbica ocurre en bloques, lo cual nos da ciertas pistas de su construcción evolutiva a lo largo del tiempo. La glucólisis su parte inicial y la más antigua, se caracteriza por sintetizar ATP por fosforilación a partir de sustrato, así como dos moléculas de NADH. La segunda parte es el ciclo de Krebs que se caracteriza por una fosforilación a partir de sustrato (2 ATP) y la producción de una alta cantidad de portadores de protones y electrones de alta energía, principalmente NADH:H+ (8 moléculas) y FADH2 (2 moléculas). Estas moléculas son empleadas en la cadena de transporte de electrones, que se emplean para potenciar a la f1f0 ATP sintetasa. Finalmente el ATP es sintetizado por la f1f0 ATP sintetasa.

No nos molestaremos con el cálculo teórico por una simple razón, este varía, debido a varios procesos de transferencia de energía que aminoran el rendimiento energético. Teóricamente la respiración celular aeróbica produce 38 ATP, pero esto es solo si todos los NADH son capaces de impulsar la misma cantidad de síntesis de ATP sin importar en donde se generan.

Los cálculos de rendimiento de la respiración celular aeróbica son una franca pérdida de tiempo, ya que en la realidad depende del organismo. Teóricamente el rendimiento debería ser de 38 ATP, pero en la realidad la cantidad varía entre 28 a 32 ATP, con otros valores inclusive. Muchas causas aplican para estas variaciones como por ejemplo pérdida de energía del NADH:H+ cuando atraviesa la membrana para llegar a la cadena de transporte de electrones. Sin embargo el punto sigue siendo el mismo, la ganancia mínima de la respiración celular aeróbica es de 28 ATP en lugar de los 2 ATP que ofrece la fermentación (Niknamian, 2016; Rich, 2003).

Por las razones anteriores consideramos que es inútil hacer memorizar al estudiante un valor ideal, lo importante es reconocer las características esenciales en cada una de las fases de este gran proceso.


13. Evolución de la respiración aeróbica

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  13.1 Ciclo de Krebs

La evolución biológica es un proceso conservativo a pesar de estar basado en mutaciones. En cierto sentido este tiene sentido debido a que las mutaciones son eventos raros, así que resulta más eficiente reclutar componentes viejos a nuevos contextos que crear componentes completamente nuevos desde el caos del ADN no codificante contando con que la célula en cuestión posea este tipo de genoma “muchas bacterias carecen de él”. A medida que pasa el tiempo, las condiciones del ambiente cambian o  existen ambientes que aún no son explotados por nadie En este contexto los organismos reclutan componentes preexistentes para realizar nuevas funciones (Baughn & Malamy, 2002; Meléndez-Hevia, Waddell, & Cascante, 1996).

A pesar de que uno podría pensar de que un componente vital a que genera un proceso vital A (a → A) no puede evolucionar a una función B sin sacrificar la función original y por lo tanto la existencia misma del organismo, la solución a esto se da por duplicación de genes, de esta manera el gen original genera la función basal vital mientras que el nuevo gen a´ puede realizar la nueva función (a → A; a´→ B)

Figura 13.1. Ramas de dos rutas metabólicas que pueden generarse a partir del puruvato, en una se regenera NAD+ a partir de NADH:H+, y en la otra se da el proceso inverso. Si se tienen ambas rutas la célula puede ajustar de una mejor forma su equilibrio NAD+/ NADH:H+.

Como resultado de los análisis genómicos y bioquímicos un gran número de especies de eucariotas y de cepas de procariotas han comenzado a mostrar las piezas del rompecabezas que dieron origen a ciclo de Krebs como un todo. Si empleamos los conceptos de las teorías evolutivas clásicas, se debe encontrar versiones más simples del ciclo de Krebs, pero ¿qué versión más simple se puede pensar de un ciclo?, es como pensar en un arco sin la piedra angular, todo se caería, ¿cierto? Esta analogía funciona para un sistema mecánico, pero estamos hablando de reacciones aquí, y de hecho de un proceso de reacciones muy conocido, en contraste a otras rutas metabólicas poco conocidas, de esta manera, debemos abandonar la idea de que medio ciclo no sirve para nada.

La idea es dejar de visualizar al ciclo como tal, y analizar series o secciones del ciclo y ver si están involucradas en otras rutas metabólicas. Esta es una hipótesis muy concreta extraída de la teoría, una hipótesis empírica de hecho, en lugar de escondernos en análisis filosóficos y abstractos simplemente se debe analizar en la literatura por la existencia de seres vivos que empleen secciones del ciclo en otros contextos. Más aun, en base al análisis hecho previamente de las reacciones individuales del ciclo de Krebs, especialmente la última reacción ofrecen un detalle, son reacciones reversibles, por lo que un fragmento del ciclo de Krebs podría estar operando en el sentido contrario en otro contexto, la reversión de la reacción obedece en mucho a las concentraciones de productos y reactivos, por lo que la integración de los fragmentos de un ciclo no requeriría mayores modificaciones en la ruta que originalmente se originó en el sentido inverso al cual la conocimos en el ciclo de Krebs.

La hipótesis más soportada actualmente es la que establece al origen del ciclo como dos rutas metabólicas independientes y no dependientes de la cadena de transporte de electrones, por lo que su evolución podría realizarse en ausencia de oxígeno, es decir en ambientes anaeróbicos. La rama oxidativa constituye las reacciones desde la síntesis del citrato hasta el alfacetoglutarato, esta serie de reacciones producen el portador de energía NADH:H+ el cual puede emplearse para impulsar las fermentaciones u otras respiraciones celulares dependientes del azufre en lugar del oxígeno. La segunda rama es más interesante ya que opera en sentido inverso, al ser una ruta reductora consume energía para sintetizar una molécula de alta energía y regenerando NAD+ para que la glucólisis pueda seguir operando, y podría vérsela como el eslabón perdido entre la fermentación y la respiración aeróbica.

La utilidad evolutiva radica precisamente en el problema de toxicidad del ácido pirúvico, recuérdese que en el contexto de las fermentaciones el procesamiento del ácido pirúvico simplemente se trata de sacrificar energía en forma de NADH:H+ para formar NAD+ y expulsarlo de la célula en forma de ácido láctico. En base a esto, cualquier uso que se le diera al piruvato sería una ventaja para la célula portadora, pues es darle uso a un desecho.

  13.2 De la fermentación a la cadena de transporte de electrones

Dos funciones son las que hacen que un ser vivo sea clasificado como tal al nivel celular, la primera es la capacidad de autoreplicación y la segunda es la capacidad de mantener un ambiente interno mediante el uso controlado de la energía. La energía por lo tanto se convierte en uno de los ejes primordiales que determinan las adaptaciones y necesidades de los seres vivos, fundamentalmente todos los seres vivos están ávidos de energía. Existen dos métodos fundamentalmente diferentes para la generación de energía a partir de los sustratos alimenticios como la glucosa, la primera es la fosforilación al nivel de sustrato que puede realizarse durante la glucólisis para formar ATP o durante el ciclo de Krebs generando también ATP mediante una ruta indirecta con GTP (Björn, Papageorgiou, Dravins, & Govindjee, 2009; Gorbushina, 2007; Pace, 2001; J. A. Raven, Andrews, & Quigg, 2005; J. Raven & Skene, 2003).

El segundo mecanismo para la síntesis de ATP requiere del acoplamiento de varias proteínas que funcionan como bombas de protones, la mayoría en el sentido del transporte activo y la última en el sentido del transportepasivo facilitado. La pregunta del millón es, ¿cómo algo tan complejo e integrado como la cadena de transporte de electrones pudo surgir mediante mutaciones fortuitas y selección natural?, como siempre, cada uno de los pasos propuestos deben ser funcionales en sí mismos, aun cuando la función que ejecuten sea diferente a la función definitiva que pretendemos explicar (Bruce Alberts et al., 2002; De Duve & Pizano, 1995).

Una de las características de la glucólisis como vimos anteriormente es que siempre está acoplada a una fermentación. La fermentación convierte al piruvato en especies químicas menos toxicas para la célula no aeróbica y permite expulsarlo fuera de la célula. Los productos excretados no solo consumen energía celular “muestra de la imperiosa necesidad de la célula de deshacerse del piruvato producto de la glucólisis y todos sus derivados metabólicos” sino también son ácidos, ácidos de Bronsted. Los ácidos de Bronsted son especies químicas que liberan protones al medio, en un medio acuoso como en el que viven las bacterias estos protones reaccionan con el agua para formar iones protio(1+) que son los responsables del poder corrosivo y denaturante de los ácidos. Entre mayor es la concentración de iones protio(1+) más corre la célula riesgo de que sus proteínas integrales de membrana se denaturen y su membrana pierda cohesión. Mucho antes de que eso pueda suceder, la presión osmótica haría ingresar a los iones protio(1+) al interior de la célula matándola (Bruce Alberts et al., 2002; De Duve & Pizano, 1995).

Debido a la evolución de la fermentación se generaría una presión de selección que favorecería la evolución de bombas de protones, proteínas que impiden que los iones protio(1+) ingresen a la célula, pues de lo contrario la matarían mucho más rápido. En la parte externa la célula desarrollaría otras formas de protegerse de esta acidez, como el uso de envolturas externas, pero lo importante es la presión a la evolución de las bombas de protones mediadas por transporte activo, justo el mismo tipo de función que realizan 3 de los complejos de la cadena de transporte de electrones (Bruce Alberts et al., 2002; De Duve & Pizano, 1995).

  13.3 Cadena de transporte

Tanto la respiración celular aeróbica como la fotosíntesis dependen en alguna etapa de sus procesos de la cadena de transporte de electrones, por lo que contar con una explicación para su origen evolutivo gradual, paso a paso es fundamental para tener un marco de referencia naturalista de todos estos sistemas bioquímicos. La temprana evolución de la fermentación hubiera provisto no solo la formación de ATP, sino también el poder reductor en forma de NADH o NADPH requeridos para la biosíntesis esencial. Sin embargo, las necesidades de no morir por su propia alimentación hicieron que las fermentaciones excretaran grandes cantidades de ácido al ambiente, y con el tiempo, el microambiente de estas bacterias se tornaría tremendamente ácido. En base a lo anterior pueden postularse varias fases evolutivas (B Alberts et al., 2015; Bruce Alberts et al., 2002; Blankenship, 2002, 2010; Brack, 1998; Gargaud, Martin, López-García, Montmerle, & Pascal, 2012; Hohmann-Marriott & Blankenship, 2011; Sepúlveda, Ortiz, & Holmes, 2015; Xiong, Fischer, Inoue, Nakahara, & Bauer, 2000).

👉 Fase 1: La excreción continua de ácidos disminuye el pH del ambiente externo de la célula favoreciendo la evolución de bombas de protones que mantiene el ambiente interno de la célula libre de iones protio(1+) reingresando debido al transporte pasivo. Una de estas proteínas, es una proteína giratoria que puede hidrolizar ATP para girar y forzar la salida de iones protio(1+) de la célula. Esta proteína se convertiría en el ancestro del flagelo y de la proteína que sintetiza energía en el final de la cadena de transporte de electrones (Alberts et al., 2002).

👉 Fase 2: Con el incremento de la presión a exportar protones, se favorecerían sistemas redundantes para la expulsión de iones protio(1+), por lo que a parte de las bombas de protones mediadas por ATP evolucionarían paulatinamente otras bombas de protones que emplearían electrones de alta energía para exportar iones protio(1+) de manera individual. De hecho algunas bacterias acidófilas sobreviven actualmente en estos ambientes ácidos gracias a la conjunción de bombas de protones mediadas por electrones de alta energía asi como por bombas de protones mediadas por ATP (Alberts et al., 2002).

La fuente de energía en estos casos no es el ciclo de Krebs, sino algunos ácidos no fermentables de los que puede extraerse poder reductor en forma de NADH. Otras lo logran a partir de la extracción de electrones de alta energía de fuentes inorgánicas minerales. De manera concomitante, aquellas bombas de protones que pudieran funcionar de manera integrada mediante el flujo de un mismo par de electrones ahorrarían energía celular y por lo tanto serian seleccionadas para formar una cadena (Alberts et al., 2002).

Figura 13.2. Existe una amplia diversidad de cadenas de transporte de electrones que pueden emplear a otros portadores de protones como NADPH que a su vez obtienen sus electrones de fuentes minerales. Del mismo modo el aceptor final de la cadena de transporte de electrones puede ser otras especies químicas diferentes del oxígeno (Alberts et al., 2002).

Figura 13.3. Faces de evolución de la cadena de transporte de electrones. (1) evolución de una bomba de protones mediada por ATP. (2) evolución de bombas de protones mediadas por flujo de electrones. (3) integración de las bombas mediadas por electrones y liberación de las bombas mediadas por ATP para sintetizar energía al dejar ingresar iones protio(1+) por transporte pasivo facilitado (Bruce Alberts et al., 2002).

👉 Fase 3: Eventualmente algunas bacterias perfeccionarían estas cadenas de forma tal que podrían exportar más iones protio(1+) de lo que necesitan para mantener su ambiente interno. Esto liberaría a las bombas de protones giratorias mediadas por ATP para hacer la reacción opuesta, es decir en lugar de romper ATP para expulsar iones protio(1+), girarían en el sentido opuesto sintetizando ATP a medida que dejan ingresar iones protio(1+) para mantener sus condiciones de pH interno normales. Ahora esta nueva célula tendría una nueva fuente de energía, lo cual la haría proliferar de manera más eficiente que sus competidores, siempre y cuando encuentre aceptores finales para los electrones, de modo tal que se libere toda su energía en las cadenas de transporte. Varios minerales son empleados para esta tarea, entre ellos el oxígeno (Bruce Alberts et al., 2002).

Otros aceptores finales de electrones son el hierro ferroso, el manganeso IV, el cobalto III, el uranio VI, los nitratos, el sulfato, el azufre, el fumarato entre otros. Muchas de estas sustancias son difíciles de encontrar o son empleadas en otros procesos de importancia de la célula, es por esto que solo hasta la producción de cantidades masivas de oxigeno que la cadena de transporte de electrones con base en oxígeno adquirió preponderancia “eso sin contar que al convertir al oxígeno en agua, esta cadena de transporte de electrones funcionaria también como mecanismo de defensa contra los efectos venenosos del oxígeno” (Alberts et al., 2002).

  13.4 Máquinas rotativas, analogías y distribución filogenética

Las  maquinas rotacionales son muy comunes en nuestra sociedad industrializadas, más aun, podría decirse que la rueda es una de las primeras máquinas inventadas por el hombre, ubicua, o mejor dicho, siendo la base de muchas otras máquinas más complejas junto con la palanca. La rueda y las maquinas rotativas son empleadas en turbinas, taladros, propelas, ruedas, engranajes etc. A pesar de que esta estructura mecánica es casi universalmente distribuida en el diseño de máquinas humanas, su empleo por parte de la naturaleza es muy limitado.

No existen proteínas que ejerzan una función mecánica rotacional en todo el linaje de los eucariotes al descontar sus organelos endosimbióticos. De hecho, solo dos tipos de estructuras biológicas conocidas contienen partes rotativas, las cuales las clasificaremos por su nivel de complejidad comparativo. Los más simples canales iónicos/bombas iónicas en las que encontramos a las ATP sintetasa y ATPasa; mientras que el segundo grupo más complejo corresponde a los mecanismos de secreción tipo III y el flagelo.

Ambos pueden ser descritos como nano-máquinas rotativas de acuerdo a nuestro pensamiento analógico. Es más, uno podría pensar en el mecanismo de secreción tipo III y en el flagelo como versiones más complejas de la ATP sintetasa, ya que el motor que proporciona movimiento en ambos casos es precisamente un homólogo genético, estructural y funcional de la ATP sintetasa de tipo f. Por fuera de estos dos ejemplos, aparentemente no existen otras proteínas análogas u homologas que empleen sistemas de transducción de energía mecánica/química conocidos por la microbiología moderna, aunque claro está, más del 90% de las especies de bacterias no se pueden aislar en el laboratorio, por lo que aún queda mucho por investigar y descubrir.

  13.5 Evolución de la ATP sintetasa

El mejor modelo para explicar el origen de la ATP sintasa es la  evolución modular. En este modelo dos subunidades funcionalmente independientes se asociaron y adquirieron nueva funcionalidad (Doering, Ermentrout, & Oster, 1995). Esta asociación parece haber ocurrido temprano en la historia evolutiva, ya que esencialmente la misma estructura y actividad de las enzimas ATP sintasa están presentes en todos los reinos de la vida (Axelsen & Palmgren, 1998; Koonin, 1993; Walker, 2003). La F-ATP sintasa muestra alta similitud funcional y mecánica a la V-ATPasa (Kim et al., 2015). Sin embargo, mientras que la F-ATP sintasa genera ATP utilizando un gradiente de protones, la V-ATPasa genera un gradiente de protones a expensas de ATP, generando valores de pH tan bajos como 1 (Kim et al., 2015).

La región F1 también muestra una similitud significativa con las helicasas hexánicas de ADN, y la región FO muestra cierta similitud con los motores flagelares y redivados (Mulkidjanian, Makarova, Galperin, & Koonin, 2007; Oster & Wang, 2003; Yinghao, Jun, Yuanbo, Jiachang, & Xiaohong, 2005). El hexámero α3β3 de la región F1 muestra una similitud estructural significativa con las helicasas hexánicas de ADN; Ambos forman un anillo con una simetría rotacional de 3 veces con un poro central. Ambos tienen papeles dependientes de la rotación relativa de una macromolécula dentro del poro; Las helicasas de ADN utilizan la forma helicoidal del ADN para impulsar su movimiento a lo largo de la molécula de ADN y para detectar el superenrollamiento, mientras que el hexámero α3β3 utiliza los cambios conformacionales a través de la rotación de la subunidad γ para impulsar una reacción enzimática (Martinez et al., 2003).

El motor de protones de la partícula FO muestra gran similitud funcional con los motores protones que impulsan flagelos (Mulkidjanian et al., 2007; Oster & Wang, 2003; Yinghao et al., 2005). Ambos cuentan con un anillo de muchas pequeñas proteínas alfa-helicoidal que giran en relación con las proteínas estacionarias cercanas, utilizando un protón potencial como una fuente de energía. Sin embargo, esta relación es tenue, ya que la estructura general de los motores flagelares es mucho más compleja que la de la partícula FO y el anillo con aproximadamente 30 proteínas rotantes es mucho más grande que las 10, 11 o 14 proteínas helicoidales en el complejo FO, por lo cual es fácil concluir que el motor flagelar es derivado a la ancestral F0 (Junge, 1999; Liu & Ochman, 2007; Pallen & Matzke, 2006).

El modelo de evolución modular para el origen de la ATP sintasa sugiere que dos subunidades con función independiente, una helicasa de ADN con actividad ATPasa y un motor protones, fueron capaces de unirse, y la rotación del motor impulsó la actividad ATPasa de la helicasa a la inversa (Doering et al., 1995; Martinez et al., 2003). Este complejo luego evolucionó una mayor eficiencia y finalmente se convirtió en intrincadas ATP sintasas de hoy. Alternativamente, el complejo de helicasa de ADN / motor de protones puede haber tenido actividad de la bomba de protones en sentido inverso, ambos modelos son plausibles por el hecho de que los completos tipo F pueden funcionar como sintetizadores o como destructores de ATP.


14. ¿Y por qué engordamos?

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Cada vez más, los investigadores biomédicos están llegando a reconocer la importancia de una perspectiva evolutiva para comprender el origen y la naturaleza de los problemas de salud humana modernos. Esto es particularmente cierto cuando se examinan los trastornos "nutricionales / metabólicos" como la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. La investigación en biología evolutiva humana en los últimos 20 años ha demostrado que muchas de las características clave que distinguen a los seres humanos de otros primates (por ejemplo, nuestra forma bípeda de locomoción y grandes tamaños cerebrales) tienen implicaciones importantes para nuestras necesidades nutricionales(Aiello & Wheeler, 1995; Leonard, 2002; Leonard & Robertson, 1997; Leonard, Snodgrass, & Robertson, 2010; Navarrete, van Schaik, & Isler, 2011). La más importante de estas características son nuestros altos niveles de encefalización (cerebro grande: masa corporal). Las demandas de energía (kcal / g / min) del cerebro y de otros tejidos neurales son extremadamente altas-aproximadamente 16 veces la del músculo esquelético (Holliday, 1986; Kety, 1957). En consecuencia, la evolución del tamaño del cerebro grande en el linaje humano llegó a un costo metabólico muy alto.

Figura 14.1. Para los homínidos y nuestros ancestros, obtener alimento rico en azúcar y grasa digerible era algo muy complicado.

Comparados con otros primates y mamíferos de nuestro tamaño, los humanos asignan una porción mucho mayor de su presupuesto energético diario para "alimentar sus cerebros". La asignación desproporcionadamente grande de nuestro presupuesto energético al metabolismo cerebral tiene implicaciones importantes para nuestras necesidades dietéticas. Para dar cabida a las altas demandas energéticas de nuestros grandes cerebros, los seres humanos consumen dietas que son de mayor calidad  en términos de energía y grasa, que las de nuestros familiares primates (Leonard & Robertson, 1992, 1994; Leonard, Robertson, Snodgrass, & Kuzawa, 2003). En promedio, consumimos mayores niveles de grasa en la dieta que otros primates (Popovich et al., 1997) y niveles mucho más altos de ácidos grasos poliinsaturados de cadena que son críticos para el desarrollo del cerebro (Cordain, Watkins, & Mann, 2001; Crawford et al., 1999; Cunnane & Crawford, 2003). Además, los seres humanos también parecen ser distintivos en sus cambios de desarrollo en la composición corporal. Tenemos mayores niveles de grasa corporal que otras especies de primates, y estas diferencias son particularmente evidentes al principio del desarrollo.

Figura 14.2. La comida rica en grasa peleaba por su vida.

La necesidad de una dieta rica en energía también parece haber moldeado nuestra capacidad de detectar y metabolizar alimentos ricos en grasa. Los seres humanos muestran fuertes preferencias por los alimentos ricos en lípidos. Varios trabajos en neurociencia han demostrado que estas preferencias se basan en el olor, la textura y el sabor de los alimentos grasos (Gaillard, PassillyDegrace, & Besnard, 2008; le Coutre & Schmitt, 2008; Sclafani, 2001) y que nuestros cerebros tienen la capacidad de evaluar el contenido energético de los alimentos con notable rapidez y precisión (Toepel, Knebel, Hudry, le Coutre, & Murray, 2009). Además, en comparación con los grandes monos, los seres humanos tienen una mayor capacidad para digerir y metabolizar las dietas más altas en grasa. Nuestro tracto gastrointestinal (GI), con su intestino delgado expandido y colon reducido, es muy diferente de los de chimpancés y gorilas, y es consistente con el consumo de una dieta de alta calidad energética con grandes cantidades de proteína animal (Milton, 1987). Finch y Stanford (2004) han demostrado que la evolución de los genes clave de la "adaptación de la carne" en la evolución de los homínidos fue fundamental para promover el metabolismo lipídico mejorado necesario para subsistir en las dietas con mayores niveles de material animal.

Además, un trabajo reciente en la genética evolutiva humana sugiere que la selección de los genes clave de "adaptación de la carne" fue fundamental para permitir que nuestros antepasados ​​homínidos para explotar más eficazmente las dietas con mayores niveles de grasa animal. Finch y Stanford (2004) argumentaron que la evolución del único alelo E3 en Homo en el locus apolipoproteína E (apoE) era importante para permitir que nuestros antepasados ​​explotaran dietas con mayor material animal. ApoE desempeña un papel crítico en la regulación de la absorción de colesterol y lípidos en todo el cuerpo (Davignon, Gregg, & Sing, 1988; Kolovou, Daskalova, & Mikhailidis, 2003). El alelo E3 es evidente en humanos, pero no en chimpancés y gorilas, y está asociado con menores riesgos metabólicos y cardiovasculares con el consumo de dietas con alto contenido de grasa (Finch y Stanford, 2004).

Figura 14.3. Los bosquimanos son tribus africanas que aún conservan los hábitos de supervivencia ancestrales.

A la luz de estas importantes adaptaciones morfológicas y genéticas a una dieta más rica en grasa animal, no es sorprendente que los seres humanos también muestren preferencias por alimentos ricos en grasa y energía en el presente. Hasta hace poco, se pensaba que la preferencia humana por "alimentos grasos" se basaba principalmente en el olor y la textura (Sclafani, 2001); Sin embargo, ahora sabemos que el gusto desempeña un papel crítico (Gaillard et al., 2008). Los estudios de neuroimagen también sugieren que el cerebro humano tiene una notable capacidad para evaluar el contenido energético de los alimentos potenciales con rapidez y precisión (Toepel et al., 2009).

Figura 14.4. El fantasma de la hambruna puede regresar en cualquier momento.

A través de las poblaciones humanas, la variación en el grado de preferencia por los alimentos dulces y grasos ha sido bien documentada (Johns, 1996; Messer, 1986; Reed & McDaniel, 2006; Reed, Tanaka, & McDaniel, 2006; Salbe, DelParigi, Pratley, Drewnowski, & Tataranni, 2004). Lussana et al. (2008) ha demostrado que el estado nutricional durante el desarrollo puede jugar un papel importante en la formación de preferencias de sabor. Basándose en análisis de la Cohorte de Nacimientos durante la Hambruna Holandesa (Lumey et al., 1993), estos autores muestran que la exposición prenatal a las condiciones de hambruna está asociada con una mayor preferencia por alimentos grasos y un mayor riesgo de perfiles de lípidos séricos deficientes en la edad adulta.

Además de los beneficios energéticos asociados con un mayor consumo de carne en la evolución de los homínidos, parece que este cambio en la dieta también habría proporcionado mayores niveles de ácidos grasos clave necesarios para apoyar la rápida evolución del cerebro de homínidos (Cordain et al., 2001). El crecimiento del cerebro de los mamíferos depende de cantidades suficientes de dos ácidos grasos: ácido docosahexaenoico (DHA), y el ácido araquidónico (AA) (Crawford et al., 1999; Cordain et al., 2001). Debido a que la composición de todos los tejidos cerebrales de mamíferos es similar con respecto a estos dos ácidos grasos, las especies con mayores niveles de encefalización tienen mayores requisitos para DHA y AA (Crawford et al., 1999). También parece que los mamíferos tienen una capacidad limitada para sintetizar estos ácidos grasos a partir de precursores dietéticos. En consecuencia, las fuentes dietéticas de DHA y AA eran nutrientes limitantes que frenaban la evolución de un tamaño cerebral mayor en muchos linajes de mamíferos (Crawford et al., 1999).

Figura 14.5. Nuestro cuerpo cree que en cualquier momento se dará una hambruna, y por eso almacena tanto como puede.

Cordain et al. (2001) han demostrado que los alimentos vegetales silvestres disponibles en la sabana africana (por ejemplo, tubérculos, frutos secos) contienen sólo pequeñas cantidades de AA y DHA, mientras que el tejido muscular y la carne de órganos de rumiantes salvajes africanos proporcionan niveles moderados a altos de estos ácidos grasos clave. El tejido cerebral es una rica fuente de AA y DHA, mientras que el hígado y los tejidos musculares son buenas fuentes de AA y fuentes moderadas de DHA. Otras buenas fuentes de AA y DHA son los peces de agua dulce y los mariscos (Broadhurst, Cunnane, & Crawford, 1998; Crawford et al., 1999). Cunnane y Crawford (2003) han sugerido que los mayores aumentos en la encefalización de homínidos se asociaron con el uso sistemático de recursos acuáticos (marinos, fluviales o lacustres). Sin embargo, hay poca evidencia arqueológica para el uso sistemático de los recursos acuáticos hasta mucho más tarde en la evolución humana (véase Klein, 1999).

Debido a la limitación natural para obtener ácidos grasos, el cuerpo humano evolucionó para usar toda fuente de energía disponible menos la grasa. Como hemos apreciado, para activar el metabolismo de las grases solo a la mitad, se debe hacer mínimo 20 minutos de ejercicio de mediana intensidad. De esta manera los ácidos grasos pueden mantenerse para períodos de escases y para alimentar el costoso cerebro humano. Aun en la actualidad la hambruna hace que este tipo de reticencia a gastos energéticos sea útil para muchas poblaciones humanas. Sin embargo en un fragmento de la población mundial la cosa es diferente, pues tienen acceso a grandes cantidades de alimentos ricos en calorías, pero aun poseen una biología para sobrevivir hambrunas. Combinar una amplia disponibilidad con un cuerpo e instintos que se generaron para sobrevivir en condiciones de escases ha demostrado ser una bomba de tiempo (Bellisari, 2008; Chakravarthy & Booth, 2004; J. R. Krebs, 2009; Speakman, 2013), la cual ha concluido con una epidemia de obesidad que plaga la vida de las sociedades industriales modernas (Hu, 2008; Nguyen & El-Serag, 2010; Ogden, Yanovski, Carroll, & Flegal, 2007).


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