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jueves, 22 de octubre de 2026

Teorema del producto fenotípico multilocus.

El símbolo nF representa el número total de combinaciones fenotípicas posibles de un polihíbrido. El término nf indica la cantidad de estados fenotípicos distinguibles correspondientes a cada locus, mientras que L representa el número total de loci involucrados. El productorio multiplica sucesivamente las posibilidades de cada posición genética. Esta operación generaliza las potencias mendelianas y permite considerar caracteres con diferentes patrones de dominancia completa, dominancia incompleta o codominancia. Su aplicación exige que las combinaciones sean biológicamente posibles y produzcan fenotipos globales distinguibles; de lo contrario, estaremos contando combinaciones de estados, no necesariamente fenotipos diferentes.

A comienzos del siglo XX, esta distinción adquirió importancia durante la controversia entre mendelianos, representados especialmente por William Bateson, y biometristas, vinculados con Karl Pearson y la tradición darwiniana. Los primeros destacaban la transmisión de factores hereditarios discretos, mientras que los segundos estudiaban la variación continua mediante herramientas estadísticas. El problema consistía en comprender cómo una herencia formada por unidades separadas podía producir características que cambiaban gradualmente entre individuos. Aunque existían diferencias entre ambos grupos, no todos los mendelianos eran antidarwinistas ni todos los biometristas rechazaban la herencia mendeliana (Fisher, 1918).

El productorio fenotípico muestra cómo aumenta la cantidad de combinaciones hereditarias al incorporar nuevos loci. Sin embargo, diferentes combinaciones pueden producir un mismo fenotipo observable, especialmente cuando intervienen efectos genéticos aditivos. En 1918, Ronald Fisher explicó cómo numerosos factores mendelianos podían originar variación cuantitativa continua, conciliando aspectos fundamentales de ambas tradiciones científicas. Así, la herencia discreta y la variación darwiniana resultan compatibles, aunque el productorio por sí solo no demuestra dicha continuidad: también debemos considerar la relación entre genotipo, fenotipo y ambiente (Mackay et al., 2009).


Fisher, R. A. (1918). The correlation between relatives on the supposition of Mendelian inheritance. Transactions of the Royal Society of Edinburgh, 52(2), 399–433. https://doi.org/10.1017/S0080456800012163

Mackay, T. F. C., Stone, E. A., & Ayroles, J. F. (2009). The genetics of quantitative traits: Challenges and prospects. Nature Reviews Genetics, 10(8), 565–577. https://doi.org/10.1038/nrg2612

Demostración. Número de fenotipos de un polihíbrido

Aunque podríamos establecer esta expresión mediante una analogía directa con el productorio genotípico, desarrollaremos nuevamente la demostración completa por razones académicas. Nuestro propósito será comprobar que el número de combinaciones fenotípicas posibles de un organismo polihíbrido también puede calcularse mediante la regla fundamental del producto, siempre que los estados fenotípicos correspondientes a los diferentes loci puedan combinarse de manera independiente y distinguirse entre sí.

Como vimos en el cruzamiento monohíbrido con dominancia completa, un locus bialélico presenta tres genotipos posibles, pero solamente dos fenotipos distinguibles: el dominante (D) y el recesivo (r). Esta diferencia aparece porque los genotipos AA y Aa producen el mismo fenotipo dominante, mientras que aa produce el recesivo. Por tanto, la cantidad de fenotipos posibles no necesariamente coincide con la cantidad de genotipos. El primero depende de la relación entre las variantes genéticas y su manifestación observable, mientras que el segundo depende de las combinaciones de alelos.

Al incorporar un segundo locus independiente, cada estado fenotípico del primero puede combinarse con los dos estados del segundo. Para representar este procedimiento recurriremos nuevamente a una tabla de multiplicación algebraica, organizada mediante baldosas algebraicas. Esta disposición rectangular se parece visualmente al cuadro de Punnett empleado en genética, aunque aquí no combinamos gametos, sino conjuntos de estados fenotípicos correspondientes a diferentes loci.

Tabla 1. Baldosas algebraicas para combinar los estados fenotípicos de dos loci con dominancia completa.

Locus A × Locus B

Dominante B (D₂)

Recesivo B (r₂)

Dominante A (D₁)

D₁D₂

D₁r₂

Recesivo A (r₁)

r₁D₂

r₁r₂

La tabla demuestra que los dos fenotipos del primer locus se combinan con los dos del segundo, produciendo cuatro combinaciones distinguibles. El número de celdas se obtiene multiplicando el número de filas por el número de columnas:

\[ n_F=2\times2=2^2 \tag{1} \]

Este resultado explica por qué anteriormente utilizamos una potencia de base dos para calcular los fenotipos de un dihíbrido. Sin embargo, como sucedió con los genotipos, la potencia solamente aparece porque multiplicamos dos factores iguales. La operación matemática fundamental continúa siendo la multiplicación, no la potenciación.

La necesidad de generalizar aparece cuando abandonamos la condición de que todos los loci presenten exactamente dos fenotipos. La dominancia completa constituye un modelo particular, pero existen otras relaciones entre alelos, como la dominancia incompleta y la codominancia, que pueden producir cantidades distintas de fenotipos distinguibles. Por consiguiente, un sistema polihíbrido puede presentar diferentes cantidades de estados fenotípicos asociados con cada locus.

Cuando el primer locus presenta una cantidad de fenotipos distinta de la correspondiente al segundo, nuestra tabla deja de ser necesariamente cuadrada. Sin embargo, conserva su estructura de producto cartesiano, pues cada fenotipo del primer conjunto puede asociarse con los del segundo, siempre que las combinaciones sean biológicamente posibles y distinguibles.

Tabla 2. Representación algebraica general del producto entre dos conjuntos de estados fenotípicos.

Locus 1 × Locus 2

f2,1

f2,2

⋯

f2,nf₂

f1,1

(f1,1, f2,1)

(f1,1, f2,2)

⋯

(f1,1, f2,nf₂)

f1,2

(f1,2, f2,1)

(f1,2, f2,2)

⋯

(f1,2, f2,nf₂)

⋮

⋮

⋮

⋱

⋮

f1,nf₁

(f1,nf₁, f2,1)

(f1,nf₁, f2,2)

⋯

(f1,nf₁, f2,nf₂)

En esta representación, f1,j identifica el estado fenotípico j del primer locus, mientras que f2,k representa el estado fenotípico k del segundo. Cada celda contiene una pareja ordenada de estados fenotípicos, correspondiente a una combinación de características observables. El número total de celdas se calcula mediante la regla fundamental del producto:

\[ n_F=n_{1}\times n_{2} \tag{2} \]

La expresión permite obtener el número de combinaciones fenotípicas distinguibles sin exigir que ambos loci presenten igual cantidad de estados. Este principio pertenece a la combinatoria y constituye una aplicación directa de la regla de multiplicación utilizada para contar combinaciones de conjuntos finitos (Jay & Wagstaff, 2023).

Si incorporamos un tercer locus, cada combinación fenotípica anterior podrá asociarse con los estados fenotípicos de esta nueva posición. Al agregar sucesivamente otros loci, repetiremos la misma operación. Por tanto, el número total de combinaciones fenotípicas se expresa mediante el producto de las cantidades correspondientes a cada locus:

\[ n_F=n_{1}\times n_{2}\times n_{3}\times\cdots\times n_{L} \tag{3} \]

Para simplificar la escritura debemos definir ahora nuestra simbología matemática. Mantendremos una convención semejante a la empleada anteriormente para los genotipos, sustituyendo la letra correspondiente al genotipo por la correspondiente al fenotipo.

Denominaremos nF al número total de combinaciones fenotípicas posibles de un sistema polihíbrido. Utilizaremos nfᵢ para representar el número de estados fenotípicos distinguibles asociados con el locus i. Finalmente, L corresponderá al número total de loci involucrados, mientras que i identificará cada posición incluida en el cálculo.

La distinción entre locus y fenotipo resulta fundamental. Un locus es una posición genética determinada, mientras que un fenotipo es una manifestación observable o medible de las características de un organismo. No obstante, varios loci pueden contribuir simultáneamente a un mismo carácter, por lo que la correspondencia entre posiciones genéticas y estados fenotípicos no siempre será individual.

Utilizaremos nuevamente el operador productorio, representado mediante el símbolo ∏. Este operador multiplica todos los términos comprendidos entre el primer índice y el último. Para mantener la simetría conceptual con nuestra demostración genotípica, el índice recorrerá las posiciones genéticas desde 1 hasta L.

En consecuencia, obtenemos la expresión general del producto fenotípico multilocus:

\[ \boxed{ n_F=\prod_{f=1}^{L}n_{f} } \tag{4} \]

Esta formulación permite trabajar con loci que presentan diferentes cantidades de estados fenotípicos, sin recurrir necesariamente a potencias. Sin embargo, su aplicación exige una condición importante: las combinaciones construidas a partir de los estados individuales deben corresponder a fenotipos globales distinguibles.

Para demostrar formalmente la relación, consideremos que cada locus i posee un conjunto de estados fenotípicos Pi, cuya cantidad de elementos es nfᵢ. Si cada estado del primer conjunto puede combinarse con los de los demás, el conjunto de combinaciones fenotípicas multilocus corresponde al producto cartesiano:

\[ P_F=P_1\times P_2\times\cdots\times P_L \tag{5} \]

Por definición de cardinalidad de un producto cartesiano finito, el número de elementos del conjunto resultante es igual al producto de las cantidades de elementos de los conjuntos componentes:

\[ \boxed{ |P_F|=\prod_{i=1}^{L}|P_i| =\prod_{i=1}^{L}n_{f_i}=n_F } \tag{6} \]

De esta manera queda demostrada la relación matemática: cuando los estados fenotípicos de diferentes loci son combinables y distinguibles, el número total de combinaciones fenotípicas corresponde al producto de las cantidades de estados disponibles en cada posición.

Finalmente, si todos los loci presentan exactamente la misma cantidad de estados fenotípicos, que representaremos mediante f, el productorio contiene L factores iguales. Por definición de potencia:

\[ n_F=\prod_{i=1}^{L}f=f^L \tag{7} \]

Cuando todos los loci presentan dominancia completa, con un fenotipo dominante y otro recesivo, cada uno aporta dos estados distinguibles. En estas condiciones, f = 2, y recuperamos la expresión particular utilizada en los cruzamientos mendelianos tradicionales:

\[ \boxed{n_F=2^L} \tag{8} \]

No obstante, debemos establecer una diferencia fundamental respecto al productorio genotípico. Mientras que los genotipos multilocus pueden identificarse mediante sus combinaciones de alelos, distintos genotipos pueden producir fenotipos globales idénticos. Este fenómeno adquiere especial importancia en los caracteres poligénicos, donde numerosos loci contribuyen a una misma característica.

En tales condiciones, el producto de los estados individuales puede contar combinaciones de contribuciones genéticas, pero no necesariamente el número de fenotipos finales distinguibles. Los efectos aditivos, la epistasis, las interacciones entre genes y las influencias ambientales pueden hacer que diferentes combinaciones produzcan resultados observables semejantes. Esta distinción constituye uno de los fundamentos de la genética cuantitativa (Fisher, 1918; Mackay et al., 2009).

Por ello, el teorema debe interpretarse como una regla de conteo para combinaciones de estados fenotípicos independientes y distinguibles, no como una fórmula universal para determinar todos los fenotipos posibles de cualquier carácter biológico. Cuando los loci contribuyen conjuntamente a una sola característica, será necesario estudiar cómo sus efectos se integran para producir el fenotipo global.

Esta precisión permite conservar la validez de nuestra demostración y, simultáneamente, reconocer la diferencia entre la herencia mendeliana discreta, asociada históricamente con William Bateson, y la variación cuantitativa continua que interesaba a los biometristas y a la tradición darwiniana. La integración matemática de ambos enfoques, desarrollada por Ronald Fisher, demostró que numerosos factores hereditarios discretos podían contribuir conjuntamente a características de variación continua (Fisher, 1918).

 

Fisher, R. A. (1918). The correlation between relatives on the supposition of Mendelian inheritance. Transactions of the Royal Society of Edinburgh, 52(2), 399–433. https://doi.org/10.1017/S0080456800012163

Jay, A., & Wagstaff, P. (2023). Contemporary mathematics. OpenStax, Rice University. https://openstax.org/books/contemporary-mathematics/pages/7-1-the-multiplication-rule-for-counting

Mackay, T. F. C., Stone, E. A., & Ayroles, J. F. (2009). The genetics of quantitative traits: Challenges and prospects. Nature Reviews Genetics, 10, 565–577. https://doi.org/10.1038/nrg2612

Teorema del producto genotípico multilocus.

El símbolo nG representa el número total de combinaciones genotípicas posibles de un polihíbrido dentro de una población. El término ng indica el número de genotipos admitidos en cada locus, mientras que L corresponde al número total de loci involucrados. El índice del productorio recorre cada posición genética y multiplica sus posibilidades. Esta operación generaliza los cuadrados y potencias utilizados en los cruzamientos mendelianos, permitiendo estudiar loci con cantidades diferentes de genotipos. Su aplicación supone que las combinaciones entre loci son posibles; no calcula directamente las frecuencias poblacionales ni excluye incompatibilidades entre genes.

La importancia biológica de esta herramienta aparece al estudiar la herencia poligénica, donde numerosos loci contribuyen a un mismo carácter. Durante los comienzos de la genética, William Bateson defendió la importancia de la herencia mendeliana discreta, mientras que la tradición biométrica, vinculada con Francis Galton y Karl Pearson, investigaba la variación continua observada en las poblaciones. Esta última perspectiva estaba relacionada con los problemas de variación y evolución planteados por Charles Darwin. La dificultad consistía en explicar cómo unidades hereditarias discretas podían producir características cuantitativas con numerosos estados intermedios (Fisher, 1918).

El productorio genotípico permite comprender que, al aumentar los loci involucrados, crece considerablemente el número de combinaciones hereditarias. Sin embargo, muchas combinaciones pueden generar fenotipos semejantes, especialmente cuando sus efectos genéticos se acumulan. En 1918, Ronald Fisher presentó una explicación matemática de cómo la segregación mendeliana era compatible con la variación cuantitativa continua, contribuyendo a resolver la controversia entre mendelianos y biometristas. Así, la genética mendeliana y la variación darwiniana no representan modelos necesariamente opuestos: los alelos discretos pueden contribuir a caracteres continuos mediante efectos aditivos, interacciones genéticas e influencias ambientales (Mackay et al., 2009).


Fisher, R. A. (1918). The correlation between relatives on the supposition of Mendelian inheritance. Transactions of the Royal Society of Edinburgh, 52(2), 399–433. https://doi.org/10.1017/S0080456800012163

Mackay, T. F. C., Stone, E. A., & Ayroles, J. F. (2009). The genetics of quantitative traits: Challenges and prospects. Nature Reviews Genetics, 10, 565–577. https://doi.org/10.1038/nrg2612

Westerlund, J. F., & Fairbanks, D. J. (2010). Gregor Mendel's classic paper and the nature of science in genetics courses. Hereditas, 147(6), 293–303. https://doi.org/10.1111/j.1601-5223.2010.02199.x

Wolf, J. B., Ferguson-Smith, A. C., & Lorenz, A. (2022). Mendel's laws of heredity on his 200th birthday: What have we learned by considering exceptions? Heredity, 129(1), 1–3. https://doi.org/10.1038/s41437-022-00552-y

Demostración. Número de genotipos de un polihíbrido

Como vimos en el cruzamiento monohíbrido, cuando estudiamos un locus con dos alelos, encontramos tres genotipos posibles a nivel poblacional: AA, Aa y aa. Al incorporar un segundo locus bialélico, encontramos nuevamente tres genotipos: BB, Bb y bb. Para determinar cuántas combinaciones genotípicas pueden formarse, debemos combinar cada genotipo del primer locus con todos los genotipos del segundo.

En matemáticas, este procedimiento puede representarse mediante una tabla de multiplicación algebraica, también denominada informalmente baldosas algebraicas cuando se utiliza una disposición rectangular de productos. En genética, una representación semejante recibe el nombre de cuadro de Punnett. Conviene distinguirlos: el cuadro de Punnett combina gametos para predecir la descendencia, mientras que nuestras baldosas algebraicas combinan genotipos posibles de distintos loci. Aunque comparten una organización visual, no representan exactamente la misma operación.

Tabla 1. Baldosas algebraicas para combinar los conjuntos genotípicos de dos loci.

Locus A × Locus B

BB

Bb

bb

AA

AABB

AABb

AAbb

Aa

AaBB

AaBb

Aabb

aa

aaBB

aaBb

aabb

La tabla permite comprobar que cada genotipo del primer locus se combina con los tres del segundo. Por tanto, el número de combinaciones corresponde al producto de las cantidades de genotipos de ambos loci:

\[ n_G=3\times3=3^2 \tag{1} \]

Este resultado explica por qué anteriormente utilizamos una potencia cuadrada. Sin embargo, el cuadrado no es una propiedad exclusiva de la herencia, sino una consecuencia matemática de multiplicar dos factores iguales. La pregunta que debemos plantearnos es qué ocurre cuando los loci no presentan el mismo número de estados genotípicos admitidos.

Muchos caracteres biológicos son poligénicos, es decir, dependen de varios genes. Por ello, necesitamos una herramienta matemática que permita calcular las combinaciones genotípicas de sistemas con diferentes cantidades de estados por locus. Esta generalización supera las representaciones simétricas propias de los ejercicios mendelianos elementales, sin abandonar la segregación de alelos ni los principios de la combinatoria.

Cuando dos loci tienen diferentes cantidades de genotipos admitidos, la tabla conserva su estructura multiplicativa, pero deja de ser cuadrada. Su representación general es una matriz rectangular de combinaciones, con tantas filas como genotipos presente el primer locus y tantas columnas como genotipos admita el segundo.

Tabla 2. Representación algebraica general del producto entre dos conjuntos de genotipos.

Locus 1 × Locus 2

g2,1

g2,2

⋯

g2,ng₂

g1,1

(g1,1, g2,1)

(g1,1, g2,2)

⋯

(g1,1, g2,ng₂)

g1,2

(g1,2, g2,1)

(g1,2, g2,2)

⋯

(g1,2, g2,ng₂)

⋮

⋮

⋮

⋱

⋮

g1,ng₁

(g1,ng₁, g2,1)

(g1,ng₁, g2,2)

⋯

(g1,ng₁, g2,ng₂)

En esta tabla, g1,j representa un estado genotípico del primer locus y g2,k uno del segundo. Cada celda contiene una pareja ordenada de estados genotípicos, es decir, una combinación perteneciente a ambos loci. El número total de celdas corresponde al producto del número de filas por el número de columnas:

\[ n_G=n_{1}\times n_{2} \tag{2} \]

La expresión funciona tanto para tablas cuadradas como rectangulares. Por tanto, la operación fundamental no es la potenciación, sino la multiplicación de las cantidades de estados genotípicos.

Podemos extender este razonamiento a cualquier número de loci. Al incorporar un tercer locus, cada combinación anterior se asocia con todos los estados genotípicos admitidos en la nueva posición. La misma operación puede repetirse tantas veces como loci deseemos considerar.

\[ n_G=n_{1}\times n_{2}\times n_{3}\times\cdots\times n_{L} \tag{3} \]

Esta expresión representa la regla fundamental del producto aplicada al conteo de combinaciones genotípicas. Para simplificar su escritura introduciremos una notación que permita representar una multiplicación de numerosos factores mediante un único símbolo.

El parámetro que deseamos calcular será el número total de combinaciones genotípicas posibles a nivel poblacional, que denominaremos nG. La cantidad de genotipos admitidos en cada locus se expresará como ngᵢ. El subíndice i identificará la posición genética considerada, mientras que L indicará el número total de loci incluidos en el modelo.

La palabra locus designa una posición física determinada del material genético, generalmente dentro de un cromosoma; su plural es loci. Aunque podríamos utilizar el término gen para identificar cada posición estudiada, preferiremos locus porque distingue claramente la ubicación genética de los genotipos que pueden presentarse en ella. Además, esta elección evita acumular símbolos semejantes y facilita la lectura algebraica.

No existe una única notación universal para todas las operaciones de conteo genético. Por ello, adoptaremos una convención simbólica explícita, manteniendo los significados de cada variable constantes durante el desarrollo del modelo.

Utilizaremos el productorio, representado por la letra griega mayúscula ∏. Este operador indica que debemos multiplicar una sucesión de términos. El índice comienza en 1, correspondiente al primer locus, y termina en L, correspondiente al último locus considerado.

De esta manera, obtenemos nuestra expresión general:

\[ \boxed{ n_G=\prod_{g=1}^{L}n_{g} } \tag{4} \]

La demostración puede formalizarse mediante la regla del producto cartesiano. Si cada locus i posee un conjunto de genotipos admitidos Si, cuya cantidad de elementos es ngᵢ, el conjunto de combinaciones multilocus corresponde al producto cartesiano de esos conjuntos:

\[ S_G=S_1\times S_2\times\cdots\times S_L \tag{5} \]

El número de elementos del producto cartesiano, cuando todas las combinaciones entre estados están permitidas, es igual al producto de los tamaños de sus conjuntos componentes:

\[ \boxed{ |S_G|=\prod_{i=1}^{L}|S_i| =\prod_{i=1}^{L}n_{g_i}=n_G } \tag{6} \]

Así queda demostrada la relación. Cada nueva posición genética multiplica el número de combinaciones anteriores por la cantidad de genotipos que admite. El resultado no depende de que todos los loci tengan igual número de estados, sino únicamente de que sus estados puedan combinarse libremente.

Finalmente, si todos los loci poseen la misma cantidad de genotipos, que representaremos mediante g, el productorio contiene L factores iguales. Por definición de potencia:

\[ n_G=\prod_{i=1}^{L}g=g^L \tag{7} \]

Si cada locus es bialélico y diploide, y admite los tres genotipos clásicos, entonces g = 3. Recuperamos así la expresión particular utilizada en los cruzamientos mendelianos:

\[ \boxed{n_G=3^L} \tag{8} \]

Precisión biológica: el productorio cuenta todas las combinaciones genotípicas admitidas cuando los estados de cada locus pueden combinarse libremente. Si existen incompatibilidades genéticas entre loci, algunas combinaciones pueden resultar inviables y será necesario excluirlas. En consecuencia, la ecuación general constituye una herramienta de conteo combinatorio; no garantiza por sí sola que todos los genotipos posibles sean viables ni que aparezcan con la misma frecuencia en una población.

[Enlace a la fórmula clave]

Grimaldi, R. P. (2004). Discrete and combinatorial mathematics: An applied introduction (5.ª ed.). Pearson Addison Wesley. Ficha bibliográfica.

Hammack, R. (2018). Book of proof (3.ª ed.). Richard Hammack. Libro de acceso abierto.

Jay, A., & Wagstaff, P. (2023). Contemporary mathematics. OpenStax, Rice University. Capítulo 7.1: The multiplication rule for counting.

Rosen, K. H. (2019). Discrete mathematics and its applications (8.ª ed.). McGraw-Hill Education. Información editorial.

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