1.
Ver la siguiente presentación
[Proceso
digestivo en vertebrados. La Lengua]
2.
Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno
[Hueso
hioides] [lengua
humana]
[lengua
protráctil adhesiva] [lengua
bífida]
[lengua
proyectable de camaleones] [pseudodientes
linguales]
3.
Transcribe el siguiente texto al cuaderno
(1) Anatomía de la
lengua. La imagen muestra una vista lateral de la cabeza y el cuello,
donde se relacionan cráneo, mandíbula, lengua, laringe, faringe y músculos
profundos. En la parte inferior aparece el hueso hioides, pequeño, curvo
y suspendido sobre el cartílago tiroides. Aunque suele omitirse en esquemas
escolares del esqueleto humano por su tamaño y ubicación oculta, es
esencial para comprender la anatomía funcional. No se articula directamente con
otros huesos, sino que sirve como plataforma móvil para músculos de la lengua,
la mandíbula y la laringe. Participa en la deglución, al elevar la
laringe y proteger la tráquea; también interviene en masticación, fonación y
modulación del habla, conectando sistemas óseo, muscular, digestivo y
respiratorio.
(2) Niña sacando
la lengua. La imagen muestra una persona con la lengua extendida,
resaltando su gran movilidad y versatilidad funcional. La lengua es un
órgano de músculo estriado esquelético formado por fibras intrínsecas,
que cambian su forma, y fibras extrínsecas, que la desplazan dentro de la
cavidad oral. En la digestión, mueve el alimento entre los dientes, lo
mezcla con saliva, forma el bolo alimenticio e inicia la deglución
hacia la faringe. También posee papilas gustativas que detectan sabores
como dulce, salado, ácido, amargo y umami. En la comunicación, modula el
aire junto con labios, dientes y paladar para articular sonidos. Así integra
funciones digestivas, sensoriales, expresivas y lingüísticas esenciales.
(3) Rana cazando.
La imagen muestra una rana
arborícola capturando un insecto con su lengua protráctil adhesiva. El cuerpo inclinado,
los ojos abiertos y la lengua extendida hacia una polilla resaltan una
estrategia depredadora basada en velocidad,
precisión
y coordinación sensorial. En los anuros, clado Anura, la lengua está anclada anteriormente y
libre en su extremo posterior, lo que permite proyectarla rápidamente. Su base
se relaciona con el aparato
hioideo, estructura que sostiene y coordina la proyección y
retracción lingual. La lengua se adhiere mediante secreciones mucosas y luego
vuelve a la boca con la presa. Los dedos largos y discos adhesivos indican
adaptación arbórea,
integrando visión, musculatura, esqueleto y caza especializada.
(4) Dragón de
Komodo. La imagen muestra un varano, semejante al dragón de Komodo, Varanus
komodoensis, con la lengua bífida extendida. En escamosos del clado Squamata,
esta lengua funciona principalmente como órgano de quimiorrecepción, no
como estructura muscular manipuladora. Sus dos puntas capturan partículas
odoríferas del aire o del sustrato y las llevan al órgano vomeronasal u
órgano de Jacobson, ubicado en el paladar. La bifurcación permite comparar
señales químicas de ambos lados y detectar la dirección de presas, carroña,
feromonas o rastros ambientales. Este sistema está muy desarrollado en varanos
y serpientes, y complementa la visión y el olfato tradicional. La lengua
bífida representa una adaptación evolutiva sensorial clave en lagartos y
serpientes.
(5) Camaleón
cazando. La imagen muestra un camaleón proyectando su lengua
extensible para capturar un insecto, ejemplo de evolución convergente.
Un mecanismo funcional semejante aparece en los anuros, es decir, ranas y sapos
adultos del clado Anura. Aunque camaleones y anuros pertenecen a linajes
distintos, reptiles escamosos y anfibios, ambos desarrollaron
independientemente una proyección lingual rápida y precisa para capturar presas
pequeñas. En los camaleones, la lengua usa músculos aceleradores,
tejidos elásticos y una punta adhesiva que envuelve la presa. En los anuros, la
lengua se proyecta por inversión rápida con apoyo del aparato hioideo.
Este paralelismo muestra cómo la selección natural produce soluciones similares
ante desafíos ecológicos equivalentes.
(6) Falsos
dientes de lengua. La imagen muestra un pato cuya lengua está
adaptada a la alimentación por filtración. Su superficie posee epitelio
estratificado parcialmente queratinizado, lo que protege los tejidos frente
al roce con sedimentos, plantas acuáticas y pequeños invertebrados. Como los
patos no tienen dientes verdaderos, el pico y la lengua funcionan juntos
para manipular el alimento. La presencia de pseudodentición lingual,
formada por pequeñas proyecciones córneas sin esmalte ni dentina, aumenta la
fricción y ayuda a retener partículas comestibles. Al tomar agua y sedimento,
la lengua presiona el contenido contra las láminas internas del pico,
expulsando el líquido y conservando semillas, algas o pequeños organismos. Así,
la lengua actúa como herramienta de filtración, protección y selección
alimentaria.
(7) La imagen
muestra la lengua de un félido, como un tigre, adaptada para
alimentación carnívora y acicalamiento. Su superficie es áspera por la
presencia de papilas filiformes altamente queratinizadas, estructuras
cónicas orientadas hacia atrás que recubren el dorso lingual. La queratina
endurece estas papilas y les permite resistir el roce con carne, hueso y
pelaje. Durante la alimentación, ayudan a raspar tejido muscular
adherido al hueso y a dirigir el alimento hacia la garganta. Durante el aseo,
funcionan como un cepillo biológico, removiendo pelo suelto, suciedad y
parásitos. A diferencia de la lengua humana, más flexible y muscular, la lengua
félida combina movilidad con rigidez córnea, optimizada para depredación,
higiene y supervivencia.