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sábado, 6 de junio de 2026

La concentración y las técnicas que la alteran

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La concentración de una sustancia se refiere a una proporción entre un parámetro relacionado con la cantidad de una sustancia de interés y otro parámetro relacionado con el medio en el que dicha sustancia se encuentra dispersa. La sustancia de interés suele llamarse soluto o analito, mientras que el medio en el que se distribuye puede llamarse disolvente, dispersante o, en términos más generales, mezcla. El parámetro usado para describir el dispersante puede referirse a una o varias sustancias que componen la mezcla, o también a una propiedad global del sistema, como la masa total, el volumen total o la cantidad total de materia.

Conceptos básicos de la materia

Recordemos, desde nuestra unidad de introducción a la química, que la materia puede clasificarse en sustancias puras y mezclas. Las sustancias puras incluyen los elementos, como Ne, O₂, O₃, S, S₈, P y P₄, y también los compuestos, como H₂O, CO₂, NaCl o C₆H₁₂O₆. Las sustancias puras tienen una composición definida, es decir, sus componentes aparecen en proporciones constantes. En los compuestos, esas proporciones se expresan mediante los subíndices de la fórmula química molecular o empírica. Dichos subíndices representan las proporciones definidas entre los elementos, tal como lo establece la ley de las proporciones definidas asociada a Proust.

En las mezclas, en cambio, las proporciones entre los componentes no son fijas. Pueden variar dentro de ciertos rangos sin que por ello cambie necesariamente la identidad general del sistema. Por ejemplo, una disolución de sal en agua puede tener más o menos sal, pero seguirá siendo una mezcla de agua y sal mientras sus componentes se mantengan distribuidos. Esta variabilidad es precisamente la razón por la cual necesitamos el concepto de concentración: nos permite expresar cuánto de una sustancia está presente en relación con otra parte del sistema.

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Figura 1. [Las mezclas heterogéneas] tienen composición no uniforme y permiten distinguir sus componentes o fases. Pueden ser sólidas, como una ensalada; líquidas, como una bebida con hielo; o gaseosas, como el smog. Su estudio permite aplicar técnicas de separación como filtración, decantación, tamizado y centrifugación.

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Figura 2. [Las mezclas homogéneas] tienen composición uniforme y sus componentes no se distinguen a simple vista. Pueden ser sólidas, como el latón; líquidas, como agua con sal o vinagre; o incluir gases disueltos, como el CO₂ en agua mineral. En todos los casos forman una sola fase visible.

Las mezclas, a su vez, se clasifican en heterogéneas y homogéneas. En las mezclas heterogéneas podemos distinguir sus componentes a simple vista o con instrumentos sencillos, como ocurre con arena mezclada con limaduras de hierro o con agua y aceite. En las mezclas homogéneas, por el contrario, nuestros ojos no bastan para reconocer los componentes separados, porque la distribución parece uniforme. Históricamente, algunas mezclas se identificaban mediante propiedades organolépticas, como el olor o el sabor; sin embargo, este procedimiento puede ser peligroso, especialmente cuando se trabaja con sustancias tóxicas, corrosivas o desconocidas. Por ello, en esta sección estudiaremos las técnicas experimentales más comunes que permiten separar mezclas y analizar sus componentes de manera más segura y controlada.

Clasificación por dispersión

(a) Sólido en sólido: puede formar una mezcla homogénea cuando el sólido se distribuye a nivel atómico o molecular dentro de otro sólido, como ocurre en una aleación. También puede ser heterogénea si los componentes sólidos conservan fases distinguibles. Su propiedad más relevante es la formación de materiales con resistencia, color o conductividad modificada. Ejemplo: latón, formado por zinc en cobre.

(b) Sólido en líquido: puede ser homogénea si el sólido se disuelve completamente, formando una solución, o heterogénea si permanece como partículas suspendidas. Su propiedad más importante es la posibilidad de disolución o sedimentación. Ejemplo homogéneo: sal en agua. Ejemplo heterogéneo: arena en agua.

(c) Sólido en gas: normalmente es una mezcla heterogénea, porque las partículas sólidas quedan suspendidas en el gas sin disolverse realmente. Su propiedad más relevante es la suspensión temporal de partículas finas. Ejemplo: humo.

(d) Líquido en sólido: suele ser heterogénea y aparece cuando un líquido queda atrapado dentro de una red sólida. Su propiedad clave es la retención del líquido en una estructura semirrígida. Ejemplo: gelatina.

(e) Líquido en líquido: puede ser homogénea si ambos líquidos son miscibles, o heterogénea si forman una emulsión. Su propiedad central es la miscibilidad. Ejemplo homogéneo: alcohol en agua. Ejemplo heterogéneo: leche.

(f) Líquido en gas: normalmente es heterogénea y forma un aerosol líquido. Su propiedad clave es la suspensión de gotitas en el aire. Ejemplo: niebla.

(g) Gas en sólido: es heterogénea, con burbujas atrapadas en una matriz sólida. Ejemplo: piedra pómez.

(h) Gas en líquido: es heterogénea y forma una espuma. Ejemplo: espuma de jabón.

(i) Gas en gas: es homogénea, porque los gases se mezclan molecularmente. Ejemplo: aire.

Mezclas de clasificación complicada

Existen algunas mezclas cuya clasificación resulta más compleja que la simple división entre homogéneas y heterogéneas. Estas mezclas reciben el nombre de coloides y poseen partículas de tamaño intermedio entre una solución verdadera y una suspensión. A simple vista suelen parecer homogéneas porque sus partículas son demasiado pequeñas para observarse directamente, pero en realidad son heterogéneas a escala microscópica. Entre los coloides más comunes se encuentran la leche, la niebla, las gelatinas, la espuma de afeitar y muchas pinturas. Debido a su tamaño intermedio, estas partículas no sedimentan fácilmente y pueden permanecer dispersas durante largos períodos de tiempo.

Una de las propiedades más características de los coloides es el efecto Tyndall, fenómeno mediante el cual las partículas coloidales dispersan la luz que las atraviesa. Gracias a este efecto es posible visualizar el recorrido de un haz luminoso dentro de ciertos materiales. Por ejemplo, el haz de una linterna puede hacerse visible al atravesar niebla o humo debido a la dispersión de la luz por las partículas suspendidas. En una solución verdadera, como agua con sal completamente disuelta, este efecto no ocurre porque las partículas son demasiado pequeñas para dispersar la luz de manera apreciable. El efecto Tyndall constituye una de las herramientas más utilizadas para diferenciar experimentalmente una solución de un coloide.

Muchos colores observados en la naturaleza se deben precisamente a este mecanismo de dispersión. El color blanco de la leche se origina porque las gotas microscópicas de grasa y las micelas de proteínas dispersan prácticamente todas las longitudes de onda de la luz visible. De forma similar, el color azul de algunos ojos no se debe a un pigmento azul, sino a la dispersión preferencial de las longitudes de onda cortas por estructuras microscópicas presentes en el iris. Un fenómeno relacionado explica también el color azul del cielo. Estos ejemplos muestran cómo las propiedades ópticas de los coloides y de otras estructuras microscópicas pueden influir profundamente en la apariencia visual de materiales y seres vivos.

Alterando la concentración

Las técnicas de separación pueden clasificarse también según su poder separativo, es decir, según qué tan cerca permiten llegar a la pureza de los componentes obtenidos. Métodos como la sedimentación, decantación, imantación, filtración y centrifugación suelen realizar separaciones gruesas o preliminares. Estas técnicas eliminan una fracción importante de las impurezas, pero rara vez producen materiales completamente puros. En un nivel intermedio se encuentran procesos como la evaporación, la destilación y algunas formas de cromatografía, capaces de producir sustancias con grados de pureza muy elevados. Finalmente, técnicas avanzadas como la ultrafiltración molecular, la cromatografía de alta resolución o ciertos procesos de membranas pueden aproximarse mucho más a la separación ideal, aunque incluso ellas poseen límites físicos y económicos.

Por esta razón, en química e ingeniería suele hablarse más de pureza efectiva que de pureza absoluta. Un reactivo puede contener trazas de otras sustancias y aun así comportarse, para todos los efectos prácticos, como si fuera puro. Por ejemplo, el agua destilada de laboratorio contiene pequeñas cantidades de gases disueltos y de iones provenientes del ambiente, pero para la mayoría de aplicaciones químicas se considera suficientemente pura. De manera similar, una sal obtenida por evaporación puede conservar cantidades mínimas de humedad o impurezas, sin que ello afecte significativamente su comportamiento experimental. La decisión de continuar o no una purificación depende del uso previsto y del costo energético necesario para alcanzar niveles de pureza cada vez mayores.

Además, algunos sistemas presentan límites fundamentales que impiden una purificación completa mediante técnicas convencionales. Un ejemplo clásico es el ácido clorhídrico acuoso, cuya composición queda restringida por fenómenos de equilibrio y volatilidad, impidiendo obtener ácido clorhídrico puro por simple destilación de sus soluciones acuosas. De forma similar, mezclas como etanol-agua forman composiciones límite conocidas como azeótropos, donde líquido y vapor poseen prácticamente la misma composición y la destilación deja de aumentar la pureza. Estos casos muestran que la separación perfecta es más un ideal teórico que una realidad experimental, y que toda técnica posee fronteras impuestas por las propiedades físicas y químicas de los materiales involucrados.

Algunas técnicas de separación

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Figura 3. El [embudo de separación por decantación] permite separar líquidos inmiscibles según su densidad. El líquido más denso queda abajo y sale primero al abrir la llave de paso, mientras el menos denso permanece arriba. Se usa en extracción líquido-líquido, purificación de compuestos y análisis químico. Debe agitarse con cuidado y dejarse reposar.

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Figura 4. [La filtración] separa un sólido insoluble de un líquido mediante un material poroso, como el papel de filtro. El líquido atraviesa el filtro y se recoge como filtrado, mientras las partículas sólidas quedan retenidas como residuo. Se usa en laboratorio, purificación de agua, preparación de café y tratamiento de mezclas heterogéneas.

Figura 5. [La imantación]separa mezclas heterogéneas cuando uno de sus componentes tiene propiedades magnéticas. El imán atrae materiales como el hierro, mientras los sólidos no magnéticos permanecen aparte. Es una técnica física útil en laboratorio, minería, reciclaje e industria, siempre que exista diferencia clara en la respuesta magnética.

Figura 6. [Separación por evaporación]. La evaporación separa un sólido disuelto de un líquido mediante calentamiento. El solvente pasa a vapor y el soluto queda como residuo sólido. Se usa para recuperar sales, cristales o sólidos disueltos en soluciones. Es común en laboratorio, industria y obtención de sal marina.

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Figura 7. [La sedimentación] separa un sólido suspendido de un líquido por diferencia de densidad y acción de la gravedad. Al dejar la mezcla en reposo, las partículas más densas forman el sedimento en el fondo, mientras arriba queda el sobrenadante. Se usa en minería, tratamiento de aguas y antes de la decantación.

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Figura 8.  [La ultrafiltración] separa partículas por tamaño usando una membrana de poros muy finos y presión. Las partículas pequeñas atraviesan la membrana y forman el permeado, mientras las grandes quedan como retenido. Se usa para purificar agua, concentrar sustancias y separar macromoléculas o partículas suspendidas.

Figura 9. [La cromatografía] es una técnica que separa componentes de una mezcla usando una fase móvil y una fase estacionaria. Cada componente interactúa de forma distinta con la fase estacionaria, desplazándose a diferentes velocidades. Esto permite su separación, análisis y purificación en mezclas complejas, siendo esencial en química, farmacéutica y ciencias ambientales.

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Figura 10. [La destilación] separa sustancias según su diferente punto de ebullición. Al calentar una mezcla, el componente más volátil se evapora primero, pasa al condensador, se enfría y vuelve a líquido. Luego se recoge como destilado. Se usa para purificar agua, separar solventes y realizar procesos industriales.

Figura 11. [La centrifugación] separa componentes de una mezcla por diferencia de densidad mediante giro rápido. Las partículas más densas bajan y forman el sedimento o pellet, mientras la fase menos densa queda arriba como sobrenadante. Se usa en química, biología, medicina e industria para acelerar procesos de sedimentación.

Referencias bibliográficas

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Figura. Mezcla homogénea

La imagen presenta varios ejemplos de mezclas homogéneas, es decir, sistemas materiales en los que los componentes se encuentran distribuidos uniformemente y no pueden distinguirse a simple vista. Aunque estén formadas por dos o más sustancias diferentes, estas aparecen como una sola fase visible debido a que sus componentes se mezclan a escala molecular o atómica. La ilustración destaca que las mezclas homogéneas pueden presentarse en distintos estados físicos, incluyendo sólidos, líquidos y gases. Una característica fundamental de estas mezclas es que cualquier porción tomada del sistema posee la misma composición que el conjunto completo, razón por la cual también suelen denominarse soluciones cuando existe un componente disperso dentro de otro.

El primer ejemplo mostrado corresponde a una mezcla homogénea sólida, representada por el latón, una aleación formada principalmente por cobre y zinc. En este material, los átomos de ambos metales se encuentran distribuidos de manera uniforme dentro de la estructura sólida, produciendo un material con propiedades diferentes a las de sus componentes puros. Los siguientes ejemplos corresponden a mezclas homogéneas líquidas. El agua con sal representa una solución en la que los iones procedentes de la sal se encuentran distribuidos uniformemente en el agua. De manera similar, el vinagre constituye una solución de ácido acético en agua, donde ambos componentes forman una sola fase líquida visible. En ninguno de estos casos es posible distinguir visualmente los componentes originales.

Finalmente, la imagen muestra una mezcla homogénea asociada a la presencia de un gas disuelto en un líquido, representada por el agua mineral con dióxido de carbono disuelto. Mientras el gas permanece disuelto, el sistema conserva una apariencia uniforme y constituye una única fase observable. La imagen enfatiza que las mezclas homogéneas pueden encontrarse en diferentes estados físicos, pero comparten la propiedad de presentar una composición uniforme y ausencia de fronteras visibles entre sus componentes. Estas mezclas son extremadamente comunes en la naturaleza, la industria y la vida cotidiana, apareciendo en materiales metálicos, alimentos, bebidas, medicamentos y numerosos productos químicos utilizados diariamente.