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jueves, 9 de julio de 2026

Figura. Supersaturación

Una disolución super-saturada es una disolución que contiene una cantidad de soluto superior a la que normalmente puede mantenerse disuelta en equilibrio a una temperatura determinada. Generalmente se obtiene preparando primero una disolución saturada a temperatura elevada, donde la solubilidad es mayor, y luego enfriándola lentamente sin agitar. Aunque el sistema ha superado el límite de solubilidad, continúa observándose como una mezcla homogénea, completamente transparente y sin partículas visibles. Esto ocurre porque el exceso de soluto permanece temporalmente distribuido a escala molecular, formando un estado metaestable. En estas condiciones no existe todavía un cristal sobre el cual puedan organizarse las partículas excedentes, por lo que el sistema conserva la apariencia de una disolución ordinaria, aun cuando contiene más soluto del que admite el equilibrio termodinámico.

Sin embargo, este estado es inestable y puede romperse con gran facilidad. Basta una pequeña perturbación para que las partículas de soluto comiencen a organizarse formando los primeros núcleos de cristalización. Una vez aparecen estos núcleos, la recristalización se propaga rápidamente por toda la disolución, ya que las partículas excedentes encuentran una superficie estable sobre la cual depositarse. Como consecuencia, el exceso de soluto abandona la fase disuelta y forma cristales, mientras la concentración de la disolución disminuye hasta alcanzar nuevamente el valor correspondiente a una disolución saturada. Este proceso suele ir acompañado por la liberación de energía y, en algunos casos, puede producir un ligero aumento de temperatura.

Entre los factores que pueden inducir una recristalización rápida se encuentran la adición de un pequeño cristal semilla del mismo compuesto, la presencia de impurezas sólidas, el contacto con superficies rugosas, la introducción de un objeto dentro de la disolución, la agitación, las vibraciones, los golpes o cambios bruscos de temperatura. Todos estos factores facilitan la formación de núcleos cristalinos y desencadenan la precipitación casi instantánea del exceso de soluto. Este fenómeno tiene aplicaciones importantes en la purificación de sustancias, la obtención de cristales de alta calidad y la fabricación de materiales, pero también exige un manejo cuidadoso en el laboratorio para evitar cristalizaciones inesperadas.

Figura. Mary Lura Sherrill

 Mary Lura Sherrill (1888–1968) fue una destacada química y educadora estadounidense, reconocida por sus contribuciones a la química inorgánica y por su papel en la formación de nuevas generaciones de científicos. Nació en Pensilvania, Estados Unidos, en una época en la que la participación femenina en la investigación científica era todavía excepcional. Estudió química en el Randolph-Macon Woman’s College y posteriormente obtuvo el doctorado en la Universidad de Chicago, convirtiéndose en una de las pocas mujeres de su generación en alcanzar ese nivel académico. Gran parte de su carrera transcurrió como profesora e investigadora en el Randolph-Macon Woman’s College, donde combinó la enseñanza con la investigación experimental. Su labor contribuyó a consolidar la educación científica para mujeres en un período en que las oportunidades profesionales en este campo eran limitadas.

Las investigaciones de Sherrill se centraron principalmente en la química inorgánica, con especial interés en los compuestos de coordinación y la determinación de sus propiedades químicas y estructurales. Realizó numerosos estudios experimentales sobre sales metálicas y complejos de distintos elementos, aportando datos importantes para comprender su composición, estabilidad y comportamiento en disolución. Además de publicar artículos científicos, participó activamente en proyectos colaborativos que fortalecieron la investigación universitaria en instituciones dedicadas a la formación femenina. Su trabajo se caracterizó por el rigor experimental y por la aplicación cuidadosa de métodos analíticos, contribuyendo al desarrollo de la química inorgánica durante la primera mitad del siglo XX.

Más allá de sus investigaciones, Mary Lura Sherrill destacó por su compromiso con la educación científica y la promoción de las mujeres en la ciencia. Formó a numerosas estudiantes que posteriormente desarrollaron carreras en química, medicina y otras disciplinas científicas. Su trayectoria demostró que era posible combinar una actividad investigadora de alto nivel con una intensa labor docente. Aunque su nombre es menos conocido que el de otros químicos de su época, sus contribuciones ayudaron a fortalecer la investigación universitaria y a ampliar las oportunidades académicas para las mujeres. Hoy es recordada como una pionera de la química inorgánica y de la educación superior femenina en los Estados Unidos, dejando un legado duradero tanto en la investigación como en la formación de científicas.

Figura. Joel Henry Hildebrand

 Joel Henry Hildebrand (1881–1983) fue un destacado químico físico estadounidense, reconocido por sus importantes contribuciones al estudio de las disoluciones, las fuerzas intermoleculares y la termodinámica química. Nació en Camden, Nueva Jersey, y cursó sus estudios en la Universidad de Pensilvania antes de incorporarse a la Universidad de California en Berkeley, institución donde desarrolló la mayor parte de su carrera académica. Durante más de seis décadas combinó la investigación científica con la docencia, formando a numerosas generaciones de químicos. En una época en la que la comprensión de las mezclas líquidas todavía era limitada, Hildebrand buscó explicar por qué algunas sustancias se mezclan fácilmente mientras otras permanecen prácticamente inmiscibles. Su enfoque integró principios experimentales y modelos termodinámicos sencillos, contribuyendo a consolidar la fisicoquímica de las disoluciones.

Su contribución más conocida fue el desarrollo del parámetro de solubilidad de Hildebrand, una magnitud que relaciona la energía de cohesión de una sustancia con su capacidad para mezclarse con otra. Este parámetro permitió formular la conocida regla empírica de que “lo semejante disuelve a lo semejante” sobre una base cuantitativa. Sustancias con valores similares del parámetro de solubilidad tienden a formar mezclas homogéneas, mientras que diferencias grandes dificultan la disolución. Este modelo resultó especialmente útil para predecir la solubilidad de compuestos orgánicos, seleccionar solventes adecuados y comprender el comportamiento de pinturas, polímeros, resinas, combustibles y numerosos materiales industriales. Sus investigaciones también aportaron al estudio de las propiedades termodinámicas de líquidos y mezclas no electrolíticas.

El trabajo de Hildebrand tuvo una influencia duradera en la química física, la ingeniería química, la ciencia de materiales y la industria química. Sus métodos continúan utilizándose como aproximaciones prácticas para seleccionar solventes y diseñar formulaciones químicas. Además de su labor investigadora, fue un reconocido profesor y autor de textos universitarios que contribuyeron a la formación de generaciones de científicos. Recibió numerosas distinciones por sus aportes a la química y permaneció activo académicamente durante una parte importante de su larga vida. Hoy, Joel Henry Hildebrand es recordado como uno de los principales impulsores del estudio moderno de las disoluciones y de las interacciones intermoleculares, cuyos conceptos siguen siendo fundamentales en la química contemporánea.

Demostración. Relación directa entre unidades de masa molar y molalidad

Las unidades de masa molar (dalton, u) y de molalidad (molal, m) mantienen una relación inversa. A continuación se presenta su demostración y un método de conversión rápida entre ambas magnitudes.

 Planteamos la igualdad base en unidades de masa molar.

Invertimos.

Dividimos entre 1000 a ambos lados.

Pero sabemos que 103 es igual a kilo.

Sabemos que mol/kg es un molal.

Despejamos dalton.

Figura. Erich Hückel

 Erich Hückel (1896–1980) fue un destacado químico físico alemán cuyas investigaciones transformaron la comprensión de la estructura electrónica de las moléculas orgánicas. Nació en Berlín, Alemania, y estudió física y química en las universidades de Gotinga y Berlín durante un período de grandes avances en la mecánica cuántica. Desde el comienzo de su carrera se interesó por aplicar los nuevos principios cuánticos al estudio de los enlaces químicos y la distribución de los electrones en las moléculas. En una época en la que la química estructural dependía principalmente de modelos empíricos, Hückel desarrolló herramientas matemáticas que permitieron explicar el comportamiento de numerosos compuestos orgánicos mediante el análisis de sus electrones. Sus investigaciones contribuyeron a establecer un puente entre la química clásica y la física cuántica, dando origen a una nueva forma de interpretar las propiedades moleculares.

Su aporte más conocido es la teoría de orbitales moleculares de Hückel, un modelo simplificado para estudiar los electrones π presentes en sistemas conjugados y compuestos aromáticos. Mediante este método demostró que la estabilidad extraordinaria del benceno y de otras moléculas similares podía explicarse por la deslocalización de los electrones sobre toda la estructura cíclica. A partir de estos estudios formuló la célebre regla de Hückel, según la cual un compuesto plano y cíclico presenta aromaticidad cuando posee 4n + 2 electrones π, donde n es un número entero. Esta regla permitió clasificar numerosos compuestos aromáticos y continúa siendo uno de los criterios fundamentales de la química orgánica moderna.

Las contribuciones de Erich Hückel tuvieron un profundo impacto en la química orgánica, la química cuántica, la bioquímica y la ciencia de materiales. Su teoría facilitó la comprensión de colorantes, polímeros conductores, compuestos biológicos y materiales con propiedades electrónicas avanzadas. Aunque inicialmente algunos de sus trabajos recibieron poca atención, con el tiempo se convirtieron en herramientas esenciales para interpretar la estructura y la reactividad de moléculas conjugadas. Hoy, la teoría de Hückel sigue enseñándose como una aproximación sencilla y poderosa para comprender la aromaticidad, la distribución electrónica y la estabilidad de numerosos compuestos orgánicos, consolidando a Erich Hückel como una figura fundamental de la química teórica del siglo XX.

Figura. Clara Immerwahr

 Clara Immerwahr (1870–1915) fue una química alemana y una de las primeras mujeres en obtener un doctorado en química en Alemania. Nació en Breslavia, entonces parte del Imperio alemán y hoy Wrocław, Polonia, en una familia que valoraba la educación. En una época en la que el acceso de las mujeres a la universidad era muy limitado, logró ingresar a la Universidad de Breslavia, donde estudió química con gran dedicación. En 1900 obtuvo el grado de doctora con una investigación sobre compuestos metálicos, convirtiéndose en la primera mujer de esa universidad en alcanzar ese título. Su logro representó un importante avance para la participación femenina en la ciencia, aunque las oportunidades profesionales para las mujeres seguían siendo muy escasas. A pesar de sus capacidades científicas, las normas sociales de la época limitaron considerablemente el desarrollo de su carrera académica.

En 1901 contrajo matrimonio con el químico Fritz Haber, quien posteriormente recibiría el Premio Nobel de Química por el desarrollo del proceso Haber-Bosch para la síntesis industrial de amoniaco. Durante los primeros años colaboró en algunas actividades científicas y de divulgación relacionadas con la química, pero gradualmente quedó relegada al ámbito doméstico mientras la carrera de su esposo adquiría reconocimiento internacional. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Haber dirigió investigaciones destinadas al desarrollo de armas químicas, incluyendo el empleo de cloro gaseoso como agente de combate. Clara manifestó un profundo rechazo hacia la utilización del conocimiento científico para causar destrucción y expresó públicamente su preocupación por las implicaciones éticas de estas investigaciones, defendiendo una visión de la ciencia orientada al bienestar de la humanidad.

La vida de Clara Immerwahr terminó trágicamente en 1915, poco después del primer uso militar a gran escala de gases tóxicos durante la guerra. Con el paso del tiempo, su figura ha adquirido un importante valor simbólico como defensora de la ética científica y del uso responsable del conocimiento. Actualmente es recordada tanto por sus méritos como química como por representar la lucha de muchas mujeres científicas que enfrentaron barreras académicas y sociales. Su historia continúa inspirando reflexiones sobre la responsabilidad de los investigadores, la igualdad de oportunidades en la ciencia y las consecuencias éticas del desarrollo tecnológico.