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miércoles, 8 de julio de 2026

Figura. Phyllis Margery Tookey Kerridge

 Phyllis Margery Tookey Kerridge (1901–1940) fue una destacada química, fisióloga e investigadora británica cuya labor contribuyó significativamente al desarrollo de la instrumentación científica y de la medicina experimental. Nació en Inglaterra y estudió en el University College de Londres, donde desarrolló una sólida formación en química y fisiología. Desde el inicio de su carrera mostró interés por la aplicación de métodos cuantitativos al estudio de los procesos biológicos, en una época en la que la fisiología comenzaba a incorporar instrumentos cada vez más precisos para medir variables químicas y físicas. Kerridge destacó por combinar conocimientos de laboratorio con el diseño de dispositivos de medición, convencida de que el progreso científico dependía tanto de las ideas como de la calidad de los instrumentos utilizados para obtener datos confiables.

Su contribución más conocida fue el desarrollo de un medidor de pH de alta precisión para aplicaciones biológicas y médicas. Antes de la difusión de estos instrumentos, la acidez de muchas soluciones se estimaba mediante indicadores colorimétricos, un método útil pero limitado por la percepción visual del observador. Kerridge diseñó un sistema basado en electrodos que permitía medir el pH de forma objetiva, rápida y reproducible, facilitando el estudio de la sangre, los fluidos corporales y numerosas muestras biológicas. Este avance tuvo un impacto considerable en la investigación clínica, ya que el control preciso del pH es fundamental para comprender el funcionamiento del organismo y diagnosticar alteraciones fisiológicas. Sus trabajos también impulsaron la incorporación de métodos electroquímicos en laboratorios de investigación y hospitales.

Además de sus aportes científicos, Phyllis Tookey Kerridge fue una firme defensora de la aplicación de la ciencia para mejorar la calidad de vida. Participó en investigaciones relacionadas con la audición, el diseño de audífonos y la accesibilidad para personas con discapacidad auditiva, demostrando un fuerte compromiso con la investigación aplicada. Aunque falleció prematuramente a los 39 años, dejó una huella duradera en la bioquímica, la fisiología, la electroquímica y la tecnología médica. Hoy es recordada como una pionera de la instrumentación científica, cuyos desarrollos contribuyeron a hacer más precisas las mediciones químicas utilizadas en la medicina moderna.

Figura. Jacobus Henricus van 't Hoff

 Jacobus Henricus van 't Hoff (1852–1911) fue un destacado químico físico neerlandés considerado uno de los fundadores de la fisicoquímica moderna. Nació en Róterdam, Países Bajos, y desde joven mostró interés tanto por las ciencias como por la literatura. Estudió química en la Universidad Politécnica de Delft y continuó su formación en las universidades de Leiden, Bonn y París, donde trabajó con reconocidos científicos de la época. En 1874 publicó una innovadora propuesta sobre la disposición tridimensional de los átomos de carbono, sentando las bases de la estereoquímica. Su idea de que los cuatro enlaces del carbono se orientan hacia los vértices de un tetraedro explicó de manera elegante la existencia de compuestos ópticamente activos y revolucionó la comprensión de la estructura molecular. Aunque inicialmente recibió críticas, su modelo fue ampliamente aceptado pocos años después.

Posteriormente, Van 't Hoff dirigió sus investigaciones hacia el estudio de las disoluciones, el equilibrio químico y la cinética química. Demostró que muchas propiedades de las disoluciones diluidas podían describirse mediante relaciones matemáticas análogas a las de los gases ideales, estableciendo la teoría de la presión osmótica. Sus trabajos permitieron comprender las propiedades coligativas, como el descenso de la presión de vapor, la elevación del punto de ebullición y el descenso del punto de congelación. También desarrolló la conocida ecuación de Van 't Hoff, que relaciona la variación de la constante de equilibrio con la temperatura, y realizó importantes aportes al estudio de la velocidad de las reacciones químicas. Estas investigaciones consolidaron el uso del análisis matemático en la química y contribuyeron al nacimiento de la fisicoquímica como disciplina independiente.

El enorme impacto de sus descubrimientos fue reconocido en 1901, cuando se convirtió en el primer científico en recibir el Premio Nobel de Química. Durante los últimos años de su carrera trabajó en la Universidad de Berlín, donde investigó procesos geológicos relacionados con la formación de depósitos salinos naturales. Su influencia se extendió a numerosos campos, incluyendo la química orgánica, la química física, la bioquímica y la ingeniería química. Hoy, Jacobus Henricus van 't Hoff es recordado como uno de los científicos que transformó la química en una ciencia cuantitativa y profundamente apoyada en modelos matemáticos.