Su obra más famosa fue Conversations on Chemistry, publicada en 1805. El libro usaba diálogos entre una profesora y dos estudiantes para explicar conceptos de química, física y filosofía natural de forma clara y accesible. Este enfoque pedagógico, experimental y conversacional resultó revolucionario, porque presentaba temas complejos mediante escenas cotidianas, alejándose del lenguaje técnico excesivo de muchos tratados científicos. Marcet introdujo al público conceptos como átomos, gases, reacciones químicas, calor, materia y composición, apoyándose en teorías modernas, incluidas las ideas de Lavoisier y Humphry Davy.
La importancia de Jane Marcet no radica solo en la divulgación, sino en haber democratizado el acceso al conocimiento científico. En una época donde la ciencia, la química y la enseñanza formal eran espacios predominantemente masculinos y elitistas, sus libros demostraron que los conceptos científicos podían explicarse con claridad, rigor y cercanía. Incluso Michael Faraday reconoció la influencia de sus textos en su formación inicial. Gracias a su trabajo, Marcet es considerada una pionera de la educación científica, la divulgación química y la enseñanza moderna para públicos no especializados.