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lunes, 11 de mayo de 2026

Proceso digestivo en vertebrados. Lengua

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1. Ver la siguiente presentación

[Proceso digestivo en vertebrados. La Lengua]

2. Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno

[Hueso hioides]                                              [lengua humana]

[lengua protráctil adhesiva]                           [lengua bífida]

[lengua proyectable de camaleones]              [pseudodientes linguales]

[lengua de los félidos]

3. Transcribe el siguiente texto al cuaderno

(1) Anatomía de la lengua. La imagen muestra una vista lateral de la cabeza y el cuello, donde se relacionan cráneo, mandíbula, lengua, laringe, faringe y músculos profundos. En la parte inferior aparece el hueso hioides, pequeño, curvo y suspendido sobre el cartílago tiroides. Aunque suele omitirse en esquemas escolares del esqueleto humano por su tamaño y ubicación oculta, es esencial para comprender la anatomía funcional. No se articula directamente con otros huesos, sino que sirve como plataforma móvil para músculos de la lengua, la mandíbula y la laringe. Participa en la deglución, al elevar la laringe y proteger la tráquea; también interviene en masticación, fonación y modulación del habla, conectando sistemas óseo, muscular, digestivo y respiratorio.

(2) Niña sacando la lengua. La imagen muestra una persona con la lengua extendida, resaltando su gran movilidad y versatilidad funcional. La lengua es un órgano de músculo estriado esquelético formado por fibras intrínsecas, que cambian su forma, y fibras extrínsecas, que la desplazan dentro de la cavidad oral. En la digestión, mueve el alimento entre los dientes, lo mezcla con saliva, forma el bolo alimenticio e inicia la deglución hacia la faringe. También posee papilas gustativas que detectan sabores como dulce, salado, ácido, amargo y umami. En la comunicación, modula el aire junto con labios, dientes y paladar para articular sonidos. Así integra funciones digestivas, sensoriales, expresivas y lingüísticas esenciales.

(3) Rana cazando. La imagen muestra una rana arborícola capturando un insecto con su lengua protráctil adhesiva. El cuerpo inclinado, los ojos abiertos y la lengua extendida hacia una polilla resaltan una estrategia depredadora basada en velocidad, precisión y coordinación sensorial. En los anuros, clado Anura, la lengua está anclada anteriormente y libre en su extremo posterior, lo que permite proyectarla rápidamente. Su base se relaciona con el aparato hioideo, estructura que sostiene y coordina la proyección y retracción lingual. La lengua se adhiere mediante secreciones mucosas y luego vuelve a la boca con la presa. Los dedos largos y discos adhesivos indican adaptación arbórea, integrando visión, musculatura, esqueleto y caza especializada.

(4) Dragón de Komodo. La imagen muestra un varano, semejante al dragón de Komodo, Varanus komodoensis, con la lengua bífida extendida. En escamosos del clado Squamata, esta lengua funciona principalmente como órgano de quimiorrecepción, no como estructura muscular manipuladora. Sus dos puntas capturan partículas odoríferas del aire o del sustrato y las llevan al órgano vomeronasal u órgano de Jacobson, ubicado en el paladar. La bifurcación permite comparar señales químicas de ambos lados y detectar la dirección de presas, carroña, feromonas o rastros ambientales. Este sistema está muy desarrollado en varanos y serpientes, y complementa la visión y el olfato tradicional. La lengua bífida representa una adaptación evolutiva sensorial clave en lagartos y serpientes.

 

(5) Camaleón cazando. La imagen muestra un camaleón proyectando su lengua extensible para capturar un insecto, ejemplo de evolución convergente. Un mecanismo funcional semejante aparece en los anuros, es decir, ranas y sapos adultos del clado Anura. Aunque camaleones y anuros pertenecen a linajes distintos, reptiles escamosos y anfibios, ambos desarrollaron independientemente una proyección lingual rápida y precisa para capturar presas pequeñas. En los camaleones, la lengua usa músculos aceleradores, tejidos elásticos y una punta adhesiva que envuelve la presa. En los anuros, la lengua se proyecta por inversión rápida con apoyo del aparato hioideo. Este paralelismo muestra cómo la selección natural produce soluciones similares ante desafíos ecológicos equivalentes.

(6) Falsos dientes de lengua. La imagen muestra un pato cuya lengua está adaptada a la alimentación por filtración. Su superficie posee epitelio estratificado parcialmente queratinizado, lo que protege los tejidos frente al roce con sedimentos, plantas acuáticas y pequeños invertebrados. Como los patos no tienen dientes verdaderos, el pico y la lengua funcionan juntos para manipular el alimento. La presencia de pseudodentición lingual, formada por pequeñas proyecciones córneas sin esmalte ni dentina, aumenta la fricción y ayuda a retener partículas comestibles. Al tomar agua y sedimento, la lengua presiona el contenido contra las láminas internas del pico, expulsando el líquido y conservando semillas, algas o pequeños organismos. Así, la lengua actúa como herramienta de filtración, protección y selección alimentaria.

(7) La imagen muestra la lengua de un félido, como un tigre, adaptada para alimentación carnívora y acicalamiento. Su superficie es áspera por la presencia de papilas filiformes altamente queratinizadas, estructuras cónicas orientadas hacia atrás que recubren el dorso lingual. La queratina endurece estas papilas y les permite resistir el roce con carne, hueso y pelaje. Durante la alimentación, ayudan a raspar tejido muscular adherido al hueso y a dirigir el alimento hacia la garganta. Durante el aseo, funcionan como un cepillo biológico, removiendo pelo suelto, suciedad y parásitos. A diferencia de la lengua humana, más flexible y muscular, la lengua félida combina movilidad con rigidez córnea, optimizada para depredación, higiene y supervivencia.

4. Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno y copiar su texto

[Jenny Clack]