El método
científico suele enseñarse como una secuencia ordenada: observar un
fenómeno, formular una pregunta, proponer una hipótesis, realizar un experimento
y elaborar conclusiones. Sin embargo, la investigación científica real no
siempre sigue este recorrido. En ocasiones, los investigadores desarrollan
primero un modelo teórico y posteriormente diseñan experimentos para
comprobar sus predicciones. Otras veces, los resultados experimentales obligan
a modificar una explicación que parecía correcta.
Una de las
dificultades más importantes aparece cuando comparamos las predicciones
teóricas con los datos experimentales, porque rara vez coinciden
exactamente. Esta diferencia no significa necesariamente que el modelo sea
incorrecto. Los sistemas biológicos presentan variaciones naturales y los
procedimientos de medición pueden introducir pequeñas desviaciones. Por esta razón,
necesitamos herramientas que permitan distinguir las diferencias esperables de
aquellas que podrían indicar un problema con nuestra explicación científica.
En los cruzamientos
monohíbridos, por ejemplo, la segregación mendeliana y la fecundación
aleatoria permiten predecir una proporción fenotípica de 3:1 cuando
cruzamos dos heterocigotos bajo dominancia completa. Esto significa que
esperamos aproximadamente tres descendientes con fenotipo dominante por
cada descendiente con fenotipo recesivo.
Sin embargo, si
examinamos cuatro descendientes reales, no estamos obligados a encontrar
exactamente tres dominantes y uno recesivo. Podemos observar cuatro dominantes,
dos de cada fenotipo o incluso cuatro recesivos. Todas estas combinaciones son
posibles, aunque no tengan la misma probabilidad.
La diferencia entre
la proporción esperada y la proporción observada recibe
frecuentemente el nombre de desviación experimental. Cuando procede de
fluctuaciones aleatorias, podemos hablar de ruido estadístico. También
existen desviaciones originadas por errores de medición, dificultades
para clasificar los fenotipos o condiciones biológicas que el modelo no
contempla.
Es importante
distinguir estas situaciones. El azar de la segregación hereditaria no
constituye un error experimental: forma parte del funcionamiento del sistema.
En cambio, contar incorrectamente una semilla o clasificar equivocadamente su
fenotipo sí puede introducir un error de observación.
Además, las
fluctuaciones relativas suelen disminuir cuando aumenta el número de
observaciones. Una muestra de cuatro descendientes puede alejarse
considerablemente de la proporción esperada, mientras que una muestra de varios
centenares generalmente permite estimarla con mayor precisión. Esta relación es
fundamental para comprender los experimentos de Gregor Mendel y el
desarrollo de la genética cuantitativa (Abbott & Fairbanks, 2016).
Durante mucho
tiempo, los científicos compararon estas diferencias mediante criterios
intuitivos. Podían examinar dos series de resultados y considerar que se
parecían suficientemente. Sin embargo, una comparación visual no proporciona
una regla objetiva para decidir cuándo una desviación resulta demasiado grande
para atribuirla razonablemente al azar.
Midiendo el ruido de lo que no lo es
Para distinguir las
fluctuaciones aleatorias de las diferencias importantes necesitamos una prueba
estadística. Estas pruebas permiten evaluar si los datos observados
resultan compatibles con las proporciones teóricas de un modelo.
La importancia de
esta dificultad se hizo evidente durante los primeros años de la genética.
Investigadores como Hugo de Vries, William Bateson y Karl
Pearson estudiaban resultados hereditarios que podían presentar
proporciones diferentes. Una desviación aparente respecto del modelo 3:1 podía
tener varias explicaciones: una muestra pequeña, errores de clasificación o un
mecanismo biológico distinto del supuesto inicialmente.

Figura 1. [Karl
Pearson] (1857-1936) fue un matemático británico que desarrolló
herramientas fundamentales para la bioestadística, como la prueba de chi
cuadrado, utilizada para comparar frecuencias observadas y esperadas. Fundó la
revista Biometrika y estudió la herencia biológica mediante métodos
matemáticos. También defendió la eugenesia, ideología discriminatoria
actualmente rechazada, aunque sus aportes estadísticos conservan importancia
científica (Magnello, 1998).
Por ejemplo,
algunos cruzamientos pueden producir una proporción observada de 2:1 entre
descendientes viables cuando uno de los genotipos esperados presenta letalidad.
En estos casos, la diferencia respecto de 3:1 no desaparece simplemente
aumentando el número de observaciones. No obstante, identificar ese mecanismo
requiere información experimental adicional y no puede deducirse de una
proporción aislada (Wolf et al., 2022).
En la actualidad
disponemos de herramientas como la prueba de chi cuadrado de Pearson y
la prueba exacta de Fisher. Ambas permiten analizar datos categóricos,
aunque utilizan procedimientos matemáticos diferentes. La segunda puede
resultar especialmente útil cuando las cantidades esperadas son pequeñas. En
esta sección estudiaremos exclusivamente la primera.
La prueba de chi
cuadrado, representada mediante el símbolo griego \(\chi^2\), fue
desarrollada por Karl Pearson en 1900. Su propósito consiste en medir
cuánto se apartan las frecuencias observadas de las frecuencias
esperadas, considerando el tamaño de estas últimas. Su formulación resultó
fundamental para el desarrollo de las pruebas estadísticas aplicadas a
distintas ciencias (Pearson, 1900).
Para utilizarla
debemos establecer dos hipótesis:
Hipótesis nula
(H₀): las diferencias entre
las frecuencias observadas y las esperadas son compatibles con las
fluctuaciones aleatorias previstas por el modelo.
Hipótesis
alternativa (H₁): los datos
presentan una discrepancia mayor de la que consideraríamos razonablemente
atribuible al azar bajo ese modelo.
La hipótesis
nula no afirma que los resultados experimentales deban ser idénticos a los
teóricos. Lo que propone es que las diferencias pueden explicarse mediante el azar
del muestreo.
Tampoco debemos
interpretar la hipótesis alternativa como una demostración inmediata de
cuál mecanismo biológico está actuando. Un resultado estadísticamente
significativo señala una discrepancia que merece explicación, pero no
identifica por sí solo su causa.
La prueba utiliza
un nivel de significación, generalmente \(\alpha=0,05\). Este valor
representa un criterio de decisión equivalente a un 5 % de riesgo de rechazar
la hipótesis nula cuando es verdadera, bajo las condiciones de la prueba. No
significa que una hipótesis aceptada tenga una probabilidad del 95 % de ser
correcta.
Los mendelianos estadísticos y eugenistas
Karl Pearson
(1857-1936) fue un
matemático y estadístico británico que contribuyó decisivamente al
establecimiento de la bioestadística, disciplina dedicada a aplicar
métodos estadísticos al estudio de los seres vivos.
Su trabajo surgió
durante una época de intensa discusión sobre la herencia biológica.
Mientras los primeros mendelianos estudiaban caracteres discretos mediante cruzamientos
experimentales, Pearson y otros investigadores desarrollaban la biometría,
interesada especialmente en medir la variación continua de los
organismos y analizar sus relaciones matemáticas.
Estas perspectivas
protagonizaron una importante controversia científica. Pearson no fue
simplemente un defensor del mendelismo desde sus comienzos: su escuela
biométrica mantuvo desacuerdos con William Bateson acerca de los métodos
apropiados para investigar la herencia. Posteriormente, parte de estas
diferencias se reconciliaron mediante nuevos desarrollos de la genética (Magnello, 1998).
En 1901, Pearson, Francis
Galton y W. F. R. Weldon impulsaron la fundación de la revista Biometrika,
dedicada a promover el estudio estadístico de los problemas biológicos. La
publicación proporcionó un espacio especializado para investigaciones que
combinaban matemáticas, estadística y biología,
disciplinas cuya integración todavía encontraba resistencia institucional.

Figura 2. [Francis
Galton] (1822-1911) fue un científico británico, primo de Charles Darwin,
que investigó la herencia biológica y la variación humana. Desarrolló conceptos
estadísticos como la regresión hacia la media y contribuyó a la biometría.
También fundó la eugenesia, movimiento basado en interpretaciones hereditarias
erróneas que promovieron políticas discriminatorias, aunque sus aportes estadísticos
conservaron importancia científica (Galton, 1886).

Figura 3. [Walter
Frank Raphael Weldon] (1860-1906) fue un zoólogo británico que investigó la
variación biológica, la selección natural y la herencia mediante métodos
estadísticos. Estudió crustáceos y fundó, junto con Karl Pearson y Francis
Galton, la revista Biometrika. Defendió el estudio de la variación continua y
debatió con los mendelianos, contribuyendo al desarrollo de la bioestadística
moderna (Pearson, 1906).
Sin embargo, esta
historia también presenta una dimensión ética importante. Pearson fue un
defensor activo de la eugenesia, un movimiento que pretendía modificar
las características hereditarias de las poblaciones humanas mediante políticas
reproductivas y jerarquizaciones sociales. Muchas de sus propuestas estuvieron
asociadas con prejuicios raciales y sociales que no se justifican
científicamente.
Debemos distinguir
sus contribuciones matemáticas de aquellas posiciones ideológicas. La validez
de una herramienta estadística depende de sus fundamentos y de su
aplicación correcta, no de aceptar las creencias personales de su creador.
La prueba de chi
cuadrado constituye precisamente uno de sus aportes científicos más
duraderos. Permite comparar frecuencias experimentales con predicciones
teóricas mediante la siguiente expresión:
[Prueba
de chi cuadrado de Pearson y estandarización de frecuencias]
[Cuadrado
de la diferencia entre frecuencias experimentales y teóricas]
[Estandarización
de frecuencias teóricas según el tamaño de la muestra]
Cuando tenemos
\(k\) categorías, las probabilidades teóricas están completamente especificadas
y no estimamos parámetros adicionales con los mismos datos, utilizamos:
\[ gl=k-1 \]
Por ejemplo, en un cruzamiento
monohíbrido con dos fenotipos, dominante y recesivo, obtenemos:
\[ gl=2-1=1 \]
La siguiente tabla
presenta los valores críticos habituales para un nivel de significación de 0.05,
equivalente al percentil 95 de la distribución chi cuadrado.
Tabla 1. [Valores
críticos de chi cuadrado para un nivel de significación de 0.05]. La tabla
de chi cuadrado establece los valores críticos según los grados de libertad. En
cruzamientos con dominancia completa, el monohíbrido utiliza 1 grado de
libertad (3,84), el dihíbrido utiliza 3 (7,81) y el trihíbrido utiliza 7
(14,07). Superar estos límites indica diferencias estadísticamente
significativas entre las frecuencias observadas y esperadas (Pearson, 1900).
|
Grados de libertad |
Valor crítico \(\chi^2_{0,05}\) |
|
1 |
3.84 |
|
2 |
5.99 |
|
3 |
7.81 |
|
4 |
9.49 |
|
5 |
11.07 |
|
6 |
12.59 |
|
7 |
14.07 |
|
8 |
15.51 |
|
9 |
16.92 |
|
10 |
18.31 |
Si el chi
cuadrado calculado supera el valor crítico. rechazamos la hipótesis
nula según el nivel de significación establecido. Si no lo supera. decimos que no
existen evidencias estadísticas suficientes para rechazarla.
La segunda
conclusión no demuestra que el modelo sea perfectamente verdadero; únicamente
indica que la muestra analizada no proporciona una discrepancia suficientemente
grande para rechazarlo mediante esta prueba.
Resolviendo una situación de contraste experimento-teoría
Consideremos los
resultados de un cruzamiento monohíbrido en la segunda generación filial
(F₂) de plantas de arveja (Pisum sativum). como las utilizadas
por Gregor Mendel. En este ejemplo se analiza el color de los
cotiledones. que pueden ser amarillos o verdes. Bajo dominancia completa.
el amarillo corresponde al fenotipo dominante y el verde al fenotipo
recesivo.
Si ambos
progenitores son heterocigotos (Aa × Aa). el modelo predice una proporción
fenotípica de 3:1. es decir. un 75 % de semillas amarillas y un 25 % de
semillas verdes.
Supongamos que
examinamos 929 flores y encontramos 705 púrpura y 224 blancas.
cantidades correspondientes a uno de los conjuntos de resultados presentados
por Mendel (Abbott & Fairbanks. 2016).
Tabla 2. [Contrastación
de la proporción mendeliana 3:1 mediante chi cuadrado]. La prueba de chi
cuadrado compara 705 plantas púrpuras y 224 blancas con las frecuencias
esperadas de 696,75 y 232,25, respectivamente. El estadístico calculado
(0,3907) es inferior al valor crítico (3,84), con un grado de libertad. Por
tanto, las diferencias son compatibles con el azar y no rechazamos la hipótesis
nula (Pearson, 1900).
|
Fenotipo |
pi |
nei |
noi |
Δni |
(Δni)2/
noi |
|
Púrpura (D) |
0.75 |
705 |
696.75 |
8.25 |
0.0977 |
|
blanco (r) |
0.25 |
224 |
232.25 |
−8.25 |
0.2930 |
|
Total ( |
1.00 |
929 |
929.00 |
χ |
0.3907 |
|
Χ(tab) a
gl=1 |
3.8400 |
||||
Comparamos ambos
resultados, como nuestro chi cuadrado calculado es menor que el valor
crítico. Por tanto. no rechazamos la hipótesis nula: los datos
experimentales son compatibles con la proporción mendeliana 3:1.
considerando las fluctuaciones que pueden producirse por azar.
La probabilidad
asociada a la prueba. denominada valor p. es aproximadamente 0.53.
Esto significa que. suponiendo correcto el modelo. una discrepancia estadística
al menos tan grande como la observada no sería particularmente rara. No
significa que exista una probabilidad del 53 % de que el modelo mendeliano sea
verdadero.
La precisión de los
resultados originales de Mendel también ha dado lugar a una conocida
controversia científica. En 1936. Ronald Fisher observó que el conjunto
de los resultados publicados parecía ajustarse extraordinariamente bien a las
proporciones esperadas. Posteriormente surgieron diferentes explicaciones.
entre ellas la selección de observaciones. posibles sesgos inconscientes y
particularidades del diseño experimental.
Investigaciones
históricas y estadísticas posteriores han mostrado que esta controversia no
puede resolverse simplemente afirmando que Mendel modificó deliberadamente sus
datos. Las interpretaciones continúan dependiendo de cómo se reconstruyan sus
experimentos y los procedimientos utilizados para registrar y seleccionar
resultados (Franklin et al.. 2008; Pires & Branco. 2010).
Un resultado
individual compatible con el modelo. como el que acabamos de analizar. tampoco
demuestra por sí solo que todos los demás experimentos deban presentar el mismo
comportamiento.
Error absoluto y relativo.
cuando no tenemos la chi cuadrado
La prueba de chi
cuadrado permite evaluar formalmente la compatibilidad entre las frecuencias
experimentales y las predicciones teóricas. Sin embargo. en algunas
situaciones escolares solamente necesitamos conocer qué tan grande es la
diferencia entre dos valores. sin realizar una prueba de significación
estadística.
Para este propósito
podemos utilizar medidas más sencillas. como el error absoluto y el error
relativo. Aunque reciben el nombre de errores. en este contexto representan
desviaciones respecto de una predicción. que pueden originarse
simplemente por el azar de la reproducción.
El error
absoluto expresa la distancia entre un valor observado y uno esperado:
Las barras
verticales indican que utilizamos el valor absoluto. es decir. que
ignoramos el signo negativo de la diferencia y conservamos únicamente su
magnitud.
Por ejemplo. para
las semillas amarillas de la Tabla 13.2:
\[ E_a=|705-696.75|=8.25
\]
El error
absoluto es de 8.25 semillas respecto de la cantidad teórica. Sin embargo.
esta medida presenta una limitación: una diferencia de ocho unidades puede ser
considerable cuando esperamos diez individuos. pero pequeña cuando esperamos
varios centenares.
Por esa razón.
utilizamos el error relativo. que relaciona la desviación absoluta con
el valor esperado:
El resultado es una
cantidad adimensional y puede expresarse como porcentaje multiplicándolo
por 100. A diferencia de una probabilidad. el error relativo no está
necesariamente limitado al intervalo entre 0 y 1.
Aplicamos la
expresión al fenotipo dominante:
\[
\varepsilon_{\text{purpura}}= \left| 1-\frac{705}{696.75} \right|\times100\%
\approx1.18\%
\]
Para el fenotipo
recesivo obtenemos:
\[
\varepsilon_{\text{blanco}}= \left| 1-\frac{224}{232.25} \right|\times100\%
\approx1.18\%
\]
Aunque las
diferencias absolutas son iguales. los errores relativos son diferentes.
Esto sucede porque la frecuencia esperada del fenotipo verde es menor. de
manera que una diferencia de 8.25 representa una fracción mayor de su cantidad
teórica.
Cuando tenemos
varias categorías. podemos calcular el promedio aritmético de los errores
relativos:
Aquí. \(k\)
representa el número de categorías. Para nuestro ejemplo tenemos dos: semillas
amarillas y semillas verdes.
\[
\varepsilon_{avg} = \frac{1}{2}\times (1.18+3.55)\% \approx2.37\% \]
El error
relativo medio es aproximadamente 2.37 %. lo que describe una
desviación pequeña en términos descriptivos para este conjunto de
observaciones. No obstante. debemos evitar interpretar ese porcentaje como un nivel
de significación estadística.
La chi cuadrado
y el error relativo responden preguntas diferentes. La primera evalúa si
las diferencias son compatibles con las fluctuaciones esperadas bajo una
hipótesis. mientras que el segundo expresa cuánto se aleja cada frecuencia
observada de su predicción.
Por ejemplo. dos
experimentos pueden presentar el mismo error relativo y. aun así.
producir resultados diferentes en una prueba de chi cuadrado si sus tamaños
de muestra son distintos. Con una muestra suficientemente grande. incluso
una desviación proporcional pequeña puede resultar estadísticamente
significativa.
También debemos
recordar que el error relativo medio concede el mismo peso a todas las
categorías. independientemente de cuántos individuos se esperen en cada una.
Por tanto. constituye una medida descriptiva sencilla. pero no reemplaza
automáticamente a una prueba estadística.
En los ejercicios
sobre herencia mendeliana. estas operaciones permiten describir la
diferencia entre las proporciones teóricas y los datos experimentales.
conservando la distinción entre la magnitud de la desviación y su
interpretación probabilística.
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