Por ejemplo, en los
experimentos de Gregor Mendel sobre la herencia del color floral,
se observaron 705 plantas con flores púrpuras frente a 696,75
esperadas. Al restar ambas cantidades y aplicar el valor absoluto,
obtenemos una desviación de 8,25 individuos. Para las flores blancas,
las cantidades fueron 224 observadas y 232,25 esperadas,
produciendo igualmente un error absoluto de 8,25. Aunque las
desviaciones tienen sentidos contrarios, ambas poseen la misma magnitud. Este
procedimiento permite comparar los conteos experimentales con las
predicciones de una proporción mendeliana de 3:1 (Abbott & Fairbanks, 2016).
La principal
ventaja del error absoluto es su simplicidad de cálculo e
interpretación. Sin embargo, presenta una limitación importante: no
considera el tamaño relativo de las cantidades comparadas. Una
diferencia de diez individuos puede ser considerable en una muestra pequeña,
pero insignificante descriptivamente en una población numerosa. Además, el error
absoluto no permite determinar por sí solo si una desviación es estadísticamente
significativa. Para evaluar esa cuestión necesitamos una prueba
estadística, como la chi cuadrado de Pearson, que considera las frecuencias
esperadas y la variabilidad asociada al azar (Pearson, 1900).
Abbott, S., &
Fairbanks, D. J. (2016). Experiments on plant hybrids by Gregor Mendel. Genetics,
204(2), 407–422. https://doi.org/10.1534/genetics.116.195198.
Pearson, K. (1900).
X. On the criterion that a given system of deviations from the probable in the
case of a correlated system of variables is such that it can be reasonably
supposed to have arisen from random sampling. The London, Edinburgh, and
Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science, 50(302), 157–175. https://doi.org/10.1080/14786440009463897.

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