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El modelo
matemático de la teoría cinética de gases, es la combinación de la ecuación
de estado del gas ideal con las leyes de la cinemática
newtoniana. Por ello aborda el concepto de velocidad molecular,
tanto en su comportamiento individual como en su comportamiento colectivo,
utilizando para ello experimentos reales y también experimentos mentales. Sus
principales resultados —es decir, aquello que empleamos al resolver problemas
teóricos— son las leyes de difusión y efusión de los gases.
Figura
1. [Katharine
Blodgett] fue pionera en química de superficies, fisicoquímica
y ciencia de materiales. Desarrolló películas Langmuir-Blodgett,
capas moleculares ultradelgadas controladas sobre superficies. Su mayor logro
fue el primer vidrio prácticamente no reflectante, clave para óptica,
lentes, microscopios y cámaras. También abrió camino a mujeres en investigación
científica industrial.
Figura 2. [El applet PhET Gas Properties] actúa
como un punto intermedio entre un experimento mental y uno real: permite
visualizar partículas en movimiento, modificar temperatura, volumen o masa, y
observar cómo cambian presión y colisiones en tiempo real. Modela las leyes del
gas ideal y muestra de forma intuitiva cómo el comportamiento microscópico de
las moléculas produce las propiedades macroscópicas del gas. Enlace a la app.
La constante de Boltzman
La constante
de Boltzmann, aunque suele escribirse con un símbolo distinto (kᴮ),
no es conceptualmente diferente de la clásica constante del gas ideal R.
La relación entre ambas es directa: kᴮ = R / Nᴬ, donde Nᴬ es el número de Avogadro. En otras
palabras, kᴮ es simplemente la constante del gas ideal “por cada molécula”, mientras que R es la misma
constante “por mol de moléculas”.
Dado que en este
curso hemos asumido —siguiendo la redefinición del SI de 2019— que el mol corresponde
exactamente a un número perfecto, definido por el valor fijo del número de
Avogadro, podemos considerar que R y kᴮ representan la misma relación fundamental: el puente entre temperatura y energía.
Esto se evidencia al recordar que una atmósfera-litro equivale aproximadamente
a 101.3 J, lo que permite expresar R en unidades de J/K,
revelando con claridad su significado profundo como factor de conversión entre
energía térmica y temperatura 1.380649 x 10−23 J K−1.
Así, ambas
constantes encapsulan la misma idea física: la energía térmica asociada al
movimiento de partículas aumenta en proporción directa a la temperatura. Lo
único que cambia es la escala: R describe el comportamiento
energético de un conjunto macroscópico de entidades (moles), mientras
que kᴮ describe el mismo fenómeno a nivel microscópico (entidades),
partícula por partícula. Con esta interpretación unificada, se hace evidente
que la teoría cinética, la física estadística y la termodinámica comparten una
misma estructura conceptual en torno al vínculo entre energía y temperatura.
Sin embargo, asumir
plenamente las consecuencias de la redefinición del SI nos ahorra pasos
matemáticos, ya que la fórmula N = Nᴀ n se vuelve irrelevante. Al estar el mol definido como
un número exacto de entidades, ya no necesitamos convertir entre
partículas y moles: contamos directamente en múltiplos de un número
perfecto la unidad mol.
Concepto de velocidad molecular de una sola partícula
Imagina un experimento
mental —un gedankenexperiment— diseñado para visualizar el
concepto de velocidad molecular. Supongamos que colocamos una sola
molécula dentro de un contenedor cúbico perfectamente aislado. Esta molécula,
según la teoría cinética, se mueve siguiendo las leyes de Newton,
con una velocidad bien definida y una dirección concreta en
cada instante. Esto es crucial: hablamos de velocidad, no de
rapidez, porque la dirección del movimiento forma parte esencial de su
descripción.
Ahora bien, esa
dirección no permanece fija. Cada vez que la molécula choca contra
una pared del contenedor, la pared ejerce sobre ella una fuerza que cambia el
vector de velocidad según el ángulo del impacto. En un contenedor
cúbico, por ejemplo, un choque frontal invertirá el componente normal de la
velocidad, mientras que un choque oblicuo la desviará siguiendo la ley de
reflexión. Si el contenedor tuviera una forma irregular —digamos esférica,
cilíndrica o poliédrica— la molécula seguiría trayectorias muy distintas, todas
determinadas por los ángulos locales de las superficies donde rebota.
Para entender cuán
extremadamente rápido ocurre esto, pensemos en un ejemplo cotidiano: los perros
pueden detectar una única molécula de olor que viaja desde su
punto de origen hasta ellos, a veces a largas distancias. Esto implica que las
moléculas se desplazan a altísimas velocidades, muchísimo mayores
que las velocidades perceptibles a escala humana. Por lo tanto, si una sola
molécula se mueve tan rápido en aire libre, podemos inferir que dentro de
un contenedor finito —del tamaño típico de un experimento de
laboratorio— esa misma molécula chocará contra las paredes miles o
millones de veces por segundo.
Concepto de velocidad molecular poblacional o promedio
La distribución
de velocidades moleculares funciona exactamente como las
distribuciones biológicas de tamaños, masas o tiempos de reacción: existe
un promedio poblacional, pero cada individuo puede desviarse por
encima o por debajo de ese valor. En un gas, esto significa que algunas
moléculas se mueven mucho más rápido que la media, otras mucho
más lento, y la mayoría se concentran alrededor de una velocidad
intermedia que llamamos velocidad promedio o velocidad
más probable. Esta es la que gobierna las propiedades de estado del
gas, porque resume el comportamiento colectivo del conjunto.
Figura 3. [Velocidad molecular]. El
experimento mide la distribución de velocidades moleculares usando
un chorro de gas que atraviesa un disco giratorio con rendija, fijando el
tiempo de salida. Las moléculas viajan en vacío hasta el detector, donde
su tiempo de llegada revela si son rápidas, promedio o lentas.
La longitud y densidad del depósito en el detector permiten reconstruir la
distribución Maxwell-Boltzmann del gas.
El experimento
ilustrado en la Figura 2 utiliza un chorro molecular que sale
de un horno por una boquilla y atraviesa un chopper rotatorio con
una rendija. La rendija funciona como un cronómetro mecánico: solo deja pasar
moléculas en un instante preciso mientras rota. Las moléculas que cruzan la
rendija vuelan libremente hasta el detector situado a una
distancia fija. Aquí ocurre lo crucial: si todas las moléculas viajaran a la
misma rapidez, llegarían al detector en el mismo tiempo; pero como hay
moléculas lentas, promedio y rápidas,
sus tiempos de llegada se dispersan.
Figura 4. [Velocidad
molecular vs temperatura]. La figura muestra cómo la temperatura modifica
la distribución de velocidades moleculares del mismo gas (N₂).
A baja temperatura, las moléculas son lentas y la distribución es estrecha. A
temperaturas medias se desplaza hacia velocidades mayores y se ensancha. A
temperaturas altas aparecen muchas moléculas muy rápidas. Esto evidencia que la
temperatura mide la energía cinética promedio del gas.
El detector
registra la llegada como un pulso ampliado en el tiempo: (1) las
moléculas rápidas llegan primero; (2) luego las promedio;
y (3) finalmente las lentas.
Esa diferencia de
tiempos se traduce en diferencias de rapidez, porque la distancia
es fija. Con esta información podemos reconstruir la distribución de
velocidades.
Cuando repetimos el
experimento a distintas temperaturas, la forma de la distribución
cambia: a mayor temperatura, la población molecular se desplaza hacia mayores
velocidades, la curva se ensancha y el máximo se mueve
hacia la derecha, tal como se ve en las gráficas. Así, el detector no mide
directamente la velocidad, sino el tiempo de vuelo, que es
matemáticamente equivalente para obtener la rapidez. Esto demuestra
experimentalmente que en un gas existe un rango completo de velocidades, aunque
su comportamiento macroscópico esté dominado por la velocidad promedio.
La comparación
experimental entre gases de distinta identidad revela con
claridad el límite práctico del modelo del gas ideal. Según este
modelo, la naturaleza del gas es irrelevante: todas las sustancias deberían
comportarse igual si están a la misma temperatura y presión. Pero cuando
medimos velocidades moleculares reales, descubrimos que la masa
molar modifica de manera decisiva la forma de la distribución.
Figura 4. [Velocidad
molecular y peso molecular]. La figura muestra que la identidad del
gas sí importa: aunque todos están a la misma temperatura, sus velocidades
moleculares difieren por la masa molar. Los gases ligeros,
como el helio, tienen velocidades altas y gran dispersión; los pesados, como el
cloro, son más lentos y uniformes. Esto evidencia que el gas ideal es solo una
aproximación y no describe completamente el comportamiento real.
Los resultados
muestran que, para gases de baja masa molar —como hidrógeno o
helio—, la dispersión de velocidades es mucho mayor. Esto
significa que existe un número considerable de moléculas extremadamente rápidas
y, al mismo tiempo, muchas muy lentas. El valor promedio deja
de representar bien al conjunto porque la población es más heterogénea; hay
demasiadas entidades que se alejan significativamente del promedio. Como
consecuencia, los experimentos de tiempo de vuelo con gases ligeros tienden a
presentar errores experimentales más altos, simplemente porque el
comportamiento estadístico está menos concentrado alrededor de un único valor
representativo.
En contraste, los
gases de alta masa molar —como cloro o xenón— muestran curvas
de velocidad más estrechas y compactas. La dispersión es menor: la
mayoría de las moléculas se agrupa alrededor de una velocidad más baja y muy
cercana al promedio. Aquí, el promedio sí describe adecuadamente a
la población molecular, y las mediciones experimentales presentan menor
variabilidad.
Este fenómeno
evidencia que, aunque el gas ideal ignore la identidad de las moléculas,
el comportamiento dinámico real depende fuertemente de la masa de
cada especie. Cuanto más ligera sea la molécula, más ancha y desplazada hacia
valores altos estará su distribución de velocidades; cuanto más pesada, más
estrecha y lenta será. Así, el experimento muestra que el gas ideal es una
excelente aproximación para describir propiedades colectivas, pero no captura
las diferencias cinéticas finas entre moléculas reales de distinta identidad.
Múltiples rapideces moleculares
Aunque
el concepto de rapidez molecular promedio resulta intuitivo,
su cálculo riguroso no lo es. Esto se debe a que las curvas de
distribución de velocidades moleculares no son verdaderamente normales
(gaussianas). Los fisicoquímicos observaron que estas distribuciones
presentan una asimetría característica, con un sesgo hacia
las velocidades más bajas, lo que impide describir el sistema mediante un
único valor promedio simple (ver forma 3 de [Teoremas
de la teoría cinética de gases]).
Como consecuencia de esta distribución no normal,
surgen al menos tres definiciones distintas de rapidez molecular media,
todas derivadas de la misma función estadística. En primer
lugar, se define la rapidez más probable, que
corresponde a la partícula típica; es decir, aquella rapidez que presenta el
mayor número de partículas. Esta rapidez se simboliza como (v_{mp}). En segundo
lugar, se encuentra la rapidez promedio, obtenida al
promediar las rapideces de todas las partículas, desde las más lentas hasta las
más rápidas, y se simboliza como (\bar{v}). Finalmente, se define la rapidez
cuadrática media, asociada directamente con la energía
cinética promedio del conjunto de partículas, y se simboliza
como (v_{rms}).
Estos tres tipos de rapidez se ordenan de manera estricta
según la distribución de Maxwell–Boltzmann,
la cual establece que la rapidez más probable es menor
que la rapidez promedio, y que esta, a su vez, es menor
que la rapidez asociada a la energía cinética promedio.
De las tres magnitudes, la más relevante para el análisis
energético de los gases es la rapidez cuadrática media (ver forma 3 de [Teoremas
de la teoría cinética de gases]), ya que se relaciona directamente
con la energía cinética traslacional promedio de las
partículas. En cambio, la rapidez más probable tiene un
origen principalmente estadístico, pues identifica el
valor más frecuente dentro de la distribución, no el valor asociado
directamente con la energía promedio.
Leyes de Graham
Difusión y efusión: es
el proceso mediante el cual las moléculas de un gas se desplazan y se mezclan
espontáneamente debido a su movimiento térmico aleatorio.
En este proceso, las partículas avanzan desde regiones de mayor
concentración hacia regiones de menor concentración,
colisionando continuamente entre sí. La difusión continúa hasta que el gas
alcanza una distribución uniforme en todo
el volumen disponible.
Efusión: por su parte, es el proceso mediante el cual un gas atraviesa una barrera porosa o un orificio microscópico sin que ocurran colisiones intermoleculares durante el paso. Este fenómeno solo se presenta cuando el tamaño del orificio es mucho menor que el camino libre medio de las moléculas, de modo que el transporte depende del movimiento individual de cada partícula y no de interacciones colectivas.
Figura 6. [Difusión
vs Efusión]. La difusión
ocurre cuando un gas se expande y se mezcla en todo el volumen disponible, con
moléculas que se mueven aleatoriamente y colisionan entre sí. La efusión
ocurre cuando moléculas individuales atraviesan un orificio
microscópico sin colisiones. Ambas dependen de la masa
molar y pueden analizarse mediante las leyes
de Graham.
Ambos procesos suelen confundirse porque, aunque tienen diferencias físicas importantes, dependen de una misma propiedad fundamental: la rapidez molecular, determinada por la masa molar del gas. Por esta razón, tanto la difusión como la efusión pueden analizarse mediante las relaciones de Graham, ya sea comparando rapideces o tiempos de paso. La diferencia principal no está en la ley utilizada, sino en el diseño experimental y en la magnitud que se mide directamente.
Modelos matemáticos
La ratios rapidez
vs masa, establece que la rapidez con la que un gas se difunde es inversamente
proporcional a la raíz cuadrada de su masa molar. En otras palabras, los
gases ligeros se dispersan más rápido que los pesados porque sus moléculas
tienen mayor rapidez promedio. Esta ley describe con precisión cómo la masa
molar determina la velocidad del proceso de difusión.
Figura 7. [Thomas
Graham] fue un químico escocés clave en la química física
y el estudio de los gases. Formuló las leyes de difusión
y efusión, relacionando la velocidad de un gas con su
masa molar. También introdujo el concepto de diálisis
y aportó a la comprensión del transporte molecular y la química coloidal.
Históricamente, fue
formulada por Thomas Graham a mediados del siglo XIX, a partir
de experimentos comparativos en los que observó que distintos gases atravesaban
membranas porosas a velocidades sistemáticamente distintas. Sus resultados
proporcionaron una de las primeras evidencias experimentales sólidas de que
la masa molecular influye directamente en el comportamiento
dinámico de los gases.
La ratios tiempos
vs masas, también formulada por Graham, establece que la
rapidez con la que un gas escapa por un orificio extremadamente pequeño
es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de su masa molar.
Así, los gases ligeros efusionan con mayor velocidad que los pesados, porque
sus moléculas poseen una rapidez promedio más elevada y chocan con más
frecuencia —y energía— contra el orificio. Esta ley describe cómo la efusión depende
directamente de la combinación entre rapidez molecular y masa
molar.
Históricamente, Thomas Graham descubrió esta relación en el siglo XIX al comparar la velocidad con que distintos gases atravesaban pequeños capilares u orificios. Sus hallazgos proporcionaron una de las primeras confirmaciones experimentales de que la masa molecular influye profundamente en los procesos de transporte gaseoso, anticipando conceptos que luego serían fundamentales en la teoría cinética.
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[Teoremas
de la teoría cinética de gases] Factor marcado Por
tradición (ya que este es un tema mas físico), aquí no se usa factor marcado. Álgebra simbólica [1]
Ley de difusión/efusion para rapidez. Ratio de rapidez en función del
ratio de masa molar de un par de sustancias gaseosas (i) vs (j). [2]
Ley de difusión/efusion para tiempo. Ratio de tiempo en función del
ratio de masa molar de un par de sustancias gaseosas (i) vs (j). [3]
Rapidez de una partícula con energía cinética promedio. [4]
Rapidez más probable de una partícula [5]
Energía cinética promedio [6]
Frecuencia de colusiones Demostraciones [Demostración.
Leyes de Graham]
Parámetros y unidades comunes \(v\) rapidez de la partícula promedio (m/s); \(v_{rms}\)
rapidez de una partícula con energía cinética promedio (m/s); \(v_{mp}\)
rapidez mas probable de una partícula (m/s); \(t\) tiempo de efusión (s); \(M\)
masa molar (g/mol); \(T\) temperatura absoluta (K); \(R\)
Constante del gas ideal (atm L / mol K); \(\bar{E}\) Energía cinética promedio (J); \(z\)
Frecuencia de colisiones (s-1); \(L\) longitud de una arista en el cubo ideal
(m); Tenga
en cuenta que 101.325 J = 1 atm L; y que 1 J = kg m2 s-2; (av)
promedio "avarage" se puede interpretar como una única
partícula ideal promedio o como el promedio de un colectivo de partículas. (i) sustancia de identidad i; (j)
sustancia de identidad j; (i|j) ratio de parámetro i sobre parámetro j; (j|i)
ratio de parámetro j sobre parámetro i. |
Miremos
un ejemplo.
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Ejemplo 1. El gas hidrógeno (H₂) y el gas oxígeno (O₂) se difunden bajo
las mismas condiciones de temperatura y presión. Si la masa molar del H₂ es 2 g/mol y la del O₂ es 32 g/mol, ¿cuántas veces más
rápido se difunde el hidrógeno que el oxígeno? Etapa analítica. Usaremos
la forma (1) de [Teoremas
de la teoría cinética de gases]. Dado que es probable que el elemento más
ligero se mueva más rápido, usaremos H₂ como sustancia (i). Etapa numérica por factor marcado. No se usa. Etapa numérica por álgebra simbólica. El hidrógeno es 4 veces más rápido aproximadamente. |
Miremos
un ejemplo.
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Ejemplo 2. Dos gases atraviesan un
pequeño orificio bajo las mismas condiciones. El gas A tiene masa molar de 4 g/mol y el gas B tiene masa
molar de 36 g/mol.
¿Cuántas veces más rápido efunde el gas A que el gas B? Etapa analítica. Usaremos
la forma (1) de [Teoremas
de la teoría cinética de gases]. Pondremos el gas mas ligero en el
numerador de la variable dependiente. Etapa numérica por factor marcado. No se usa. Etapa numérica por álgebra simbólica. El gas A se efunde en 3 veces más rápido. |
Miremos
otro ejemplo.
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Ejemplo 3. El hidrógeno (H₂) y el oxígeno (O₂) se difunden a través de un tubo de
vidrio bajo las mismas condiciones de temperatura y presión. Si una muestra
de hidrógeno tarda 5
segundos en recorrer una determinada distancia, ¿cuánto
tiempo tardará el oxígeno en recorrer esa misma distancia? Considere masas
molares de 2 g/mol
para el H₂ y 32 g/mol
para el O₂. Etapa analítica. Usaremos
la forma (2) de [Teoremas
de la teoría cinética de gases]. Pondremos el gas más masivo en el
denominador. Etapa numérica por factor marcado. No se usa. Etapa numérica por álgebra simbólica. El oxígeno se difunde en 4 veces mas tiempo que el
hidrógeno. |
Cuando no tenemos calculadora, la estrategia clave es
organizar la relación de masas molares de modo que el gas
de mayor masa molar quede en el numerador dentro de la raíz.
Así se obtiene un valor mayor que 1 al calcular la raíz
cuadrada, lo que facilita la interpretación del resultado. Además,
estos ejercicios suelen diseñarse con masas molares que producen raíces
sencillas, como 4, 9, 16 o 25, para que puedan resolverse
mentalmente.
Ruta libre media
La ruta libre media o camino
libre medio es la distancia promedio que recorre una molécula
de gas entre dos colisiones sucesivas. Este
concepto es central en la teoría cinética de los gases,
porque conecta el movimiento microscópico de las partículas con propiedades
macroscópicas como presión, temperatura y densidad.
En el modelo ideal, la ruta libre media
depende principalmente de la densidad del gas y del tamaño
efectivo de las moléculas. A mayor densidad, las partículas están más próximas,
las colisiones son más frecuentes y la distancia libre promedio disminuye. Del
mismo modo, a mayor tamaño molecular, aumenta la probabilidad de choque y se
reduce el camino libre medio. Variables como presión y volumen influyen
indirectamente, porque modifican la separación promedio entre moléculas. La
temperatura, en condiciones ideales, afecta sobre todo la rapidez molecular,
pero no cambia de manera significativa la distancia promedio entre colisiones.
En los gases reales, la ruta libre media
ya no depende únicamente de la geometría molecular y la densidad. Las fuerzas
intermoleculares introducen nuevos efectos: las atracciones
pueden aumentar la probabilidad de encuentro efectivo entre partículas,
mientras que las repulsiones a corta distancia desvían trayectorias y modifican
la frecuencia de choques. Estos efectos son especialmente importantes a altas
presiones y bajas temperaturas, cuando el
comportamiento del gas se aleja del modelo ideal.
Figura 8. El [camino
libre medio] fue introducido en el siglo XIX por Clausius,
y desarrollado por Maxwell y Boltzmann, como parte de la teoría
cinética de los gases. Permitió vincular el movimiento molecular con
propiedades macroscópicas como difusión y viscosidad. Hoy es clave en tecnología
de vacío, microelectrónica, aeronáutica y astrofísica.
Finalmente, si el volumen del recipiente es muy pequeño o la
presión es muy alta, deja de ser válido el supuesto de que existe mucho espacio
vacío entre moléculas. El volumen propio de las partículas
ya no puede ignorarse, las trayectorias se acortan y la ruta libre media
disminuye notablemente. En este régimen, el gas se aproxima a un comportamiento
no ideal.
Referencias
Brown, T. L., LeMay, H. E. J., Bursten, B. E., Murphy, C. J., Woodward,
P., & Stoltzfus, M. W. (2015). Chemistry the Central Science.
Brown, T. L., LeMay, H. E. J., Bursten, B. E., Murphy, C. J., Woodward,
P., Stoltzfus, M. W., & Lufaso, M. W. (2022). Chemistry, the
central science (15th ed.). Pearson.
Chang, R. (2010). Chemistry (10th ed.). McGraw-Hill New
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Chang, R., & Overby, J. (2021). Chemistry (14th ed.). McGraw-Hill.
García García, J. L. (2025). Dimensional Analysis in Chemistry Textbooks
1900-2020 and an Algebraic Alternative. Educación química, 36(1),
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Göbel, E. O., & Siegner, U. (2019). The New International
System of Units (SI): quantum metrology and quantum standards. John Wiley & Sons.
Matamala, M., &
González Tejerina, P. (1975). Química (1ª ed.). Bogotá:
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Newell, D. B.,
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Seager, S. L., Slabaugh, M. M., & Hansen, M. M. (2022). Chemistry
for Today (10th ed.). Cengage Learning.
Stock, M., Davis, R., de Mirandés, E., & Milton, M. J. (2019). The
revision of the SI—the result of three decades of progress in metrology. Metrologia, 56(2), 022001.
Zumdahl, S. S., Zumdahl, S. A., DeCoste, D. J., & Adams, G. (2018). Chemistry (10th ed.). Cengage Learning.
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