En la efusión, aunque el sistema inicial puede parecer similar, el mecanismo físico es distinto. En este caso, el gas permanece confinado, pero se abre un orificio microscópico en una pared o en una barrera porosa que separa dos compartimentos. A través de ese orificio, las moléculas escapan individualmente hacia el otro lado. A diferencia de la difusión, el sistema no se abre por completo: el transporte ocurre por un punto definido, lo suficientemente pequeño como para que las moléculas lo atraviesen sin colisionar entre sí durante el paso. Por ello, la efusión depende del movimiento individual de las partículas.
A pesar de estas diferencias, ambos procesos suelen confundirse porque pueden analizarse mediante las leyes de Graham. Tanto en difusión como en efusión, la rapidez con la que un gas se desplaza o atraviesa una barrera depende de su masa molar. La clave está en entender que la ley puede ser la misma, pero el diseño experimental y el mecanismo físico subyacente son diferentes.
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