Una vez que las moléculas superan el chopper, siguen su
trayectoria hasta el detector situado a la derecha. Aquí se mide el tiempo
de vuelo de cada grupo de moléculas. Si todas las moléculas tuvieran la
misma velocidad, llegarían al detector en un pulso muy estrecho; sin embargo,
como las moléculas reales poseen un rango de velocidades —algunas más rápidas,
otras más lentas—, los tiempos de llegada se dispersan. Esta dispersión
temporal se traduce en una distribución espacial dentro del detector, donde se
registra la acumulación gradual de moléculas: las más rápidas llegan primero y
se depositan cerca del extremo derecho, mientras que las lentas lo hacen
después y se distribuyen en otras regiones del detector.
La figura (b) muestra cómo se interpreta esta señal: la longitud del depósito molecular refleja el rango de velocidades presentes en la muestra, mientras que la densidad del depósito es proporcional al número de moléculas que poseen cada velocidad. Con estos datos se reconstruye la curva de distribución de velocidades correspondiente a la temperatura experimental. Este método demuestra directamente que las moléculas en un gas no se mueven todas con la misma rapidez, sino que forman una distribución característica, tal como predice la teoría de Maxwell-Boltzmann.
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