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La masa molar M es la masa total asociada a una cantidad de sustancia de 1 mol, por lo que su unidad en el Sistema Internacional es gramos sobre mol (g/mol).
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[Axioma
de masa molar] (1) Factor
marcado Álgebra
simbólica |
Si descomponemos el mol en términos de entidades —es decir, sustituyendo el número de Avogadro—, obtenemos el valor 1.66053907 × 10⁻²⁴ g, una aproximación a la constante de masa atómica tan cercana que en la práctica la sumiremos como una identidad.
Según el Gold Book de la IUPAC, y en concordancia con la
formalización propuesta por Edward Guggenheim,
el símbolo de la masa molar es
M (mayúscula en
cursiva). Esta notación permite distinguirla de la molaridad, que también se
representa con M (no cursiva), pero como símbolo de unidad de concentración
y no como parámetro físico.
El objetivo de Guggenheim era simplificar esta terminología, pero en lugar de lograr una unificación clara, introdujo una nueva magnitud: la masa molar, con la intención de sustituir los conceptos de átomo-gramo, molécula-gramo, masa atómica relativa, peso atómico relativo. Sin embargo, su propuesta no fue aceptada de forma unánime. Por ejemplo, las tablas periódicas siguen expresando los valores en términos de pesos relativos, lo que refleja la gran dificultad de alcanzar consensos en la comunidad química.
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Ejemplo 1. Cierta sustancia elemental X
tiene una masa de 400 gramos, y su cantidad de sustancia se eleva a los 20
moles. (a) calcule su masa molar; (b) calcule su masa molecular/atómica. (c)
Indique el elemento de la tabla periódica mas probable para la identidad de
X. Etapa
analítica. Usaremos las formulas (1) junto con la [Conversión entre moles y entidades] Etapa
numérica por factor marcado. (a) calcule su masa molar (c) El elemento que tiene un
peso atómico mas cercano a 20 u es del neón. (b) calcule su masa
molecular/atómica. Etapa
numérica por algebra simbólica. (a) calcule su masa molar (c) El elemento que tiene un
peso atómico más cercano a 20 u es del neón. (b) calcule su masa
molecular/atómica. |
El problema de las dos partículas
Como vimos en la sección de [Numero
atómico, numero de masa e isótopos], calcular la masa absoluta de un núcleo
requiere considerar dos
constantes distintas, ya que el núcleo está compuesto por protones y neutrones,
cuyas masas son similares pero no idénticas. Esto complica los cálculos, pues
obliga a trabajar con dos parámetros diferentes. Ahora bien, ¿qué ocurriría si
pudiéramos describir el núcleo como si estuviera formado por una sola partícula tipo?
Desde el punto de vista matemático esto podría parecer una simplificación
excesiva, pero en la práctica fue precisamente la solución adoptada en química:
introducir una partícula
ideal promedio.
A esta entidad conceptual la
llamaremos nucleón ideal,
una construcción teórica que no existe físicamente, pero que resulta
extremadamente útil. Su objetivo es representar, en una sola magnitud, el
comportamiento promedio de protones y neutrones, permitiendo reemplazar dos
constantes por una sola. Esto simplifica enormemente los cálculos sin perder
una precisión significativa en la mayoría de los contextos químicos.
¿Cómo se define entonces la masa de este nucleón ideal? De
manera intuitiva, puede entenderse como un promedio entre la masa del protón y la del
neutrón. Una forma práctica de obtenerlo es considerar la masa
de un núcleo de deuterio
(formado por un protón y un neutrón) y dividirla entre dos. Pero cuando lo hacemos
obtenemos 1.67375 yg un valor un poco mayor reportado para el nucleon ideal, ¿Qué
pasa aquí?
La respuesta radica en el defecto de masa: la masa real de un núcleo no es
igual a la suma de las masas de sus protones y neutrones, ya
que una parte de esa masa se transforma en energía de enlace nuclear. Este
defecto es pequeño en núcleos muy
ligeros, como el deuterio, por lo que en estos casos la suma de
masas individuales resulta una buena aproximación. Sin embargo, a medida que el
núcleo se hace más masivo, el defecto de masa se vuelve más significativo, lo
que obliga a considerar con mayor cuidado la elección de un sistema de
referencia.
El defecto de masa por nucleón aumenta con el tamaño del
núcleo hasta alcanzar un máximo en torno a núcleos intermedios
(cerca del hierro), lo que sugiere que elementos con número de masa
relativamente alto podrían servir como mejor base para definir una masa
promedio representativa. No obstante, la masividad no es el único criterio
relevante: también intervienen factores como la estabilidad nuclear y la proporción entre protones y
neutrones.
En este sentido, una condición importante es que el núcleo
tenga igual número de protones y
neutrones, ya que esto permite aproximarse mejor a una masa promedio equilibrada
entre ambas partículas. Por ello, más allá del deuterio, cualquier núcleo que
cumpla esta condición puede considerarse adecuado como punto de partida para
definir el concepto de nucleón ideal.
El problema del costo-estabilidad
Así pues, podemos acotar la búsqueda del elemento adecuado
aproximadamente entre los elementos con número atómico 10 y 30.
Dentro de este rango, el criterio inicial sería seleccionar isótopos con igual número de protones y
neutrones (N = Z), ya que permiten una aproximación equilibrada
de la masa. Sin embargo, al aplicar este filtro aparecen dos problemas
decisivos: la estabilidad nuclear y el costo de obtención.
En cuanto a la estabilidad, muchos de estos isótopos son demasiado efímeros para cualquier uso
metrológico. Por ejemplo, el sodio-22
(Z=11, N=11) tiene una vida media de aproximadamente 2.6 años, lo que ya introduce
complicaciones, pero otros son mucho más extremos: el fósforo-30 (Z=15, N=15) tiene
una vida media de apenas 2.5 minutos,
y el cloro-34 (Z=17, N=17) se
desintegra en aproximadamente 1.5 segundos.
Aún más crítico, el potasio-38 (Z=19, N=19)
posee una vida media cercana a 7 minutos.
Esto significa que estas sustancias literalmente desaparecen en cuestión de segundos o minutos,
lo que las hace completamente inviables como patrones estables.
El segundo problema es el costo.
Incluso cuando algunos isótopos son estables, su producción o purificación isotópica
puede ser extremadamente costosa. Por ejemplo, obtener silicio-28 ultrapuro puede
costar entre 50 000 y 200 000 USD por gramo
en contextos de alta pureza metrológica. El neón-20
enriquecido isotópicamente puede superar los 10 000 USD por litro de gas.
Definiciones basadas en sustancias
Atendiendo a estos criterios —igualdad entre protones y neutrones,
adecuada representación del defecto de masa, abundancia natural,
bajo costo de purificación
y estabilidad en escalas de
tiempo humanas— los científicos lograron aislar dos candidatos
principales: el oxígeno-16,
utilizado inicialmente en física, y el carbono-12, preferido en
química. Sin embargo, en 1961 se adoptó el carbono-12 como estándar
unificado, incorporando un criterio adicional decisivo: al ser
un sólido, podía
estudiarse mediante técnicas
cristalográficas de ultraalta precisión, algo que el oxígeno,
al ser gas, no permitía con la misma exactitud.
De este modo, se definió la unidad de masa atómica
como 1/12 de la masa del átomo de
carbono-12. Esta elección no solo proporciona una escala
práctica, sino que también tiene una base física profunda: dicha masa incorpora
de forma natural tanto las contribuciones de protones y neutrones como el
efecto del defecto de masa nuclear,
que no puede ignorarse en una descripción realista.
En consecuencia, la masa del llamado nucleón ideal
puede interpretarse como una aproximación derivada de esta definición, lo que
permite realizar cálculos
de masa más simples y, al mismo tiempo, más cercanos a los valores
reales. Esta estrategia representa un equilibrio entre rigor físico
y simplicidad operativa,
fundamental para el desarrollo de la química cuantitativa.
Para 2026, el valor adoptado en el
Sistema Internacional para la constante de masa atómica es
aproximadamente 1.66053906660
× 10⁻²⁴ g por entidad. Si se observa
con detalle, este valor presenta más cifras significativas que
el que se obtiene al calcular simplemente el inverso del número de Avogadro,
lo que refleja que proviene de una cadena de mediciones y constantes físicas
más compleja.
Sin embargo, desde el punto de
vista práctico, cuando ambos valores se expresan con 9 o menos cifras significativas,
resultan numéricamente indistinguibles
dentro del nivel de precisión requerido en química general. Es decir, las
diferencias aparecen únicamente en cifras más allá de la precisión experimental
habitual.
Por esta razón, en el desarrollo de este curso asumiremos esta igualdad como
válida, lo que nos permitirá trabajar con una notación más
simple sin perder exactitud significativa. Esta decisión responde a un criterio
didáctico: priorizar la claridad operativa sin
comprometer el rigor
científico en los niveles de precisión relevantes.
Unidades
Así, la masa de un nucleón ideal puede
expresarse como aproximadamente 1.66053906660 yg (yoctogramos).
Este valor es muy pequeño y, además, su representación completa incluye muchas
cifras significativas, lo que lo vuelve poco práctico para el trabajo
cotidiano. Por esta razón, históricamente se introdujeron símbolos específicos
que permiten manejar esta magnitud de forma más sencilla dentro del lenguaje
químico.
El primer símbolo ampliamente
utilizado fue la uma
(unidad de masa atómica
unificada). Con el tiempo, surgieron otras propuestas como Da (dalton) y
u (unidad de masa atómica),
que hoy en día se emplean prácticamente como sinónimos en muchos contextos.
De estas opciones, en este curso adoptaremos el símbolo u, leído como dalton, para
referirnos a esta unidad de masa a escala atómica, así u = 1.66053906660 yg.
Una propiedad clave de esta unidad es su equivalencia
operativa con la masa
molar. En efecto, al relacionar la escala microscópica con la
macroscópica mediante el número de Avogadro, se obtiene que 1 u por entidad corresponde a
1 g/mol. Esta equivalencia permite unificar el tratamiento de
masas en química: podemos interpretar la misma magnitud tanto como masa de una partícula
individual (en u) como masa de un mol de partículas
(en g/mol). De manera análoga a cómo en física 1 N = 1 kg·m/s², en química
trabajaremos con la identidad 1 u = 1 g/mol, la cual también
denominaremos constante
de masa atómica, ya que establece el puente entre ambas escalas
de medida.
Midiendo pesos de núcleos
elementales
De este modo, podemos prescindir del teorema [Masa absoluta de un isótopo], que requiere trabajar con dos constantes distintas (protones y neutrones) y no incorpora explícitamente el defecto de masa nuclear, y reemplazarlo por una expresión más simple y operativa. Esta nueva formulación utiliza una única constante, lo que simplifica notablemente los cálculos, y además incluye de manera implícita una corrección parcial del defecto de masa, al estar basada en la escala definida a partir del carbono-12.
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[Masa
molar de un isótopo] (2) Factor
marcado Para una sola entidad Para un mol de entidades Álgebra
simbólica |
Sin embargo, es importante mantener una visión crítica: esta
simplificación no elimina completamente el problema físico subyacente. La
constante utilizada es, en esencia, un promedio entre las masas del
protón y del neutrón, ajustado por el defecto de masa nuclear.
Por ello, la masa molar que obtenemos es, en
realidad, un promedio de promedios, lo que
implica que cualquier valor químico de masa arrastra inevitablemente aproximaciones e incertidumbres. En la práctica, los números de masa para cada isótopo, se miden experimentalmente, siendo en todos los casos muy cercana a el numero de masa, pero con defectos decimales, propios de la expe rimentación.
En consecuencia, aunque esta herramienta es extraordinariamente útil desde el punto de vista práctico y didáctico, debe entenderse como una aproximación refinada, no como una descripción exacta de la realidad nuclear. Esta distinción es clave para comprender tanto la potencia como las limitaciones del modelo químico de la materia.
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Ejemplo 2. Para el isótopo de carbono 14,
calcular (a) su masa molar promedio (b) su masa atómica promedio. Etapa
analítica. Usaremos la serie
de teoremas 1 dados en [Masa
molar de un isótopo], asumiendo que el número de masa teórico, es decir
14 es igual a la masa de ese isótopo medida, sin decimales. Esto es una
aproximación ya que en realidad el valor de él es 14.003241 u, que
evidentemente arrastra desviaciones decimales experimentales que nos
pasaremos por el arco del triunfo en esta situación. Etapa
numérica por factor marcado. (b) su masa atómica promedio. (a) su masa molar promedio Etapa
numérica por algebra simbólica. (a) su masa molar promedio. Por
definición asumiremos que la masa molar es aproximadamente el numero de
nucleones en unidades de masa molar es decir 14 u o 14 g/mol. (b) su masa atómica promedio. |
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