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domingo, 18 de octubre de 2026

Principios de estadística básica, la probabilidad

[Genética clásica]

  La probabilidad es un parámetro matemático que permite expresar la posibilidad de que ocurra un determinado acontecimiento dentro de un sistema. Estos acontecimientos, también llamados eventos, pueden corresponder a resultados de experimentos, procesos repetibles o entidades que pertenecen a categorías específicas. En nuestro curso de genética clásica, comenzaremos utilizando una definición basada en el conteo de entidades: cuando todos los individuos tienen la misma posibilidad de ser seleccionados, la probabilidad de obtener una entidad de determinada categoría corresponde al cociente entre su número de entidades y el número total de entidades del sistema.

Esta definición presenta una semejanza matemática muy importante con la fracción molar utilizada en química. La fracción molar expresa qué parte de la cantidad total de sustancia de una mezcla corresponde a uno de sus componentes. Por ejemplo, cuando tenemos una mezcla de dos gases, podemos determinar qué fracción del total corresponde a cada gas, comparando su cantidad con la cantidad total de ambos componentes.

La analogía no es simplemente una coincidencia entre fórmulas. La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) establece que la fracción molar es equivalente a la fracción numérica, entendida como el número de entidades de un componente dividido entre el número total de entidades de la mezcla. Este principio coincide matemáticamente con la frecuencia relativa que utilizaremos en nuestros conteos biológicos (IUPAC, 2025).

Por ejemplo, si tenemos 400 semillas, de las cuales 300 son amarillas y 100 verdes, podemos expresar la proporción de semillas amarillas como tres cuartos del total. Del mismo modo, en una mezcla gaseosa, un componente que representa tres cuartos del número total de moléculas posee una fracción molar de 0,75. En ambos casos aplicamos una relación parte-total, aunque las entidades y los fenómenos estudiados son diferentes.

Esta semejanza permitirá reconocer una misma estructura matemática en dos disciplinas. Cuando estudiemos la fracción molar en química, encontraremos una expresión familiar, porque ya habremos utilizado relaciones equivalentes en genética. Sin embargo, debemos recordar que compartir una estructura matemática no significa que ambos parámetros representen exactamente el mismo fenómeno físico.

En estadística, el número de entidades correspondiente a una categoría recibe el nombre de frecuencia absoluta, mientras que su proporción respecto al total se denomina frecuencia relativa. Cuando utilizamos esta última para estimar la posibilidad de seleccionar aleatoriamente una entidad, obtenemos una probabilidad empírica. En cambio, cuando calculamos la probabilidad mediante las condiciones establecidas por un modelo hereditario, obtenemos una probabilidad teórica.

Cómo expresamos las probabilidades

Al igual que sucede con el parámetro de cantidad, debemos distinguir entre probabilidades teóricas y probabilidades experimentales. Ambas describen la posibilidad de obtener determinado resultado, pero se diferencian por el procedimiento mediante el cual encontramos sus valores.

Las probabilidades experimentales se obtienen a posteriori, es decir, después de realizar el experimento y contar las entidades que pertenecen a cada categoría. Si cultivamos 200 plantas y observamos que 150 desarrollaron flores púrpuras, podemos calcular su frecuencia relativa experimental mediante la proporción de plantas púrpuras respecto al total observado.

En cambio, las probabilidades teóricas proceden de modelos matemáticos construidos a partir de determinados supuestos. En genética mendeliana, estos supuestos pueden incluir la segregación equilibrada de los alelos, la dominancia completa y la ausencia de diferencias importantes en la supervivencia de los descendientes. Bajo estas condiciones, determinados cruzamientos permiten predecir proporciones antes de realizar los conteos.

Por ejemplo, un cruzamiento monohíbrido entre dos organismos heterocigotos puede producir una proporción teórica de tres descendientes con fenotipo dominante por cada uno con fenotipo recesivo. Esto equivale a probabilidades de tres cuartos y un cuarto, respectivamente. Sin embargo, las proporciones experimentales pueden diferir de estos valores debido a las fluctuaciones propias del azar reproductivo (Abbott & Fairbanks, 2016).

Las probabilidades se expresan originalmente mediante valores comprendidos entre cero y uno. El valor cero corresponde a un evento imposible dentro del modelo, mientras que el valor uno representa un acontecimiento seguro. Los valores intermedios indican diferentes grados de posibilidad. Así, una probabilidad de 0,25 significa que el evento posee una posibilidad equivalente a una cuarta parte del total.

Esta escala común resulta especialmente útil para comparar experimentos de tamaños diferentes. Un grupo que contiene 25 semillas amarillas entre 100 y otro que contiene 250 entre 1000 poseen la misma frecuencia relativa, aunque sus frecuencias absolutas sean distintas. Por esta razón, las probabilidades permiten comparar distribuciones sin que el número total de individuos determine por sí solo nuestra interpretación.

Sin embargo, para comprender adecuadamente una probabilidad también debemos considerar las condiciones del experimento. Una frecuencia experimental representa aquello que efectivamente observamos, mientras que una predicción teórica depende de la validez de los supuestos utilizados. Esta distinción permite comparar los resultados sin alterar los datos para hacerlos coincidir con nuestras expectativas.

Factores de reescalamiento

Aunque las probabilidades pueden expresarse mediante números comprendidos entre cero y uno, muchas veces resulta conveniente transformarlas a escalas numéricas más familiares. Este procedimiento recibe el nombre de reescalamiento y consiste en multiplicar una proporción por un factor constante, conservando su significado relativo.

El factor de reescalamiento más utilizado es 100, porque permite transformar las probabilidades en porcentajes. En esta representación, la totalidad del sistema equivale al 100 %, mientras que una cuarta parte corresponde al 25 %. Esta escala resulta familiar porque aparece en contextos escolares, económicos y científicos.

Por ejemplo, si una población contiene 400 plantas y 100 presentan flores blancas, su frecuencia relativa es 0,25. Al expresarla porcentualmente, encontramos que el 25 % de los individuos pertenece a esa categoría. Ambas expresiones representan exactamente la misma proporción.

El símbolo % significa «por cada cien» y equivale matemáticamente a una centésima parte. Por tanto, el 100 % representa la totalidad, mientras que el 50 % corresponde a la mitad. Esta interpretación permite comprender los porcentajes como una manera de expresar proporciones y no como una nueva cantidad de organismos.

Otro factor de reescalamiento importante es 360, utilizado para construir gráficas circulares, conocidas también como diagramas de sectores o gráficas de torta. En ellas, el círculo completo representa la totalidad del sistema y corresponde a 360°. Cada categoría ocupa un sector cuyo ángulo es proporcional a su frecuencia relativa.

Por ejemplo, una categoría que representa la mitad del sistema ocupará un sector de 180°, mientras que otra correspondiente a una cuarta parte ocupará 90°. La amplitud de los sectores permite reconocer qué proporción del total representa cada grupo.

Debemos distinguir que el símbolo ° representa una unidad angular, mientras que el símbolo % indica una relación porcentual. En una gráfica circular, ambos se utilizan para representar proporciones, pero no son unidades equivalentes. El grado expresa una parte de una vuelta completa, mientras que el porcentaje representa una parte de cien.

También podemos utilizar otros factores de reescalamiento. En estudios demográficos y epidemiológicos, por ejemplo, algunas frecuencias se presentan por cada mil, diez mil o cien mil individuos. Estas escalas permiten expresar acontecimientos poco frecuentes, evitando trabajar exclusivamente con números decimales muy pequeños.

En genética clásica, utilizaremos principalmente las probabilidades decimales y los porcentajes, aunque las gráficas circulares permitirán representar determinadas distribuciones de fenotipos. En todos los casos, es indispensable identificar la escala utilizada para evitar confundir las proporciones con los conteos absolutos.

Números racionales y probabilidades notables

Una tercera forma de expresar probabilidades consiste en utilizar números racionales, especialmente las fracciones. Un número racional es aquel que puede representarse mediante el cociente de dos números enteros, siempre que el denominador sea diferente de cero.

Por ejemplo, la probabilidad decimal 0,25 corresponde a la fracción 1/4, mientras que 0,75 equivale a 3/4. Ambas representaciones son exactas y pueden transformarse fácilmente en porcentajes del 25 % y 75 %, respectivamente.

Algunas fracciones producen decimales exactos, mientras que otras originan decimales periódicos. Por ejemplo, un tercio corresponde a 0,333…, donde la cifra tres se repite indefinidamente. Conservar la expresión fraccionaria evita introducir errores de redondeo cuando realizamos operaciones.

Tabla 1. [Equivalencias entre números decimales y fracciones racionales]. Las fracciones equivalentes representan una misma proporción, aunque tengan diferentes numeradores y denominadores. En genética mendeliana, permiten expresar probabilidades hereditarias, frecuencias fenotípicas y proporciones genotípicas. Algunas producen decimales exactos y otras, periódicos. Su utilización facilita los cálculos probabilísticos, evita errores de redondeo y permite comparar predicciones teóricas con resultados experimentales (Abbott & Fairbanks, 2016).

Las fracciones resultan especialmente importantes porque numerosas probabilidades teóricas aparecen naturalmente mediante divisiones sencillas. En genética mendeliana, esto sucede cuando estudiamos la segregación de los alelos, las posibles combinaciones de gametos y las proporciones entre diferentes genotipos.

Una ventaja adicional consiste en que las fracciones facilitan las operaciones algebraicas realizadas manualmente. Podemos multiplicar, sumar y simplificar diferentes probabilidades sin necesidad de utilizar constantemente calculadoras o sistemas electrónicos. Esto permite resolver problemas relativamente complejos mediante procedimientos sencillos.

En matemáticas, una solución puede considerarse elegante cuando logra explicar o resolver un problema aparentemente difícil utilizando un procedimiento claro, preciso y económico. La utilización de fracciones pequeñas favorece esta clase de razonamiento, especialmente cuando necesitamos combinar varias probabilidades.

En la Tabla 1 se presentan algunas de las equivalencias entre fracciones, decimales y porcentajes que aparecerán con mayor frecuencia durante nuestro estudio.

Estas proporciones aparecerán tanto en genética clásica como en química general, especialmente al estudiar distribuciones, mezclas y relaciones entre cantidades.

En química, muchos procedimientos utilizan divisiones sencillas de cantidades, y algunos instrumentos volumétricos incluyen graduaciones que facilitan trabajar con fracciones habituales de sus escalas. Sin embargo, la precisión del instrumento depende de su calibración y diseño, no de que las fracciones utilizadas sean matemáticamente sencillas.

La utilidad didáctica de estas equivalencias consiste en reconocer relaciones matemáticas comunes entre diferentes fenómenos naturales. Esta continuidad resulta especialmente evidente en la analogía entre la frecuencia relativa y la fracción molar, cuya estructura de relación parte-total está reconocida en la nomenclatura de la IUPAC (2025).

Radio o lenguaje de apuestas

El radio, denominado más correctamente razón, es una comparación entre las frecuencias absolutas de dos o más categorías. Estas frecuencias pueden ser teóricas o experimentales y representan las cantidades relativas de los diferentes resultados de un sistema.

A diferencia de la probabilidad, que compara una categoría con la totalidad, una razón permite establecer directamente la relación entre diferentes grupos. Por ejemplo, una moneda equilibrada posee una razón teórica de 1:1 entre cara y sello, porque ambos resultados tienen la misma probabilidad.

En un dado equilibrado de cuatro caras, la razón entre sus resultados es 1:1:1:1, puesto que las cuatro posibilidades son igualmente probables. También podemos comparar una categoría con el conjunto de las restantes. Así, la razón entre obtener una cara específica de un dado equilibrado de seis caras y obtener cualquiera de las otras cinco es 1:5.

En genética mendeliana, las razones permiten representar las proporciones fenotípicas esperadas entre los descendientes. Por ejemplo, una razón 3:1 indica que esperamos tres individuos de una categoría por cada individuo de otra. Sin embargo, no significa que el experimento deba producir solamente cuatro organismos.

Si obtenemos 400 descendientes y la distribución coincide exactamente con esta proporción, encontraremos 300 individuos de una categoría y 100 de la otra. Cuando estudiamos dos caracteres hereditarios con dominancia completa y distribución independiente, determinados cruzamientos dihíbridos pueden producir una razón 9:3:3:1 (Abbott & Fairbanks, 2016).

Las razones también pueden representarse mediante expresiones algebraicas, donde los coeficientes indican las cantidades relativas de cada categoría. Debemos recordar que, cuando un coeficiente equivale a uno, normalmente se omite su escritura, aunque continúa formando parte de la expresión matemática.

Propiedades de las probabilidades

Las propiedades de las probabilidades son reglas matemáticas que permiten relacionar acontecimientos y calcular sus posibilidades individuales o conjuntas. Estas relaciones se fundamentan en el espacio muestral, entendido como el conjunto de todos los resultados posibles de un experimento.

En genética clásica, utilizaremos estas propiedades para estudiar las combinaciones de alelos, la formación de gametos y la aparición de diferentes genotipos y fenotipos. Su aplicación exige distinguir entre acontecimientos independientes, dependientes, simultáneos y mutuamente excluyentes.

Conservación y totalidad

La propiedad de conservación y totalidad establece que la suma de las probabilidades de todas las categorías mutuamente excluyentes y que abarcan todos los resultados posibles debe ser igual a uno.

Por ejemplo, si todas las semillas de una población son necesariamente amarillas o verdes, la suma de ambas probabilidades debe corresponder al 100 %. Esta propiedad permite comprobar que ninguna categoría haya sido omitida o contada más de una vez.

Probabilidad neta de eventos opcionales

La probabilidad de eventos opcionales permite calcular la posibilidad de obtener uno u otro resultado. Cuando los acontecimientos son mutuamente excluyentes, sus probabilidades pueden sumarse directamente.

Por ejemplo, si clasificamos las semillas en amarillas, verdes y blancas, podemos calcular la probabilidad de seleccionar una semilla amarilla o verde sumando ambas probabilidades.

Sin embargo, cuando los eventos pueden ocurrir simultáneamente, debemos considerar su intersección, evitando contar dos veces los resultados compartidos. Esto sucede, por ejemplo, al estudiar simultáneamente el color y la textura de una semilla.

Probabilidad de no ocurrencia

La probabilidad de no ocurrencia, también denominada probabilidad complementaria, permite calcular la posibilidad de que un acontecimiento determinado no suceda.

Por ejemplo, si conocemos la probabilidad de encontrar una planta con flores púrpuras, podemos calcular la probabilidad de seleccionar una planta que no presente ese fenotipo. Ambas posibilidades constituyen eventos complementarios cuya suma corresponde a la totalidad del sistema.

Probabilidad de dos eventos simultáneos condicionados

La probabilidad conjunta permite calcular la posibilidad de que dos acontecimientos ocurran simultáneamente. Cuando son independientes, podemos multiplicar directamente sus probabilidades.

En genética, esta propiedad permite calcular la probabilidad de obtener un organismo con dos características, como semillas amarillas y lisas, siempre que los caracteres sigan una distribución hereditaria independiente.

Cuando los acontecimientos son dependientes, necesitamos utilizar una probabilidad condicional que considere cómo la ocurrencia de un evento modifica la posibilidad del otro. Esta distinción es importante cuando interviene ligamiento genético u otro mecanismo que modifica las combinaciones hereditarias esperadas.

Probabilidades ordinales y permutaciones

Las probabilidades ordinales consideran el orden en que aparecen determinados resultados. Por ejemplo, obtener sucesivamente los fenotipos A, B y C no representa el mismo acontecimiento ordenado que obtener C, A y B, aunque ambos casos contengan las mismas categorías.

Cuando estudiamos acontecimientos independientes, podemos multiplicar sus probabilidades para calcular la posibilidad de obtener una secuencia específica. Sin embargo, si nos interesa conocer la probabilidad de obtener determinados resultados en cualquier orden, debemos considerar todas las ordenaciones que cumplen nuestras condiciones.

Para ello utilizaremos las permutaciones, una técnica matemática que permite calcular el número de ordenaciones posibles de los elementos de un conjunto. Su característica fundamental es que el orden importa.

Por ejemplo, con tres elementos diferentes, A, B y C, podemos formar seis ordenaciones: ABC, ACB, BAC, BCA, CAB y CBA. En este caso, cada elemento aparece una sola vez dentro de cada secuencia.

La permutación sin repetición permite determinar cuántos arreglos diferentes podemos formar sin repetir elementos. Cuando las categorías pueden repetirse, como sucede al estudiar varios descendientes que presentan un mismo fenotipo, necesitamos utilizar procedimientos de conteo que permitan dichas repeticiones.

En particular, si conocemos cuántas veces aparece cada categoría y deseamos calcular sus distintas ordenaciones, podemos utilizar permutaciones con elementos repetidos, también relacionadas con los coeficientes multinomiales.

Por ejemplo, tres descendientes pueden presentar los fenotipos A, A y B. Aunque tenemos tres posiciones, solamente existen tres ordenaciones diferentes: AAB, ABA y BAA. No debemos contar como diferentes los intercambios entre los dos resultados A, porque pertenecen a la misma categoría.

En genética mendeliana, estas herramientas permitirán calcular la probabilidad de obtener determinadas distribuciones de fenotipos entre varios descendientes, distinguiendo entre una secuencia específica y cualquier ordenación que contenga las cantidades solicitadas.

Referencias bibliográficas

 Abbott, S., & Fairbanks, D. J. (2016). Experiments on plant hybrids by Gregor Mendel. Genetics, 204(2), 407–422. https://doi.org/10.1534/genetics.116.195198

Fairbanks, D. J., & Abbott, S. (2016). Darwin's influence on Mendel: Evidence from a new translation of Mendel's paper. Genetics, 204(2), 401–405. https://doi.org/10.1534/genetics.116.194613

Grinstead, C. M., & Snell, J. L. (1997). Introduction to probability (2nd rev. ed.). American Mathematical Society. https://math.dartmouth.edu/~prob/prob.pdf

International Union of Pure and Applied Chemistry (IUPAC). (2025a). Amount fraction. En Compendium of Chemical Terminology (the Gold Book) (versión 5.0.0). https://doi.org/10.1351/goldbook.A00296

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Pasternak, J. J. (2005). The genetic system: Mendel's laws of inheritance and genetic linkage. En An introduction to human molecular genetics (2.ª ed., cap. 3). Wiley. https://doi.org/10.1002/0471719188.ch3

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