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miércoles, 22 de abril de 2026

La Rana de Ojos Escarlata de Tierras Nuevas

La especie Agalychnis terranova corresponde a una rana arborícola endémica de Colombia. No dispone de un nombre común estandarizado y universalmente aceptado en español; sin embargo, por sus rasgos generales dentro del género Agalychnis puede describirse de manera referencial como una rana arborícola de ojos rojos. Su nombre científico válido es Agalychnis terranova, y fue establecido formalmente en 2013 por Rivera-Correa, Duarte-Cubides, Rueda-Almonacid y Daza. La especie ha sido registrada en Colombia, especialmente en estribaciones andinas y sectores asociados al valle medio del río Magdalena, lo que confirma su carácter endémico dentro del territorio nacional.

Desde el punto de vista de su clasificación taxonómica, Agalychnis terranova pertenece al reino Animalia, filo Chordata, clase Amphibia, orden Anura, familia Phyllomedusidae y género Agalychnis. Por tanto, se trata de un anfibio anuro emparentado con otras ranas arborícolas neotropicales de hábitos predominantemente nocturnos. Las fuentes taxonómicas actuales reconocen a Agalychnis dentro de Phyllomedusidae, una familia distinta de Hylidae, aunque históricamente varios de estos taxones fueron tratados dentro de esta última en clasificaciones anteriores; por ello, para un tratamiento moderno y riguroso conviene emplear la adscripción a Phyllomedusidae.

En cuanto al significado del nombre, el epíteto específico terranova proviene del latín terra (“tierra”) y nova o novus (“nueva”), con el sentido de “procedente de una tierra nueva” o “de nueva tierra”. Según la etimología publicada para la especie, este nombre hace referencia a que su hallazgo en el valle medio del Magdalena representó la presencia de un miembro del género Agalychnis en una región donde antes no se conocían especies de este grupo. La palabra Agalychnis proviene del griego y, según la etimología taxonómica usada para el género, se forma a partir de aga-, un prefijo intensivo, y lychnis, nombre de una planta de flores escarlatas; por ello, el sentido general del término puede interpretarse como una alusión a algo “intensamente rojo” o relacionado con una coloración roja llamativa. Se considera que esta denominación probablemente hace referencia a los ojos rojos característicos de la especie tipo del género, Agalychnis callidryas. Por ende, su epíteto traduce como la Rana de Ojos Escarlata de Tierras Nuevas.

Agalychnis terranova habita en Colombia y, para efectos de coloreado en el mapa, su núcleo de distribución debe ubicarse en el valle medio del río Magdalena y en las estribaciones andinas asociadas a esa región. En particular, la especie ha sido confirmada en los departamentos de Antioquia y Cundinamarca, entre aproximadamente 380 y 900 m s. n. m. Por ello, conviene resaltar la franja del Magdalena Medio en el centro-noroccidente del país, especialmente los sectores de piedemonte y bosque húmedo tropical donde se encuentran relictos boscosos y cuerpos de agua.

Además de esa distribución principal, existen registros posteriores que amplían el área conocida hacia otras partes de Colombia. Fuentes taxonómicas actuales reconocen reportes en Chocó, en la región del Pacífico colombiano, y también se ha publicado una extensión de distribución hacia los Montes de María, en el norte del país. En consecuencia, si se desea representar en el mapa no solo el área principal sino también las extensiones conocidas, deben colorearse Antioquia, Cundinamarca, Chocó y la región de Montes de María; no obstante, el foco principal de la especie sigue estando en el Magdalena Medio y en las laderas andinas adyacentes.

Agalychnis terranova se relaciona con otros seres vivos principalmente a través de la alimentación, el uso del hábitat y la reproducción. Como rana arborícola nocturna, ocupa el papel de depredador insectívoro dentro de la red trófica del bosque húmedo tropical. Aunque no se dispone de una lista detallada de presas específica para esta especie, en el género Agalychnis predominan como alimento pequeños invertebrados, especialmente grillos, moscas, polillas y otros artrópodos de cuerpo blando. Además, A. terranova mantiene una relación estrecha con la vegetación de su entorno, ya que ha sido registrada activa durante la noche sobre plantas y arbustos a 2–3 metros de altura, en relictos de bosque húmedo con especies vegetales como Cecropia insignis, Clusia palida, Cupania americana, Inga umbellifera, Talisia oliviformis y Trichilia moschata, cerca de cuerpos de agua que resultan esenciales para su ciclo vital.

Al mismo tiempo, Agalychnis terranova también forma parte de la cadena trófica como presa. Aunque no existen registros publicados que identifiquen con exactitud sus depredadores particulares, en ranas del género Agalychnis son relevantes como consumidores serpientes, aves, murciélagos, y, en fases larvarias, también peces, libélulas y escarabajos acuáticos. Estas interacciones muestran que la especie depende no solo de la conservación del bosque, sino también de la estabilidad de los cuerpos de agua y de las comunidades biológicas asociadas. Asimismo, como ocurre con otros anfibios, su piel permeable y su sensibilidad a los cambios del ambiente la convierten en un buen bioindicador, de modo que su presencia o disminución refleja alteraciones en la calidad ecológica del ecosistema donde vive.

La reproducción de Agalychnis terranova se desarrolla en estrecha relación con ambientes húmedos y con cuerpos de agua presentes en el bosque. Como ocurre en otras especies del género Agalychnis, el ciclo reproductivo está asociado a condiciones de alta humedad y a la presencia de vegetación cercana al agua, donde suelen realizarse la puesta y las primeras fases del desarrollo. En la descripción original de la especie se incluyó información sobre el renacuajo, lo que confirma su desarrollo larvario acuático, propio de los anfibios anuros. En este grupo, los huevos suelen depositarse sobre hojas o estructuras vegetales ubicadas sobre el agua, de modo que, tras la eclosión, las larvas caen al medio acuático y continúan allí su desarrollo hasta la metamorfosis. En consecuencia, la especie mantiene una dependencia directa de la vegetación ribereña, de la humedad ambiental y de la estabilidad de los cuerpos de agua para completar su ciclo de vida.

Entre los miembros de la misma especie, Agalychnis terranova se relaciona principalmente mediante comunicación acústica, reconocimiento sexual y agregación temporal en sitios adecuados para la reproducción. Como en otras ranas arborícolas de su grupo, los machos emiten llamadas que permiten atraer a las hembras y, al mismo tiempo, mantener cierto espaciamiento con respecto a otros machos durante la actividad nocturna. Estas interacciones favorecen el encuentro entre sexos, la selección de pareja y la concentración de individuos en microhábitats apropiados para el apareamiento y la oviposición. Aunque no todos estos comportamientos han sido descritos en detalle para A. terranova, sí corresponden al patrón biológico ampliamente documentado en Agalychnis, por lo que constituyen el marco más sólido para interpretar su relación intraespecífica.

En las regiones donde habita Agalychnis terranova, especialmente en el valle medio del río Magdalena y en las estribaciones andinas de Antioquia y Cundinamarca, una de las principales problemáticas sociales y ambientales es la deforestación y la transformación del paisaje. La especie ha sido registrada entre 380 y 900 m de altitud en zonas de bosque húmedo tropical y remanentes boscosos cercanos a cuerpos de agua, precisamente en una región donde la pérdida histórica de bosque ha sido intensa. Esta situación la afecta de manera directa, porque reduce la cobertura vegetal, fragmenta el hábitat, disminuye la humedad del microambiente y altera los sitios de reproducción y refugio que necesita una rana arborícola nocturna. Además, estudios sobre la herpetofauna del Magdalena Medio han señalado que los anfibios son especialmente sensibles a la deforestación por su fuerte dependencia de microhábitats húmedos.

A esta presión se suman formas de contaminación asociadas a actividades extractivas y al deterioro de humedales. En el Magdalena Medio de Antioquia y Santander se han documentado operaciones contra la minería ilegal, actividad que puede afectar fuentes hídricas, bosques y fauna mediante remoción de suelos y uso de sustancias tóxicas como mercurio y cianuro. Para una especie como Agalychnis terranova, que depende de la proximidad al agua y de la vegetación ribereña, la degradación de charcas, humedales y bosques de galería compromete la calidad del ambiente donde vive y se reproduce. También el cambio climático agrava el problema, porque altera el régimen de lluvias, modifica la duración de los cuerpos de agua temporales y aumenta el riesgo de sequías o inundaciones que afectan huevos, larvas y adultos.

Finalmente, en estas regiones también influyen fenómenos más propios de las ciencias sociales, como la presencia de grupos armados, economías ilegales, disputa territorial y debilidad de la gobernanza ambiental. En el Magdalena Medio santandereano se han reportado conflictos ligados al control del oro, los cultivos ilícitos y otras economías criminales, lo que incrementa la presión sobre el territorio y dificulta la protección efectiva de los ecosistemas. Estas problemáticas no siempre dañan de manera inmediata a la rana, pero sí favorecen la ocupación desordenada del suelo, la apertura de caminos, la expansión de actividades extractivas y la reducción de la vigilancia ambiental. En consecuencia, la supervivencia de Agalychnis terranova depende no solo de variables biológicas, sino también de condiciones sociales e institucionales que permitan conservar los bosques, humedales y corredores ecológicos del valle medio del Magdalena.

Referencias

Animal Diversity Web. (2026). Agalychnis. University of Michigan Museum of Zoology.

Frost, D. R. (Ed.). (2026). Amphibian species of the world: An online reference (Version 6.2). American Museum of Natural History. https://amphibiansoftheworld.amnh.org

Palacios-Rodríguez, P., Rengifo-Mosquera, J. T., & Lynch, J. D. (2016). New record of Agalychnis terranova Rivera-Correa, Duarte-Cubides, Rueda-Almonacid, and Daza-R., 2013 (Anura: Phyllomedusidae) from the Chocó, Colombia. Herpetology Notes, 9, 109–111.

Rivera-Correa, M., Duarte-Cubides, F., Rueda-Almonacid, J. V., & Daza, J. M. (2013). A new red-eyed treefrog of Agalychnis (Anura: Hylidae: Phyllomedusinae) from middle Magdalena River valley of Colombia with comments on its phylogenetic position. Zootaxa, 3636(1), 83–101. https://doi.org/10.11646/zootaxa.3636.1.4

Sierra Serrano, O., Castillo-Peñarredonda, C., Diaz Perez, J., & Tovar Marquez, J. (2024). First record of the red-eyed treefrog, Agalychnis callidryas (Cope, 1864), in the Serranía de los Montes de María, Colombian Caribbean. Herpetology Notes, 17, Article 83902.

Navarro-Morales, A., & Ruiz-Valderrama, D. H. (2019). Descripción, ampliación y nuevo registro de distribución para Dendropsophus manonegra (Rivera & Orrico, 2013) y Dendropsophus sarayacuensis (Shreve, 1935) (Amphibia: Anura: Hylidae) en el piedemonte andino-amazónico del departamento de Caquetá, Colombia. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 43(168), 502–507. https://doi.org/10.18257/raccefyn.889

 

La rana de manos negras voz de los árboles

 

La rana Dendropsophus manonegra pertenece al reino Animalia, al filo Chordata, a la clase Amphibia, al orden Anura, a la familia Hylidae y al género Dendropsophus. En consecuencia, se trata de una rana arborícola integrada al amplio grupo de los anfibios anuros. La especie fue descrita formalmente en 2013 por Rivera-Correa y Orrico, y se reconoce como una especie endémica de Colombia. Dentro de su clasificación más cercana, se la ha relacionado con el grupo de especies Dendropsophus leucophyllatus, lo que permite comprender mejor sus afinidades biológicas con otras ranas del mismo linaje.

En cuanto al significado de su nombre, Dendropsophus puede interpretarse etimológicamente como “sonido del árbol” o “voz del árbol”, a partir de raíces griegas asociadas con árbol y sonido, una denominación adecuada para un género de ranas que suele vivir sobre la vegetación y comunicarse mediante vocalizaciones. El epíteto manonegra significa literalmente “mano negra” y alude a la llamativa coloración negra de los dedos, las membranas y las partes ocultas de las extremidades, uno de los rasgos más distintivos de esta especie. De este modo, su nombre científico expresa tanto una característica de su ecología como un rasgo visible de su morfología.

Dendropsophus manonegra habita exclusivamente en el sur de Colombia, en los departamentos de CaucaCaquetá y Putumayo, dentro de la franja correspondiente al piedemonte andino-amazónico. Para representarla en un mapa de Colombia, conviene resaltar inicialmente esos tres departamentos del suroccidente y sur del país, pues allí se reconoce su distribución general. No se trata de una rana extendida por toda la Amazonia colombiana, sino de una especie asociada a zonas de transición entre la montaña andina y las tierras bajas amazónicas, en altitudes aproximadas entre 400 y 1.200 m s. n. m.

Si se desea una localización más precisa, en Caquetá deben destacarse especialmente los municipios de Florencia y Belén de los Andaquíes, ya que allí se ha registrado en localidades concretas como VillarazParaísoLa HolandaLa Avispa y el Resguardo Indígena La Serinda. Estas áreas corresponden a la parte baja de montaña, donde existen charcas temporales y permanentes propias del piedemonte. Por ello, en el mapa conviene colorear con mayor intensidad el sector occidental de Caquetá, cercano al contacto entre la cordillera y la Amazonia, y extender luego el sombreado general hacia Cauca y Putumayo, departamentos en los que también se ha registrado la especie.

Dendropsophus manonegra se relaciona con otros seres vivos, principalmente, a través de la alimentación y del hábitat. Como pequeña rana arborícola de la familia Hylidae, cumple el papel de depredador insectívoro, por lo que consume pequeños invertebrados, entre ellos insectos y otros artrópodos de tamaño reducido. Asimismo, mantiene una dependencia estrecha con las plantas y con el agua, ya que habita cerca de charcas temporales o permanentes y utiliza raíces, troncos y hojas próximas al espejo de agua para la oviposición. En Caquetá se la ha registrado en sitios con vegetación herbácea de JuncaceaePoaceae y Heliconiaceae, grupos vegetales que le proporcionan soporte, refugio y superficies adecuadas para la reproducción.

Al mismo tiempo, Dendropsophus manonegra forma parte de la cadena trófica como presa. Aunque no se dispone de registros puntuales para esta especie sobre todos sus enemigos naturales, se sabe que en ranas arborícolas de especies cercanas son frecuentes los ataques por parte de serpientes arborícolasaves y grandes artrópodos depredadores. De igual manera, en estos anfibios también pueden presentarse relaciones con diversos parásitos, como ocurre en otros grupos cercanos. En consecuencia, la especie no solo participa como consumidora de pequeños invertebrados, sino también como integrante de una red ecológica más amplia, en la que su supervivencia depende de la estabilidad del bosque, de la vegetación ribereña y de la calidad de los cuerpos de agua.

La reproducción de Dendropsophus manonegra está asociada a la temporada de lluvias abundantes, momento en el cual se forman o se mantienen charcas temporales y permanentes que funcionan como sitios reproductivos. En estos ambientes, la especie realiza la oviposición sobre raíces, troncos y hojas cercanas al espejo de agua, de manera que los huevos quedan estrechamente vinculados con la vegetación ribereña y con la humedad ambiental. Este patrón reproductivo evidencia que su ciclo de vida depende de forma directa de los cuerpos de agua y de la cobertura vegetal próxima, elementos esenciales para completar su desarrollo.

Entre individuos de la misma especie, Dendropsophus manonegra se relaciona mediante señales acústicas y encuentros reproductivos nocturnos en las cercanías de las charcas. La presencia de un saco bucal único, característica descrita en los ejemplares, se asocia en los anuros con la emisión de llamadas utilizadas en la atracción de pareja y en la comunicación reproductiva. Por ello, los machos pueden atraer a las hembras y, al mismo tiempo, mantener cierta separación con respecto a otros machos durante la época reproductiva. En esta especie resultan fundamentales la comunicación, el reconocimiento entre sexos y la concentración de individuos en microhábitats húmedos adecuados para el apareamiento y la puesta.

En las regiones donde habita Dendropsophus manonegra, una de las principales problemáticas es la pérdida y fragmentación del hábitat ocasionada por la deforestación, la ampliación de la frontera agropecuaria, la apertura de vías y la transformación progresiva del paisaje en el piedemonte andino-amazónico. Estas dinámicas reducen la disponibilidad de charcas temporales y permanentes, de cobertura vegetal ribereña y de microhábitats húmedos indispensables para la reproducción, la oviposición, el refugio y el desarrollo de la especie. La presión humana sobre el territorio altera la continuidad ecológica del bosque y afecta de manera directa la estabilidad de los ambientes que esta rana requiere para completar su ciclo de vida.

A esta situación se suman diversas formas de contaminación que deterioran el agua, el suelo y la vegetación asociada a los cuerpos hídricos. Entre ellas se encuentran la minería ilegal, el uso de sustancias tóxicas como el mercurio, los vertimientos contaminantes y otras actividades extractivas que degradan ecosistemas especialmente sensibles. En el caso de los anfibios, este problema resulta particularmente grave debido a la permeabilidad de la piel y a la fuerte dependencia que presentan con respecto a ambientes acuáticos y húmedos durante distintas etapas de su desarrollo. De igual forma, el cambio climático intensifica estas amenazas, ya que las alteraciones en los regímenes de lluvia, las sequías prolongadas, las inundaciones y otros eventos extremos pueden modificar la duración y estabilidad de las charcas reproductivas, comprometiendo la supervivencia de huevos, larvas y adultos.

Finalmente, existen problemáticas de carácter socialeconómico y político que inciden de manera directa e indirecta en la conservación de la especie. En sectores de CaquetáCauca y Putumayo persisten fenómenos como el conflicto armado, el desplazamiento forzado, la ocupación desordenada del territorio, las economías ilícitas, la expansión de cultivos ilegales y la debilidad de la gobernanza ambiental, circunstancias que dificultan la protección efectiva de los ecosistemas. Aunque no siempre actúan de manera inmediata sobre la rana, estos procesos incrementan la presión humana sobre el bosque, favorecen la degradación de quebradas, humedales y zonas de vegetación densa, y terminan afectando de forma directa o indirecta la alimentación, la reproducción y la permanencia poblacional de Dendropsophus manonegra.

Referencias

Acosta-Galvis, A. R. (2019). Lista de los anfibios de ColombiaBatrachia.

Faivovich, J., Haddad, C. F. B., Garcia, P. C. A., Frost, D. R., Campbell, J. A., & Wheeler, W. C. (2005). Systematic review of the frog family Hylidae, with special reference to Hylinae: Phylogenetic analysis and taxonomic revision. Bulletin of the American Museum of Natural History, 294, 1–240.

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. (2025, 8 octubre). Alertas de deforestación en la Amazonía colombiana cayeron 16% en el segundo trimestre de este año. IDEAM.

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2025, 30 diciembre). Amazonía colombiana reduce en 25% la deforestación estimada entre enero y septiembre de 2025. Gobierno de Colombia.

Navarro-Morales, A., & Ruiz-Valderrama, D. H. (2019). Descripción, ampliación y nuevo registro de distribución para Dendropsophus manonegra (Rivera & Orrico, 2013) y Dendropsophus sarayacuensis (Shreve, 1935) (Amphibia: Anura: Hylidae) en el piedemonte andino-amazónico del departamento de Caquetá, Colombia. Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 43(168), 502–507. https://doi.org/10.18257/raccefyn.889

Procuraduría General de la Nación. (2024, 5 marzo). 10 departamentos en alerta por uso de mercurio en minería ilegal: Procuraduría.

Procuraduría General de la Nación. (2024, 13 diciembre). Minería ilegal afecta a 29 de los 32 departamentos de Colombia, según informe de la Procuraduría.

Rivera-Correa, M., & Orrico, V. G. D. (2013). Description and phylogenetic relationships of a new species of treefrog of the Dendropsophus leucophyllatus group (Anura: Hylidae) from the Amazon basin of Colombia and with an exceptional color pattern. Zootaxa, 3686(4), 447–460. https://doi.org/10.11646/zootaxa.3686.4.3

martes, 21 de abril de 2026

Rana Comehuevos de Lehmann

Oophaga lehmanni pertenece al reino Animalia, filo Chordata, clase Amphibia, orden Anura y familia Dendrobatidae, el grupo de las ranas dardo o ranas venenosas. Es una especie endémica de Colombia y su distribución conocida es muy reducida: se asocia sobre todo con la ladera occidental de la cordillera Occidental, en el área del alto río Anchicayá, al occidente de Dagua, en Valle del Cauca, dentro del Chocó biogeográfico. Vive en bosques húmedos tropicales y bosques submontanos, aproximadamente entre 850 y 1200 m de altitud, en un espacio muy pequeño y fragmentado. El nombre del género, Oophaga, significa “comedora de huevos”, y alude a una conducta reproductiva muy especializada; el epíteto lehmanni honra a Federico Carlos Lehmann Valencia. Además, la especie aparece catalogada como En Peligro Crítico y está incluida en el Apéndice II de CITES, lo que refleja su alta vulnerabilidad y el control internacional sobre su comercio.

Su cuerpo muestra la combinación típica de muchas ranas dardo: tamaño pequeño a mediano, piel lisa y una coloración muy llamativa sobre fondo oscuro, con bandas rojas, naranjas o amarillas. Esa coloración cumple una función de aposematismo, es decir, una señal visual de advertencia para posibles depredadores. En la naturaleza, esta rana posee alcaloides defensivos en la piel, relacionados con su dieta; por eso su color no es solo “bonito”, sino una forma de comunicación ecológica que indica peligro o mal sabor. Como otros dendrobátidos, se alimenta principalmente de pequeños artrópodos, sobre todo hormigas y ácaros, y mediante esas presas obtiene compuestos químicos que contribuyen a su defensa. En cautiverio puede perder buena parte de esa toxicidad porque ya no consume la misma dieta del bosque. Así, esta especie se relaciona con otros seres vivos de varias maneras: como depredador de invertebrados pequeños, como posible presa de animales que toleran o no reconocen sus toxinas, y como organismo que participa en el equilibrio del bosque al regular poblaciones de artrópodos y formar parte de redes tróficas complejas.

También se relaciona intensamente con el ambiente donde vive. Es una rana diurna, activa en el suelo del bosque y en vegetación baja, donde la humedad, la temperatura, la cobertura vegetal y la presencia de pequeños depósitos de agua son cruciales para su supervivencia. Los estudios sobre su comportamiento muestran que los machos suelen establecer territorios y emitir vocalizaciones para atraer hembras y mantener distancia frente a otros machos. Esto quiere decir que entre individuos de la misma especie hay comunicación acústica, competencia y selección de espacios adecuados para el apareamiento. En estos bosques, los bordes del bosque, los claros y algunos sectores cercanos a corrientes de agua influyen en la transmisión del canto. Por eso, cuando el hábitat se fragmenta, no solo se pierde espacio físico: también se altera la forma en que los individuos se encuentran, se reconocen y se reproducen. La especie no vive aislada del paisaje; depende de una estructura forestal compleja que sostenga refugios, humedad alta, microclimas estables y sitios seguros para el desarrollo de sus crías.

Oophaga lehmanni - Wikipedia, la enciclopedia libre

Su reproducción es uno de sus rasgos más notables. En esta especie existe un cuidado parental muy elaborado. El macho defiende su territorio y participa en el cortejo, mientras la hembra cumple un papel decisivo en la fase posterior: transporta los renacuajos a pequeñas reservas de agua, especialmente en bromelias, donde cada larva queda separada. Esa separación reduce la competencia directa y el riesgo de canibalismo entre renacuajos. Después, la madre regresa periódicamente y deposita huevos no fecundados, que sirven de alimento a las larvas. Este comportamiento explica precisamente el nombre del género, porque las crías consumen esos huevos como fuente de nutrición. Desde el punto de vista biológico, esto muestra una estrategia reproductiva de alta inversión: se producen pocas crías, pero cada una recibe mucha atención. Entre miembros de la misma especie, por tanto, no solo hay cortejo y competencia, sino también una organización del espacio reproductivo, reconocimiento de pareja y protección de la descendencia. Esa combinación de territorialidad, cortejo y cuidado parental convierte a Oophaga lehmanni en una especie muy interesante para estudiar la evolución del comportamiento en anfibios.

Las principales problemáticas que enfrenta son la pérdida y degradación del hábitat, la fragmentación del bosque y el tráfico ilegal. En su zona de distribución, la expansión agrícola, la tala y la apertura de áreas para cultivos ilícitos han reducido y dividido el bosque donde vive. Como su área de ocupación es extremadamente pequeña, cualquier cambio local tiene un efecto desproporcionado sobre sus poblaciones. A esto se suma que su coloración vistosa la vuelve muy atractiva para el comercio ilegal de fauna silvestre; fuentes recientes la señalan como una de las ranas colombianas más traficadas. Desde el punto de vista social, esto se relaciona con economías rurales frágiles, presión sobre los bosques, extracción ilegal de fauna y falta histórica de alternativas sostenibles en algunas áreas del Pacífico colombiano. Sin embargo, también existen esfuerzos de conservación que buscan trabajar con comunidades rurales de la cuenca del Anchicayá y apoyar programas de manejo y reproducción ex situ. En consecuencia, proteger a esta rana no significa solo salvar una especie llamativa: implica conservar ecosistemas, fortalecer procesos comunitarios y defender una parte muy singular de la biodiversidad colombiana.

En la cordillera Occidental, en el alto río Anchicayá y al occidente de Dagua, las problemáticas que más afectan directa e indirectamente a Oophaga lehmanni combinan factores sociales, económicos, políticos y ambientales: la expansión agrícola, la tala y la apertura de áreas para cultivos ilícitos degradan y fragmentan el bosque húmedo donde vive esta rana, mientras el tráfico ilegal de fauna aumenta la presión sobre una especie ya restringida a un territorio muy pequeño y severamente fragmentado. A esto se suma que en el Chocó biogeográfico la minería ilegal es señalada como una de las principales causas de deforestación y contaminación, y en Valle del Cauca las autoridades han reportado reactivación de minería no autorizada en las cuencas del Dagua y en zonas vecinas de Farallones, incluso con dificultades de control por condiciones de orden público. En el plano social y político, estos procesos suelen ir ligados a violencia, desplazamiento forzado, economías ilegales, riesgos para la salud de comunidades ribereñas y una presencia estatal insuficiente o limitada en territorio, especialmente en áreas rurales habitadas históricamente por comunidades afrodescendientes e indígenas. En conjunto, todo esto reduce la cobertura boscosa, altera la calidad del agua y debilita los microhábitats húmedos de los que depende la especie para alimentarse y reproducirse; esta última parte es una inferencia ecológica razonable a partir de las amenazas documentadas para su hábitat.

Referencias

Betancourth-Cundar, M., & Palacios-Rodríguez, P. (2022). Reproductive behaviors promote ecological and phenotypic sexual differentiation in the critically endangered Lehmann’s poison frog. Evolutionary Ecology, 36(6), 1077–1093. doi:10.1007/s10682-022-10207-3

Betancourth-Cundar, M., Palacios-Rodríguez, P., Mejía-Vargas, D., Paz, A., & Amézquita, A. (2020). Genetic differentiation and overexploitation history of the critically endangered Lehmann’s Poison Frog: Oophaga lehmanni. Conservation Genetics, 21(3), 453–465. doi:10.1007/s10592-020-01262-w

Frost, D. R. (2024). Amphibian Species of the World: An online reference (Version 6.2). American Museum of Natural History. doi:10.5531/db.vz.0001

Gómez-Díaz, M., Burbano-Yandi, C., Bolívar-García, W., & Duque, R. A. (2019). Actualización del plan de manejo para la rana venenosa de Lehmann Oophaga lehmanni. Programa Editorial Universidad del Valle.

IUCN SSC Amphibian Specialist Group. (2019). Oophaga lehmanni. The IUCN Red List of Threatened Species, 2019, e.T55190A85891808. doi:10.2305/IUCN.UK.2019-3.RLTS.T55190A85891808.en

Lehmann, P. (2003, January 11). Oophaga lehmanni. En K. Whittaker & B. Nguyen (Eds.), AmphibiaWeb. University of California, Berkeley.

Vargas-Salinas, F., & Amézquita, A. (2013). Stream noise, hybridization, and uncoupled evolution of call traits in two lineages of poison frogs: Oophaga histrionica and Oophaga lehmanni. PLOS ONE, 8(10), e77545. doi:10.1371/journal.pone.0077545

Figura. Tipos de serpientes venenosas

La imagen compara cuatro grandes tipos de dentición venenosa en serpientes: solenoglifa, proteroglifa, opistoglifa y aglifa, mostrando en cada caso la posición de la glándula venenosa y la forma general de los dientes anteriores. En la serpiente solenoglifa, ubicada a la izquierda, se observan colmillos largos, huecos y muy móviles, plegables contra el paladar cuando la boca está cerrada. Este sistema es característico de muchas víboras y permite una inoculación profunda y rápida del veneno. En la condición proteroglifa, los colmillos venenosos son más cortos, fijos y están situados en la parte delantera del maxilar. Aunque menos móviles que los solenoglifos, permiten una inoculación muy eficaz. Ambas configuraciones representan aparatos especializados de captura y defensa, donde la anatomía dental está estrechamente ligada a la función tóxica.

La tercera figura corresponde a la condición opistoglifa, en la que los dientes especializados para conducir veneno se encuentran más hacia la parte posterior del maxilar. Estos colmillos suelen presentar un surco y requieren, en muchos casos, una mordida más prolongada para facilitar la entrada del veneno en la herida. La cuarta imagen muestra una serpiente aglifa, es decir, sin colmillos especializados para inoculación. En este caso, la dentición aparece formada por dientes relativamente uniformes, sin grandes modificaciones evidentes en la región anterior. Sin embargo, la imagen también señala una glándula venenosa, recordando un punto biológicamente importante: la ausencia de colmillos especializados no implica automáticamente ausencia de secreciones tóxicas. Así, la clasificación distingue principalmente el modo en que la dentición participa en la inoculación, más que una simple división entre serpientes “venenosas” y “no venenosas”.

En conjunto, la ilustración resume cómo la evolución dental de las serpientes ha producido múltiples soluciones anatómicas para un mismo problema funcional: capturar, inmovilizar y en muchos casos matar presas con eficiencia. Algunas líneas evolutivas privilegiaron colmillos anteriores largos y móviles; otras, colmillos fijos; otras, dientes posteriores especializados; y otras conservaron una dentición más simple. La imagen deja claro que la boca de una serpiente no es solo una estructura para tragar, sino un sistema biomecánico altamente modificado, donde dientes, glándulas y cráneo trabajan de manera integrada según la estrategia ecológica de cada linaje.

Digestión 4. Origen y evolución de los dientes 2

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1. Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno junto con la transcripción de sus textos correspondientes.

[Figura: Dientes de anfibios]                         [Figura: Dientes en reptiles]

[Figura: Dientes en dinosaurios y aves]        [Figura: Dientes sexuales]

2. Transcribe el siguiente texto al cuaderno

 La dentición en vertebrados muestra una amplia diversidad de formas y funciones asociadas a la alimentación y la evolución. En los anfibios, los dientes suelen ser pequeños, cónicos y simples, adaptados principalmente a la captura y retención de presas. En especies actuales, existe una tendencia a la reducción dental o incluso a la pérdida de dientes, siendo reemplazados funcionalmente por estructuras como la lengua. Esto evidencia una evolución hacia la simplificación estructural, manteniendo funciones básicas de alimentación .

En los saurópsidos no aviares, como reptiles, la dentición es generalmente homodonta y presenta reemplazo continuo. Sus dientes están diseñados para sujetar o desgarrar, más que para masticar. Existen variaciones en la implantación dental y casos de especialización, como los colmillos venenosos en serpientes, que representan modificaciones funcionales de un patrón básico repetitivo .

Los dinosaurios mostraron una gran diversidad dental, desde dientes cortantes en carnívoros hasta complejas baterías dentales en herbívoros. Además, la pérdida de dientes y la aparición de picos ocurrió varias veces de forma independiente, evidenciando múltiples trayectorias evolutivas .

En los mamíferos, la dentición se caracteriza por la heterodoncia y el reemplazo limitado, asociados a la masticación compleja. Esta organización permitió una gran diversidad de funciones, desde la alimentación hasta la defensa y la selección sexual, reflejando una notable adaptación evolutiva .

4. Transcribe el siguiente texto al cuaderno

(1)  Vertebrate dentition shows diverse adaptations for feeding, from simple conical teeth to specialized structures like venomous fangs and grinding systems.

(2)  Evolution produced multiple dental strategies, including continuous replacement, heterodonty, and even tooth loss in favor of beaks.

5. Transcribe el siguiente texto al cuaderno

(1) adaptations — adaptaciones (2) and — y (3) beaks — picos (4) continuous — continuo (5) dentition — dentición (6) diverse — diversa (7) even — incluso (8) evolution — evolución (9) feeding — alimentación (10) fangs — colmillos (11) for — para (12) from — desde (13) heterodonty — heterodoncia (14) in — en (15) including — incluyendo (16) like — como (17) loss — pérdida (18) multiple — múltiples (19) of — de (20) produced — produjo (21) replacement — reemplazo (22) shows — muestra (23) simple — simple (24) specialized — especializados (25) strategies — estrategias (26) structures — estructuras (27) systems — sistemas (28) teeth — dientes (29) to — a (30) venomous — venenosos (31) vertebrate — vertebrado.

6. Transcribe el siguiente texto al cuaderno

(1) La dentición de los vertebrados muestra diversas adaptaciones para la alimentación, desde dientes cónicos simples hasta estructuras especializadas como colmillos venenosos y sistemas de molienda.

(2) La evolución produjo múltiples estrategias dentales, incluyendo reemplazo continuo, heterodoncia e incluso la pérdida de dientes a favor de picos.

7. Realizar la siguiente ilustración

Enlace a la [Figura. Ranas dentadas]

4. Ver la presentación y resolver el cuestionario

[Proceso digestivo en vertebrados Origen y evolución de los dientes 1]

7. Realizar la siguiente ilustración

Enlace a la [Figura. Tipos de serpientes venenosas]

Figura. Ranas dentadas

Los dientes de Pelophylax ridibundus, la llamada rana de los pantanos o rana ridibunda, son pequeños pero funcionalmente importantes dentro del patrón dental de muchos anuros. En este grupo, los dientes no están diseñados para masticar como en los mamíferos, sino para sujetar presas vivas y resbaladizas antes de tragarlas enteras. En la imagen se aprecia un cráneo ligero, de gran abertura bucal, con una hilera de diminutos dientes cónicos en el maxilar superior. Estas piezas ayudan a retener insectos, pequeños invertebrados y otros animales capturados con rapidez mediante la lengua protráctil. Como en otras ranas, la dentición es discreta y puede pasar desapercibida, pero forma parte de una estrategia alimentaria eficaz basada más en la captura instantánea que en el procesamiento oral prolongado.

En términos anatómicos, los dientes de Pelophylax ridibundus son numerosos, finos y relativamente uniformes, por lo que responden a una condición cercana a la homodoncia. No existen grandes caninos, ni molares, ni superficies trituradoras complejas. La función principal es impedir que la presa escape una vez que ha entrado en la boca. En muchas ranas, además de los dientes maxilares, pueden encontrarse dientes en la región del vómer, hueso del paladar que contribuye también a la retención del alimento. Esto recuerda que, en los anfibios, la boca no actúa como una máquina de masticación, sino como un sistema de prensión rápida. La presa suele ser engullida completa, de modo que la eficacia depende menos de triturar y más de capturar, fijar y orientar correctamente el alimento hacia la faringe.

Sin embargo, no todas las ranas conservan dientes. Existen numerosas ranas desdentadas en las que la dentición se ha reducido o perdido por completo, tanto en la mandíbula inferior como en el maxilar superior. Esta ausencia no significa necesariamente inferioridad, sino una especialización distinta según la ecología alimentaria y la historia evolutiva de cada linaje. Algunas especies dependen más de la lengua, de la succión bucal o de la ingestión directa de presas pequeñas. Por ello, Pelophylax ridibundus representa solo una de las múltiples soluciones dentarias de los anuros: una rana con dientes pequeños pero útiles, dentro de un grupo donde también han evolucionado formas completamente desdentadas.

Introducción a la química. Análisis de composición porcentual

lunes, 20 de abril de 2026

Figura. Compresibilidad de un gas.

La imagen compara el comportamiento de un gas y un líquido cuando se someten a presión dentro de un sistema tipo jeringa. En la parte izquierda se observa un gas representado por partículas separadas que ocupan gran volumen. Al presionar el émbolo, estas partículas se acercan notablemente, reduciendo el volumen de manera evidente. Este comportamiento ilustra la alta compresibilidad de los gases, consecuencia de las grandes distancias intermoleculares y del amplio espacio vacío entre sus partículas.

En contraste, la parte derecha muestra un líquido, donde las partículas ya se encuentran muy próximas entre sí. Al aplicar presión con el émbolo, el volumen del líquido cambia muy poco, evidenciando su baja compresibilidad. Esto se debe a que en los líquidos las fuerzas intermoleculares son más significativas y el espacio entre partículas es mínimo. Por ello, los líquidos mantienen prácticamente constante su volumen frente a cambios de presión moderados, a diferencia de los gases, que responden de manera más notable.

Sin embargo, aunque los gases son mucho más compresibles que los líquidos, no lo son de forma infinita. A medida que se incrementa la presión, las partículas del gas se acercan hasta que comienzan a manifestarse interacciones intermoleculares más intensas. Al alcanzar una presión crítica, el gas ya no puede comprimirse más sin cambiar de fase, produciéndose un colapso hacia el estado líquido. Este principio se aprovecha en procesos como la licuefacción del gas natural (GNL), donde gases se transforman en líquidos para facilitar su almacenamiento y transporte.

Determinación de fórmulas moleculares y empíricas por composición porcentual

Regresar al índice [Introducción a la química]

Los cálculos de fórmula a partir de la composición porcentual se dividen en dos categorías. 

Análisis de fórmula molecular

La primera permite determinar los subíndices reales, es decir, los correspondientes a la fórmula molecular. Para ello es indispensable conocer, además de los porcentajes, la masa molar verdadera del compuesto.

Es importante destacar que esta masa molar puede determinarse sin necesidad de conocer previamente la fórmula molecular, mediante diversas técnicas experimentales. Entre ellas se encuentran los métodos basados en gases ideales, como los empleados por Cannizzaro, así como técnicas relacionadas con propiedades de las disoluciones, como la presión osmótica. Por su parte, los porcentajes de composición suelen obtenerse mediante procesos de calcinación o combustión. En consecuencia, se trata de datos provenientes de experimentos independientes, que al integrarse permiten deducir la fórmula molecular del compuesto.

 [Teoremas de análisis de composición porcentual] (3)

Subíndice de un elemento con la composición porcentual

Factor marcado 

 

Subíndice molecular de un elemento en un compuesto

Álgebra simbólica

[Demostración. Fracción de un elemento en función de la formula molecular]

wx fracción de masa del elemento x (adimensional)(%). six subíndice del elemento x (g). Mx/i ratio o fracción de masa molar: elemento dividido compuesto (adimensional). Mi/x ratio o fracción de masa molar: compuesto dividido elemento (adimensional). 

Miremos un ejemplo trivial.

 Ejemplo 1. Cierto compuesto formado por hidrógenoazufre y oxígeno presenta la siguiente composición en masa: 2.06 % de H, 32.69 % de S y 65.25 % de O. Mediante un experimento independiente se determinó que su masa molecular es de 98.09 uma. Calcule la fórmula molecular de la sustancia.

 

Etapa analítica.

Usaremos los teoremas de la serie (3). Cada elemento se analiza por separado. La unidad uma es una versión antigua equivalente al dalton (u). También debe contar con los pesos atómicos de los elementos M(H) = 1.01 u, M(S) = 32.07 u, M(O) = 16.00 u.

Etapa numérica por factor marcado.

Por lo tanto, la fórmula molecular es H2SO4.

Etapa numérica por algebra simbólica.

Las fracciones deben usarse en su forma decimal, por lo que todos los % se reemplazan por dividir entre 100 implícitamente.

Por lo tanto, la fórmula molecular es H2SO4.

Análisis de fórmula empírica

En caso de no conocerse la masa molar real de una sustancia, no es posible determinar su fórmula molecular. Esta situación fue común en los primeros desarrollos de la química, cuando aún no se habían estandarizado métodos experimentales para medir esta magnitud sin conocer previamente la estructura del compuesto.

En tales circunstancias, aunque no puede obtenerse la fórmula molecular, sí es posible determinar la fórmula empírica, definida como la proporción más simple de átomos en un compuesto, la cual representa la unidad mínima de su composición estequiométrica.

Cuando se dispone de la masa molar, el procedimiento recomendado consiste en calcular primero la fórmula molecular, ya que requiere menos supuestos, y posteriormente simplificarla para obtener la fórmula empírica. Por ejemplo, si una sustancia presenta la fórmula molecular C₂₀H₂₂O₂S₂, su fórmula empírica se obtiene al dividir todos los subíndices por su máximo común divisor, resultando en C₁₀H₁₁OS.

Sin embargo, si no se conoce la masa molar real, se recurre a una estrategia convencional: asumir una masa total ficticia de 100 u. Esta elección permite interpretar directamente los porcentajes como masas de cada elemento. A partir de allí, se calculan los moles relativos, obteniendo subíndices no enteros. Finalmente, se divide toda la serie entre el menor valor obtenido, lo que, en la mayoría de los casos, conduce a una relación de números enteros o fácilmente ajustables, permitiendo así deducir la fórmula empírica.

 Ejemplo 2. Cierta sustancia presenta la siguiente composición en masa: 40.00 % de carbono (C), 6.71 % de hidrógeno (H) y 53.29 % de oxígeno (O). Calcule la fórmula empírica del compuesto en formato C?H?O?.

Etapa analítica.

Usaremos los teoremas FM.3.b y AS.3. (despejando el subíndice):

Cada elemento se analiza por separado. También debe contar con los pesos atómicos de los elementos M(H) = 1.01 u, M(C) = 12.01 u, M(O) = 16.00 u.

Dado que no conocemos la masa molar verdadera, asumiremos que es 100 u.

Etapa numérica por factor marcado.

Paso 1. Subíndices empíricos no enteros.

Paso 2. Convertir a enteros. El valor mas bajo es 3.33, al dividir todo entre eso obtenemos la serie 1, 2, 1.

Paso 3. La fórmula empírica es CH2O.

Etapa numérica por algebra simbólica.

Las fracciones deben usarse en su forma decimal, por lo que todos los % se reemplazan por dividir entre 100 implícitamente.

Por lo tanto, la fórmula molecular es H2SO4.

Referencias

Atkins, P., & de Paula, J. (2014). Atkins' Physical Chemistry (10th ed.). Oxford University Press.

Chang, R., & Goldsby, K. (2016). Química (12ª ed.). McGraw-Hill.

García García, J. L. (2025). Dimensional Analysis in Chemistry Textbooks 1900–2020 and an Algebraic Alternative. Educación Química, 36(1), 82–108.

IUPAC. (2019). Compendium of Chemical Terminology (Gold Book).

Petrucci, R. H., Herring, F. G., Madura, J. D., & Bissonnette, C. (2017). General Chemistry: Principles and Modern Applications (11th ed.). Pearson.

Smith, J. G. (2010). General, Organic, and Biological Chemistry (2nd ed.). McGraw-Hill.

Zumdahl, S. S., & Zumdahl, S. A. (2014). Chemistry (9th ed.). Cengage Learning.