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viernes, 10 de julio de 2026

Figura. Helen Dick Megaw

 Helen Dick Megaw (1907–2002) fue una destacada cristalógrafa, química y científica británica, reconocida por sus contribuciones al estudio de la estructura cristalina de materiales mediante difracción de rayos X. Nació en Dublín, Irlanda, y estudió ciencias en el Girton College de la Universidad de Cambridge. Durante sus primeros años de investigación trabajó con algunos de los pioneros de la cristalografía moderna, desarrollando una sólida formación en el análisis estructural de sólidos cristalinos. En una época en la que la cristalografía comenzaba a revelar la organización atómica de minerales y compuestos químicos, Megaw se especializó en interpretar patrones de difracción para reconstruir la disposición tridimensional de los átomos dentro de los cristales. Su precisión experimental y su capacidad para relacionar estructura y propiedades físicas la convirtieron en una de las investigadoras más influyentes de su generación.

Su trabajo más importante se centró en el estudio de los materiales ferroeléctricos, especialmente el titanato de bario (BaTiO₃). Mediante experimentos de difracción de rayos X, logró explicar cómo pequeñas modificaciones en la posición de los átomos dentro del cristal originan propiedades eléctricas extraordinarias, como la polarización espontánea y la respuesta a campos eléctricos externos. Sus investigaciones ayudaron a comprender las transiciones de fase de estos materiales y proporcionaron las bases estructurales para el desarrollo de numerosos dispositivos electrónicos. Además, realizó importantes estudios sobre otros óxidos y silicatos, demostrando cómo la cristalografía podía utilizarse para relacionar la estructura atómica con las propiedades macroscópicas de los materiales.

Las contribuciones de Helen Megaw tuvieron un profundo impacto en la cristalografía, la química del estado sólido, la ciencia de materiales y la ingeniería electrónica. Sus investigaciones facilitaron el desarrollo de capacitores cerámicos, sensores, transductores, dispositivos piezoeléctricos y otros componentes fundamentales de la electrónica moderna. También publicó el influyente libro Ferroelectricity in Crystals (1957), considerado una referencia clásica sobre el tema. A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos por sus aportes científicos y promovió la aplicación de la cristalografía al diseño racional de nuevos materiales. Hoy, Helen Dick Megaw es recordada como una de las principales especialistas en estructuras cristalinas y una figura esencial en el desarrollo de la ciencia de materiales del siglo XX.

Figura. Ernst Otto Beckmann

 Ernst Otto Beckmann (1853–1923) fue un destacado químico físico alemán, reconocido por sus contribuciones al estudio de las propiedades coligativas y por el desarrollo de instrumentos de alta precisión para la investigación química. Nació en Solingen, Alemania, y estudió química en las universidades de Leipzig y Estrasburgo, donde trabajó bajo la influencia de importantes científicos de la época. Inicialmente se interesó por la química orgánica, pero con el tiempo orientó su carrera hacia la fisicoquímica, un campo que experimentaba un rápido crecimiento gracias a los trabajos de científicos como François Raoult, Jacobus van ’t Hoff y Wilhelm Ostwald. Beckmann destacó por su extraordinaria habilidad para diseñar métodos experimentales capaces de medir diferencias muy pequeñas de temperatura con gran exactitud, una capacidad esencial para estudiar el comportamiento de las disoluciones.

Su contribución más conocida fue la invención del termómetro de Beckmann, un instrumento diseñado para medir variaciones extremadamente pequeñas de temperatura, del orden de centésimas o milésimas de grado. Este dispositivo permitió determinar con gran precisión el descenso crioscópico y el aumento ebulloscópico, fenómenos descritos por las leyes de Raoult. Gracias a estas mediciones fue posible calcular masas molares de sustancias desconocidas mediante las propiedades coligativas, convirtiendo estos métodos en herramientas fundamentales para la química de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Además, Beckmann perfeccionó numerosos procedimientos experimentales relacionados con la crioscopía, la ebullioscopía y la determinación de constantes físicas de las disoluciones.

Las investigaciones de Ernst Otto Beckmann ejercieron una profunda influencia en la fisicoquímica, la química analítica y la enseñanza experimental de la química. Sus instrumentos y métodos fueron adoptados por laboratorios de todo el mundo y permanecieron en uso durante muchas décadas, incluso después de la aparición de técnicas electrónicas más modernas. También ocupó importantes cargos académicos en varias universidades alemanas, donde formó a numerosos investigadores y promovió el desarrollo de la química experimental de precisión. Hoy, Beckmann es recordado como uno de los grandes innovadores de la instrumentación científica y como una figura clave en el estudio cuantitativo de las disoluciones, cuyo legado continúa presente en la historia de la química física.

Figura. Joan F. Brennecke

Joan F. Brennecke es una ingeniera química y científica estadounidense reconocida internacionalmente por sus investigaciones sobre fluidos supercríticos, líquidos iónicos y tecnologías para el desarrollo de procesos químicos más sostenibles. Obtuvo su licenciatura en Ingeniería Química en la Universidad de Texas en Austin y posteriormente realizó estudios de posgrado en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde obtuvo el doctorado. A lo largo de su carrera ha ocupado cargos académicos en la Universidad de Notre Dame y, posteriormente, en la Universidad de Texas en Austin, donde ha dirigido importantes grupos de investigación en termodinámica y separación de mezclas. Su trabajo se ha centrado en comprender el comportamiento de fluidos complejos mediante principios de la fisicoquímica, con el objetivo de diseñar procesos industriales más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

Las contribuciones más destacadas de Brennecke se relacionan con el estudio de los líquidos iónicos, sales que permanecen en estado líquido a temperaturas relativamente bajas y que presentan propiedades muy diferentes a las de los solventes tradicionales. Sus investigaciones demostraron que estos líquidos poseen una presión de vapor extremadamente baja, alta estabilidad térmica y una gran capacidad para disolver numerosos compuestos, características que los convierten en alternativas prometedoras a muchos solventes orgánicos volátiles. También realizó importantes estudios sobre la solubilidad de gases, especialmente dióxido de carbono, en líquidos iónicos y fluidos supercríticos, aportando modelos termodinámicos que permiten predecir el comportamiento de estos sistemas en condiciones industriales. Estos trabajos han contribuido al desarrollo de tecnologías para la captura de carbono, la separación de gases y el diseño de procesos químicos más limpios.

Además de sus investigaciones, Joan F. Brennecke ha desempeñado un papel destacado en la formación de ingenieros químicos y en la promoción de la investigación interdisciplinaria. Ha publicado cientos de artículos científicos y ha recibido numerosos reconocimientos por sus aportes a la ingeniería química, la termodinámica y la química sostenible. Sus estudios han influido en áreas tan diversas como la producción de combustibles, la síntesis de materiales, la captura de gases de efecto invernadero y el diseño de nuevos solventes industriales. Hoy es considerada una de las principales especialistas mundiales en líquidos iónicos y una figura clave en el desarrollo de tecnologías químicas orientadas hacia una industria más eficiente y ambientalmente responsable.

Figura. Síndrome de descompresión

  Al aumentar la presión durante una inmersión profunda, también aumenta la cantidad de gases que pueden disolverse en la sangre y en los tejidos, de acuerdo con la ley de Henry. Como el nitrógeno constituye aproximadamente el 78 % del aire respirado, es el gas que más se incorpora al organismo durante el buceo con aire comprimido. Mientras el buzo permanece en profundidad, este nitrógeno adicional permanece disuelto sin causar problemas. Sin embargo, si el ascenso ocurre demasiado rápido, la presión disminuye antes de que el nitrógeno pueda eliminarse gradualmente por los pulmones. El gas entonces abandona la sangre formando burbujas, del mismo modo que aparecen burbujas al destapar una bebida gaseosa. Estas burbujas pueden bloquear vasos sanguíneos y provocar lesiones en músculos, articulaciones, médula espinal, cerebro o pulmones, produciendo el síndrome de descompresión.

La escena final submarina de Mission: Impossible – The Final Reckoning utiliza este fenómeno como parte de la tensión dramática. Tras abandonar el submarino, Ethan Hunt asciende rápidamente a través de aguas cercanas al punto de congelación. La película sugiere que la intensa hipotermia reduce tanto su metabolismo y circulación que limita los efectos del síndrome de descompresión hasta que puede recibir tratamiento en una cámara hiperbárica. Desde el punto de vista fisiológico, una disminución extrema de la circulación podría modificar la velocidad con la que las burbujas producen lesiones, pero la idea de sobrevivir simultáneamente a una hipotermia profunda y a una descompresión explosiva pertenece principalmente al terreno de la ficción. Aunque ambos fenómenos son reales por separado, la probabilidad de que un ser humano supere ambos al mismo tiempo sin secuelas graves es extraordinariamente baja.

Curiosamente, el peligro real para Tom Cruise durante el rodaje fue muy diferente al que enfrenta su personaje. La secuencia se filmó en un enorme tanque utilizando un traje especial y un sistema respiratorio diseñado para funcionar solo durante intervalos limitados. El propio Cruise explicó que respiraba parte del dióxido de carbono que exhalaba, lo que aumentaba el riesgo de hipoxia, acumulación de CO₂, fatiga muscular y pérdida de la conciencia, obligando a controlar estrictamente el tiempo de cada toma. Además, el pesado equipo submarino y el esfuerzo físico incrementaban el riesgo de agotamiento, especialmente considerando que el actor tenía 62 años durante la filmación. Aun así, el rodaje se realizó bajo supervisión médica y con rigurosos protocolos de seguridad, por lo que los riesgos reales fueron la hipoxia y el agotamiento, no un verdadero síndrome de descompresión. (IMDb)

Figura. Trajes de Buceo

El traje de buceo común no funciona originalmente como un escudo rígido contra la presión oceánica. El traje húmedo y el traje seco sirven principalmente para reducir la pérdida de calor y proteger la piel; el cuerpo del buzo continúa sometido a la presión del agua. Quien realmente aísla al ocupante es el traje atmosférico rígido, comparable con un pequeño submarino articulado: mantiene en su interior una presión cercana a una atmósfera y permite trabajar a cientos de metros sin someter directamente el organismo a la presión ambiental. Algunos diseños actuales pueden operar aproximadamente hasta los 700 m, aunque sacrifican movilidad y destreza. (Wikipedia)

El equipo SCUBA, en cambio, no bloquea la presión externa: permite que el buzo respire dentro de ella. El agua comprime el tórax como si colocara un peso creciente sobre el pecho, por lo que sería imposible inhalar aire mantenido simplemente a la presión de la superficie. El tanque almacena gas a presiones muy altas, normalmente del orden de cientos de atmósferas, pero el regulador no envía esa presión directamente a los pulmones. La reduce y entrega el gas aproximadamente a la misma presión que rodea al buzo. Así, el equipo no “infla los pulmones a la fuerza”, sino que equilibra la presión interna y externa para que los músculos respiratorios puedan expandir el tórax. (Wikipedia)

La presión aumenta aproximadamente una atmósfera por cada 10 m de profundidad, además de la atmósfera existente en la superficie. A 30 m, los pulmones reciben gas cercano a 4 atm; a 100 m, unas 11 atm; y a 300 m, alrededor de 31 atm. Esas presiones son físicamente alcanzables con equipos especializados, mezclas respiratorias y procedimientos técnicos, pero no corresponden al buceo recreativo ordinario. La escena submarina de Mission: Impossible – The Final Reckoning representa una inmersión extrema, aunque la película no establece con claridad una profundidad coherente. Si el submarino estuviera realmente a varios cientos o miles de metros bajo el Ártico, el descenso con equipo respiratorio convencional sería esencialmente ficticio; para esas profundidades se requeriría un traje atmosférico o un vehículo sumergible. (NOAA Ocean Exploration)

Figura. Rachel Lance

 Rachel Lance es una ingeniera biomédica, investigadora y divulgadora científica estadounidense especializada en la fisiología del buceo, la medicina hiperbárica y las lesiones producidas en ambientes extremos. Obtuvo su licenciatura y maestría en Ingeniería Biomédica en la Universidad de Michigan y posteriormente alcanzó el doctorado en la Universidad Duke, donde investigó los efectos fisiológicos de las explosiones submarinas y las condiciones extremas de presión. Antes de incorporarse a Duke trabajó durante varios años como ingeniera para la Marina de los Estados Unidos, diseñando sistemas de respiración para operaciones de buceo militar. Más adelante se desempeñó como investigadora en el Duke Center for Hyperbaric Medicine and Environmental Physiology, institución dedicada al estudio de la adaptación del cuerpo humano a ambientes hiperbáricos y submarinos.

Una parte importante de sus investigaciones se ha centrado en la ventilación pulmonar y en la respuesta del organismo al respirar gases comprimidos durante el buceo profundo. Sus trabajos analizan cómo cambian la mecánica respiratoria, el intercambio gaseoso y la distribución de los gases en los tejidos cuando aumenta la presión ambiental. También ha estudiado el fenómeno conocido como narcosis por nitrógeno, una alteración reversible del sistema nervioso producida por la elevada presión parcial del nitrógeno durante inmersiones profundas. Esta condición puede provocar euforia, deterioro del juicio, disminución de la coordinación y retraso en las respuestas motoras, aumentando considerablemente el riesgo de accidentes bajo el agua. Sus investigaciones buscan comprender los mecanismos fisiológicos responsables de estos efectos y desarrollar equipos y procedimientos que mejoren la seguridad de los buzos.

Además de su trabajo experimental, Rachel Lance se ha destacado como una reconocida divulgadora científica. Ha publicado libros sobre la historia de la ciencia del buceo y de la medicina hiperbárica, explicando cómo la investigación en cámaras de presión permitió comprender fenómenos como la enfermedad por descompresión, la narcosis por nitrógeno y los límites fisiológicos del organismo humano en ambientes submarinos. Sus escritos combinan historia, ingeniería y fisiología para mostrar cómo la investigación científica ha permitido desarrollar mezclas respiratorias, protocolos de descompresión y sistemas de ventilación que hacen posible realizar inmersiones profundas con un nivel de seguridad mucho mayor que en el pasado. Gracias a esta combinación de investigación y divulgación, Rachel Lance se ha convertido en una de las voces contemporáneas más influyentes en el estudio de la fisiología del buceo. 

Figura. William Henry

 William Henry (1774–1836) fue un químico, médico y científico británico reconocido principalmente por formular la ley de Henry, uno de los principios fundamentales para comprender la solubilidad de los gases en los líquidos. Nació en Manchester, Inglaterra, dentro de una familia dedicada a la industria química y farmacéutica. Estudió medicina en la Universidad de Edimburgo, aunque desde muy temprano mostró un profundo interés por la investigación química y física. Durante el inicio del siglo XIX, la química experimentaba una rápida transformación gracias al desarrollo de métodos cuantitativos y experimentales más precisos. En este contexto, Henry realizó numerosos estudios sobre las propiedades de los gases y su comportamiento al entrar en contacto con líquidos, contribuyendo al establecimiento de relaciones matemáticas que permitieron describir estos fenómenos de manera objetiva.

Su contribución más importante fue la formulación de la ley de Henry, publicada en 1803. A partir de cuidadosos experimentos observó que, manteniendo constante la temperatura, la cantidad de un gas disuelto en un líquido es proporcional a la presión parcial que dicho gas ejerce sobre la superficie del líquido. Este principio permitió explicar numerosos fenómenos naturales e industriales relacionados con la disolución de gases, como la carbonatación de bebidas, el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono en organismos vivos, el funcionamiento de equipos de buceo y diversos procesos químicos. Además de sus investigaciones sobre gases, Henry realizó estudios sobre mezclas gaseosas, análisis químicos y composición del aire, contribuyendo al desarrollo de la química experimental de su época.

El trabajo de William Henry tuvo una influencia duradera en la química física, la ingeniería química, la oceanografía, la fisiología y las ciencias ambientales. Su ley continúa utilizándose para modelar procesos de absorción y liberación de gases en líquidos, tanto en laboratorios como en aplicaciones industriales. También publicó importantes textos de química que fueron ampliamente utilizados en la enseñanza universitaria durante el siglo XIX. Aunque desarrolló simultáneamente una carrera médica, su legado científico permanece asociado principalmente al estudio de la solubilidad de los gases. Hoy es recordado como uno de los pioneros de la química cuantitativa, cuyas investigaciones establecieron una de las leyes fundamentales del comportamiento de las disoluciones gaseosas.

jueves, 9 de julio de 2026

Figura. Barbara S. Askins

 Barbara S. Askins (1939– ) es una química e inventora estadounidense reconocida por desarrollar un innovador método para mejorar la calidad de las fotografías obtenidas en condiciones de baja iluminación. Nació en Belfast, Tennessee, y estudió química en la Universidad de Alabama, donde obtuvo su licenciatura y posteriormente una maestría. Más adelante alcanzó el doctorado en la Universidad de Alabama en Birmingham. En una época en la que la presencia femenina en la investigación científica seguía siendo reducida, Askins inició su carrera en el Marshall Space Flight Center de la NASA, donde trabajó aplicando sus conocimientos de química a problemas relacionados con la exploración espacial y el procesamiento de imágenes científicas. Su trabajo demostró cómo la química podía contribuir directamente al avance de la tecnología y de la investigación aeroespacial.

Su aportación más importante fue el desarrollo de un proceso químico de intensificación fotográfica capaz de mejorar imágenes originalmente muy débiles o subexpuestas. Este método permitía aumentar el contraste y la nitidez de fotografías tomadas con poca luz o con tiempos de exposición insuficientes, utilizando reacciones químicas que reforzaban la información registrada en la película fotográfica sin deteriorar su calidad. La técnica resultó especialmente útil para analizar imágenes obtenidas durante misiones espaciales, investigaciones astronómicas y aplicaciones médicas, donde muchas veces no era posible repetir la toma fotográfica. Gracias a este procedimiento, fotografías que antes se consideraban prácticamente inutilizables pudieron convertirse en fuentes valiosas de información científica.

El impacto de su invento trascendió el ámbito espacial y encontró aplicaciones en la medicina, la astronomía, la microscopía, la investigación forense y otras áreas que dependían de imágenes de alta calidad. En 1978 recibió el premio Inventor of the Year otorgado por la Association for the Advancement of Invention and Innovation, convirtiéndose en la primera mujer en obtener ese reconocimiento. A lo largo de su carrera registró varias patentes y promovió la participación de las mujeres en las disciplinas científicas y tecnológicas. Hoy, Barbara S. Askins es recordada como una pionera de la química aplicada, cuyo trabajo demostró el enorme potencial de la química para resolver problemas tecnológicos complejos y ampliar las capacidades de la investigación científica.

Figura. Supersaturación

Una disolución super-saturada es una disolución que contiene una cantidad de soluto superior a la que normalmente puede mantenerse disuelta en equilibrio a una temperatura determinada. Generalmente se obtiene preparando primero una disolución saturada a temperatura elevada, donde la solubilidad es mayor, y luego enfriándola lentamente sin agitar. Aunque el sistema ha superado el límite de solubilidad, continúa observándose como una mezcla homogénea, completamente transparente y sin partículas visibles. Esto ocurre porque el exceso de soluto permanece temporalmente distribuido a escala molecular, formando un estado metaestable. En estas condiciones no existe todavía un cristal sobre el cual puedan organizarse las partículas excedentes, por lo que el sistema conserva la apariencia de una disolución ordinaria, aun cuando contiene más soluto del que admite el equilibrio termodinámico.

Sin embargo, este estado es inestable y puede romperse con gran facilidad. Basta una pequeña perturbación para que las partículas de soluto comiencen a organizarse formando los primeros núcleos de cristalización. Una vez aparecen estos núcleos, la recristalización se propaga rápidamente por toda la disolución, ya que las partículas excedentes encuentran una superficie estable sobre la cual depositarse. Como consecuencia, el exceso de soluto abandona la fase disuelta y forma cristales, mientras la concentración de la disolución disminuye hasta alcanzar nuevamente el valor correspondiente a una disolución saturada. Este proceso suele ir acompañado por la liberación de energía y, en algunos casos, puede producir un ligero aumento de temperatura.

Entre los factores que pueden inducir una recristalización rápida se encuentran la adición de un pequeño cristal semilla del mismo compuesto, la presencia de impurezas sólidas, el contacto con superficies rugosas, la introducción de un objeto dentro de la disolución, la agitación, las vibraciones, los golpes o cambios bruscos de temperatura. Todos estos factores facilitan la formación de núcleos cristalinos y desencadenan la precipitación casi instantánea del exceso de soluto. Este fenómeno tiene aplicaciones importantes en la purificación de sustancias, la obtención de cristales de alta calidad y la fabricación de materiales, pero también exige un manejo cuidadoso en el laboratorio para evitar cristalizaciones inesperadas.

Figura. Mary Lura Sherrill

 Mary Lura Sherrill (1888–1968) fue una destacada química y educadora estadounidense, reconocida por sus contribuciones a la química inorgánica y por su papel en la formación de nuevas generaciones de científicos. Nació en Pensilvania, Estados Unidos, en una época en la que la participación femenina en la investigación científica era todavía excepcional. Estudió química en el Randolph-Macon Woman’s College y posteriormente obtuvo el doctorado en la Universidad de Chicago, convirtiéndose en una de las pocas mujeres de su generación en alcanzar ese nivel académico. Gran parte de su carrera transcurrió como profesora e investigadora en el Randolph-Macon Woman’s College, donde combinó la enseñanza con la investigación experimental. Su labor contribuyó a consolidar la educación científica para mujeres en un período en que las oportunidades profesionales en este campo eran limitadas.

Las investigaciones de Sherrill se centraron principalmente en la química inorgánica, con especial interés en los compuestos de coordinación y la determinación de sus propiedades químicas y estructurales. Realizó numerosos estudios experimentales sobre sales metálicas y complejos de distintos elementos, aportando datos importantes para comprender su composición, estabilidad y comportamiento en disolución. Además de publicar artículos científicos, participó activamente en proyectos colaborativos que fortalecieron la investigación universitaria en instituciones dedicadas a la formación femenina. Su trabajo se caracterizó por el rigor experimental y por la aplicación cuidadosa de métodos analíticos, contribuyendo al desarrollo de la química inorgánica durante la primera mitad del siglo XX.

Más allá de sus investigaciones, Mary Lura Sherrill destacó por su compromiso con la educación científica y la promoción de las mujeres en la ciencia. Formó a numerosas estudiantes que posteriormente desarrollaron carreras en química, medicina y otras disciplinas científicas. Su trayectoria demostró que era posible combinar una actividad investigadora de alto nivel con una intensa labor docente. Aunque su nombre es menos conocido que el de otros químicos de su época, sus contribuciones ayudaron a fortalecer la investigación universitaria y a ampliar las oportunidades académicas para las mujeres. Hoy es recordada como una pionera de la química inorgánica y de la educación superior femenina en los Estados Unidos, dejando un legado duradero tanto en la investigación como en la formación de científicas.

Figura. Joel Henry Hildebrand

 Joel Henry Hildebrand (1881–1983) fue un destacado químico físico estadounidense, reconocido por sus importantes contribuciones al estudio de las disoluciones, las fuerzas intermoleculares y la termodinámica química. Nació en Camden, Nueva Jersey, y cursó sus estudios en la Universidad de Pensilvania antes de incorporarse a la Universidad de California en Berkeley, institución donde desarrolló la mayor parte de su carrera académica. Durante más de seis décadas combinó la investigación científica con la docencia, formando a numerosas generaciones de químicos. En una época en la que la comprensión de las mezclas líquidas todavía era limitada, Hildebrand buscó explicar por qué algunas sustancias se mezclan fácilmente mientras otras permanecen prácticamente inmiscibles. Su enfoque integró principios experimentales y modelos termodinámicos sencillos, contribuyendo a consolidar la fisicoquímica de las disoluciones.

Su contribución más conocida fue el desarrollo del parámetro de solubilidad de Hildebrand, una magnitud que relaciona la energía de cohesión de una sustancia con su capacidad para mezclarse con otra. Este parámetro permitió formular la conocida regla empírica de que “lo semejante disuelve a lo semejante” sobre una base cuantitativa. Sustancias con valores similares del parámetro de solubilidad tienden a formar mezclas homogéneas, mientras que diferencias grandes dificultan la disolución. Este modelo resultó especialmente útil para predecir la solubilidad de compuestos orgánicos, seleccionar solventes adecuados y comprender el comportamiento de pinturas, polímeros, resinas, combustibles y numerosos materiales industriales. Sus investigaciones también aportaron al estudio de las propiedades termodinámicas de líquidos y mezclas no electrolíticas.

El trabajo de Hildebrand tuvo una influencia duradera en la química física, la ingeniería química, la ciencia de materiales y la industria química. Sus métodos continúan utilizándose como aproximaciones prácticas para seleccionar solventes y diseñar formulaciones químicas. Además de su labor investigadora, fue un reconocido profesor y autor de textos universitarios que contribuyeron a la formación de generaciones de científicos. Recibió numerosas distinciones por sus aportes a la química y permaneció activo académicamente durante una parte importante de su larga vida. Hoy, Joel Henry Hildebrand es recordado como uno de los principales impulsores del estudio moderno de las disoluciones y de las interacciones intermoleculares, cuyos conceptos siguen siendo fundamentales en la química contemporánea.

Demostración. Relación directa entre unidades de masa molar y molalidad

Las unidades de masa molar (dalton, u) y de molalidad (molal, m) mantienen una relación inversa. A continuación se presenta su demostración y un método de conversión rápida entre ambas magnitudes.

 Planteamos la igualdad base en unidades de masa molar.

Invertimos.

Dividimos entre 1000 a ambos lados.

Pero sabemos que 103 es igual a kilo.

Sabemos que mol/kg es un molal.

Despejamos dalton.

Figura. Erich Hückel

 Erich Hückel (1896–1980) fue un destacado químico físico alemán cuyas investigaciones transformaron la comprensión de la estructura electrónica de las moléculas orgánicas. Nació en Berlín, Alemania, y estudió física y química en las universidades de Gotinga y Berlín durante un período de grandes avances en la mecánica cuántica. Desde el comienzo de su carrera se interesó por aplicar los nuevos principios cuánticos al estudio de los enlaces químicos y la distribución de los electrones en las moléculas. En una época en la que la química estructural dependía principalmente de modelos empíricos, Hückel desarrolló herramientas matemáticas que permitieron explicar el comportamiento de numerosos compuestos orgánicos mediante el análisis de sus electrones. Sus investigaciones contribuyeron a establecer un puente entre la química clásica y la física cuántica, dando origen a una nueva forma de interpretar las propiedades moleculares.

Su aporte más conocido es la teoría de orbitales moleculares de Hückel, un modelo simplificado para estudiar los electrones π presentes en sistemas conjugados y compuestos aromáticos. Mediante este método demostró que la estabilidad extraordinaria del benceno y de otras moléculas similares podía explicarse por la deslocalización de los electrones sobre toda la estructura cíclica. A partir de estos estudios formuló la célebre regla de Hückel, según la cual un compuesto plano y cíclico presenta aromaticidad cuando posee 4n + 2 electrones π, donde n es un número entero. Esta regla permitió clasificar numerosos compuestos aromáticos y continúa siendo uno de los criterios fundamentales de la química orgánica moderna.

Las contribuciones de Erich Hückel tuvieron un profundo impacto en la química orgánica, la química cuántica, la bioquímica y la ciencia de materiales. Su teoría facilitó la comprensión de colorantes, polímeros conductores, compuestos biológicos y materiales con propiedades electrónicas avanzadas. Aunque inicialmente algunos de sus trabajos recibieron poca atención, con el tiempo se convirtieron en herramientas esenciales para interpretar la estructura y la reactividad de moléculas conjugadas. Hoy, la teoría de Hückel sigue enseñándose como una aproximación sencilla y poderosa para comprender la aromaticidad, la distribución electrónica y la estabilidad de numerosos compuestos orgánicos, consolidando a Erich Hückel como una figura fundamental de la química teórica del siglo XX.

Figura. Clara Immerwahr

 Clara Immerwahr (1870–1915) fue una química alemana y una de las primeras mujeres en obtener un doctorado en química en Alemania. Nació en Breslavia, entonces parte del Imperio alemán y hoy Wrocław, Polonia, en una familia que valoraba la educación. En una época en la que el acceso de las mujeres a la universidad era muy limitado, logró ingresar a la Universidad de Breslavia, donde estudió química con gran dedicación. En 1900 obtuvo el grado de doctora con una investigación sobre compuestos metálicos, convirtiéndose en la primera mujer de esa universidad en alcanzar ese título. Su logro representó un importante avance para la participación femenina en la ciencia, aunque las oportunidades profesionales para las mujeres seguían siendo muy escasas. A pesar de sus capacidades científicas, las normas sociales de la época limitaron considerablemente el desarrollo de su carrera académica.

En 1901 contrajo matrimonio con el químico Fritz Haber, quien posteriormente recibiría el Premio Nobel de Química por el desarrollo del proceso Haber-Bosch para la síntesis industrial de amoniaco. Durante los primeros años colaboró en algunas actividades científicas y de divulgación relacionadas con la química, pero gradualmente quedó relegada al ámbito doméstico mientras la carrera de su esposo adquiría reconocimiento internacional. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Haber dirigió investigaciones destinadas al desarrollo de armas químicas, incluyendo el empleo de cloro gaseoso como agente de combate. Clara manifestó un profundo rechazo hacia la utilización del conocimiento científico para causar destrucción y expresó públicamente su preocupación por las implicaciones éticas de estas investigaciones, defendiendo una visión de la ciencia orientada al bienestar de la humanidad.

La vida de Clara Immerwahr terminó trágicamente en 1915, poco después del primer uso militar a gran escala de gases tóxicos durante la guerra. Con el paso del tiempo, su figura ha adquirido un importante valor simbólico como defensora de la ética científica y del uso responsable del conocimiento. Actualmente es recordada tanto por sus méritos como química como por representar la lucha de muchas mujeres científicas que enfrentaron barreras académicas y sociales. Su historia continúa inspirando reflexiones sobre la responsabilidad de los investigadores, la igualdad de oportunidades en la ciencia y las consecuencias éticas del desarrollo tecnológico.

miércoles, 8 de julio de 2026

Figura. Phyllis Margery Tookey Kerridge

 Phyllis Margery Tookey Kerridge (1901–1940) fue una destacada química, fisióloga e investigadora británica cuya labor contribuyó significativamente al desarrollo de la instrumentación científica y de la medicina experimental. Nació en Inglaterra y estudió en el University College de Londres, donde desarrolló una sólida formación en química y fisiología. Desde el inicio de su carrera mostró interés por la aplicación de métodos cuantitativos al estudio de los procesos biológicos, en una época en la que la fisiología comenzaba a incorporar instrumentos cada vez más precisos para medir variables químicas y físicas. Kerridge destacó por combinar conocimientos de laboratorio con el diseño de dispositivos de medición, convencida de que el progreso científico dependía tanto de las ideas como de la calidad de los instrumentos utilizados para obtener datos confiables.

Su contribución más conocida fue el desarrollo de un medidor de pH de alta precisión para aplicaciones biológicas y médicas. Antes de la difusión de estos instrumentos, la acidez de muchas soluciones se estimaba mediante indicadores colorimétricos, un método útil pero limitado por la percepción visual del observador. Kerridge diseñó un sistema basado en electrodos que permitía medir el pH de forma objetiva, rápida y reproducible, facilitando el estudio de la sangre, los fluidos corporales y numerosas muestras biológicas. Este avance tuvo un impacto considerable en la investigación clínica, ya que el control preciso del pH es fundamental para comprender el funcionamiento del organismo y diagnosticar alteraciones fisiológicas. Sus trabajos también impulsaron la incorporación de métodos electroquímicos en laboratorios de investigación y hospitales.

Además de sus aportes científicos, Phyllis Tookey Kerridge fue una firme defensora de la aplicación de la ciencia para mejorar la calidad de vida. Participó en investigaciones relacionadas con la audición, el diseño de audífonos y la accesibilidad para personas con discapacidad auditiva, demostrando un fuerte compromiso con la investigación aplicada. Aunque falleció prematuramente a los 39 años, dejó una huella duradera en la bioquímica, la fisiología, la electroquímica y la tecnología médica. Hoy es recordada como una pionera de la instrumentación científica, cuyos desarrollos contribuyeron a hacer más precisas las mediciones químicas utilizadas en la medicina moderna.

Figura. Jacobus Henricus van 't Hoff

 Jacobus Henricus van 't Hoff (1852–1911) fue un destacado químico físico neerlandés considerado uno de los fundadores de la fisicoquímica moderna. Nació en Róterdam, Países Bajos, y desde joven mostró interés tanto por las ciencias como por la literatura. Estudió química en la Universidad Politécnica de Delft y continuó su formación en las universidades de Leiden, Bonn y París, donde trabajó con reconocidos científicos de la época. En 1874 publicó una innovadora propuesta sobre la disposición tridimensional de los átomos de carbono, sentando las bases de la estereoquímica. Su idea de que los cuatro enlaces del carbono se orientan hacia los vértices de un tetraedro explicó de manera elegante la existencia de compuestos ópticamente activos y revolucionó la comprensión de la estructura molecular. Aunque inicialmente recibió críticas, su modelo fue ampliamente aceptado pocos años después.

Posteriormente, Van 't Hoff dirigió sus investigaciones hacia el estudio de las disoluciones, el equilibrio químico y la cinética química. Demostró que muchas propiedades de las disoluciones diluidas podían describirse mediante relaciones matemáticas análogas a las de los gases ideales, estableciendo la teoría de la presión osmótica. Sus trabajos permitieron comprender las propiedades coligativas, como el descenso de la presión de vapor, la elevación del punto de ebullición y el descenso del punto de congelación. También desarrolló la conocida ecuación de Van 't Hoff, que relaciona la variación de la constante de equilibrio con la temperatura, y realizó importantes aportes al estudio de la velocidad de las reacciones químicas. Estas investigaciones consolidaron el uso del análisis matemático en la química y contribuyeron al nacimiento de la fisicoquímica como disciplina independiente.

El enorme impacto de sus descubrimientos fue reconocido en 1901, cuando se convirtió en el primer científico en recibir el Premio Nobel de Química. Durante los últimos años de su carrera trabajó en la Universidad de Berlín, donde investigó procesos geológicos relacionados con la formación de depósitos salinos naturales. Su influencia se extendió a numerosos campos, incluyendo la química orgánica, la química física, la bioquímica y la ingeniería química. Hoy, Jacobus Henricus van 't Hoff es recordado como uno de los científicos que transformó la química en una ciencia cuantitativa y profundamente apoyada en modelos matemáticos.

martes, 7 de julio de 2026

Pag. Bio. Francois Marie Raoult

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Pag. Bio. Martha Whiteley

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Pag. 5. Análisis de combustión e hidratación

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Pag. 4. Análisis de combustión e hidratación

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