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viernes, 10 de julio de 2026

Figura. Síndrome de descompresión

  Al aumentar la presión durante una inmersión profunda, también aumenta la cantidad de gases que pueden disolverse en la sangre y en los tejidos, de acuerdo con la ley de Henry. Como el nitrógeno constituye aproximadamente el 78 % del aire respirado, es el gas que más se incorpora al organismo durante el buceo con aire comprimido. Mientras el buzo permanece en profundidad, este nitrógeno adicional permanece disuelto sin causar problemas. Sin embargo, si el ascenso ocurre demasiado rápido, la presión disminuye antes de que el nitrógeno pueda eliminarse gradualmente por los pulmones. El gas entonces abandona la sangre formando burbujas, del mismo modo que aparecen burbujas al destapar una bebida gaseosa. Estas burbujas pueden bloquear vasos sanguíneos y provocar lesiones en músculos, articulaciones, médula espinal, cerebro o pulmones, produciendo el síndrome de descompresión.

La escena final submarina de Mission: Impossible – The Final Reckoning utiliza este fenómeno como parte de la tensión dramática. Tras abandonar el submarino, Ethan Hunt asciende rápidamente a través de aguas cercanas al punto de congelación. La película sugiere que la intensa hipotermia reduce tanto su metabolismo y circulación que limita los efectos del síndrome de descompresión hasta que puede recibir tratamiento en una cámara hiperbárica. Desde el punto de vista fisiológico, una disminución extrema de la circulación podría modificar la velocidad con la que las burbujas producen lesiones, pero la idea de sobrevivir simultáneamente a una hipotermia profunda y a una descompresión explosiva pertenece principalmente al terreno de la ficción. Aunque ambos fenómenos son reales por separado, la probabilidad de que un ser humano supere ambos al mismo tiempo sin secuelas graves es extraordinariamente baja.

Curiosamente, el peligro real para Tom Cruise durante el rodaje fue muy diferente al que enfrenta su personaje. La secuencia se filmó en un enorme tanque utilizando un traje especial y un sistema respiratorio diseñado para funcionar solo durante intervalos limitados. El propio Cruise explicó que respiraba parte del dióxido de carbono que exhalaba, lo que aumentaba el riesgo de hipoxia, acumulación de CO₂, fatiga muscular y pérdida de la conciencia, obligando a controlar estrictamente el tiempo de cada toma. Además, el pesado equipo submarino y el esfuerzo físico incrementaban el riesgo de agotamiento, especialmente considerando que el actor tenía 62 años durante la filmación. Aun así, el rodaje se realizó bajo supervisión médica y con rigurosos protocolos de seguridad, por lo que los riesgos reales fueron la hipoxia y el agotamiento, no un verdadero síndrome de descompresión. (IMDb)

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