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El dióxido de
carbono es uno de los materiales fundamentales para las plantas, porque
aporta el carbono que luego será incorporado en azúcares mediante la fotosíntesis.
Sin embargo, obtener CO₂ implica un problema fisiológico: cuando los estomas
se abren para permitir su entrada, también se pierde vapor de agua por
transpiración. Por eso, las plantas no solo dependen de abrir poros en la hoja;
también han desarrollado mecanismos complementarios para mover, concentrar o
almacenar carbono. Parte del CO₂ puede difundirse directamente a través de
membranas, y en algunos tejidos también puede moverse disuelto en agua o en
forma de bicarbonato, con ayuda de proteínas de membrana como acuaporinas
y transportadores especializados.
Intercambio de gases en plantas C4
En las plantas
llamadas C3, el dióxido de carbono entra por los estomas, se difunde
hacia el mesófilo y llega al ciclo de Calvin, donde la enzima Rubisco
lo incorpora a moléculas orgánicas de tres carbonos. Durante mucho tiempo pudo
parecer que este era el modelo general de toda fotosíntesis vegetal. Sin
embargo, en 1965, Hugo Kortschak y sus colaboradores estudiaron la caña
de azúcar usando dióxido de carbono marcado con carbono 14, siguiendo una
estrategia experimental semejante a la empleada por Calvin. El resultado fue
inesperado: en vez de aparecer primero compuestos de tres carbonos, se
detectaron moléculas de cuatro carbonos, principalmente oxaloacetato
y malato.
Figura 1. [Plantas
C4]. En plantas C3, el CO₂ entra por el estoma, llega al
mesófilo y la Rubisco lo fija en el ciclo de Calvin, perdiendo agua. En
calor o sequía aumenta la fotorespiración. En plantas C4, la PEP
carboxilasa captura CO₂ en el mesófilo y lo concentra en la vaina vascular,
reduciendo pérdida de agua.
Figura 2. [Fotosíntesis
C4]. En las plantas C4, el carbono se fija primero en células del mesófilo
mediante PEP carboxilasa, formando compuestos de cuatro carbonos como malato.
Luego se transporta a la vaina del haz, donde libera CO₂ cerca de la Rubisco
para el ciclo de Calvin. Esta separación reduce fotorespiración, ahorra
agua y mejora fotosíntesis en ambientes cálidos.
Este hallazgo
mostró que algunas plantas poseen una ruta adicional para capturar CO₂ antes de
entregarlo al ciclo de Calvin. En las plantas C4, el dióxido de carbono
se fija primero en las células del mesófilo mediante una enzima
diferente a la Rubisco: la PEP carboxilasa. Esta enzima une bicarbonato
al fosfoenolpiruvato, o PEP, formando oxaloacetato, una molécula de
cuatro carbonos. Luego, estos compuestos se transforman y transportan hacia
células internas, generalmente células de la vaina del haz vascular,
donde liberan CO₂ cerca de la Rubisco. Así, la planta concentra carbono justo
donde lo necesita.
Transporte del dióxido de carbono en una planta C4
El transporte de
carbono en una planta C4 puede entenderse como un sistema de captura,
traslado y liberación controlada. Primero, el CO₂ que entra en la hoja se
convierte en bicarbonato dentro de las células del mesófilo. Luego, la PEP
carboxilasa fija ese bicarbonato al PEP, produciendo oxaloacetato.
Este oxaloacetato puede convertirse en malato o aspartato, moléculas de
cuatro carbonos que sirven como vehículos químicos del carbono.
Después, el malato
o compuestos equivalentes se desplazan hacia las células de la vaina del haz.
Allí se descarboxilan, es decir, liberan CO₂ en una zona donde la concentración
de oxígeno es relativamente menor y la Rubisco puede trabajar con mayor
eficiencia. El carbono liberado entra entonces al ciclo de Calvin, igual
que en una planta C3. El residuo de tres carbonos, generalmente piruvato,
regresa al mesófilo, donde se regenera PEP mediante gasto de energía. Por eso,
la ruta C4 no reemplaza al ciclo de Calvin: funciona como una mejora previa que
concentra CO₂ alrededor de la Rubisco.
Utilidad evolutiva de la ruta C4
La importancia de
la ruta C4 aparece cuando las condiciones ambientales hacen difícil
mantener estomas muy abiertos. En ambientes cálidos, secos y con luz intensa,
una planta pierde mucha agua si mantiene los estomas abiertos durante largo
tiempo. Además, cuando baja la concentración interna de CO₂ y aumenta la
proporción de oxígeno, la Rubisco puede actuar como oxigenasa en lugar
de carboxilasa. Esto produce fotorespiración, un proceso que consume
energía y reduce la eficiencia fotosintética, porque obliga a reciclar
compuestos que no entran directamente en la producción de azúcares.
La ruta C4 reduce
este problema porque la PEP carboxilasa tiene mayor afinidad por el
bicarbonato y no reacciona con oxígeno como la Rubisco. Así, incluso con
estomas parcialmente cerrados, la planta puede capturar carbono con eficacia y
concentrarlo en las células donde ocurre el ciclo de Calvin. Esto permite
disminuir la pérdida de agua, sostener altas tasas de fotosíntesis y
reducir la fotorespiración. Por esta razón, muchas plantas C4 son pastos
tropicales de crecimiento rápido, como la caña de azúcar, el maíz
y el sorgo.
Sin embargo, la vía
C4 no es superior en todos los ambientes. Su funcionamiento exige gasto
adicional de ATP, porque el sistema debe regenerar PEP y mantener la
separación entre células del mesófilo y células de la vaina del haz. En
ambientes fríos, sombríos o con temporadas largas de baja iluminación, este
costo energético puede no compensar. Por eso, las plantas C4 son especialmente
exitosas en regiones tropicales, abiertas, cálidas y con alta radiación
solar, donde el ahorro de agua y la reducción de la fotorespiración ofrecen una
ventaja clara.
Intercambio de gases en plantas CAM
Las plantas CAM
presentan otra solución al mismo problema: captar dióxido de carbono sin perder
demasiada agua. Son frecuentes en ambientes secos, como desiertos o zonas con
suelos pobres y exposición intensa. Ejemplos conocidos son muchos cactus,
agaves, algunas bromelias y plantas suculentas. Estas plantas también usan la PEP
carboxilasa, pero a diferencia de las C4, no separan el proceso
principalmente entre tipos celulares, sino entre momentos del día.
Durante la noche,
cuando la temperatura baja y la pérdida de agua es menor, las plantas CAM abren
sus estomas. Entonces capturan CO₂ y lo fijan mediante PEP carboxilasa,
formando compuestos de cuatro carbonos que se convierten en malato. Este
malato se almacena en las vacuolas, generalmente en forma de ácido
málico. Durante el día, cuando hay luz suficiente para producir ATP y poder
reductor, los estomas se cierran para evitar la desecación. Luego, el malato
sale de la vacuola, se descarboxila y libera CO₂ dentro de la hoja.
Figura 3. Las [plantas
CAM] abren sus estomas durante la noche para captar CO₂ sin perder
tanta agua. Ese carbono se fija con PEP carboxilasa, formando oxaloacetato
y malato, que se almacena en vacuolas. Durante el día, los estomas se
cierran, el malato libera CO₂ y la Rubisco lo usa en el ciclo de
Calvin.
Ese CO₂ interno
entra al ciclo de Calvin, donde la Rubisco lo incorpora a carbohidratos.
Así, la planta realiza la fase fotosintética dependiente de la luz durante el
día, pero evita abrir los estomas en las horas más peligrosas para la pérdida
de agua. En resumen, las plantas CAM almacenan carbono de noche y lo
usan de día. Su fotosíntesis final sigue dependiendo del ciclo de Calvin, como
en las plantas C3 y C4, pero su estrategia temporal les permite sobrevivir en
ambientes donde abrir los estomas durante el día sería demasiado costoso.
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