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domingo, 3 de mayo de 2026

Proceso digestivo en vertebrados. Mandíbula 2

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1. Ver la siguiente presentación

[Proceso digestivo en vertebrados Mandíbula, el oído y el habla, 2]

2. Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno

 [Cráneo en los amniotas]                   [Evolución de los huesos del oído medio]

[Huesecillos del oído medio]             [Destino de los arcos branquiales]

3. Transcribe el siguiente texto al cuaderno

 La figura resume la evolución del dermatocráneo en amniotas, destacando las fenestras temporales. El cráneo anápsido carece de aberturas posteriores a la órbita, condición presente en amniotas primitivos y asociada tradicionalmente a tortugas. Huesos como parietal, postorbital, escamoso, yugal y cuadratoyugal delimitan estas regiones, mientras la órbita sirve como referencia anatómica. De este patrón surgieron dos linajes: diápsidos, con dos fenestras (superior e inferior), y sinápsidos, con una sola inferior. Estas configuraciones reflejan cambios en la musculatura mandibular y la mecánica de mordida. Las tortugas podrían ser diápsidos modificados que perdieron fenestras, mostrando que su ausencia no siempre indica primitividad, sino reducción evolutiva.

La imagen muestra la transición de la articulación mandibular reptiliana al oído medio mamífero. En formas basales como Dimetrodon, la mandíbula articulaba mediante el sistema cuadrado–articular, con varios huesos postdentarios y un dentario pequeño. En cinodontos como Thrinaxodon y Probainognathus, el dentario se expande y establece contacto con el escamoso, mientras cuadrado y articular se reducen. En Diarthrognathus aparece una doble articulación: la primitiva cuadrado–articular y la nueva dentario–escamoso, permitiendo una transición funcional gradual. En mamíferos como Morganucodon, el proceso culmina: el articular se transforma en martillo y el cuadrado en yunque, integrándose al oído medio, mientras el dentario queda como único hueso mandibular.

El oído medio de los mamíferos está formado por tres huesos: martillo, yunque y estribo, que transmiten y amplifican vibraciones desde el tímpano al oído interno. Evolutivamente, el martillo deriva del articular, el yunque del cuadrado y el estribo de la hiomandíbula (columela en otros vertebrados). En reptiles, aves y anfibios existe un solo hueso transmisor y el tímpano suele estar expuesto externamente. En mamíferos, en cambio, el tímpano está protegido dentro del canal auditivo. Además, desarrollaron el pabellón auricular, que mejora la captación y localización del sonido. Este sistema refleja una profunda reorganización evolutiva del aparato auditivo.

El aparato hioideo y laríngeo humano incluye el hueso hioides, que sostiene lengua y laringe, y los cartílagos tiroides, cricoides, aritenoides y epiglotis. El hioides deriva de los arcos faríngeos segundo y tercero, mientras que los cartílagos laríngeos provienen de los arcos cuarto y sexto, originalmente asociados a branquias en vertebrados acuáticos. Evolutivamente, estas estructuras representan una reorganización del aparato branquial, adaptado a respiración aérea y fonación. Los aritenoides permiten movimientos finos para producir sonido. Las cuerdas vocales se desarrollan como pliegues mucosos entre tiroides y aritenoides, delimitando la glotis. Así, antiguos soportes branquiales se transformaron en elementos clave para el habla humana.

4. Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno

[Johann Friedrich Meckel, el Joven]

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