1.
Ver la siguiente presentación
[Proceso
digestivo en vertebrados Mandíbula, el oído y el habla, 2]
2.
Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno
[Cráneo
en los amniotas] [Evolución
de los huesos del oído medio]
[Huesecillos
del oído medio] [Destino
de los arcos branquiales]
3.
Transcribe el siguiente texto al cuaderno
La
figura resume la evolución del dermatocráneo en amniotas, destacando las
fenestras temporales. El cráneo anápsido carece de aberturas
posteriores a la órbita, condición presente en amniotas primitivos y asociada
tradicionalmente a tortugas. Huesos como parietal, postorbital, escamoso,
yugal y cuadratoyugal delimitan estas regiones, mientras la órbita
sirve como referencia anatómica. De este patrón surgieron dos linajes: diápsidos,
con dos fenestras (superior e inferior), y sinápsidos, con una sola
inferior. Estas configuraciones reflejan cambios en la musculatura
mandibular y la mecánica de mordida. Las tortugas podrían ser diápsidos
modificados que perdieron fenestras, mostrando que su ausencia no siempre
indica primitividad, sino reducción evolutiva.
La imagen muestra la transición de la articulación
mandibular reptiliana al oído medio mamífero. En formas basales como
Dimetrodon, la mandíbula articulaba mediante el sistema cuadrado–articular,
con varios huesos postdentarios y un dentario pequeño. En cinodontos como Thrinaxodon
y Probainognathus, el dentario se expande y establece contacto
con el escamoso, mientras cuadrado y articular se reducen. En Diarthrognathus
aparece una doble articulación: la primitiva cuadrado–articular y la
nueva dentario–escamoso, permitiendo una transición funcional gradual.
En mamíferos como Morganucodon, el proceso culmina: el articular
se transforma en martillo y el cuadrado en yunque,
integrándose al oído medio, mientras el dentario queda como único hueso
mandibular.
El oído medio de los mamíferos está
formado por tres huesos: martillo, yunque y estribo, que transmiten y
amplifican vibraciones desde el tímpano al oído interno. Evolutivamente, el martillo
deriva del articular, el yunque del cuadrado y el estribo
de la hiomandíbula (columela en otros vertebrados). En reptiles, aves y
anfibios existe un solo hueso transmisor y el tímpano suele estar
expuesto externamente. En mamíferos, en cambio, el tímpano está protegido
dentro del canal auditivo. Además, desarrollaron el pabellón auricular,
que mejora la captación y localización del sonido. Este sistema refleja una
profunda reorganización evolutiva del aparato auditivo.
El aparato hioideo y laríngeo humano
incluye el hueso hioides, que sostiene lengua y laringe, y los
cartílagos tiroides, cricoides, aritenoides y epiglotis. El
hioides deriva de los arcos faríngeos segundo y tercero, mientras que
los cartílagos laríngeos provienen de los arcos cuarto y sexto,
originalmente asociados a branquias en vertebrados acuáticos. Evolutivamente,
estas estructuras representan una reorganización del aparato branquial,
adaptado a respiración aérea y fonación. Los aritenoides permiten
movimientos finos para producir sonido. Las cuerdas vocales se
desarrollan como pliegues mucosos entre tiroides y aritenoides, delimitando la
glotis. Así, antiguos soportes branquiales se transformaron en elementos clave
para el habla humana.
4.
Calcar las siguientes ilustraciones en el cuaderno
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