La imagen resume una de las transiciones mejor documentadas
del registro fósil: la evolución de la articulación mandibular reptiliana
hacia el oído medio mamaliano. En la etapa más basal, representada por
pelicosaurios como Dimetrodon, la mandíbula inferior articulaba mediante
el contacto entre el articular (en la mandíbula) y el cuadrado
(en el cráneo). El hueso dentario era relativamente pequeño y compartía la
mandíbula con varios huesos postdentarios. En cinodontos tempranos como Thrinaxodon,
el dentario comienza a expandirse, mientras el cuadrado y el articular
se reducen progresivamente. En cinodontos más derivados, como Probainognathus,
esta tendencia se acentúa y el dentario establece un contacto creciente con el
escamoso.
El momento clave de la transición está ejemplificado por Diarthrognathus,
un cinodonto avanzado que presenta una doble articulación mandibular. En
este taxón coexisten la articulación primitiva cuadrado-articular y la nueva
articulación dentario-escamoso. La primera aún funcional, pero sostenida
por huesos reducidos; la segunda más robusta y mecánicamente dominante. Esta
condición sugiere una transferencia gradual de cargas desde la articulación
antigua hacia la nueva. La hipótesis más aceptada propone que esta doble
articulación permitió mantener eficiencia masticatoria mientras el cuadrado y
el articular se liberaban progresivamente para asumir funciones auditivas.
En mamíferos basales como Morganucodon, la transición
se completa: el articular se transforma en el martillo (malleus) y el
cuadrado en el yunque (incus), integrándose al oído medio junto con el
estribo. El dentario pasa a ser el único hueso de la mandíbula inferior y
articula exclusivamente con el escamoso. Esta transformación constituye uno de
los ejemplos más elegantes de reorganización evolutiva documentada
fósilmente, donde estructuras mandibulares ancestrales se convierten en
delicados huesecillos auditivos especializados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario