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lunes, 9 de febrero de 2026

Proceso digestivo en unicelulares y hongos

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La digestión es un proceso fundamental para la vida, ya que permite a los seres vivos obtener materia y energía a partir del entorno y transformarlas en componentes útiles para su metabolismo. Aunque en los organismos complejos solemos asociar la digestión con órganos especializados como el estómago o el intestino, en realidad se trata de un fenómeno mucho más antiguo y diverso. Desde bacterias y arqueas hasta eucariotas unicelulares y multicelulares, todos los seres vivos han desarrollado estrategias particulares para degradar sustancias, absorber nutrientes y eliminar desechos. El estudio comparado de la digestión revela no solo la enorme variedad de soluciones biológicas existentes, sino también principios comunes que conectan a todos los organismos, independientemente de su tamaño o complejidad.

Digestión en bacterias y arqueas

Los procariotas, tanto bacterias como arqueas, son los organismos con mayor diversidad metabólica conocida. Esta extraordinaria variedad es coherente con su historia evolutiva y puede explicarse por dos factores principales. En primer lugar, son los seres vivos más antiguos del planeta: existen evidencias fósiles de procariotas que se remontan a hace aproximadamente 3 500 millones de años, mientras que los primeros eucariotas aparecen mucho más tarde, cerca de los 1 200 millones de años. En segundo lugar, los procariotas poseen un enorme potencial evolutivo debido a sus altas tasas de reproducción, lo que incrementa la frecuencia de mutaciones y acelera la diversificación metabólica.

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Enlace a la [Figura: Digestión en las bacterias]

Aunque morfológicamente los procariotas son relativamente simples y similares entre sí, su complejidad bioquímica es extraordinaria. Desde el punto de vista digestivo, existen procariotas con prácticamente todos los modos de nutrición conocidos. Algunos son quimiolitótrofos, capaces de obtener energía oxidando sustancias inorgánicas como minerales; otros son fotoautótrofos, como las cianobacterias, que realizan fotosíntesis y representan los primeros organismos capaces de producir materia orgánica a partir de la luz. Estas cianobacterias fueron tan exitosas que una de sus líneas evolutivas terminó estableciendo una simbiosis permanente dentro de otras células, dando origen a los cloroplastos de algas y plantas.

Muchas bacterias son bioheterótrofas, es decir, obtienen sus nutrientes a partir de otros seres vivos. Para ello liberan toxinas o enzimas líticas al ambiente, destruyendo células vecinas y absorbiendo los nutrientes liberados. Desde la perspectiva bacteriana, estas sustancias cumplen una única función: acceder a recursos contenidos en organismos competidores. Desde la perspectiva humana, algunas de estas moléculas son patógenas y otras se conocen como antibióticos. Incluso dentro de una misma especie bacteriana, como Escherichia coli, existen numerosas cepas con repertorios metabólicos y digestivos muy distintos, que pueden ir desde simbiontes inofensivos hasta patógenos altamente agresivos. En general, los procariotas realizan digestión externa, ya que su pared celular rígida impide procesos como la fagocitosis.

Digestión en eucariotas unicelulares

Los eucariotas unicelulares presentan una diversidad metabólica menor que la de los procariotas, ya que no pueden realizar por sí mismos ciertos procesos como la fotosíntesis o algunas rutas respiratorias complejas sin ayuda simbiótica. No obstante, esta limitación bioquímica es compensada por una notable flexibilidad estructural. Las células eucariotas son más grandes y poseen un sistema de compartimentos internos —los organelos— que les permite realizar procesos digestivos altamente especializados.

Desde el punto de vista digestivo, muchos eucariotas unicelulares tienen la capacidad de capturar partículas completas del entorno, envolviéndolas con su membrana plasmática. De esta manera, la célula genera una cavidad interna que funciona de manera análoga a una boca y un estómago microscópicos. Este proceso incluye mecanismos como la endocitosis y la fagocitosis, mediante los cuales la presa es incorporada, degradada por enzimas líticas y finalmente absorbida. Gracias a estos mecanismos, los eucariotas unicelulares pueden alimentarse de bacterias, algas u otros eucariotas más pequeños.

Digestión en eucariotas multicelulares

Los eucariotas multicelulares exhiben una gran variedad de estrategias digestivas. Existen organismos fotoautótrofos, como las plantas, y bioheterótrofos, como animales y hongos. Entre los eucariotas no animales ni vegetales destacan los mixomicetos, organismos con ciclos de vida complejos en los que alternan fases unicelulares y multicelulares. Durante la fase unicelular, presentan un comportamiento ameboide y se alimentan activamente; cuando los nutrientes escasean, las células se agrupan formando una estructura multicelular dedicada exclusivamente a la reproducción.

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Enlace a la [Figura: Digestión en hongos]

Enlace a la [Figura: Círculos de las hadas]

 

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Enlace a la [Figura: Hongos cazadores]

En los hongos, la digestión es siempre externa. Estos organismos son bioheterótrofos obligados y dependen de materia orgánica preexistente. Segregan enzimas líticas al ambiente, descomponen los sustratos y luego absorben los nutrientes resultantes. En los hongos filamentosos, este proceso ocurre mientras el organismo crece de manera radial desde un punto inicial, avanzando hacia regiones ricas en alimento y dejando atrás zonas agotadas y cargadas de desechos metabólicos.

Algunos hongos han desarrollado estrategias digestivas altamente especializadas, incluyendo la captura activa de pequeños animales como nemátodos. En todos los casos, independientemente de la complejidad del organismo, el principio es el mismo: liberar enzimas al entorno, degradar la materia y absorber los productos, lo que demuestra que la digestión externa es una estrategia extremadamente eficaz y ampliamente distribuida en la historia evolutiva de la vida.

Referencias

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