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jueves, 15 de octubre de 2026

Figura. Gráficas de barras agrupadas para comparar parámetros teóricos y experimentales.

Las gráficas de barras agrupadas permiten comparar dos parámetros estadísticos correspondientes a una misma categoría biológica. En genética experimental, resultan útiles para contrastar las frecuencias teóricas con los conteos observados de diferentes fenotipos. Cada categoría presenta dos barras próximas, identificadas mediante colores y una leyenda. El eje horizontal (X) representa las categorías, mientras que el eje vertical (Y) indica las cantidades mediante una escala uniforme. También permiten comparar poblaciones antes y después de un experimento, facilitando la identificación visual de cambios en sus características (Cleveland & McGill, 1984).

Estas representaciones permiten obtener conclusiones groseras, entendiendo por grosero aquello que es grande, evidente o fácilmente reconocible. Por ejemplo, si esperamos 300 plantas con flores púrpuras, pero solamente encontramos 100, la diferencia resulta evidente. Sin embargo, cuando las frecuencias experimentales se aproximan considerablemente a las predicciones teóricas, nuestra percepción puede resultar insuficiente. Una diferencia pequeña puede parecer importante sin serlo, mientras que otra aparentemente insignificante puede revelar una desviación sistemática. La interpretación visual depende de la escala gráfica, el tamaño de muestra y la magnitud de las diferencias (Cleveland & McGill, 1985).

Cuando los resultados producen esa incertidumbre de «parece que sí, pero también podría ser que no», necesitamos aplicar pruebas estadísticas más rigurosas. Una herramienta importante es la prueba de chi-cuadrado de bondad de ajuste, que compara las frecuencias observadas y esperadas para determinar si sus diferencias son compatibles con las fluctuaciones aleatorias previstas por el modelo. En genética mendeliana, permite evaluar determinadas proporciones hereditarias, siempre que se cumplan sus condiciones de aplicación. La prueba no demuestra definitivamente que un modelo sea verdadero o falso, sino que proporciona evidencia para evaluar su compatibilidad con los datos experimentales (McHugh, 2013).

Cleveland, W. S., & McGill, R. (1984). Graphical perception: Theory, experimentation, and application to the development of graphical methods. Journal of the American Statistical Association, 79(387), 531–554. https://doi.org/10.1080/01621459.1984.10478080

Cleveland, W. S., & McGill, R. (1985). Graphical perception and graphical methods for analyzing scientific data. Science, 229(4716), 828–833. https://doi.org/10.1126/science.229.4716.828

McHugh, M. L. (2013). The chi-square test of independence. Biochemia Medica, 23(2), 143–149. https://doi.org/10.11613/BM.2013.018

 

Teorema. Conservación del número de entidades: forma explícita de la sumatoria.

 

La conservación del número de entidades establece que el conteo total de un sistema es igual a la suma de los conteos de todas sus categorías particulares. En genética, permite organizar semillas, plantas o descendientes según sus fenotipos. La letra n representa el número total de entidades, mientras que ni identifica el conteo de la categoría i. El símbolo sigma (Σ) indica una sumatoria, es decir, una operación que reúne todos los conteos. Esta relación exige que las categorías sean mutuamente excluyentes y comprendan la totalidad del sistema (Abbott & Fairbanks, 2016).

La forma explícita de la sumatoria presenta sus límites inferior y superior. El límite inferior, i = 1, indica que comenzamos con la primera categoría; el superior, N, representa el número de categorías existentes. El índice i cambia sucesivamente desde uno hasta N, mientras que n1, n2, …, nN representan los conteos particulares. Por ejemplo, si clasificamos 400 semillas en tres grupos de 200, 120 y 80, su suma reproduce exactamente el conteo total. Esta notación facilita expresar distribuciones con numerosas categorías sin escribir cada operación individualmente.

La forma implícita conserva la misma relación matemática, pero omite los límites porque se sobreentiende que debemos sumar todas las categorías del sistema. Su principal ventaja es simplificar la notación algebraica sin modificar el resultado. Ambas expresiones permiten comprobar la conservación del conteo, organizar frecuencias absolutas y estudiar las distribuciones fenotípicas obtenidas mediante cruzamientos. No obstante, esta propiedad describe una clasificación de entidades en un momento determinado y no significa que las poblaciones biológicas mantengan siempre el mismo número de individuos. Los nacimientos, las muertes y la migración pueden modificar sus cantidades (Abbott & Fairbanks, 2016).

Referencias bibliográficas

Abbott, S., & Fairbanks, D. J. (2016). Experiments on plant hybrids by Gregor Mendel. Genetics, 204(2), 407–422. https://doi.org/10.1534/genetics.116.195198

Figura. Gráficas de barras categóricas

Las gráficas de barras categóricas son herramientas estadísticas utilizadas para representar y comparar las frecuencias absolutas de diferentes grupos. En biología, permiten organizar datos relacionados con fenotipos, especies, colores de flores o características hereditarias. Su construcción utiliza dos ejes: el horizontal (X), donde se ubican las categorías discretas, y el vertical (Y), que representa el número de entidades contadas. Cada categoría posee una barra independiente, cuya altura corresponde a su frecuencia. Los estudios sobre percepción gráfica demuestran que comparar longitudes sobre una escala común facilita interpretar diferencias cuantitativas (Cleveland & McGill, 1984).

Para construir estas gráficas, primero debemos recolectar datos experimentales y clasificarlos según características observables. Después, establecemos una escala uniforme y dibujamos barras del mismo ancho, separadas entre sí. Por ejemplo, un experimento sobre coloración floral registra ocho flores moradas, cinco blancas, tres rosadas y seis rojas, para un total de 22 individuos. La frecuencia absoluta permite identificar que las flores moradas son las más numerosas, mientras que las rosadas presentan menor abundancia. Las barras deben comenzar desde cero para conservar una comparación proporcional adecuada entre las cantidades representadas (Cleveland, 1984).

En genética experimental, estas representaciones permiten comparar las proporciones fenotípicas obtenidas mediante cruzamientos. También facilitan identificar diferencias entre frecuencias teóricas y experimentales, especialmente cuando se estudian características hereditarias. Sin embargo, las gráficas de barras no demuestran por sí mismas que una diferencia sea estadísticamente significativa. Para determinarlo, necesitamos aplicar pruebas estadísticas apropiadas. La representación correcta de los datos resulta fundamental porque los errores gráficos pueden provocar interpretaciones equivocadas sobre los fenómenos biológicos investigados (Cleveland & McGill, 1985).

Cleveland, W. S. (1984). Graphical methods for data presentation: Full scale breaks, dot charts, and multibased logging. The American Statistician, 38(4), 270–280. https://doi.org/10.1080/00031305.1984.10483224

Cleveland, W. S., & McGill, R. (1984). Graphical perception: Theory, experimentation, and application to the development of graphical methods. Journal of the American Statistical Association, 79(387), 531–554. https://doi.org/10.1080/01621459.1984.10478080

Cleveland, W. S., & McGill, R. (1985). Graphical perception and graphical methods for analyzing scientific data. Science, 229(4716), 828–833. https://doi.org/10.1126/science.229.4716.828

El mito de Mendel

[Genérica clásica]

Durante el siglo XIX, la biología experimentó importantes transformaciones relacionadas con el desarrollo de la teoría celular, la fisiología experimental y los primeros estudios sistemáticos sobre la herencia biológica. Sin embargo, buena parte de las investigaciones continuaba desarrollándose dentro de la historia natural, una disciplina dedicada a observar, describir, recolectar y clasificar organismos. Los naturalistas estudiaban la anatomía, la reproducción, las semejanzas entre especies y su distribución geográfica, construyendo conocimientos fundamentales para comprender la diversidad biológica.

En este contexto también existían discusiones entre diferentes interpretaciones sobre el funcionamiento de los seres vivos. Algunas posiciones vitalistas consideraban que ciertos fenómenos biológicos requerían principios especiales, mientras que las explicaciones mecanicistas buscaban comprenderlos mediante procesos materiales, físicos y químicos. Estas posiciones no constituían necesariamente dos grupos completamente enfrentados, pues numerosos científicos combinaban observaciones experimentales con diferentes interpretaciones filosóficas.

La influencia de la física matemática aumentó considerablemente durante este período. Sus investigadores lograban describir fenómenos mediante ecuaciones, mientras la química avanzaba hacia una explicación atómica de la materia. En 1905, Albert Einstein publicó investigaciones fundamentales sobre la luz, el movimiento browniano y la relatividad, aunque recibió el Premio Nobel de Física de 1921 principalmente por su explicación del efecto fotoeléctrico.

La biología experimental también avanzaba mediante el estudio de las células. Durante las décadas finales del siglo XIX se describieron procesos de división celular, incluyendo la mitosis y fenómenos que posteriormente serían identificados como parte de la meiosis. August Weismann propuso importantes distinciones entre células germinales y células somáticas, contribuyendo al debate sobre cómo se transmite la información hereditaria entre generaciones.

Estos descubrimientos prepararon el escenario para recuperar las investigaciones de Gregor Mendel. Sin embargo, la historia que presentan habitualmente los libros escolares simplifica considerablemente lo ocurrido. Mendel suele aparecer como un monje solitario que descubrió por sí mismo todas las leyes modernas de la genética, cuando en realidad sus investigaciones formaban parte de una tradición científica y fueron reinterpretadas por generaciones posteriores (Gliboff, 2025).

Características del artículo de Mendel

La representación tradicional de Gregor Mendel como fundador individual de la genética moderna plantea un problema interesante para la historia de la ciencia. ¿Hasta qué punto las explicaciones escolares corresponden a lo que realmente investigó y escribió? Para responder es necesario distinguir entre los resultados experimentales originales y las interpretaciones elaboradas posteriormente.

La ciencia no funciona únicamente mediante descubrimientos individuales. Los investigadores utilizan conocimientos anteriores, trabajan dentro de comunidades científicas, reciben apoyo institucional y comparten procedimientos con otros especialistas. Además, sus explicaciones pueden cambiar cuando aparecen nuevas observaciones y herramientas de investigación.

El historiador Robert Olby publicó en 1979 un artículo titulado Mendel No Mendelian?, en el cual cuestionó la costumbre de atribuir directamente a Mendel todos los conceptos de la genética mendeliana contemporánea. Su planteamiento no pretendía negar los descubrimientos de Mendel, sino comprender cómo fueron interpretados y transformados durante el siglo XX (Olby, 1979).

El artículo original de Mendel, Versuche über Pflanzen-Hybriden, fue presentado en 1865 y publicado en 1866. Su título significa «Experimentos sobre hibridación de plantas». El documento contiene aproximadamente 45 páginas dedicadas a describir los cruzamientos experimentales, las características de los progenitores, las generaciones de descendientes y las proporciones numéricas observadas.

Mendel empleó variedades de guisante común, Pisum sativum, y seleccionó características que permitían distinguir fácilmente diferentes tipos de descendientes. Entre ellas estaban la forma de las semillas, el color de las flores y la longitud del tallo.

Su investigación tenía una característica poco frecuente para la época: el análisis detallado de numerosos descendientes mediante conteos sistemáticos. En lugar de observar únicamente algunas plantas, registraba cantidades y buscaba relaciones matemáticas que se repitieran entre generaciones.

No obstante, el artículo estaba escrito en el lenguaje científico de su época. No contenía conceptos modernos como ADN, genotipo, alelo o cromosoma hereditario. Estos términos aparecieron posteriormente, cuando nuevos descubrimientos permitieron comprender mejor los mecanismos de la reproducción.

Por ello, leer el artículo original requiere evitar el anacronismo científico, que consiste en atribuir a los investigadores antiguos conocimientos y conceptos desarrollados después de su época.

Esta distinción permite comprender que una explicación científica puede ser correcta en sus resultados y, al mismo tiempo, formar parte de un sistema conceptual diferente del utilizado actualmente (Abbott & Fairbanks, 2016).

Mendel trabajaba sobre especiación, no sobre herencia

Una interpretación histórica importante sostiene que el objetivo central de Mendel no era descubrir las leyes generales de la herencia biológica tal como hoy las entendemos, sino investigar la formación de híbridos y las características de sus descendientes durante sucesivas generaciones.

La hibridación ocurre cuando se cruzan organismos con diferencias hereditarias, ya sean variedades de una misma especie o, en determinadas condiciones, especies diferentes. Los investigadores del siglo XIX estaban interesados en comprender por qué algunos híbridos conservaban determinadas características, mientras otros producían descendientes distintos.

Estas preguntas también estaban relacionadas con el problema del origen de las especies. Charles Darwin había publicado su teoría de la evolución por selección natural en 1859, pero todavía existían numerosas dudas sobre los mecanismos responsables de la transmisión de variaciones hereditarias y la aparición de diferencias reproductivas entre poblaciones.

La especiación consiste en el proceso evolutivo mediante el cual aparecen nuevos linajes de organismos que pueden llegar a constituir especies diferentes. La hibridación puede participar en este proceso, especialmente en las plantas, aunque no todos los cruces entre variedades producen nuevas especies.

Según Monaghan y Corcos (1990), Mendel estaba especialmente interesado en descubrir las regularidades que gobernaban la formación y el desarrollo de los híbridos vegetales. Su investigación intentaba explicar por qué determinadas características reaparecían en proporciones constantes después de sucesivas generaciones de reproducción.

Esta interpretación es importante porque modifica la manera de comprender sus experimentos. En lugar de imaginar a Mendel buscando directamente los genes, debemos situarlo entre naturalistas interesados en la fertilidad de los híbridos, la estabilidad de las variedades y la formación de nuevas combinaciones de caracteres.

Sin embargo, sería incorrecto afirmar que sus investigaciones no tenían ninguna relación con la herencia. Sus resultados explicaban precisamente cómo se transmitían determinadas diferencias entre generaciones, aunque el concepto moderno de herencia genética todavía no estuviera plenamente desarrollado.

En su artículo, Mendel propuso que los híbridos formaban diferentes tipos de células reproductoras y que sus combinaciones durante la fecundación permitían explicar las proporciones observadas. Esta propuesta establecía una relación entre la reproducción y la conservación de las características hereditarias.

El debate histórico consiste, por tanto, en determinar si Mendel pretendía formular una teoría universal de la herencia o resolver un problema específico de la hibridación. Ambas interpretaciones reconocen la importancia de sus resultados experimentales, pero difieren en la reconstrucción de sus objetivos científicos (Gliboff, 2025).

Mendel nunca habló de 9:3:3:1

Una de las expresiones más conocidas de la genética escolar es la proporción 9:3:3:1, utilizada para explicar los resultados de determinados cruzamientos dihíbridos. Un dihíbrido es un organismo que presenta dos pares de variantes hereditarias diferentes, generalmente estudiadas mediante dos características independientes.

Por ejemplo, podemos estudiar simultáneamente la forma de las semillas y su coloración. En un modelo sencillo, las semillas pueden ser lisas o rugosas y amarillas o verdes. Cuando se cruzan dos individuos heterocigotos para ambas características, pueden aparecer cuatro combinaciones fenotípicas.

En determinadas condiciones, la proporción esperada es de nueve semillas lisas y amarillas, tres lisas y verdes, tres rugosas y amarillas, y una rugosa y verde. Esta relación se representa mediante la expresión 9:3:3:1.

En su artículo original, Mendel registró un experimento con 556 semillas, distribuidas en cuatro categorías: 315 lisas y amarillas, 108 lisas y verdes, 101 rugosas y amarillas, y 32 rugosas y verdes. Estos resultados se aproximan notablemente a la proporción que actualmente enseñamos (Mendel, 1866).

Sin embargo, Mendel no presentó la proporción 9:3:3:1 como la formulación general de una ley independiente, tal como aparece habitualmente en los libros de texto. En cambio, explicó que las diferentes parejas de características podían combinarse de manera independiente y desarrolló expresiones matemáticas para representar sus resultados.

Es importante distinguir entre no escribir explícitamente una proporción y no comprender las relaciones matemáticas que esa proporción representa. Mendel identificó las combinaciones posibles y sus frecuencias, aunque utilizó una presentación diferente de la empleada en los cursos modernos.

La interpretación actual se relaciona con la ley de distribución independiente, según la cual los alelos de determinados genes se distribuyen independientemente durante la formación de los gametos. Sin embargo, sabemos que esta independencia no es universal.

Los genes situados muy próximos dentro del mismo cromosoma pueden presentar ligamiento genético, lo que significa que tienden a transmitirse juntos. Por esta razón, la proporción 9:3:3:1 no aparece necesariamente en todos los cruzamientos que involucran dos características.

Además, la dominancia incompleta, la epistasis y otras interacciones hereditarias pueden producir proporciones fenotípicas diferentes.

Durante el siglo XX, los investigadores relacionaron estos patrones matemáticos con los mecanismos físicos de la meiosis, especialmente con la distribución de cromosomas homólogos durante la formación de gametos.

La formulación escolar de las leyes mendelianas es, por tanto, el resultado de una reconstrucción científica posterior, que combina las observaciones originales de Mendel con conocimientos desarrollados durante las décadas siguientes (Olby, 1979).

Verdaderas definiciones mendelianas

Otro aspecto importante del mito de Mendel consiste en atribuirle directamente la terminología utilizada actualmente en los cursos de genética. Aunque sus resultados pueden expresarse mediante genes, alelos y genotipos, estas palabras no formaban parte de su vocabulario científico.

Mendel utilizó expresiones alemanas como Merkmal, relacionada con una característica observable, y Elemente, empleada al discutir los componentes o elementos que intervenían en el desarrollo de los híbridos. Su significado debe interpretarse dentro del contexto científico original, sin asumir que correspondían exactamente a nuestros conceptos modernos.

Actualmente denominamos fenotipo al conjunto de características observables de un organismo, mientras que el genotipo corresponde a su constitución genética. Aunque existe una relación entre estos conceptos y las distinciones utilizadas por Mendel, no son equivalencias históricas perfectas.

En sus explicaciones matemáticas, Mendel empleó letras para representar diferentes formas hereditarias. Por ejemplo, describió una serie mediante la expresión:

A + 2Aa + a

En esta representación, A y a identificaban formas constantes con características diferentes, mientras que Aa representaba la forma híbrida.

La notación escolar moderna expresa una distribución semejante mediante:

AA + 2Aa + aa

Esta segunda representación utiliza pares de letras para describir los genotipos diploides, es decir, organismos que poseen dos copias de cada cromosoma de un conjunto determinado.

La diferencia es importante. En la notación moderna, AA representa un homocigoto dominante, Aa un heterocigoto y aa un homocigoto recesivo.

Un organismo homocigoto posee dos alelos iguales para un gen determinado, mientras que uno heterocigoto presenta dos alelos diferentes. Sin embargo, estos conceptos adquirieron su significado moderno después de los experimentos de Mendel.

Los historiadores Monaghan y Corcos (1990) señalaron que la utilización de letras individuales para las formas constantes refleja diferencias entre el modelo original y las representaciones posteriores de la herencia.

No obstante, esta diferencia de símbolos no demuestra que Mendel creyera necesariamente en organismos con un único elemento hereditario. Su modelo estaba diseñado para representar los resultados de la hibridación, no para describir directamente la estructura molecular de los cromosomas.

Mendel propuso que los híbridos podían producir diferentes clases de células reproductoras, cuya combinación durante la fecundación explicaría los resultados observados. Esta interpretación constituía una hipótesis sobre los mecanismos reproductivos, aunque todavía no existieran instrumentos para observar directamente los componentes hereditarios.

Durante el siglo XX, investigadores como Carl Correns, William Bateson y Wilhelm Johannsen contribuyeron a desarrollar la terminología moderna. Johannsen introdujo los términos gen, genotipo y fenotipo en 1909, estableciendo distinciones fundamentales para el desarrollo de la genética.

Posteriormente, la teoría cromosómica de la herencia permitió relacionar los factores mendelianos con estructuras celulares observables. Las investigaciones de Thomas Hunt Morgan y sus colaboradores proporcionaron pruebas experimentales de que numerosos genes se encuentran organizados en los cromosomas.

Así, las representaciones algebraicas modernas conservan las regularidades descubiertas por Mendel, pero incorporan conocimientos celulares y moleculares desarrollados después de su muerte (Olby, 1979; Gliboff, 2025).

¿Por qué es famoso?

Si Mendel no desarrolló personalmente todos los conceptos modernos de la genética clásica, resulta razonable preguntarse por qué llegó a ser reconocido como su fundador. La respuesta se encuentra tanto en sus descubrimientos experimentales como en la manera en que las comunidades científicas reconstruyen su propia historia.

Hacia 1900, varios investigadores estudiaban nuevamente los mecanismos de transmisión hereditaria. Entre ellos destacaron Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak-Seysenegg, quienes publicaron investigaciones relacionadas con la reproducción de híbridos y las proporciones de sus descendientes.

Sus trabajos contribuyeron a recuperar el artículo de Mendel, pero también originaron discusiones sobre la prioridad científica, es decir, sobre quién había descubierto primero determinadas regularidades hereditarias.

Correns reconoció explícitamente la importancia de los resultados originales, mientras que De Vries inicialmente presentó sus descubrimientos sin destacar suficientemente el trabajo anterior de Mendel. Estas discusiones favorecieron que el naturalista de Brno adquiriera una posición central en la historia de la genética.

Sin embargo, los investigadores del siglo XX no se limitaron a reproducir sus experimentos. También desarrollaron nuevas interpretaciones, formularon modelos hereditarios y relacionaron las regularidades mendelianas con los descubrimientos de la citología, disciplina dedicada al estudio de las células.

La construcción de la figura de Mendel como padre de la genética permitió identificar un antecedente histórico para una disciplina que estaba consolidándose. Sin embargo, también contribuyó a simplificar las aportaciones de otros naturalistas y las diferencias entre el mendelismo original y la genética posterior (Gliboff, 2025).

Su reconocimiento no depende de haber descubierto los genes, de haber formulado todas las leyes escolares o de haber trabajado completamente aislado. Su contribución fundamental consistió en demostrar que determinados fenómenos de hibridación vegetal podían explicarse mediante regularidades matemáticas, apoyadas en numerosos experimentos.

La historia del mendelismo también muestra que las teorías científicas pueden adquirir nuevos significados cuando aparecen conocimientos e instrumentos que no estaban disponibles para sus autores originales.

Por ello, los historiadores continúan investigando cuánto de la genética mendeliana moderna corresponde directamente a Mendel y cuánto fue desarrollado mediante las interpretaciones posteriores de sus resultados (Olby, 1979; Monaghan & Corcos, 1990).

Referencias bibliográficas

Abbott, S., & Fairbanks, D. J. (2016). Experiments on plant hybrids by Gregor Mendel. Genetics, 204(2), 407–422. https://doi.org/10.1534/genetics.116.195198

Gliboff, S. (2025). Rediscovering and unrediscovering Gregor Mendel: His life, times, and intellectual context. Cold Spring Harbor Perspectives in Biology, 17(4), a041812. https://doi.org/10.1101/cshperspect.a041812

Mendel, G. (1866). Versuche über Pflanzen-Hybriden. Verhandlungen des naturforschenden Vereines in Brünn, 4, 3–47. https://www.biodiversitylibrary.org/page/48263132

Monaghan, F. V., & Corcos, A. F. (1990). The real objective of Mendel's paper. Biology and Philosophy, 5(3), 267–292. https://doi.org/10.1007/BF00165254

Olby, R. C. (1979). Mendel no Mendelian? History of Science, 17(1), 53–72. https://doi.org/10.1177/007327537901700103

miércoles, 14 de octubre de 2026

Gregor Mendel

[Genérica clásica]

Durante el siglo XIX, las ciencias naturales experimentaron una profunda transformación gracias al desarrollo de nuevos instrumentos científicos, métodos experimentales y procedimientos matemáticos. La extraordinaria influencia de la física de Isaac Newton había demostrado que numerosos fenómenos naturales podían describirse mediante leyes matemáticas, capaces de explicar y predecir acontecimientos. Este éxito inspiró a investigadores de otras disciplinas, especialmente la química, la fisiología y la biología, que comenzaron a buscar regularidades semejantes en los organismos vivos.

Uno de los científicos que participó en esta transformación fue Gregor Johann Mendel (1822-1884), un monje agustino nacido en Heinzendorf, localidad que entonces pertenecía al Imperio austríaco y actualmente se encuentra en la República Checa. Sus investigaciones sobre la reproducción vegetal y la transmisión de caracteres hereditarios permitieron identificar regularidades matemáticas que posteriormente serían conocidas como las leyes de Mendel. Sus principales experimentos utilizaron variedades del guisante común, Pisum sativum, cuyos descendientes podían clasificarse según características observables (Gliboff, 2025).

 Figura 1. [Gregor Mendel]. Gregor Mendel (1822-1884) fue un monje agustino y naturalista austríaco. Estudió botánica, física y matemáticas en Viena. Mediante cruzamientos controlados de guisantes (Pisum sativum), descubrió patrones de herencia y proporciones matemáticas. Publicó sus resultados en 1866, pero fueron reconocidos hacia 1900. Sus investigaciones establecieron las bases de la genética mendeliana y del estudio de la transmisión hereditaria (Gliboff, 2025).

La fisicalización de las ciencias

Durante los siglos XVIII y XIX, la física se convirtió en un modelo de investigación para numerosas disciplinas científicas. Los trabajos de Newton habían demostrado que fenómenos aparentemente diferentes, como la caída de los objetos y el movimiento de los planetas, podían explicarse utilizando un conjunto relativamente pequeño de principios naturales y ecuaciones matemáticas. Esta capacidad para explicar diferentes acontecimientos mediante una misma teoría despertó el interés de investigadores dedicados al estudio de la naturaleza.

La intención de aproximar otras ciencias a los métodos utilizados por la física puede denominarse fisicalización de las ciencias. Esta expresión describe una tendencia histórica y filosófica, no una obligación que todos los investigadores aceptaran. Su objetivo consistía en buscar explicaciones cuantitativas, formular hipótesis comprobables e identificar relaciones constantes entre diferentes variables.

Austria-Hungary | History, Definition, Map, & Facts | Britannica

Figura 2. [El Imperio austrohúngaro y el contexto de Mendel]. Gregor Mendel vivió bajo la monarquía de los Habsburgo, convertida en Austria-Hungría en 1867. Este imperio enfrentaba desigualdades sociales y conflictos culturales. En Moravia, las instituciones religiosas promovieron la investigación científica y el mejoramiento agrícola. El monasterio de Brno impulsó estudios sobre herencia biológica y selección artificial, fundamentales para los experimentos de Mendel (Orel & Wood, 2000).

Una herramienta fundamental era el reduccionismo metodológico, que consiste en estudiar un sistema complejo mediante el análisis de sus componentes o procesos más sencillos. Por ejemplo, un investigador interesado en comprender la fotosíntesis puede estudiar por separado la influencia de la luz, la concentración de dióxido de carbono y la temperatura sobre la producción de materia orgánica.

Este procedimiento permite controlar determinadas variables, aunque los sistemas biológicos suelen presentar interacciones que no pueden comprenderse únicamente estudiando sus partes aisladas. Por esta razón, la ciencia moderna combina enfoques reduccionistas con explicaciones sobre el funcionamiento conjunto de los organismos.

En la biología del siglo XIX también persistían interpretaciones vitalistas, según las cuales los seres vivos poseían principios especiales que no podían explicarse completamente mediante las leyes físicas y químicas. Sin embargo, el vitalismo reunió distintas posiciones filosóficas, y no todos sus defensores rechazaban la experimentación o las matemáticas.

El desarrollo de la fisiología experimental, la química orgánica y la microscopía permitió investigar procesos que anteriormente parecían imposibles de estudiar mediante procedimientos científicos. Fenómenos como la respiración celular, la digestión y la reproducción comenzaron a relacionarse con estructuras materiales y mecanismos observables.

La contribución de Mendel debe comprenderse dentro de este ambiente intelectual. Su investigación no consistió simplemente en afirmar que los hijos podían parecerse a sus padres, una observación conocida desde la Antigüedad, sino en identificar regularidades numéricas que permitían formular predicciones sobre las características de la descendencia (Teicher, 2014).

La matematización de la biología

La matematización de la biología consiste en utilizar números, proporciones, ecuaciones y procedimientos estadísticos para describir y explicar los fenómenos relacionados con los seres vivos. Este proceso requiere transformar determinadas observaciones en datos cuantitativos, es decir, información expresada mediante cantidades medibles o contables.

Una casa con una torre de un edificio

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Figura 3. [Monasterio de Santo Tomás: ciencia y religión]. La relación entre Iglesia católica y ciencia alternó cooperación y conflicto. Según Thomas Kuhn, la ciencia normal desarrolla conocimientos dentro de paradigmas establecidos, mientras las revoluciones científicas transforman sus fundamentos. En el monasterio de Brno, la Iglesia apoyó las investigaciones de Gregor Mendel sobre herencia biológica e hibridación vegetal, fundamentales para el nacimiento de la genética moderna (Brooke, 2010).

Por ejemplo, un investigador puede estudiar el crecimiento de cien plantas, registrar sus alturas y calcular el promedio, la variación y las diferencias entre grupos experimentales. También puede estudiar la reproducción vegetal, contar cuántos descendientes presentan una característica determinada y comparar los resultados con una proporción esperada.

La introducción de estos procedimientos permitió que la biología avanzara más allá de las descripciones anatómicas y las clasificaciones de organismos, aunque estas actividades continuaron siendo fundamentales. Investigadores como Adolphe Quetelet y Francis Galton contribuyeron posteriormente al desarrollo de métodos cuantitativos para estudiar las diferencias entre individuos y poblaciones.

Mendel utilizó una estrategia especialmente eficaz: seleccionó caracteres hereditarios que podían clasificarse en categorías sencillas, como semillas lisas o rugosas, y estudió numerosos descendientes obtenidos mediante cruzamientos controlados.

En determinados experimentos encontró que aproximadamente tres de cada cuatro descendientes presentaban una característica, mientras uno de cada cuatro manifestaba la alternativa. Esta relación se expresa como una proporción de 3:1, una de las regularidades más conocidas de la genética mendeliana.

Por ejemplo, si se obtienen 400 plantas y se cumple aproximadamente esa proporción, esperaríamos encontrar cerca de 300 individuos con una característica y 100 con la alternativa. Sin embargo, las cantidades observadas no tienen que coincidir exactamente con las esperadas, porque la distribución de los alelos durante la reproducción presenta componentes aleatorios.

Mendel también desarrolló modelos para predecir cómo cambiarían las proporciones de determinados tipos hereditarios después de varias generaciones de autofecundación. Estas investigaciones muestran que su utilización de las matemáticas fue más compleja que limitarse a contar plantas o calcular porcentajes (Teicher, 2014).

Su contribución permitió convertir un problema aparentemente irregular, la transmisión de características entre generaciones, en un fenómeno que podía investigarse mediante experimentos reproducibles, proporciones numéricas y predicciones matemáticas.

No obstante, Mendel no fue el primer investigador que utilizó matemáticas en biología. La demografía, la fisiología y determinados estudios sobre poblaciones ya empleaban procedimientos cuantitativos. Su importancia histórica reside en la aplicación especialmente rigurosa de estos métodos a la hibridación vegetal y a la explicación de los patrones hereditarios.

Preparación académica de Gregor Mendel

Gregor Mendel nació el 20 de julio de 1822 en una familia de agricultores de la región de Silesia, perteneciente entonces al Imperio austríaco. Sus padres trabajaban en actividades agrícolas, por lo que desde su infancia estuvo familiarizado con el cultivo de plantas, los cambios estacionales y la reproducción de variedades vegetales.

Aunque mostró una notable capacidad intelectual, su familia disponía de recursos económicos limitados. Durante aquella época, ingresar a una institución religiosa podía proporcionar acceso a educación, bibliotecas y actividades académicas que resultaban difíciles de alcanzar para estudiantes de origen campesino.

En 1843 ingresó en el monasterio agustino de Santo Tomás, situado en Brno, donde adoptó el nombre religioso de Gregor. Su formación comprendió estudios teológicos, filosóficos y científicos. Sin embargo, su vocación intelectual se orientó especialmente hacia el estudio de la naturaleza y la enseñanza.

En 1850 intentó obtener una certificación estatal para ejercer como profesor, pero no superó todas las pruebas. Este resultado no significa que careciera de conocimientos biológicos: los exámenes incluían diversos contenidos y exigencias académicas para los cuales su preparación todavía era insuficiente.

Su superior religioso, el abad Cyril Franz Napp, reconoció sus capacidades y apoyó su formación universitaria. Gracias a esta oportunidad, Mendel estudió entre 1851 y 1853 en la Universidad de Viena, donde recibió formación en física, matemáticas, química, zoología y botánica (Gliboff, 2025).

Entre sus profesores destacó Christian Doppler (1803-1853), conocido por sus investigaciones sobre la relación entre el movimiento de una fuente y la frecuencia de las ondas. Sus clases contribuyeron a fortalecer la preparación matemática y experimental de Mendel.

Otro profesor importante fue Franz Joseph Unger (1800-1870), médico, botánico y especialista en fisiología vegetal. Unger investigaba la estructura celular, el crecimiento de las plantas y diferentes problemas relacionados con su reproducción. También se interesó por las transformaciones de los organismos a lo largo del tiempo.

Un dibujo de una persona con traje y corbata

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Figura 4. [Franz Joseph Unger]. Franz Joseph Unger (1800-1870) fue un médico, botánico y fisiólogo vegetal austríaco. Investigó la estructura celular, los fósiles vegetales y el desarrollo de las plantas. Como profesor de Gregor Mendel en Viena, contribuyó a su formación en anatomía vegetal, reproducción y variación biológica. Sus investigaciones influyeron en el desarrollo de la biología celular y la genética experimental (Fairbanks, 2022).

Figura 5. [Cyril Franz Napp]. Cyril Franz Napp (1792-1867) fue un abad agustino que promovió la investigación científica en Brno. Financió la formación de Gregor Mendel, facilitó laboratorios e impulsó estudios sobre herencia biológica, hibridación vegetal y selección artificial. Su apoyo permitió desarrollar cruzamientos experimentales fundamentales para la genética mendeliana, demostrando la importancia del respaldo institucional para los descubrimientos científicos (Fairbanks, 2022).

La formación con Unger permitió a Mendel familiarizarse con la observación microscópica, la anatomía vegetal y las discusiones sobre la hibridación de plantas. Estas investigaciones eran especialmente importantes porque los agricultores y botánicos buscaban obtener nuevas variedades con características útiles.

La educación universitaria de Mendel combinó dos tradiciones: el estudio experimental de los organismos y la utilización de modelos matemáticos para interpretar los resultados. Esta combinación resultaría fundamental para sus investigaciones posteriores (Teicher, 2014).

Después de regresar a Brno, continuó trabajando como docente de ciencias naturales. Sus actividades incluían la enseñanza escolar, la investigación botánica y sus responsabilidades religiosas. Los testimonios históricos presentan a Mendel como un profesor dedicado, interesado en comunicar conocimientos científicos mediante explicaciones comprensibles.

Una abadía o un centro de investigación

Las investigaciones de Mendel se desarrollaron en el monasterio de Santo Tomás de Brno, una institución perteneciente a la Orden de San Agustín. Aunque actualmente suele imaginarse a los monasterios como lugares dedicados exclusivamente a las actividades religiosas, muchas comunidades monásticas europeas también participaron en la conservación, enseñanza y producción de conocimientos científicos.

Figura 6. [Pobreza campesina y crisis agrícolas en el Imperio austríaco]. Durante el siglo XIX, las crisis alimentarias, malas cosechas y desigualdades sociales afectaron al campesinado austríaco. Gregor Mendel, de origen campesino, conoció estas dificultades. El monasterio de Brno le proporcionó educación y recursos para investigar la herencia biológica, la reproducción vegetal y el mejoramiento de cultivares, conocimientos importantes para aumentar la producción agrícola y enfrentar la escasez alimentaria (Fairbanks, 2022).

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, diversas instituciones vinculadas con la Iglesia católica mantuvieron escuelas, bibliotecas, universidades, jardines medicinales y observatorios astronómicos. En estos espacios se estudiaban disciplinas como la astronomía, la medicina, la matemática y la historia natural.

La relación histórica entre religión y ciencia no fue completamente armoniosa ni permanentemente conflictiva. Existieron colaboraciones importantes, pero también desacuerdos y restricciones institucionales. En el caso de Mendel, su pertenencia a una comunidad religiosa proporcionó oportunidades concretas para desarrollar investigaciones científicas.

El monasterio de Brno se distinguía por su participación en la vida intelectual de Moravia. Sus integrantes mantenían relaciones con profesores, médicos, agricultores y sociedades dedicadas al estudio de la naturaleza. La comunidad contaba con colecciones científicas, una importante biblioteca y espacios destinados al cultivo experimental.

El abad Cyril Franz Napp desempeñó un papel decisivo en este ambiente académico. Napp estaba interesado en la producción agrícola, la mejora de las razas animales y la transmisión de características entre generaciones. Las preguntas relacionadas con la herencia biológica tenían, por tanto, un interés científico y económico.

En lugar de investigar completamente aislado, Mendel formaba parte de una comunidad donde ya existían discusiones sobre cruzamientos, variedades vegetales y mejoramiento de organismos. Las investigaciones históricas recientes destacan que esta red institucional fue fundamental para comprender el origen y la orientación de su trabajo (Gliboff, 2025).

La participación de la Iglesia en la formación de Mendel también estuvo relacionada con el contexto político del Imperio austríaco. Durante el siglo XIX, las autoridades imperiales promovieron reformas administrativas y educativas que modificaron las funciones de numerosas instituciones religiosas.

Las comunidades monásticas dedicadas a la enseñanza podían desempeñar funciones importantes dentro del sistema educativo. En ese contexto, el monasterio de Santo Tomás dispuso de condiciones favorables para integrar educación, investigación científica y actividades religiosas, aunque su funcionamiento continuó dependiendo de las regulaciones estatales.

El laboratorio de Mendel

Entre 1856 y 1863, Mendel desarrolló sus principales experimentos sobre la herencia vegetal en los jardines del monasterio. Su laboratorio no consistía necesariamente en una instalación llena de instrumentos complejos, sino en un espacio donde podía controlar cuidadosamente la reproducción de las plantas, registrar resultados y comparar generaciones.

El guisante común, Pisum sativum, resultaba especialmente adecuado porque presenta flores hermafroditas, capaces de realizar autopolinización, pero también permite efectuar cruzamientos artificiales mediante la transferencia controlada del polen.

Para obtener descendientes de progenitores seleccionados, Mendel podía retirar las anteras, estructuras productoras de polen, antes de que ocurriera la autopolinización. Posteriormente aplicaba polen procedente de otra planta sobre el estigma, estructura receptora del sistema reproductor femenino.

Este procedimiento permitía identificar los progenitores de cada cruzamiento y reducir la posibilidad de una fecundación no deseada. La precisión era fundamental porque cualquier contaminación por polen extraño podía alterar las proporciones hereditarias observadas.

Mendel seleccionó siete características principales de los guisantes, entre ellas la forma de las semillas, su coloración, el color de las flores y la posición de estas en la planta. También estudió diferencias en la longitud del tallo y determinadas características de las vainas.

Durante varios años cultivó numerosas plantas, examinó miles de descendientes y organizó sus resultados mediante tablas de frecuencia. Su procedimiento combinaba la experimentación controlada, la observación sistemática y la interpretación matemática.

En uno de sus experimentos sobre la forma de las semillas, obtuvo 5474 semillas lisas y 1850 rugosas, cantidades próximas a la proporción de 3:1. A partir de resultados semejantes propuso que determinados factores hereditarios permanecían separados durante la transmisión entre generaciones (Mendel, 1866).

Actualmente interpretamos estos factores mediante el concepto de alelos, variantes de los genes que se separan durante la formación de los gametos. Sin embargo, Mendel no conocía el ADN, los mecanismos de la meiosis ni la función hereditaria de los cromosomas.

El monasterio también contaba con recursos para realizar observaciones astronómicas y meteorológicas. Mendel desarrolló investigaciones sobre fenómenos atmosféricos y participó en actividades científicas diferentes de sus experimentos de hibridación, lo que demuestra la amplitud de su formación como naturalista.

Su laboratorio constituye un ejemplo histórico de cómo los avances científicos no dependen exclusivamente de instrumentos costosos. También requieren formular preguntas claras, controlar las variables, obtener suficientes observaciones y analizar los resultados con procedimientos adecuados (Teicher, 2014).

Mendel fue olvidado

Mendel presentó sus resultados ante la Sociedad de Historia Natural de Brno en dos sesiones realizadas durante 1865. Al año siguiente publicó su investigación con el título alemán Versuche über Pflanzen-Hybriden, que significa «Experimentos sobre hibridación de plantas». En este trabajo describió sus cruzamientos experimentales, presentó los resultados numéricos y propuso explicaciones para la transmisión de caracteres hereditarios (Mendel, 1866).

Sin embargo, sus resultados no produjeron inmediatamente una transformación de la biología. Aunque la publicación circuló entre algunas instituciones científicas, durante varias décadas recibió relativamente poca atención y no fue incorporada de manera general a las explicaciones sobre la herencia.

Durante mucho tiempo se afirmó que Mendel había sido completamente ignorado porque los naturalistas de su época rechazaban las matemáticas. Actualmente, los historiadores consideran que esta explicación resulta demasiado sencilla. Las dificultades estuvieron relacionadas con el contexto científico, los intereses de los investigadores y las diferencias entre las preguntas que formulaba Mendel y las que predominaban entre sus contemporáneos (Gliboff, 2025).

Durante la segunda mitad del siglo XIX, muchos botánicos estudiaban la hibridación para comprender la formación de variedades y especies. Otros científicos estaban interesados en los mecanismos de la evolución biológica, especialmente después de la publicación de El origen de las especies de Charles Darwin en 1859.

El trabajo de Mendel se interpretó principalmente como una investigación sobre híbridos vegetales, y no como la formulación de principios generales aplicables a numerosos organismos. Además, todavía faltaban conocimientos fundamentales sobre la estructura celular y los mecanismos responsables de la reproducción.

Aunque Robert Brown había descrito el núcleo celular en 1831, su relación con la herencia no estaba clara. Durante las décadas de 1870 y 1880, investigadores como Walther Flemming estudiaron la división celular, mientras otros científicos contribuyeron a describir procesos que posteriormente serían comprendidos como parte de la meiosis.

Estos descubrimientos permitieron reconocer la existencia de cromosomas y estudiar su comportamiento durante la reproducción. Sin embargo, la relación entre los cromosomas y los factores hereditarios todavía no estaba completamente establecida.

Figura 7. [Francisco José I]. Francisco José I (1830-1916) gobernó el Imperio austríaco, convertido en Austria-Hungría en 1867. Durante su reinado, Gregor Mendel investigó la herencia biológica en Brno. El monasterio solicitó derechos civiles y libertad científica, mientras enfrentaba desigualdades sociales y crisis agrícolas. La Primera Guerra Mundial provocó la disolución del imperio en 1918 (Fairbanks, 2022).

Mendel tampoco abandonó inmediatamente sus intereses científicos después de publicar sus resultados. Continuó estudiando la reproducción de otras plantas, especialmente especies del género Hieracium, conocidas comúnmente como vellosillas. Sus experimentos produjeron resultados difíciles de interpretar mediante los modelos derivados de los guisantes.

Actualmente sabemos que algunas especies de este género presentan apomixis, un mecanismo mediante el cual pueden producir semillas sin que ocurra una fecundación sexual normal. Esta característica ayuda a explicar por qué los resultados obtenidos con estas plantas no reproducían fácilmente los patrones observados en los guisantes.

En 1868, Mendel fue elegido abad del monasterio, cargo que incrementó sus responsabilidades administrativas. Aunque continuó interesado en la ciencia, sus obligaciones institucionales limitaron el tiempo disponible para desarrollar nuevos experimentos.

Mendel murió el 6 de enero de 1884, sin conocer la enorme influencia que su trabajo alcanzaría posteriormente. Parte de su correspondencia y documentación se perdió, aunque sobrevivieron publicaciones, anotaciones y materiales que permitieron reconstruir diferentes aspectos de su vida científica.

Entre los libros conservados de su biblioteca se encontraron obras de Charles Darwin, algunas con anotaciones manuscritas. Esta evidencia muestra que Mendel conocía las discusiones sobre la evolución, aunque no demuestra que ambos científicos hubieran desarrollado una colaboración directa (Berry & Browne, 2022).

El reconocimiento de sus investigaciones comenzó a cambiar hacia 1900, cuando tres botánicos europeos publicaron trabajos relacionados con patrones hereditarios semejantes a los descritos por Mendel.

El primero fue Hugo de Vries (1848-1935), investigador neerlandés interesado en la variación hereditaria, la hibridación vegetal y las mutaciones. Sus experimentos habían producido resultados compatibles con determinadas proporciones mendelianas, aunque inicialmente no reconoció adecuadamente la prioridad del trabajo de Mendel.

Otro investigador fue Carl Correns (1864-1933), botánico alemán que estudió la transmisión de caracteres en distintas especies vegetales. Correns reconoció la importancia de los experimentos originales y participó en las discusiones sobre la prioridad científica de sus descubrimientos.

El tercero fue Erich von Tschermak-Seysenegg (1871-1962), investigador austríaco dedicado especialmente al mejoramiento vegetal. Su participación en el llamado redescubrimiento también ha sido examinada críticamente por los historiadores, porque sus interpretaciones iniciales no coincidían completamente con los principios que posteriormente constituirían la genética mendeliana (Harwood, 2000; Simunek, 2011).

El acontecimiento suele conocerse como el redescubrimiento de las leyes de Mendel, aunque actualmente se considera más apropiado hablar de un proceso de recuperación, reinterpretación y difusión de sus investigaciones.

A comienzos del siglo XX, científicos como William Bateson contribuyeron a divulgar estas ideas. En 1905, Bateson propuso el término genética para designar el estudio científico de la herencia y la variación, mientras que los trabajos posteriores de otros investigadores permitieron relacionar los factores hereditarios con los cromosomas.

Así, las investigaciones de Mendel adquirieron un significado más amplio cuando fueron integradas con los conocimientos sobre división celular, gametos, fecundación y transmisión cromosómica. La interpretación moderna de sus descubrimientos fue resultado de numerosas investigaciones desarrolladas después de su muerte (Gliboff, 2025).

Referencias bibliográficas

Berry, A., & Browne, J. (2022). Mendel and Darwin. Proceedings of the National Academy of Sciences, 119(30), e2122144119. https://doi.org/10.1073/pnas.2122144119

Gliboff, S. (2025). Rediscovering and unrediscovering Gregor Mendel: His life, times, and intellectual context. Cold Spring Harbor Perspectives in Biology, 17(4), a041812. https://doi.org/10.1101/cshperspect.a041812

Harwood, J. (2000). The rediscovery of Mendelism in agricultural context: Erich von Tschermak as plant-breeder. Comptes Rendus de l'Académie des Sciences - Series III - Sciences de la Vie, 323(12), 1061–1067. https://doi.org/10.1016/S0764-4469(00)01258-0

Mendel, G. (1866). Versuche über Pflanzen-Hybriden. Verhandlungen des naturforschenden Vereines in Brünn, 4, 3–47. https://www.biodiversitylibrary.org/page/48263132

Simunek, M. (2011). ‘Rediscovery’ revised: The cooperation of Erich and Armin von Tschermak-Seysenegg in the context of the ‘rediscovery’ of Mendel’s laws in 1899–1901. Plant Biology, 13(6), 835–841. https://doi.org/10.1111/j.1438-8677.2011.00491.x

Teicher, A. (2014). Mendel's use of mathematical modelling: Ratios, predictions and the appeal to tradition. History and Philosophy of the Life Sciences, 36(2), 187–208. https://doi.org/10.1007/s40656-014-0019-9

Figura. Francisco José I

Francisco José I (1830-1916) gobernó el Imperio austríaco desde 1848 y posteriormente Austria-Hungría, constituida en 1867. Su reinado coincidió con los experimentos de Gregor Mendel sobre herencia biológica. Aunque promovió reformas administrativas y educativas, su monarquía enfrentó desigualdades sociales, pobreza campesina y conflictos entre nacionalidades. Las crisis agrícolas y las revoluciones de 1848 evidenciaron estas contradicciones. Mientras algunos sectores defendían privilegios tradicionales, otros reclamaban derechos ciudadanos, educación y mejores condiciones de vida. La investigación científica podía contribuir al desarrollo económico, especialmente mediante el mejoramiento agropecuario (Fairbanks, 2022).

En agosto de 1848, varios religiosos del monasterio agustino de Brno, incluido Mendel, firmaron una petición dirigida al Parlamento imperial, no personalmente al emperador. Solicitaban derechos civiles y mayor libertad para dedicarse a la enseñanza y la investigación científica. Aunque la petición no obtuvo la respuesta esperada, el abad Cyril Franz Napp continuó respaldando la formación de Mendel y proporcionando recursos institucionales. El monasterio contaba con espacios para experimentación vegetal, donde posteriormente se estudiaron cruzamientos, hibridación y caracteres hereditarios. La financiación procedía del apoyo institucional, no de una subvención imperial directamente demostrada (Fairbanks, 2022).

Las contradicciones políticas persistieron durante décadas. La industrialización, las diferencias nacionales y las demandas de representación debilitaron progresivamente la monarquía. Francisco José murió en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, y fue sucedido por Carlos I, último emperador de Austria. En 1918, la derrota militar y los movimientos nacionales provocaron la disolución de Austria-Hungría. El monasterio de Brno permaneció como testimonio de una época en la que la educación científica y la investigación sobre reproducción vegetal podían ofrecer respuestas prácticas a los problemas agrícolas, sin resolver por sí solas las desigualdades del imperio.

Fairbanks, D. J. (2022). Demystifying the mythical Mendel: A biographical review. Heredity, 129, 255–262. https://doi.org/10.1038/s41437-022-00526-0

Orel, V., & Wood, R. J. (2000). Scientific animal breeding in Moravia before and after the rediscovery of Mendel's theory. The Quarterly Review of Biology, 75(2), 149–157. https://doi.org/10.1086/393378

Figura. Pobreza campesina y crisis agrícolas en el Imperio austríaco.

Durante el siglo XIX, el Imperio austríaco enfrentó profundas desigualdades económicas, especialmente entre las poblaciones campesinas. Las familias rurales dependían de las cosechas, el acceso a la tierra y las condiciones climáticas para sobrevivir. Las malas cosechas y las crisis alimentarias de la década de 1840 incrementaron la pobreza y contribuyeron a las revoluciones de 1848. Además, muchos campesinos estaban obligados a trabajar gratuitamente para los terratenientes. Estas condiciones limitaban el acceso a una alimentación suficiente, la educación y mejores oportunidades de vida (Paping et al., 2007).

Gregor Mendel (1822-1884) procedía precisamente de una familia campesina trabajadora de Silesia. Su padre cultivaba tierras familiares, pero también debía cumplir jornadas de trabajo obligatorio para un propietario señorial. Desde niño, Mendel participó en actividades agrícolas como el cultivo de árboles frutales, los injertos vegetales y la apicultura. Las dificultades económicas amenazaron repetidamente su educación. Incluso su hermana Theresia renunció a parte de su herencia para financiar sus estudios. Esta experiencia demuestra que el futuro fundador de la genética experimental conocía directamente las dificultades de las comunidades agrícolas (Fairbanks, 2022).

Las crisis agrícolas también alimentaron las tensiones políticas del imperio. En 1848, las movilizaciones campesinas impulsaron reformas destinadas a eliminar las obligaciones feudales, aunque persistieron numerosas desigualdades. En este contexto, mejorar los cultivares, incrementar el rendimiento agrícola y comprender la reproducción de plantas y animales tenía consecuencias económicas importantes. El ingreso de Mendel al monasterio de Brno le proporcionó estabilidad, formación y recursos para investigar. Sus posteriores estudios sobre herencia biológica y cruzamientos vegetales surgieron dentro de una sociedad donde el conocimiento científico podía contribuir a mejorar la producción de alimentos (Fairbanks, 2022).

Fairbanks, D. J. (2022). Demystifying the mythical Mendel: A biographical review. Heredity, 129, 255–262. https://doi.org/10.1038/s41437-022-00526-0

Paping, R., Vanhaute, E., & Ó Gráda, C. (Eds.). (2007). When the potato failed: Causes and effects of the last European subsistence crisis, 1845–1850. Brepols. https://doi.org/10.1484/M.CORN-EB.5.105948

Figura. Cyril Franz Napp

Cyril Franz Napp (1792-1867) fue un sacerdote agustino, educador y administrador austríaco, elegido abad del monasterio de Santo Tomás de Brno en 1824. Su interés por la agricultura científica, la reproducción animal y la herencia biológica lo convirtió en un importante promotor de las investigaciones realizadas en Moravia. Participó en asociaciones de criadores de ovejas que buscaban mejorar la calidad de la lana mediante selección artificial. Estas actividades planteaban preguntas fundamentales: ¿qué características se heredan?, ¿cómo se transmiten entre generaciones? y ¿qué influencia tiene el azar? Napp promovió estas discusiones antes de los experimentos mendelianos (Orel & Wood, 2000).

Contrariamente a la imagen romántica de un científico solitario, Gregor Mendel formaba parte de una comunidad académica organizada, dirigida por un superior que comprendía la importancia de financiar investigaciones. Napp lo recibió en el monasterio en 1843, facilitó su formación en la Universidad de Viena y respaldó sus actividades docentes. También proporcionó espacios para la experimentación botánica, incluyendo un invernadero construido en 1855. Gracias a estos recursos, Mendel pudo desarrollar cruzamientos controlados, estudiar la reproducción vegetal y registrar miles de observaciones. El monasterio funcionaba como una institución que vinculaba conocimiento científico, educación y producción agrícola (Fairbanks, 2022).

La colaboración entre Napp y Mendel demuestra que el nacimiento de la genética experimental dependió tanto del talento individual como de las condiciones institucionales. La investigación sobre hibridación, caracteres hereditarios y mejoramiento de cultivares respondía a necesidades económicas concretas. Napp no formuló las leyes de la herencia, pero contribuyó decisivamente a crear las condiciones para descubrirlas. Murió en 1867 y Mendel lo sucedió como abad en 1868, heredando la dirección de una comunidad con una importante tradición científica (Weiling, 1968).

Fairbanks, D. J. (2022). Demystifying the mythical Mendel: A biographical review. Heredity, 129, 255–262. https://doi.org/10.1038/s41437-022-00526-0

Orel, V., & Wood, R. J. (2000). Scientific animal breeding in Moravia before and after the rediscovery of Mendel's theory. The Quarterly Review of Biology, 75(2), 149–157. https://doi.org/10.1086/393378

Weiling, F. (1968). F. C. Napp und J. G. Mendel: Ein Beitrag zur Vorgeschichte der Versuche Mendels. Theoretical and Applied Genetics, 38, 144–148. https://doi.org/10.1007/BF00933809

 

Figura. Franz Joseph Unger

Franz Joseph Unger (1800-1870) nació en Leutschach, Austria, y fue un destacado médico, botánico, paleobotánico y especialista en fisiología vegetal. Inicialmente estudió derecho, pero posteriormente se interesó por las ciencias naturales y obtuvo su título de medicina en Viena en 1827. Ejerció como médico antes de convertirse en profesor de botánica en Graz, en 1835. En 1850 comenzó a enseñar anatomía y fisiología vegetal en la Universidad de Viena, donde investigó la estructura celular, el crecimiento de las plantas y sus relaciones con el medioambiente. Sus investigaciones contribuyeron al desarrollo de la biología vegetal moderna (Universidad de Viena, 2026).

Unger defendió la importancia de la teoría celular, según la cual los organismos están constituidos por células que intervienen en sus procesos vitales. También estudió fósiles vegetales, comparando especies antiguas y modernas para investigar las transformaciones históricas de la vegetación terrestre. Sus interpretaciones sobre los cambios de las especies anticiparon algunas discusiones posteriores sobre evolución biológica. Durante aquella época, los científicos debatían cómo las células reproductoras podían transmitir características entre generaciones y conservar la identidad de los organismos. Estas discusiones resultaron fundamentales para el nacimiento de la genética experimental (Müller-Wille, 2010).

Entre sus estudiantes estuvo Gregor Mendel, quien asistió a sus enseñanzas durante su formación universitaria entre 1851 y 1853. Unger contribuyó a familiarizarlo con la anatomía vegetal, la fisiología de las plantas y las investigaciones sobre reproducción y variación biológica. Aunque Mendel desarrolló independientemente sus experimentos sobre herencia, su formación estuvo influida por este ambiente científico. Unger se retiró de la enseñanza en 1866 y murió en Graz en 1870. Sus investigaciones ayudaron a establecer conexiones entre biología celular, desarrollo vegetal y transmisión hereditaria (Fairbanks, 2022).

Fairbanks, D. J. (2022). Demystifying the mythical Mendel: A biographical review. Hereditas, 159, 4. https://doi.org/10.1186/s41065-022-00225-0

Müller-Wille, S. (2010). Cell theory, specificity, and reproduction, 1837–1870. Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, 41(3), 225–231. https://doi.org/10.1016/j.shpsc.2010.07.008

Universidad de Viena. (2026). Franz Unger, Prof. Dr. med. https://geschichte.univie.ac.at/en/persons/franz-unger

en donde inserto esto en mi blog