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martes, 10 de febrero de 2026

Proceso digestivo en platelmintos 2. Trematodos y cestodos

 [Enlace al índice]

Trematodos

Los trematodos son platelmintos parásitos con una enorme importancia médica, veterinaria y ecológica, ya que muchas de sus especies afectan directamente a seres humanos, ganado y fauna silvestre. A diferencia de los turbellarios de vida libre, los trematodos han evolucionado para vivir dentro del cuerpo de un anfitrión, donde obtienen alimento de tejidos, secreciones o fluidos corporales. Este modo de vida parasítico ha moldeado profundamente su anatomía, fisiología y estrategias digestivas.

Los trematodos adultos se alimentan principalmente de tejidos del anfitrión, sangre, bilis o del contenido del tracto gastrointestinal, dependiendo de la especie y del órgano que parasiten. En muchos casos, el alimento es ingerido por la boca, impulsado por una faringe musculosa y conducido hacia un intestino ramificado, similar en su organización básica al de los turbellarios. Sin embargo, la superficie corporal (el tegumento) cumple un papel central en la nutrición, especialmente en especies que habitan ambientes ricos en nutrientes fácilmente absorbibles, como los vasos sanguíneos o el intestino. Este tegumento es metabólicamente activo y permite la absorción directa de moléculas pequeñas, como glucosa, aminoácidos y lípidos, mediante transporte a través de membrana.

Resultado de imagen de fasciola digestive system

Enlace a la [Figura: Sistema digestivo de Fasciola hepatica]  

Desde el punto de vista médico, varias especies de trematodos son especialmente relevantes. Fasciola hepatica, por ejemplo, parasita los conductos biliares del hígado en humanos y animales domésticos. Sus enzimas digestivas, principalmente proteasas, degradan tejidos hepáticos y epitelios biliares, provocando inflamación crónica, fibrosis, dolor abdominal y alteraciones digestivas severas. De forma similar, especies del género Schistosoma —responsables de la esquistosomiasis— se alimentan de sangre y liberan productos metabólicos que desencadenan respuestas inflamatorias intensas, anemia y daño progresivo en intestino, hígado o vejiga. En estos casos, no solo el consumo de nutrientes perjudica al anfitrión, sino también la acción directa de sustancias digestivas y líticas, que alteran la integridad de los tejidos y facilitan la permanencia del parásito.

La digestión en los trematodos puede ser tanto extracelular —mediante enzimas liberadas al lumen intestinal— como intracelular, a través de células fagocitarias del epitelio digestivo. Los restos no digeribles son eliminados por la boca, ya que el sistema digestivo es incompleto y carece de ano. Esta combinación de ingestión, digestión química y absorción tegumentaria explica la enorme eficiencia nutricional de los trematodos y, al mismo tiempo, su alto impacto patológico en los anfitriones.

Cestodos

Los cestodos representan un caso extremo de especialización parasítica. A diferencia de los trematodos, carecen por completo de aparato digestivo: no poseen boca, faringe ni intestinos. Esta pérdida no es una desventaja, sino una adaptación directa a su modo de vida. Todos los cestodos son parásitos intestinales y viven inmersos en un ambiente donde el alimento ya ha sido previamente digerido por el anfitrión.

La nutrición en los cestodos se realiza exclusivamente a través del tegumento, una superficie altamente especializada que absorbe monosacáridos, aminoácidos, ácidos grasos y vitaminas directamente desde el intestino del hospedero. Esta estrategia les permite aprovechar al máximo el trabajo digestivo del anfitrión, reduciendo costos metabólicos y eliminando la necesidad de un sistema digestivo propio. Como consecuencia, los cestodos pueden alcanzar grandes longitudes y producir enormes cantidades de huevos, lo que incrementa su éxito reproductivo y su impacto sanitario.

Enlace a la [Figura: La anatomía de las tenias]

Especies como Taenia solium y Taenia saginata tienen una relevancia médica notable. Además de competir por nutrientes —lo que puede causar desnutrición, déficits vitamínicos y malestar gastrointestinal—, algunas fases larvarias pueden invadir tejidos humanos y producir enfermedades graves como la cisticercosis, afectando incluso al sistema nervioso central. Así, tanto trematodos como cestodos ilustran de manera clara cómo la digestión y la nutrición parasitaria no solo sostienen al parásito, sino que también están directamente relacionadas con el daño fisiológico que sufren los anfitriones.

Referencias

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