Los miriápodos constituyen un grupo de artrópodos
terrestres caracterizados por cuerpos alargados, segmentados y con numerosos
pares de patas. Incluyen dos linajes ecológica y funcionalmente muy distintos:
los ciempiés (depredadores activos) y los milpiés (principalmente
detritívoros). Estas diferencias en el modo de vida se reflejan con claridad en
la anatomía bucal, el tipo de alimento que consumen y el funcionamiento
de su sistema digestivo, ofreciendo un excelente ejemplo de cómo la forma y
la función evolucionan de manera coherente con el nicho ecológico.
Ciempiés
La mayoría de los ciempiés son depredadores
activos y agresivos que cazan invertebrados más pequeños, como gusanos,
caracoles y otros artrópodos. Su rasgo más distintivo es que el primer par de
apéndices del tronco está transformado en grandes garras venenosas llamadas prehensores
o forcípulas. Estas estructuras se sitúan ventralmente, cerca de la
boca, y se utilizan para perforar a la presa e inyectar veneno. El
veneno es producido por grandes glándulas venenosas ubicadas en los
artículos basales de las forcípulas y cumple una doble función: paralizar
a la presa y facilitar su manipulación.
Enlace
a la [Figura:
Escolopendras]
En especies grandes, como algunas Scolopendra
tropicales, el veneno es lo suficientemente potente como para someter pequeños
vertebrados —ranas, lagartijas, serpientes, roedores e incluso aves
pequeñas—. Algunos ciempiés muestran conductas de caza sorprendentes, como
elevar el cuerpo sobre las patas posteriores para capturar insectos voladores.
Durante la alimentación, los prehensores y los segundos maxilares inmovilizan a
la presa, mientras que las mandíbulas y los primeros maxilares se
encargan de morder y triturar los tejidos. En humanos, la mordedura de un
ciempiés rara vez es mortal, pero puede provocar dolor intenso, inflamación
y síntomas comparables a una picadura severa de avispa o escorpión.
Milpiés
La estrategia alimenticia de los milpiés es
marcadamente diferente. La gran mayoría son detritívoros de movimiento lento,
especializados en consumir materia vegetal muerta y en descomposición,
como hojarasca y restos leñosos. Gracias a este hábito, cumplen un papel
ecológico fundamental en el reciclaje de nutrientes y la formación del
suelo en numerosos ecosistemas terrestres. Los fragmentos vegetales son
triturados con mandíbulas robustas, mezclados con saliva y luego
ingeridos.
Enlace
a la [Figura:
Milpiés]
Algunos grupos, como ciertos sifonóforos tropicales,
parecen alimentarse de jugos de plantas vivas y hongos, y en ellos el labro,
el gnatocilario y las mandíbulas reducidas se modifican formando un pico
perforador-suctor. Aunque existen milpiés depredadores, estos casos
son excepcionales; por ejemplo, una especie norteamericana se especializa en
consumir pupas de insectos. En ambientes cavernícolas, los milpiés suelen ser
los animales de mayor tamaño, y aunque la mayoría de las especies
troglobias son terrestres, al menos una especie pasa gran parte del tiempo sumergida
en corrientes de cuevas, alimentándose de bacterias acuáticas.
Tracto gastrointestinal
Como en otros artrópodos, el tracto gastrointestinal de
los miriápodos es largo y generalmente recto, y se divide en tres regiones
bien definidas: un intestino anterior estomodeal, un intestino medio
entodérmico y un intestino posterior proctodeal. A diferencia de
muchos insectos y crustáceos, los miriápodos carecen de ciegos digestivos
ramificados.
Las glándulas salivales (también llamadas glándulas mandibulares) están
asociadas a uno o varios apéndices bucales. Sus secreciones lubrican y
ablandan el alimento y, en algunas especies, contienen enzimas que
inician la digestión química o incluso sustancias con función venenosa. La boca
conduce a un esófago largo, que en ciertos grupos se expande formando
una región de almacenamiento o una molleja, como ocurre en la
mayoría de los ciempiés. Esta molleja suele contener espinas cuticulares
que fragmentan mecánicamente el alimento antes de que pase al intestino medio,
donde ocurre la digestión y absorción de nutrientes.
Al igual que en otros artrópodos, el intestino medio produce una membrana
peritrófica, una lámina quitinosa, porosa y protectora que recubre el
epitelio intestinal y puede envolver las partículas alimenticias durante su
tránsito. Finalmente, el intestino medio se continúa con un intestino
posterior delgado, que desemboca en el ano, completando un sistema
digestivo eficiente y bien adaptado a los distintos modos de alimentación de
los miriápodos.
Enlace
a la [Figura:
Sistema digestivo de los miriápodos]
Referencias
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