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martes, 10 de febrero de 2026

Figura. Milpiés

 

Archispirostreptus gigas es uno de los milpiés más grandes del mundo y representa un modelo claro para entender cómo los diplópodos se diferencian profundamente de los ciempiés depredadores, como las escolopendras. A primera vista, su cuerpo cilíndrico, robusto y de color oscuro contrasta con el cuerpo aplanado y ágil de los quilópodos. Mientras las escolopendras muestran un diseño orientado a la caza activa, Archispirostreptus gigas está especializado en una vida detritívora, lenta y asociada al suelo, donde se desplaza entre hojarasca, madera en descomposición y suelos ricos en materia orgánica.

Una diferencia fundamental radica en la organización de las patas y los segmentos. Archispirostreptus gigas pertenece a los diplópodos, lo que significa que la mayoría de sus segmentos corporales están fusionados en diplosegmentos, cada uno con dos pares de patas, dando la impresión de tener cientos de extremidades cortas y coordinadas. En contraste, las escolopendras presentan un solo par de patas por segmento, largas y dirigidas lateralmente, lo que favorece la velocidad y la maniobrabilidad. Además, los milpiés carecen de forcípulos venenosos; sus piezas bucales son mandíbulas simples, diseñadas para triturar restos vegetales blandos, no para capturar presas vivas.

Desde el punto de vista defensivo y ecológico, Archispirostreptus gigas adopta estrategias completamente distintas a las de los ciempiés. En lugar de atacar, se enrolla en espiral para proteger sus partes blandas y puede secretar sustancias químicas irritantes como mecanismo disuasorio. Las escolopendras, en cambio, confían en la agresión y el veneno para dominar a otros organismos. Así, Archispirostreptus gigas cumple un rol ecológico clave como reciclador de materia orgánica, contribuyendo a la formación del suelo y al ciclo de nutrientes, mientras que las escolopendras actúan como depredadores reguladores de poblaciones de invertebrados. Estas diferencias reflejan dos estrategias evolutivas opuestas dentro de los miriápodos: la fuerza ofensiva frente a la eficiencia ecológica del reciclaje.

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