Los clitelados constituyen un grupo de anélidos que incluye a los oligoquetos (como las lombrices de tierra) y a los hirudíneos (sanguijuelas). En comparación con los poliquetos, los oligoquetos presentan una menor diversidad morfológica y ecológica, lo cual no resulta sorprendente si se considera la ausencia de apéndices locomotores especializados. Carecen de parapodios, tentáculos, ganchos o espinas, estructuras que en los poliquetos permiten una gran variedad de modos de vida y estrategias alimenticias. Aun así, los oligoquetos han desarrollado adaptaciones eficientes para explotar recursos específicos en ambientes terrestres y de agua dulce. Por razones prácticas, sus modos de alimentación suelen agruparse en depredadores y detritívoros, aunque existen gradientes intermedios.
Enlace a la [Figura:
Taxonomía de los anélidos]
Oligoquetos
Los oligoquetos
son un grupo de anélidos clitelados que incluye a las lombrices de tierra y a
numerosas especies acuáticas de agua dulce, caracterizados por un cuerpo
segmentado relativamente simple, carente de parapodios y con un
número reducido de quetas por segmento. A pesar de esta aparente simplicidad
morfológica, los oligoquetos han tenido un enorme éxito ecológico, colonizando
suelos, sedimentos y ambientes dulceacuícolas en casi todo el planeta. Su
biología está estrechamente ligada al sustrato que habitan, tanto desde
el punto de vista locomotor como alimenticio, lo que se refleja en un sistema
digestivo altamente eficiente para procesar grandes volúmenes de material
orgánico e inorgánico. Gracias a su actividad excavadora y detritívora,
los oligoquetos desempeñan un papel clave en el reciclaje de nutrientes, la
estructura del suelo y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y
acuáticos.
Enlace
a la [Figura:
Lombriz de tierra]
Oligoquetos
depredadores: Los oligoquetos depredadores habitan
principalmente ambientes de agua dulce. Su estrategia de captura se basa
en una faringe musculosa capaz de expandirse rápidamente y generar una bomba
de vacío, succionando a la presa junto con el agua circundante. Se
alimentan sobre todo de invertebrados pequeños, como gusanos de menor
tamaño y larvas de crustáceos. En algunas especies, la faringe puede evertirse
parcialmente, formando una probóscide transitoria. En el epitelio de
esta región se localizan glándulas secretoras de moco pegajoso, que
inmovilizan a la presa. Posteriormente, los músculos retractores devuelven la
faringe a su posición original, introduciendo el alimento al interior del
tracto digestivo.
Oligoquetos
detritívoros: La mayoría de los oligoquetos terrestres y
varios acuáticos son detritívoros. Algunos se alimentan filtrando
partículas orgánicas finas del suelo o del sedimento, pero el modo más común
consiste en ingerir grandes cantidades de suelo a medida que el animal
se desplaza. En este caso, alimentarse y excavar son procesos
inseparables. El suelo atraviesa el tracto digestivo: la materia orgánica
es digerida y absorbida, mientras que los componentes inorgánicos y no
digeribles son expulsados por el ano. Este proceso cumple una función
ecológica clave, ya que remueve, airea y mezcla el suelo, facilitando la
penetración de raíces y el drenaje del agua. Por ello, los oligoquetos son
considerados ingenieros del ecosistema en ambientes terrestres.
Enlace
a la [Figura:
Sistema digestivo de los oligoquetos]
Boca
y esófago: El sistema digestivo de los oligoquetos es
esencialmente un tubo recto con claras especializaciones regionales,
sobre todo en el tracto anterior. En la lombriz de tierra, la boca
conduce a un estomodeo que incluye una faringe muscular y un esófago.
En la porción posterior del esófago suelen desarrollarse regiones ensanchadas
para almacenamiento del alimento, así como una o más mollejas,
revestidas por cutícula, que cumplen una función de digestión mecánica,
triturando el material ingerido. El esófago puede presentar además evaginaciones
lamelares asociadas a tejido glandular, que participan en la secreción y
regulación química del contenido digestivo.
Glándulas
calcíferas: Un rasgo distintivo de muchos oligoquetos es la
presencia de glándulas calcíferas en el esófago. Estas glándulas
remueven iones calcio (Ca²⁺) del material ingerido y los
precipitan en forma de calcita, que luego es liberada al lumen
intestinal. La calcita no es absorbida y se elimina con las heces. Además de
esta función excretora, las glándulas calcíferas cumplen un papel fisiológico
importante al regular el equilibrio ácido–base de la sangre y del fluido
celómico, actuando como un sistema tampón que evita cambios bruscos de
pH.
Intestino:
El tracto medio participa en el transporte, almacenamiento y
digestión inicial del alimento, procesos facilitados por la mucosa
lubricante producida por glándulas faríngeas. En algunas especies, estas
glándulas secretan amilasas y proteasas que inician la digestión
química. El resto del sistema digestivo está dominado por un intestino recto,
que desemboca en un corto proctodeo y un ano situado en el
pigidio. La región inicial del intestino es rica en tejido glandular y produce
una amplia variedad de enzimas digestivas, entre ellas carbohidrasas,
proteasas, lipasas, celulasas y quitinasas. La digestión es principalmente extracelular,
y la absorción ocurre sobre todo en la porción posterior del intestino. En
algunos oligoquetos, el intestino presenta pliegues o divertículos que
aumentan la relación superficie–volumen y mejoran la eficiencia de absorción.
Células
cloragógenas: Asociadas al intestino medio se encuentran masas de
células pigmentadas denominadas células cloragógenas (o cloranógenas),
derivadas del peritoneo. Estas células, de coloración verdosa, amarilla o
parda, están en íntimo contacto con el epitelio intestinal y cumplen funciones
metabólicas clave, como el procesamiento intermedio de nutrientes, el
almacenamiento de reservas y la detoxificación. Su función es análoga, en
términos generales, a la del hígado de los vertebrados.
Hirudíneos
Los hirudíneos, o sanguijuelas, representan una línea
evolutiva altamente especializada dentro de los clitelados. Más de la mitad
de las especies conocidas son ectoparásitas, alimentándose de sangre
u otros fluidos corporales de sus hospedadores. El resto incluye depredadores
de pequeños invertebrados y algunos carroñeros. Los métodos de
alimentación no siempre siguen divisiones taxonómicas estrictas y pueden variar
incluso dentro de una misma familia.
La obtención de alimento involucra estructuras del tracto
anterior, que puede incluir una probóscide faríngea protráctil o mandíbulas
cortantes en forma de cuchillas o estiletes. En el grupo Rhynchobdellae,
las sanguijuelas poseen probóscide pero carecen de mandíbulas; en Arhynchobdellae,
la probóscide está ausente y la mayoría de las especies presenta mandíbulas.
Tanto depredadores como parásitos existen en ambos grupos. Las formas
depredadoras suelen tragar la presa entera, mientras que algunas
especies perforan presas grandes y succionan tejidos y fluidos mediante
la acción de bombeo de la faringe.
Desde el punto de vista médico, destaca Hirudo
medicinalis, la sanguijuela medicinal, utilizada históricamente en
sangrías y hoy en microcirugía reconstructiva para reducir hematomas y
mejorar el drenaje venoso. Esta especie secreta hirudina, un potente anticoagulante,
además de anestésicos y vasodilatadores, lo que permite que el
hospedador no perciba la mordedura mientras se alimenta. Muchas sanguijuelas no
son estrictamente específicas de hospedador y pueden alimentarse de distintos
vertebrados. Tras fijarse mediante sus ventosas, las especies con
mandíbulas realizan una incisión en forma de Y, secretan anestésicos y
anticoagulantes, y succionan sangre con la faringe muscular.
Enlace
a la [Figura:
Sistema digestivo de las sanguijuelas]
El tracto digestivo de los hirudíneos conserva el
plan anélido general: un estomodeo con boca, faringe y esófago; un intestino
medio muy ensanchado, a menudo llamado estómago o buche, con grandes
cecos para almacenamiento; y un proctodeo corto que conduce al
ano. La digestión es extremadamente lenta, en parte porque las enzimas
digestivas se limitan principalmente a exopeptidasas. Un individuo puede
tardar meses en digerir una sola comida. La mayoría de las sanguijuelas
alberga una flora bacteriana intestinal abundante, que probablemente
contribuye a la digestión y al aporte de vitaminas, reforzando aún más la
eficiencia de este singular modo de vida parasítico.
Referencias
Brusca, R.
C., Moore, W., & Shuster, S. M. (2016). Invertebrates (3rd ed.).
Sunderland, MA: Sinauer Associates.
Edwards, C.
A., & Bohlen, P. J. (1996). Biology and ecology of earthworms (3rd
ed.). London: Chapman & Hall.
Ruppert, E.
E., Fox, R. S., & Barnes, R. D. (2004). Invertebrate zoology: A
functional evolutionary approach (7th ed.). Belmont, CA:
Brooks/Cole–Thomson Learning.
Pechenik,
J. A. (2015). Biology of the invertebrates (7th ed.). New York:
McGraw-Hill Education.
Lee, K. E. (1985). Earthworms: Their ecology and relationships with soils and land use. Sydney: Academic Press.
No hay comentarios:
Publicar un comentario