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martes, 10 de febrero de 2026

Proceso digestivo en anélidos 2, clitelados

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Los clitelados constituyen un grupo de anélidos que incluye a los oligoquetos (como las lombrices de tierra) y a los hirudíneos (sanguijuelas). En comparación con los poliquetos, los oligoquetos presentan una menor diversidad morfológica y ecológica, lo cual no resulta sorprendente si se considera la ausencia de apéndices locomotores especializados. Carecen de parapodios, tentáculos, ganchos o espinas, estructuras que en los poliquetos permiten una gran variedad de modos de vida y estrategias alimenticias. Aun así, los oligoquetos han desarrollado adaptaciones eficientes para explotar recursos específicos en ambientes terrestres y de agua dulce. Por razones prácticas, sus modos de alimentación suelen agruparse en depredadores y detritívoros, aunque existen gradientes intermedios.

Earthworm Biology | Earthworm Society of Britain

 Enlace a la [Figura: Taxonomía de los anélidos]

Oligoquetos

 Los oligoquetos son un grupo de anélidos clitelados que incluye a las lombrices de tierra y a numerosas especies acuáticas de agua dulce, caracterizados por un cuerpo segmentado relativamente simple, carente de parapodios y con un número reducido de quetas por segmento. A pesar de esta aparente simplicidad morfológica, los oligoquetos han tenido un enorme éxito ecológico, colonizando suelos, sedimentos y ambientes dulceacuícolas en casi todo el planeta. Su biología está estrechamente ligada al sustrato que habitan, tanto desde el punto de vista locomotor como alimenticio, lo que se refleja en un sistema digestivo altamente eficiente para procesar grandes volúmenes de material orgánico e inorgánico. Gracias a su actividad excavadora y detritívora, los oligoquetos desempeñan un papel clave en el reciclaje de nutrientes, la estructura del suelo y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y acuáticos.

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Enlace a la [Figura: Lombriz de tierra]

Oligoquetos depredadores: Los oligoquetos depredadores habitan principalmente ambientes de agua dulce. Su estrategia de captura se basa en una faringe musculosa capaz de expandirse rápidamente y generar una bomba de vacío, succionando a la presa junto con el agua circundante. Se alimentan sobre todo de invertebrados pequeños, como gusanos de menor tamaño y larvas de crustáceos. En algunas especies, la faringe puede evertirse parcialmente, formando una probóscide transitoria. En el epitelio de esta región se localizan glándulas secretoras de moco pegajoso, que inmovilizan a la presa. Posteriormente, los músculos retractores devuelven la faringe a su posición original, introduciendo el alimento al interior del tracto digestivo.

Oligoquetos detritívoros: La mayoría de los oligoquetos terrestres y varios acuáticos son detritívoros. Algunos se alimentan filtrando partículas orgánicas finas del suelo o del sedimento, pero el modo más común consiste en ingerir grandes cantidades de suelo a medida que el animal se desplaza. En este caso, alimentarse y excavar son procesos inseparables. El suelo atraviesa el tracto digestivo: la materia orgánica es digerida y absorbida, mientras que los componentes inorgánicos y no digeribles son expulsados por el ano. Este proceso cumple una función ecológica clave, ya que remueve, airea y mezcla el suelo, facilitando la penetración de raíces y el drenaje del agua. Por ello, los oligoquetos son considerados ingenieros del ecosistema en ambientes terrestres.

Enlace a la [Figura: Sistema digestivo de los oligoquetos]

Boca y esófago: El sistema digestivo de los oligoquetos es esencialmente un tubo recto con claras especializaciones regionales, sobre todo en el tracto anterior. En la lombriz de tierra, la boca conduce a un estomodeo que incluye una faringe muscular y un esófago. En la porción posterior del esófago suelen desarrollarse regiones ensanchadas para almacenamiento del alimento, así como una o más mollejas, revestidas por cutícula, que cumplen una función de digestión mecánica, triturando el material ingerido. El esófago puede presentar además evaginaciones lamelares asociadas a tejido glandular, que participan en la secreción y regulación química del contenido digestivo.

Glándulas calcíferas: Un rasgo distintivo de muchos oligoquetos es la presencia de glándulas calcíferas en el esófago. Estas glándulas remueven iones calcio (Ca²) del material ingerido y los precipitan en forma de calcita, que luego es liberada al lumen intestinal. La calcita no es absorbida y se elimina con las heces. Además de esta función excretora, las glándulas calcíferas cumplen un papel fisiológico importante al regular el equilibrio ácido–base de la sangre y del fluido celómico, actuando como un sistema tampón que evita cambios bruscos de pH.

Intestino: El tracto medio participa en el transporte, almacenamiento y digestión inicial del alimento, procesos facilitados por la mucosa lubricante producida por glándulas faríngeas. En algunas especies, estas glándulas secretan amilasas y proteasas que inician la digestión química. El resto del sistema digestivo está dominado por un intestino recto, que desemboca en un corto proctodeo y un ano situado en el pigidio. La región inicial del intestino es rica en tejido glandular y produce una amplia variedad de enzimas digestivas, entre ellas carbohidrasas, proteasas, lipasas, celulasas y quitinasas. La digestión es principalmente extracelular, y la absorción ocurre sobre todo en la porción posterior del intestino. En algunos oligoquetos, el intestino presenta pliegues o divertículos que aumentan la relación superficie–volumen y mejoran la eficiencia de absorción.

Células cloragógenas: Asociadas al intestino medio se encuentran masas de células pigmentadas denominadas células cloragógenas (o cloranógenas), derivadas del peritoneo. Estas células, de coloración verdosa, amarilla o parda, están en íntimo contacto con el epitelio intestinal y cumplen funciones metabólicas clave, como el procesamiento intermedio de nutrientes, el almacenamiento de reservas y la detoxificación. Su función es análoga, en términos generales, a la del hígado de los vertebrados.

Hirudíneos

Los hirudíneos, o sanguijuelas, representan una línea evolutiva altamente especializada dentro de los clitelados. Más de la mitad de las especies conocidas son ectoparásitas, alimentándose de sangre u otros fluidos corporales de sus hospedadores. El resto incluye depredadores de pequeños invertebrados y algunos carroñeros. Los métodos de alimentación no siempre siguen divisiones taxonómicas estrictas y pueden variar incluso dentro de una misma familia.

La obtención de alimento involucra estructuras del tracto anterior, que puede incluir una probóscide faríngea protráctil o mandíbulas cortantes en forma de cuchillas o estiletes. En el grupo Rhynchobdellae, las sanguijuelas poseen probóscide pero carecen de mandíbulas; en Arhynchobdellae, la probóscide está ausente y la mayoría de las especies presenta mandíbulas. Tanto depredadores como parásitos existen en ambos grupos. Las formas depredadoras suelen tragar la presa entera, mientras que algunas especies perforan presas grandes y succionan tejidos y fluidos mediante la acción de bombeo de la faringe.

Desde el punto de vista médico, destaca Hirudo medicinalis, la sanguijuela medicinal, utilizada históricamente en sangrías y hoy en microcirugía reconstructiva para reducir hematomas y mejorar el drenaje venoso. Esta especie secreta hirudina, un potente anticoagulante, además de anestésicos y vasodilatadores, lo que permite que el hospedador no perciba la mordedura mientras se alimenta. Muchas sanguijuelas no son estrictamente específicas de hospedador y pueden alimentarse de distintos vertebrados. Tras fijarse mediante sus ventosas, las especies con mandíbulas realizan una incisión en forma de Y, secretan anestésicos y anticoagulantes, y succionan sangre con la faringe muscular.

Enlace a la [Figura: Sistema digestivo de las sanguijuelas]

El tracto digestivo de los hirudíneos conserva el plan anélido general: un estomodeo con boca, faringe y esófago; un intestino medio muy ensanchado, a menudo llamado estómago o buche, con grandes cecos para almacenamiento; y un proctodeo corto que conduce al ano. La digestión es extremadamente lenta, en parte porque las enzimas digestivas se limitan principalmente a exopeptidasas. Un individuo puede tardar meses en digerir una sola comida. La mayoría de las sanguijuelas alberga una flora bacteriana intestinal abundante, que probablemente contribuye a la digestión y al aporte de vitaminas, reforzando aún más la eficiencia de este singular modo de vida parasítico.

Referencias

Brusca, R. C., Moore, W., & Shuster, S. M. (2016). Invertebrates (3rd ed.). Sunderland, MA: Sinauer Associates.

Edwards, C. A., & Bohlen, P. J. (1996). Biology and ecology of earthworms (3rd ed.). London: Chapman & Hall.

Ruppert, E. E., Fox, R. S., & Barnes, R. D. (2004). Invertebrate zoology: A functional evolutionary approach (7th ed.). Belmont, CA: Brooks/Cole–Thomson Learning.

Pechenik, J. A. (2015). Biology of the invertebrates (7th ed.). New York: McGraw-Hill Education.

Lee, K. E. (1985). Earthworms: Their ecology and relationships with soils and land use. Sydney: Academic Press.

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