Lo verdaderamente importante de estos fósiles es que demuestran que los estados intermedios podían funcionar. Desde una visión fijista inspirada en la antigua escala natural, podría parecer imposible modificar una estructura esencial como la articulación mandibular sin producir un organismo defectuoso. Sin embargo, los sinápsidos muestran una progresiva expansión del dentario, reducción de los huesos postdentarios y aparición de una segunda articulación dentario–escamoso, mientras la articulación ancestral articular–cuadrado continuaba funcionando. Durante ciertas etapas ambas articulaciones coexistieron, proporcionando redundancia mecánica en lugar de inutilidad (Anthwal et al., 2013). Wiley Online Library
La transformación resulta todavía más notable porque los componentes de la articulación antigua no desaparecieron. Al liberarse progresivamente de la transmisión de fuerzas mandibulares, el articular y el cuadrado fueron incorporados al sistema auditivo como martillo y yunque, junto con el estribo. El registro fósil conserva distintas combinaciones entre mandíbula, cartílago de Meckel y oído medio, demostrando que una estructura puede cambiar gradualmente de función mientras permanece útil. La abundancia de configuraciones intermedias, incluso cuando algunas evolucionaron independientemente, contradice precisamente la expectativa de que tales formas funcionales “no deberían existir” (Anthwal et al., 2013). Wiley Online Library
Paper sobre la evolución de mandíbula y oído medio mamaliano · Revisión sobre la evolución auditiva de los mamíferos
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