Su historia natural corresponde probablemente a un animal pequeño, principalmente insectívoro o carnívoro de pequeños invertebrados, con actividad posiblemente nocturna. Presentaba incisivos, caninos, premolares y molares funcionalmente diferenciados, además de una dentición capaz de producir un movimiento de cizallamiento preciso. El cráneo de Morganucodon medía apenas unos 26 milímetros en M. watsoni. Su mandíbula constituye una de sus características más importantes: poseía simultáneamente una articulación dentario–escamoso y la antigua articulación articular–cuadrado, formando una condición transicional completamente funcional. Wiley Online Library
El oído medio de Morganucodon muestra todavía mejor su posición evolutiva. Los pequeños huesos postdentarios permanecían vinculados a la mandíbula, aunque ya participaban intensamente en la transmisión sonora. Estudios biomecánicos indican que su aparato auditivo probablemente detectaba eficazmente frecuencias relativamente altas, pese a conservar una configuración intermedia. Investigaciones recientes utilizan precisamente su doble articulación mandibular como referencia para comprender cómo el complejo cuadrado–articular terminó transformándose en los huesecillos del oído mamaliano. Morganucodon no fue un mamífero moderno incompleto, sino un mamaliaforme especializado y funcional dentro de una radiación evolutiva temprana. PubMed Central (PMC)
Estudio clásico del cráneo de Morganucodon · Estudio clásico de su mandíbula · Investigación moderna sobre mandíbula y oído medio
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