La recombinación
meiótica ocurre cuando cromátidas no hermanas de cromosomas
homólogos intercambian segmentos equivalentes de ADN. El proceso comienza con roturas
controladas y su reparación usando la molécula homóloga como molde. Algunos
intercambios producen entrecruzamientos: combinaciones nuevas de alelos
en una misma cromátida. Otros se reparan sin intercambio recíproco. Los
entrecruzamientos originan quiasmas, que mantienen unidos temporalmente
los homólogos y contribuyen a su separación correcta en la primera
división meiótica. Así, cada gameto puede recibir cromosomas con mezclas de
información materna y paterna, aumentando la variabilidad genética de la
descendencia (Zickler & Kleckner, 2015).
La ley de
distribución independiente describe cómo los pares de cromosomas homólogos
se orientan al azar en la metafase I y se reparten independientemente de
otros pares. La recombinación es un mecanismo distinto, aunque ambos procesos
generan nuevas combinaciones genéticas. Los genes situados en cromosomas
diferentes suelen distribuirse independientemente; los genes próximos en
un mismo cromosoma tienden a heredarse juntos. Un entrecruzamiento puede
separarlos, y cuanto mayor sea la distancia entre ellos, más probable es la
recombinación. Por eso, esta ley se cumple aproximadamente para genes muy
separados o ubicados en cromosomas distintos, pero no siempre para genes
ligados (Page & Hawley, 2004).
Referencias
Page, S. L., &
Hawley, R. S. (2004). The genetics and molecular biology of the synaptonemal
complex. Annual Review of Cell and Developmental Biology, 20, 525–558. https://doi.org/10.1146/annurev.cellbio.19.111301.155141
Zickler, D., &
Kleckner, N. (2015). Recombination, pairing, and synapsis of homologs during
meiosis. Cold Spring Harbor Perspectives in Biology, 7(6), a016626. https://doi.org/10.1101/cshperspect.a016626

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