En los dinosaurios terópodos, las gastralias podían superponerse y articularse entre sí, generando una estructura móvil que probablemente colaboraba con la respiración. Al contraerse ciertos músculos abdominales, la cesta gastral podía modificar el volumen de la cavidad corporal y favorecer el movimiento del aire a través de los pulmones y sacos aéreos. Esto resulta especialmente interesante en terópodos cercanos al origen de las aves, porque sugiere una combinación entre gastralias móviles, pulmones rígidos y sacos aéreos antes de la aparición del sistema respiratorio aviano moderno. Paper sobre ventilación en dinosaurios terópodos
Las gastralias también cumplían una función mecánica y protectora. Podían sostener la pared abdominal, limitar deformaciones excesivas del tronco y ofrecer puntos de inserción para músculos. Su presencia en dinosaurios, cocodrilianos y otros tetrápodos demuestra que el esqueleto axial no se limita a vértebras y costillas verdaderas. Algunas estructuras de soporte evolucionaron dentro de la dermis y posteriormente se integraron funcionalmente con el endoesqueleto. Por ello, las gastralias constituyen un buen ejemplo de cómo sistemas esqueléticos de diferente origen pueden cooperar en soporte, respiración y locomoción.

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