Durante esta transición, el sacro perdió progresivamente su función de transmitir fuerzas hacia las patas posteriores. Las vértebras lumbares, sacrales y caudales se reorganizaron en un eje más uniforme y flexible, mientras la pelvis dejó de estar firmemente unida a la columna. Paralelamente, la región caudal aumentó su importancia como órgano propulsor mediante oscilaciones dorsoventrales. En los sirenios modernos, las vértebras terminan antes del borde de la superficie caudal: la gran aleta horizontal está compuesta principalmente por tejido conjuntivo y musculatura. Estudios vertebrales indican que la aparición de una cola propulsora especializada ocurrió antes de la separación entre Trichechidae y Dugongidae (Buchholtz, 2007). American Association for Anatomy
Esta transformación constituye un ejemplo de evolución convergente con los cetáceos: ambos linajes descendieron de mamíferos terrestres y desarrollaron independientemente colas horizontales capaces de generar empuje, aunque sus antepasados y trayectorias evolutivas fueron diferentes. Formas terrestres como Procavia o Moeritherium sirven como comparaciones anatómicas dentro de Afrotheria, pero no constituyen etapas sucesivas ni antepasados directos de los sirenios. La historia fósil real muestra una transición ramificada desde cuadrúpedos anfibios hacia animales completamente acuáticos con reducción pélvica, pérdida de las patas posteriores y dominancia de la propulsión caudal. PubMed
Estudio de Pezosiren y la transición terrestre-acuática · Evolución vertebral en manatíes

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