En los saurópsidos, la pelvis experimentó transformaciones profundas. Lagartos y otros reptiles conservaron configuraciones relativamente extendidas, mientras los arcosaurios reorganizaron la pelvis junto con la adopción de extremidades más verticales. Dentro de Dinosauria aparecieron diferencias clásicas entre Saurischia y Ornithischia, relacionadas especialmente con la orientación del pubis. En muchos saurísquios ancestrales, el pubis se proyecta principalmente hacia delante; en los ornitisquios, una prolongación pubiana se dirige posteriormente junto al isquion. Sin embargo, esta distinción no debe interpretarse como absoluta: algunos terópodos evolucionaron independientemente pelvis opistopúbicas, demostrando que la orientación del pubis cambió varias veces (Barsbold, 1979). Nature
En los sinápsidos, la pelvis siguió otra trayectoria. Terápsidos y mamíferos reorganizaron progresivamente ilion, isquion, pubis y acetábulo en relación con una postura más parasagital de las extremidades. En las aves, derivadas de dinosaurios terópodos, la pelvis se alargó, se fusionó estrechamente con numerosas vértebras del sinsacro y sufrió profundas modificaciones durante el desarrollo embrionario (Griffin et al., 2022). Así, la pelvis no es una estructura fija: conserva los mismos componentes básicos, pero su forma, orientación y conexión con la columna reflejan la locomoción y la historia evolutiva de cada linaje. Nature

No hay comentarios:
Publicar un comentario