La imagen permite reconocer que el eje no corresponde simplemente a un “brazo” como el de un tetrápodo. Algunos elementos han sido comparados históricamente con húmero, radio y ulna, pero su relación homológica exacta debe interpretarse con cautela. En Neoceratodus, el patrón está profundamente modificado y presenta una serie axial prolongada con radiales a ambos lados, algo muy diferente del quiridio tetrápodo. Además, la aleta conserva abundantes radios dérmicos, ausentes en las extremidades terrestres. El desarrollo embrionario muestra que estos elementos se forman mediante condensaciones cartilaginosas sucesivas y patrones regulados por redes genéticas compartidas con las extremidades. (frontiersin.org)
Esta anatomía resulta especialmente útil para estudiar la diversidad sarcopterigia, pero no debe interpretarse como una etapa directa hacia las patas de los tetrápodos. N. forsteri representa un linaje moderno con más de 400 millones de años de evolución independiente. Su aleta anterior demuestra que el plan lobulado ancestral podía modificarse en direcciones muy distintas, combinando eje central, radiales, musculatura interna y radios dérmicos. La transición hacia las extremidades tetrápodas ocurrió en otros sarcopterigios fósiles mediante una reorganización diferente del endoesqueleto distal y la pérdida progresiva de los radios dérmicos.

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