El holotipo, catalogado como IGM 100/111 —también citado posteriormente como MPC-D 100/111—, fue descubierto en 1972 en Baishin Tsav durante una expedición soviético-mongola. Está compuesto por un cráneo excepcionalmente completo con mandíbula, fragmentos de vértebras cervicales, un húmero izquierdo y gran parte del pie derecho. El material pertenece a las colecciones paleontológicas de Mongolia y constituye uno de los cráneos de tericinosaurio mejor conservados conocidos, razón por la cual ha sido estudiado mediante tomografía computarizada y reconstrucciones digitales. Taylor & Francis Online
Su historia natural corresponde a un terópodo muy alejado ecológicamente del modelo de gran depredador. Poseía un cuello largo, cabeza relativamente pequeña, extremidades anteriores desarrolladas y grandes garras, mientras el extremo anterior de sus mandíbulas era desdentado y probablemente cubierto por una ranfoteca. Los dientes posteriores eran numerosos, pequeños y adecuados para procesar materia vegetal, por lo que se interpreta principalmente como un herbívoro o consumidor predominantemente vegetal. Su anatomía craneal y endocraneal también revela sistemas sensoriales relativamente desarrollados, demostrando que la transición hacia la herbivoría en Theropoda estuvo acompañada por profundas modificaciones del aparato alimentario sin simplificar necesariamente sus capacidades neurosensoriales. Museo de Historia Natural
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