La edentulia completa constituye una de sus características craneales más distintivas. A diferencia de muchos terópodos carnívoros, Ornithomimus no dependía de dientes para perforar o desgarrar tejidos. El pico córneo probablemente permitía cortar, pinzar o seleccionar diferentes tipos de alimento, mientras la mandíbula inferior, larga y relativamente ligera, participaba en movimientos rápidos de apertura y cierre. La ausencia de raíces dentales y alvéolos reducía aún más el peso del cráneo. Las superficies posteriores proporcionaban inserción para una musculatura mandibular moderada, adecuada para procesar alimentos sin generar las fuerzas extremas observadas en grandes depredadores.
Desde una perspectiva evolutiva, este cráneo representa una importante transformación dentro de Maniraptoriformes. La combinación de rostro elongado, pérdida de dientes, ranfoteca y grandes órbitas demuestra que los coelurosaurios experimentaron múltiples estrategias alimentarias antes del origen de las aves. Su anatomía es compatible con una dieta flexible, probablemente omnívora o predominantemente herbívora, basada en vegetación, semillas y pequeños organismos. Así, el cráneo de Ornithomimus ilustra cómo la evolución terópoda no estuvo limitada a reforzar la mordida, sino que también produjo estructuras ligeras, picos especializados y reducción dental asociadas con nuevas funciones ecológicas.
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