La pérdida de las patas posteriores puede seguirse también durante el desarrollo embrionario. Los embriones de cetáceos modernos todavía forman pequeños brotes de extremidades posteriores, pero estos dejan de crecer y degeneran. En delfines, inicialmente aparece la cresta ectodérmica apical y se expresa FGF8, pero estas señales no se mantienen. Además, falta la expresión normal de SHH y de su regulador HAND2, impidiendo que se establezca correctamente la zona de actividad polarizante necesaria para organizar el crecimiento distal y los dedos. La evolución eliminó así gran parte del miembro modificando programas de desarrollo que originalmente construían una pata completa (Thewissen et al., 2006; Don et al., 2013). PubMed Central (PMC)
Sin embargo, los pequeños huesos pélvicos restantes no son estructuras inútiles. Aunque ya no transmiten fuerzas locomotoras hacia la columna, sirven como puntos de inserción para músculos relacionados con los genitales y la reproducción. Estudios comparativos muestran incluso que, en especies sometidas a mayor selección sexual, los machos tienden a presentar pelvis relativamente mayores, lo que sugiere una función importante en el control muscular del pene (Dines et al., 2014). Por eso resulta más correcto describir la pelvis cetácea como una estructura vestigial para la locomoción posterior pero funcionalmente reutilizada, ejemplo claro de cómo la evolución puede conservar una estructura mientras transforma profundamente su función original. PubMed Central (PMC)

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