La mandíbula estaba formada esencialmente por el dentario, como en todos los mamíferos modernos, y articulaba con el escamoso mediante la articulación temporomandibular. En su cara medial aparece la abertura mandibular o foramen mandibular, entrada del canal mandibular por donde discurren el nervio alveolar inferior y vasos sanguíneos destinados a los dientes inferiores y tejidos de la mandíbula. No debe confundirse esta abertura con una fenestra mandibular como las observadas en otros grupos de vertebrados: en el tilacino se trata de un foramen neurovascular, no de una gran ventana estructural de la mandíbula. Su posición posterior permite que el paquete neurovascular penetre en el dentario y avance internamente hacia la región dental.
La combinación de caninos penetrantes, mandíbula alargada y dientes posteriores cortantes produjo un aparato depredador eficaz, aunque diferente del de lobos verdaderos. Modelos tridimensionales indican que Thylacinus podía generar fuerzas de mordida importantes, pero experimentaba mayores tensiones craneales durante determinadas cargas laterales o movimientos asociados con presas que forcejeaban. Esto concuerda con una estrategia de captura basada probablemente en persecución y mordida, sin la misma capacidad de someter presas proporcionalmente grandes que algunos cánidos. Su cráneo constituye así un excelente ejemplo de cómo la convergencia ecológica puede generar formas externas semejantes mediante arquitecturas evolutivas diferentes. PubMed Central (PMC)
Biomecánica craneal del tilacino · Comparación funcional con el dingo · Evolución craneodental de Thylacinidae
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