La dentición está adaptada a una dieta herbívora ramoneadora, basada en hojas, brotes, frutos y otros tejidos vegetales. Los tapires poseen incisivos anteriores, un diastema y dientes posteriores amplios con crestas adecuadas para cortar y triturar vegetación. El crecimiento del cráneo está estrechamente relacionado con la erupción de los grandes dientes postcaninos, el desarrollo del cuerpo mandibular y la formación de crestas sagitales y nucales. Estas crestas proporcionan superficie para músculos importantes de la masticación. Sin embargo, una cresta sagital grande no significa necesariamente alimentación con objetos duros; estudios biomecánicos indican que en tapires puede estar más relacionada con el procesamiento de alimentos resistentes o fibrosos (DeSantis et al., 2020). PubMed Central (PMC)
El cráneo tapírido constituye así un buen ejemplo de integración entre alimentación y función sensorial. La probóscide posee funciones táctiles, olfativas y manipuladoras, mientras la mandíbula y los dientes procesan materiales vegetales de propiedades diversas. Las diferencias entre especies como Tapirus terrestris y Tapirus indicus se concentran especialmente en hileras dentales, diastemas, mandíbula y crecimiento facial, mostrando que incluso dentro de un mismo diseño craneal existen distintas trayectorias ontogenéticas. El resultado es un cráneo especializado, pero suficientemente flexible para explotar diferentes recursos vegetales en ambientes boscosos. PubMed Central (PMC)
Ontogenia craneal de Tapirus · Biomecánica y alimentación en tapires

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