La dentición era extremadamente reducida, con una fórmula aproximada 0–2–3: ningún diente premaxilar, dos maxilares y tres dentarios. Los dientes restantes eran relativamente pequeños y de coronas romas, muy diferentes de la dentición recurvada y serrada de numerosos paravianos depredadores. La mandíbula mantenía una fenestra mandibular estrecha, mientras el paladar conservaba una organización primitiva, con vómer, palatinos y pterigoides todavía claramente diferenciados. Estas características muestran que la evolución hacia el pico aviano no ocurrió mediante una pérdida simultánea de todos los dientes, sino mediante reducciones regionales y sucesivas de la dentición. OUP Academic
El neurocráneo aporta además información sobre su ecología sensorial. Las reconstrucciones digitales muestran bulbos olfatorios relativamente grandes, indicando que el olfato probablemente desempeñaba un papel importante, mientras la reconstrucción del anillo esclerótico sugiere actividad principalmente diurna. El cráneo de Jeholornis combina así rostro parcialmente desdentado, sentidos desarrollados y arquitectura craneal todavía ancestral, ilustrando con claridad la evolución en mosaico durante las primeras etapas de Avialae. OUP Academic
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