Su historia natural corresponde a uno de los primeros grandes depredadores terrestres ápice conocidos. Poseía un cráneo robusto, amplia fenestra temporal, grandes dientes caniniformes y dientes comprimidos con bordes cortantes; algunas especies desarrollaron incluso dentículos verdaderos, mostrando una sorprendente diversificación dental temprana. Esta dentición permitía perforar, sujetar y cortar tejidos, mientras sus extremidades conservaban una postura relativamente extendida. Las enormes espinas neurales dorsales sostenían una vela cuya función continúa discutida: se han propuesto termorregulación, reconocimiento visual y exhibición sexual, posiblemente actuando en más de una función (Brink & Reisz, 2014; Bramwell & Fellgett, 1973). Nature
Su éxito evolutivo no debe medirse por haber sido “antepasado directo” de los mamíferos, sino por su prolongada diversidad ecológica. Los esfenacodóntidos dominaron durante unos 25 millones de años importantes redes tróficas terrestres y produjeron numerosas especies con diferentes tamaños y especializaciones dentales. Dimetrodon representa así una radiación temprana de carnívoros sinápsidos, donde la combinación de heterodontia, musculatura mandibular potente y gran tamaño corporal permitió explotar eficazmente presas terrestres antes del auge de Therapsida. Nature
Paper sobre diversidad dental de Dimetrodon · Estudio clásico sobre la vela y termorregulación · Revisión moderna de sinápsidos “pelicosaurianos”
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