Sin embargo, no debe imaginarse que el autopodio gira literalmente como un gancho después de haberse formado completamente. Esa descripción es una simplificación geométrica útil. En realidad, el brote de la extremidad cambia progresivamente su patrón de crecimiento y orientación, mientras aparecen condensaciones cartilaginosas que forman los futuros huesos. El desarrollo está controlado por redes de señalización que incluyen FGF, SHH, WNT, GLI3 y genes HOX, responsables de establecer los ejes proximodistal, anteroposterior y dorsoventral. Estas interacciones determinan dónde aparecen los distintos elementos y cómo se organiza la mano o el pie. (nature.com)
La organización definitiva del quiridio refleja una profunda historia evolutiva. El húmero, radio y ulna ya poseen homologías reconocibles en peces sarcopterigios fósiles, mientras el autopodio se volvió progresivamente más complejo cerca del origen de Tetrapoda. Los primeros tetrápodos no tenían necesariamente cinco dedos: Acanthostega, por ejemplo, poseía ocho dígitos en las extremidades anteriores. Por ello, el patrón pentadáctilo apareció posteriormente mediante reducción y estabilización evolutiva. El desarrollo embrionario moderno conserva parte de esa historia, mostrando cómo antiguos programas de crecimiento de las aletas fueron reorganizados hasta producir muñeca, tobillo y dedos. (annualreviews.org)

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