El único ejemplar conocido fue descubierto en 1977 por el campesino Samuel Vargas, en terrenos de Tito Hurtado, en la vereda Monquirá, aproximadamente cuatro kilómetros al oeste de Villa de Leyva. La excavación comunitaria fue liderada por Enrique y Germán Suvieta. El esqueleto procede del Miembro Arcillolitas Abigarradas de la Formación Paja, correspondiente al Aptiano superior del Cretácico Inferior, cuando esta región estaba cubierta por mares tropicales. El fósil permanece prácticamente in situ en el Museo Comunitario El Fósil, construido alrededor del hallazgo. Es un esqueleto articulado extraordinariamente completo, aunque el cráneo presenta aplastamiento y pérdida de algunos sectores posteriores. Museo Comunitario El Fosil
Su cráneo enorme, acompañado por un cuello corto, identifica a Monquirasaurus como un pliosáurido macropredador. Las mandíbulas robustas y los dientes grandes, cónicos y resistentes estaban preparados para sujetar vertebrados de gran tamaño. La arquitectura craneal indica un aparato de mordida construido para soportar cargas elevadas, más que para desarrollar una gran quinesis craneal. Junto con otros grandes reptiles de la Formación Paja, ocupó los niveles superiores de una red trófica extraordinariamente rica, probablemente como depredador ápice. Su cráneo demuestra hasta qué punto la arquitectura diápsida ancestral podía transformarse en una cabeza compacta, reforzada y especializada para la depredación marina. SGC
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