La nomenclatura clásica surgió cuando los anatomistas comenzaron a utilizar la región temporal como criterio para ordenar la diversidad de los amniotas. Osborn propuso en 1903 los nombres Synapsida y Diapsida, diferenciándolos principalmente por sus arcos temporales; posteriormente Williston introdujo Anapsida para cráneos temporalmente cerrados. Durante el siglo XX aparecieron además categorías como Euryapsida, destinadas a acomodar reptiles cuya configuración no encajaba fácilmente en aquel esquema. Así nació una clasificación aparentemente sencilla basada en contar cero, una o dos aberturas temporales, que durante décadas dominó los textos de zoología comparada. Wiley Online Library
Actualmente sabemos que esa clasificación morfológica debe emplearse con precaución. Las fenestras pueden abrirse, reducirse, cerrarse, fusionarse con otras cavidades o transformarse en escotaduras, y configuraciones semejantes pueden evolucionar independientemente. Por ello, términos como “anápsido” o “eurápsido” son principalmente descripciones morfológicas, mientras Diapsida y Synapsida se utilizan hoy como clados filogenéticos definidos por parentesco. La posición, orientación y límites óseos de una fenestra resultan así más informativos que simplemente contar orificios visibles desde un único ángulo. Wiley Online Library
No hay comentarios:
Publicar un comentario