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jueves, 24 de septiembre de 2026

Figura. Los productos lácteos y el hueso

Los productos lácteos pueden contribuir al mantenimiento del tejido óseo porque aportan nutrientes relacionados con la mineralización, especialmente calcio, fósforo y proteínas. El calcio y el fosfato absorbidos en el intestino pasan a la sangre y pueden incorporarse, bajo control celular, a la fase mineral del hueso. Allí forman principalmente apatita biológica, semejante a la hidroxiapatita, cuya composición ideal se expresa como Ca₁₀(PO₄)₆(OH)₂. Los cristales se depositan sobre una matriz orgánica rica en colágeno, generando un material compuesto capaz de combinar rigidez y cierta elasticidad.

El consumo de leche, yogur o queso no significa que sus minerales se conviertan directamente en hueso. Primero deben ser digeridos, absorbidos y regulados mediante mecanismos hormonales y metabólicos. La vitamina D favorece la absorción intestinal de calcio, mientras la hormona paratiroidea, la calcitonina y otras señales participan en el equilibrio entre depósito y movilización mineral. Los osteoblastos producen la matriz y favorecen su mineralización; los osteoclastos reabsorben hueso; y los osteocitos coordinan respuestas frente a las cargas mecánicas. Por ello, el estado del esqueleto depende también de actividad física, edad, hormonas, genética y nutrición general.

Los lácteos son una fuente práctica de calcio biodisponible, pero no son la única manera de mantener una mineralización adecuada. Pescados con espinas comestibles, algunas verduras, legumbres, semillas y alimentos fortificados también pueden aportar calcio y otros nutrientes. Además, consumir más calcio del necesario no produce automáticamente huesos más densos: la formación y conservación de la apatita ósea dependen del equilibrio entre aporte mineral, absorción, remodelación y estímulo mecánico. Durante el crecimiento, una disponibilidad suficiente de estos nutrientes favorece alcanzar una adecuada masa ósea, especialmente junto con ejercicio. En consecuencia, la relación entre lácteos y hueso es nutricional y fisiológica: aportan materiales útiles para fabricar y mantener la matriz mineral, pero su efecto depende del funcionamiento integrado del organismo.

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