La modificación más importante afecta la suspensión mandibular. En muchos tiburones, el palatocuadrado mantiene conexiones ligamentosas con el condrocráneo y recibe soporte del arco hioideo. En los batoideos, la suspensión alcanza una condición denominada euhiostilia, donde las mandíbulas quedan sostenidas casi exclusivamente por las hiomandíbulas, aumentando considerablemente su independencia respecto del neurocráneo. El arco mandibular puede desplazarse durante la alimentación, mientras el aparato hioideo y los arcos branquiales se reorganizan bajo la cabeza. Esta configuración resulta especialmente útil en rayas que capturan alimento sobre el fondo o que manipulan partículas suspendidas en el agua.
En las mantas, pertenecientes al género Mobula, estas transformaciones alcanzan una especialización extrema asociada con la alimentación por filtración. La boca es muy amplia y anterior, mientras los arcos branquiales sostienen estructuras filtradoras especializadas que retienen partículas del agua. Los llamados lóbulos cefálicos no forman parte del cráneo: son extensiones modificadas de las aletas pectorales que canalizan agua hacia la boca. En comparación con los tiburones, las mantas combinan un cráneo ancho y aplanado, mandíbulas altamente suspendidas por el hioides y una región branquial expandida, integrando locomoción, filtración y alimentación en una arquitectura corporal muy diferente.
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