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lunes, 28 de septiembre de 2026

Figura. La protrusión mandibular de los tiburones

La protrusión mandibular de los tiburones depende de una coordinación precisa entre el arco mandibular, el arco hioideo, los músculos y los ligamentos craneales. En reposo, las mandíbulas permanecen relativamente próximas al condrocráneo, conservando un perfil hidrodinámico durante la natación. El elemento dorsal del arco hioideo, la hiomandíbula, conecta funcionalmente la región mandibular con el cráneo, mientras el ceratohial ocupa una posición más ventral. Estas piezas no forman la mandíbula propiamente dicha, pero funcionan como parte de su sistema de suspensión y transmisión de fuerzas, permitiendo que el aparato mandibular cambie de posición sin perder estabilidad.

Durante el ataque, la hiomandíbula rota y modifica su orientación, mientras el ceratohial se desplaza en coordinación con otros elementos del aparato hioideo. Estos movimientos contribuyen a alejar las mandíbulas del neurocráneo y permiten que la boca se proyecte hacia adelante. El desplazamiento no ocurre porque la mandíbula simplemente “caiga” por gravedad, sino mediante la acción activa de músculos craneales, ligamentos y articulaciones cartilaginosas. Al mismo tiempo, la mandíbula inferior desciende y la superior puede avanzar, aumentando considerablemente la abertura bucal y colocando los dientes en una posición más favorable para penetrar o sujetar a la presa.

Esta movilidad constituye una forma especializada de quinesia craneana y proporciona una importante ventaja funcional. Durante la natación normal, las mandíbulas retraídas reducen la resistencia hidrodinámica; durante la captura, su rápida protrusión aumenta el alcance de la mordida y mejora el contacto entre dientes y presa. La hiomandíbula y el ceratohial forman así parte de un mecanismo ancestralmente relacionado con los arcos faríngeos, pero posteriormente cooptado para mejorar la alimentación. La evolución de esta suspensión mandibular permitió combinar eficiencia locomotora, velocidad de ataque y potencia de mordida dentro de una misma arquitectura craneal.

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