Buscar este blog

Translate

viernes, 25 de septiembre de 2026

Figura. La columna vertebral humana

La columna vertebral humana constituye el principal eje de soporte del tronco y, al mismo tiempo, forma un conducto protector para la médula espinal. Está organizada en regiones con características estructurales diferentes: siete vértebras cervicales, doce torácicas y cinco lumbares, seguidas por el sacro, formado por cinco vértebras fusionadas, y el cóccix, compuesto generalmente por varias vértebras reducidas y fusionadas. Entre la mayoría de las vértebras móviles se encuentran discos intervertebrales de fibrocartílago, capaces de absorber impactos y distribuir las fuerzas generadas durante la postura y la locomoción.

La médula espinal comienza como continuación del tronco encefálico después de atravesar el foramen magno y desciende por el canal vertebral. Sin embargo, en el adulto no llega hasta el extremo inferior de la columna: normalmente termina alrededor de las vértebras L1-L2, formando una región estrecha denominada cono medular. Desde allí continúan numerosas raíces nerviosas que descienden dentro del canal antes de abandonar la columna por sus respectivos forámenes. Este conjunto recibe el nombre de cola de caballo debido a su apariencia. La diferencia entre la longitud de la columna y la médula aparece durante el desarrollo porque la columna vertebral crece más rápidamente.

Cada región vertebral combina protección nerviosa, soporte y movilidad de manera distinta. Las vértebras cervicales favorecen movimientos amplios de cabeza y cuello; las torácicas se articulan con las costillas y estabilizan la caja torácica; y las lumbares presentan cuerpos robustos adaptados a soportar grandes cargas. El sacro transmite el peso del tronco hacia la pelvis, mientras el cóccix sirve como punto de inserción para músculos y ligamentos del suelo pélvico. Así, la columna integra protección de la médula, transmisión de fuerzas, postura y flexibilidad corporal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario