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viernes, 25 de septiembre de 2026

Figura. Huesos de importancia odontológica

En odontología, los huesos más relevantes son aquellos que sostienen los dientes, forman el paladar duro, delimitan las cavidades oral y nasal y participan en la masticación. El maxilar ocupa una posición central: contiene los procesos alveolares donde se alojan los dientes superiores, forma gran parte del piso de las órbitas, las paredes laterales de la cavidad nasal y la porción anterior del paladar duro. Sus apófisis palatinas se unen en la línea media y contribuyen a separar la cavidad oral de la nasal. Esta relación explica por qué alteraciones del desarrollo pueden afectar simultáneamente dentición, paladar y respiración.

Los huesos palatinos forman la porción posterior del paladar duro mediante sus láminas horizontales y también participan en las paredes de la cavidad nasal. Su correcta unión con el maxilar es esencial para mantener la separación entre las vías respiratoria y digestiva. Defectos de fusión pueden producir paladar hendido, condición de gran importancia odontológica y maxilofacial. También son relevantes el hueso cigomático, que estabiliza el tercio medio de la cara y se relaciona con el maxilar, y el esfenoides, cuyas estructuras profundas participan en la base craneal y sirven de referencia en cirugía maxilofacial.

La mandíbula sostiene los dientes inferiores y constituye el principal hueso móvil de la cara. Su proceso alveolar aloja las raíces dentarias, mientras el cóndilo mandibular forma, junto con el hueso temporal, la articulación temporomandibular. Esta articulación permite apertura, cierre, protrusión y movimientos laterales durante la masticación. En odontología clínica, la relación entre maxilar, mandíbula, huesos palatinos, dientes y articulación temporomandibular es fundamental para estudiar oclusión, ortodoncia, implantes, extracciones, traumatismos, cirugía oral y alteraciones del crecimiento facial.

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