Los primeros siete pares de costillas se denominan costillas verdaderas porque cada una se conecta con el esternón mediante su propio cartílago costal. Los pares ocho, nueve y diez son las costillas falsas, pues su unión anterior es indirecta: sus cartílagos se integran progresivamente con el cartílago de la costilla superior, formando el arco costal. Finalmente, los pares once y doce reciben el nombre de costillas flotantes porque carecen de conexión anterior con el esternón. No están libres completamente: permanecen articuladas posteriormente con la columna torácica y asociadas con músculos y tejidos del tronco.
La disposición de las costillas permite combinar protección, soporte y movilidad respiratoria. Durante la inspiración, los músculos intercostales y otros músculos elevan las costillas, aumentando los diámetros de la cavidad torácica. Durante la espiración, estas estructuras descienden y el volumen disminuye. Los discos intervertebrales entre las vértebras torácicas contribuyen a absorber cargas y permitir pequeños movimientos entre segmentos. Así, la caja torácica funciona como una armadura flexible, capaz de proteger órganos vulnerables mientras acompaña continuamente los movimientos necesarios para la respiración, postura y locomoción.
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