Entre las lesiones más frecuentes se encuentran las fracturas de clavícula, especialmente después de caídas sobre el hombro o traumatismos deportivos. También pueden aparecer luxaciones acromioclaviculares, producidas cuando los ligamentos que estabilizan la unión entre clavícula y acromion se lesionan. La región escapular puede presentar fracturas, aunque son menos frecuentes debido a la protección proporcionada por músculos y tejidos del tórax. Otra alteración importante es la escápula alada, en la cual el borde medial de la escápula se separa anormalmente de la pared torácica, generalmente por debilidad del músculo serrato anterior o lesión del nervio torácico largo, afectando la elevación y estabilidad del brazo.
También existen anomalías congénitas y variaciones del desarrollo. La deformidad de Sprengel consiste en una posición anormalmente elevada de una escápula debido a una alteración durante el descenso embrionario de la cintura escapular. Puede acompañarse de limitación del movimiento y asimetría de los hombros. Otras variantes incluyen clavículas hipoplásicas, ausentes o parcialmente desarrolladas, especialmente en algunas enfermedades hereditarias como la displasia cleidocraneal. El uso repetitivo también puede producir entesopatías, desgaste articular y remodelación de las superficies óseas. En deportistas que realizan lanzamientos, natación o levantamiento de cargas pueden aparecer alteraciones en la posición escapular, conocidas como discinesia escapular, asociadas con desequilibrios musculares, sobrecarga y cambios progresivos en la biomecánica del hombro.
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