La región facial conserva premaxilar, maxilar, nasal, frontal, prefrontal y yugal, mientras el paladar incluye vómer y palatino. La mandíbula inferior está dominada por un gran dentario, acompañado posteriormente por angular, supraangular y articular. Como en otros reptiles no mamalianos, la articulación mandibular se establece entre el articular de la mandíbula y el cuadrado del cráneo. Aunque las tortugas actuales carecen de dientes, estos huesos sostienen un pico córneo especializado, cuya forma varía según dietas herbívoras, omnívoras o carnívoras. El cuadrado, además, participa estrechamente en la región ótica y se relaciona funcionalmente con el oído medio.
La región posterior muestra parietal, escamoso, supraoccipital y cuadratoyugal, cuyos tamaños y contactos pueden variar ampliamente entre linajes. El supraoccipital forma parte del techo posterior del neurocráneo y puede proyectarse caudalmente, mientras el escamoso contribuye a delimitar la zona temporal. Esta arquitectura demuestra que el cráneo de las tortugas no representa una condición simplemente “primitiva”, sino una reorganización altamente especializada en la que cierre temporal, emarginaciones, musculatura aductora, pico córneo y articulación cuadrado-articular forman un sistema funcional integrado.
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