La región temporal muestra especialmente bien su condición diápsida modificada. Las barras formadas por postorbital, escamoso y cuadratoyugal todavía separaban parcialmente las distintas aberturas, pero comenzaban las transformaciones que posteriormente producirían un cráneo aviano mucho más abierto y ligero. El cuadrado mantenía la articulación con el articular de la mandíbula inferior, mientras el dentario, esplenial, angular y supraangular permanecían como huesos independientes. Esta mandíbula compuesta contrasta marcadamente con la de las aves modernas, donde varios elementos se fusionan durante el desarrollo y los dientes desaparecen completamente.
Durante la evolución posterior de Avialae, muchos de estos huesos se redujeron, fusionaron o modificaron, las órbitas aumentaron proporcionalmente y las fenestras temporales perdieron sus límites originales al desaparecer algunas barras óseas. El hocico se transformó progresivamente en un pico, mientras el neurocráneo aumentó su volumen relativo acompañando la expansión del encéfalo y sistemas sensoriales. Archaeopteryx demuestra, por tanto, que el cráneo de las aves no apareció como una estructura completamente nueva: surgió mediante una profunda remodelación del patrón diápsido dinosauriano, conservando inicialmente dientes, mandíbula multiósea y articulación cuadrado-articular antes de alcanzar la condición altamente fusionada de las aves modernas.
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