El arco mandibular estaba formado por el palatocuadrado, que constituía el soporte de la mandíbula superior, y el cartílago de Meckel, que formaba la mandíbula inferior. Detrás se encontraba un arco hioideo completo, seguido por cinco arcos branquiales sucesivos. Esta disposición seriada permite reconocer claramente el origen faríngeo del esplancnocráneo. En Cladoselache, la hiomandíbula todavía no dominaba la suspensión de las mandíbulas como ocurre en numerosos tiburones modernos; el aparato mandibular mantenía conexiones más firmes con el neurocráneo, produciendo una suspensión relativamente menos móvil y una capacidad menor para proyectar las mandíbulas hacia adelante.
Esta organización representa una etapa importante en la evolución de la quinesia mandibular de los condrictios. En tiburones posteriores, la hiomandíbula aumentó su participación en la suspensión mandibular, mientras las conexiones directas entre palatocuadrado y condrocráneo se hicieron más flexibles. Esto permitió desarrollar mandíbulas capaces de protruirse durante la captura de presas, manteniéndose retraídas durante la natación para conservar una forma hidrodinámica. Cladoselache muestra así que el aspecto general de “tiburón” apareció tempranamente, pero la mecánica craneal, suspensión mandibular y aparato hioideo continuaron transformándose profundamente durante la evolución posterior de los condrictios.
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