Este animal es pequeño, pero extraordinario para estudiar desarrollo, genética, neurobiología y envejecimiento. Los adultos hermafroditas tienen un número celular casi constante, lo que permitió reconstruir el destino de cada célula desde el embrión hasta el organismo adulto. Su sistema nervioso es simple en comparación con el de vertebrados, pero suficientemente complejo para producir movimiento, alimentación, respuesta a estímulos y aprendizaje básico. Además, su genoma fue uno de los primeros animales completos secuenciados, convirtiéndolo en una herramienta central para comprender genes, mutaciones, apoptosis y regulación del desarrollo. También puede cultivarse fácilmente en laboratorio, ocupa poco espacio y completa su ciclo de vida en pocos días.
En relación con el sistema esquelético, Caenorhabditis elegans demuestra que no todos los animales necesitan piezas duras para sostenerse. Su forma se mantiene por la cutícula, la presión interna y la contracción coordinada de músculos contra ese cuerpo tubular. Al moverse, produce ondulaciones laterales que le permiten avanzar entre partículas del suelo o superficies húmedas. Esta estrategia muestra una solución evolutiva sencilla y eficiente: un cuerpo blando, pequeño y flexible que usa presión, elasticidad y control muscular para sostenerse, desplazarse, alimentarse y reproducirse con rapidez.
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